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Ataque al pueblo y odio al peronismo: a 70 años del impune bombardeo a Plaza de Mayo

El 16 de junio de 1955, aviones de la Marina y la Fuerza Aérea atacaron varios puntos céntricos de capital federal, en un intento de golpe contra el gobierno constitucional de Juan Domingo Perón. Más de 350 personas murieron. Esa masacre, que sigue impune, expone la raíz de una violencia política contra el peronismo que perdiste siete décadas después.

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El día que bombardearon al pueblo: 350 muertos y una impunidad que persiste

El jueves 16 de junio de 1955, la Plaza de Mayo se tiñó de sangre. Aviones de la Aviación Naval y de la Fuerza Aérea lanzaron más de 14 toneladas de bombas sobre una multitud que participaba de un desfile militar organizado para desagraviar la bandera nacional, en el marco de una jornada tensa por el enfrentamiento entre el Gobierno y sectores de la Iglesia Católica.

El ataque, que dejó más de 350 muertos y alrededor de 2000 heridos, buscó asesinar a Juan Domingo Perón y derrocar su segundo mandato constitucional. Fracasó como golpe, pero abrió un ciclo de violencia política que culminaría recién con el retorno democrático en 1983.

Las bombas impactaron de lleno contra la población civil. Uno de los proyectiles alcanzó un trolebús repleto de pasajeros, dejando una escena de horror. Las aeronaves llevaban inscripciones como “Cristo vence”, mezcla de símbolo religioso y cruzada política, que representaba la alianza entre sectores eclesiásticos, empresariales y parte de las Fuerzas Armadas en su odio al peronismo.

El peronismo y la distribución del ingreso

A pesar de la crisis económica que atravesaba el país, el peronismo mantenía una distribución del ingreso inédita en América Latina: los trabajadores alcanzaban una participación del 53% en el PBI. Ese poder de los asalariados, sostenido por la CGT como actor central de la economía, irritaba a las élites económicas tradicionales.

En las elecciones de 1954, el oficialismo había ganado con el 62,54% de los votos. La oposición entendía que no podía vencerlo por la vía democrática. El enfrentamiento con la Iglesia, luego de la ley de divorcio y la eliminación de la educación religiosa en escuelas públicas, les dio a los sectores conservadores una excusa para acelerar el camino hacia el golpe.

La impunidad como norma

Tras el ataque, Perón se refugió en el Edificio Libertador. Las tropas leales al Gobierno lograron frenar el alzamiento esa misma tarde. Los golpistas que no lograron escapar fueron juzgados por un consejo de guerra, pero los principales responsables se exiliaron en Uruguay, donde el presidente Luis Batlle les otorgó asilo político.

Entre los acusados figuraba un joven oficial: Eduardo Emilio Massera, quien años después sería uno de los comandantes de la dictadura genocida iniciada en 1976.

Pese a las condenas iniciales, el clima de insurrección continuó y derivó en el golpe del 16 de septiembre. Así nació la autodenominada Revolución Libertadora, que proscribió al peronismo, reprimió al movimiento obrero y firmó el primer acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

El legado del odio

La masacre del 16 de junio permanece impune. Durante años, el relato hegemónico silenció o minimizó el bombardeo. En cambio, se amplificó la condena a la reacción espontánea de algunos militantes peronistas que indignados incendiaron iglesias esa misma noche.

La violencia política desatada aquel día tuvo consecuencias que se arrastraron por décadas. La proscripción del peronismo empujó a generaciones a militar en la clandestinidad, y el conflicto entre democracia y autoritarismo se profundizó a lo largo de los años 60 y 70.

A 70 años del ataque, el odio al peronismo sigue presente en sectores del poder, aunque con nuevas formas, como el lawfare, condena y proscripción de Cristina Fernández de Kirchner. Recordar lo que ocurrió —y ocurre— es también una forma de resistencia. Ni olvidó ni perdón.

Puntos clave:

  • Más de 350 personas murieron el 16 de junio de 1955 tras el bombardeo sobre Plaza de Mayo.
  • El ataque fue perpetrado por aviones de la Marina y parte de la Fuerza Aérea en un intento de golpe de Estado contra Juan Domingo Perón.
  • El gobierno peronista había sido recientemente legitimado por elecciones donde obtuvo más del 62% de los votos.
  • El odio al peronismo unió a sectores eclesiásticos, militares, económicos y mediáticos en un frente opositor que optó por la violencia.
  • La represión posterior y la proscripción del peronismo marcaron el inicio de una etapa oscura en la historia política argentina, que con la proscripción a Cristina, continúa hasta nuestros días.

CABA

La jueza De Marinis respondió al ataque de Jorge Macri: “Debilita las instituciones democráticas”

Laura De Marinis, la titular del Juzgado Penal Juvenil N°3 porteño que declaró inconstitucional la baja de imputabilidad a los 14 años y sobreseyó a un adolescente acusado de tentativa de robo, salió al cruce de las amenazas de juicio político y advirtió que cuestionarla por el fundamento de sus fallos es un ataque a la independencia del Poder Judicial.

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El Argentino Diario-La jueza Laura De Marinis del Juzgado Penal Juvenil N.° 3 de la Ciudad de Buenos Aires-Jorge Macri.
Cuando el Estado falla en educación y alimentación, Macri solo ofrece cárcel y juicio político.

Un chico de 14 años que vivía sin acceso a educación ni alimentación fue el disparador de una crisis institucional de magnitud. La jueza Laura Beatriz De Marinis sobreseyó al adolescente, declaró inconstitucional el artículo 1 de la Ley 27.801 que habilita la punibilidad desde esa edad, y desde entonces enfrenta una avalancha de presiones políticas que incluyen pedidos de juicio político del propio jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri. Este miércoles, De Marinis rompió el silencio y respondió con precisión quirúrgica.

La magistrada es titular del Juzgado de Primera Instancia en lo Penal Juvenil, Contravencional y de Faltas N°3 de la Ciudad de Buenos Aires. El sobreseimiento que firmó el lunes 21 de septiembre se circunscribe exclusivamente al caso del menor identificado como M.I.A., detenido el 10 de septiembre junto a otros jóvenes tras intentar robar el celular a un hombre de 47 años que pedía ayuda policial en la vía pública. La resolución no suspende la vigencia de la ley para el resto de los adolescentes alcanzados por la norma.

«¿A usted le parece razonable?»

«Aplicar el sistema penal, la respuesta desde el sistema penal, es regresivo para este adolescente, porque es estigmatizante», dijo De Marinis. «En este contexto, se trata de un chico que no fue conocido por el Estado, que estaba sin educación y sin poder alimentarse; nos enteramos de su situación por el sistema penal y entonces le aplicamos el sistema penal. ¿A usted le parece razonable? Yo expliqué que no es proporcional», sostuvo la magistrada.

En diálogo con Radio Con Vos, De Marinis fue aún más contundente: «Someter a proceso penal es lo último que tiene que ocurrir», advirtió, y explicó que incluso una amonestación puede constituir un antecedente desde el cual el Estado habilita respuestas cada vez más gravosas sobre el mismo adolescente. Por eso, en lugar de aplicar el régimen punitivo, dispuso la intervención del Consejo de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes para articular medidas de acompañamiento familiar, escolar y recreativo.

La fundamentación jurídica del fallo se apoyó en la Convención sobre los Derechos del Niño, cuya jerarquía constitucional es indiscutible desde 1994. El Comité de los Derechos del Niño de la ONU recomendó expresamente a la Argentina, en 2018 y en 2024, que mantuviera la edad mínima de responsabilidad penal en 16 años. De Marinis también incorporó evidencia de neurociencia que demuestra que el desarrollo de la corteza cerebral en la etapa adolescente limita la capacidad de comprender plenamente las consecuencias de las propias acciones. Para este caso en particular, la jueza concluyó que la conducta del menor consistió en una tentativa calificada como «burda y torpe» que no consumó el desapoderamiento de ningún bien ni generó lesiones físicas.

La paradoja de una ley que ella misma valora

Con una distinción que sus detractores parecen deliberadamente ignorar, De Marinis aclaró su posición frente al nuevo Régimen Penal Juvenil como herramienta general. «La ley me parece una herramienta hermosa para poder armonizarla con la Convención y poder trabajar con los chicos en el día a día», señaló. Su objeción no fue a la ley en abstracto, sino a su aplicación concreta sobre un adolescente cuyas circunstancias vitales hacen de la intervención punitiva una respuesta desproporcionada. La distinción entre constitucionalidad general y aplicación inconstitucional a un caso específico es elemental en derecho; la confusión entre ambos conceptos parece ser el motor de toda la campaña política en su contra.

Macri, Bullrich y la presión sobre el Poder Judicial

La reacción política al fallo fue inmediata y encendida. Jorge Macri publicó en sus redes sociales: «Estos jueces garantistas defensores de delincuentes tienen que quedar en evidencia. Esta sentencia está manchada de sangre. Vamos a pedir inmediatamente juicio político. La gente de bien no puede seguir siendo rehén de decisiones que garantizan el delito. No voy a pedir perdón por defender a los porteños de bien». Acto seguido, instruyó al ministro de Justicia porteño, Gabino Tapia, para que presentara el pedido ante el Consejo de la Magistratura. Tapia confirmó la iniciativa con el argumento de que «CABA no va a tener una Justicia garantista» y que «un menor de 14 años que roba es un delincuente».

La senadora nacional y exministra de Seguridad Patricia Bullrich sumó su voz al coro: «Hay jueces que están más preocupados por proteger a los delincuentes que por hacer justicia a las víctimas», sostuvo. Desde La Libertad Avanza, la legisladora porteña Pilar Ramírez aprovechó el episodio para presionar sobre la Legislatura de la Ciudad, que tiene pendiente el tratamiento de una adecuación del Régimen Procesal Penal Juvenil. El Ministerio Público Fiscal, por su parte, apeló el fallo y pidió el apartamiento de De Marinis de la causa. Fuentes del fuero judicial porteño advirtieron sobre una «casi segura revocación» de la resolución por parte de la Cámara de Apelaciones, en sintonía con la jurisprudencia del tribunal.

De Marinis respondió con calma y firmeza a todo ese frente político: «Mis decisiones se cuestionan a través de los fallos judiciales. Un juicio político es cuando uno no cumple con el desempeño de su función». Y fue directa sobre el efecto institucional de las presiones recibidas: «Que por el fundamento de mis decisiones me digan que van a iniciar un juicio político debilita las instituciones democráticas. Hablar de un fallo manchado con sangre en este hecho me parece distorsionar lo que yo resolví», afirmó.

El caso no es aislado. En la provincia de Buenos Aires, la jueza Marta Elba Pascual, del Juzgado de Responsabilidad Penal Juvenil N°2 de Lomas de Zamora, también suspendió preventivamente la aplicación de la misma ley y recibió amenazas similares de juicio político. El patrón se repite: cada vez que el Poder Judicial ejerce su función de control constitucional sobre normas de LLA, el Ejecutivo responde con presión política directa sobre los magistrados. No es una coincidencia; es una estrategia de disciplinamiento.

Lo que tenés que saber:

  • La jueza Laura De Marinis declaró inconstitucional el artículo 1 de la Ley 27.801 y sobreseyó a un adolescente de 14 años en un caso concreto de tentativa de robo; el fallo no suspende la ley con carácter general.
  • De Marinis justificó la medida en el principio de proporcionalidad y en recomendaciones del Comité de los Derechos del Niño de la ONU de 2018 y 2024, que instaron a la Argentina a mantener la imputabilidad en 16 años.
  • El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, ordenó al ministro de Justicia Gabino Tapia presentar un pedido de juicio político ante el Consejo de la Magistratura; el Ministerio Público Fiscal también apeló el fallo y pidió el apartamiento de la jueza.
  • De Marinis respondió que el juicio político procede por mal desempeño de la función, no por el fundamento de las decisiones judiciales, y advirtió que esa presión «debilita las instituciones democráticas».
  • Fuentes del fuero judicial porteño anticiparon una «casi segura revocación» del fallo por parte de la Cámara, en línea con la jurisprudencia del tribunal.
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