Economía 💲
Falsas promesas: Caputo justificó la inflación y habló de una “corrección de precios”
El ministro de Economía, Luis Caputo, buscó excusas mientras los servicios esenciales suben por encima del promedio y los alimentos siguen presionando sobre los ingresos. Un combo que vuelve cada vez más difícil sostener el discurso oficial de una inflación en retirada.
La explicación llegó luego de que el Instituto Nacional de Estadística y Censos informara que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de febrero fue del 2,9 por ciento, exactamente el mismo nivel que en enero.
El dato marcó un freno en la desaceleración que el Gobierno venía exhibiendo como uno de los pilares del programa económico de Milei.
La explicación oficial
Caputo sostuvo que el comportamiento de los precios responde a un reacomodamiento estructural de la economía.
“La economía argentina todavía se encuentra en un proceso de corrección de precios relativos tras más de dos décadas de acumular distorsiones”, escribió el ministro en redes sociales.
Según el titular del Palacio de Hacienda, esa dinámica sería necesaria para “ordenar la macroeconomía” y permitir que la inflación converja hacia “niveles internacionales”. Para eso, señaló tres pilares del programa económico:
equilibrio fiscal
control de la cantidad de dinero
mejora del balance del Banco Central de la República Argentina
Promesas que no se cumplieron
El argumento del ministro apareció pocos días después de que él mismo anticipara que la inflación de febrero sería menor que la de enero, algo que finalmente no ocurrió.
Lejos de retroceder, el IPC volvió a ubicarse en el mismo nivel y consolidó nueve meses sin descensos significativos, mientras el índice interanual llegó al 33,1 por ciento.
Los precios que golpean todos los días
Detrás del promedio general, los aumentos más fuertes volvieron a concentrarse en rubros que impactan directamente en la vida cotidiana.
Según el informe del INDEC, las mayores subas fueron:
Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles: 6,8%
Alimentos y bebidas no alcohólicas: 3,3%
Bienes y servicios varios: 3,3%
Se trata, justamente, de los gastos más sensibles del presupuesto familiar. En paralelo, la canasta básica total volvió a escalar y ya se ubica cerca de 1,4 millones de pesos para una familia tipo, un umbral que marca la línea de pobreza.
Mientras el Gobierno insiste en la idea de un “ordenamiento de precios”, en la economía doméstica el panorama es otro: los servicios esenciales suben por encima del promedio y los alimentos siguen presionando sobre los ingresos. Un combo que vuelve cada vez más difícil sostener el discurso oficial de una inflación en retirada.
Economía 💲
El bono jubilatorio: dos años congelado, cada vez más chico y con fecha de vencimiento
Lo que en marzo de 2024 era un refuerzo de $70.000, hoy equivale a menos de la mitad de su valor real. El Gobierno no solo no lo actualizó: ahora lo achica según el haber de cada jubilado y el Presupuesto 2026 no prevé ningún aumento. Tres millones de personas en el piso del sistema previsional lo sienten en el bolsillo.
★ Hay una fecha que vale la pena recordar: marzo de 2024. Fue entonces cuando la gestión de Javier Milei subió el bono extraordinario para jubilados y pensionados de $55.000 a $70.000, y ahí lo dejó. Dos años después, ese refuerzo sigue siendo de $70.000, sin un solo peso de actualización, mientras la inflación acumulada desde entonces superó el 100%. El resultado es aritmético y brutal: si el bono se hubiese ajustado por la inflación acumulada, actualmente debería ubicarse en $158.600, lo que implica que el refuerzo perdió más de la mitad de su poder adquisitivo en apenas dos años.
Pero el congelamiento no es la única mala noticia. Desde el 20 de marzo, el Gobierno introdujo además un nuevo esquema que reduce el bono de manera progresiva para quienes cobran más que la jubilación mínima, hasta hacerlo desaparecer por completo. El bono, ya deteriorado, ahora también se achica.
Dos años sin moverse: la historia del refuerzo
El bono previsional no nació con Milei. Durante la gestión anterior, la ANSES aplicó distintos refuerzos extraordinarios para compensar la pérdida de poder adquisitivo de los sectores más vulnerables del sistema previsional. Lo que cambió con el gobierno libertario fue la lógica: en lugar de actualizar el complemento junto con los haberes, lo congelaron.
La única modificación que tuvo el bono durante la gestión de Milei fue cuando pasó de $55.000 a $70.000, hace exactamente dos años. Desde entonces, el refuerzo continuó otorgándose mes a mes mediante decretos del Poder Ejecutivo. El más reciente es el Decreto 109/2026, publicado en el Boletín Oficial, que formalizó el pago para marzo de este año.
Actualmente, la mitad de los 6 millones de jubilados y pensionados del sistema cobran la mínima y dependen de este subsidio. Son aproximadamente tres millones de personas para quienes el bono no es un complemento menor: representa casi el 19% de su ingreso total.
El nuevo esquema: menos para más gente
A partir del 20 de marzo, el bono deja de ser un monto fijo para quienes no cobran la mínima. El nuevo mecanismo establece que el refuerzo se reduce de manera gradual a medida que el haber mensual supera el piso del sistema. Cuando el ingreso alcanza los $439.600,88, el bono se extingue por completo.
Con el aumento por movilidad del 2,88% correspondiente a marzo, calculado sobre la base del Índice de Precios al Consumidor (IPC) informado por el INDEC, la jubilación mínima quedó en $369.600,88. Quienes cobran ese haber, sumado el bono de $70.000, perciben un total de $439.600,88. Las jubilaciones y pensiones que no superen ese monto recibirán un bono proporcional hasta alcanzar esa cifra.
En la práctica, esto significa que un jubilado que cobra, por ejemplo, $400.000 ya no recibe los $70.000 completos, sino apenas $39.600. Y quien llega o supera los $439.600 no recibe nada.
El Presupuesto 2026 cierra la puerta
Lo que podría haber sido una medida transitoria tiene ahora proyección de permanencia. El Presupuesto Nacional 2026 no prevé aumentos adicionales para el bono de $70.000. Los jubilados mantendrán el ajuste mensual por inflación (IPC), establecido por decreto presidencial, pero no habrá ningún incremento adicional al complemento que perciben quienes cobran la jubilación mínima, manteniéndose congelado desde marzo de 2024.
El presidente Milei señaló que las partidas destinadas al pago de jubilaciones y pensiones tendrán un incremento del 5%, pero eso no impactará en los haberes de la clase pasiva, ya que se mantendrá el mismo ajuste de un aumento mensual de acuerdo a la inflación.
La proyección presupuestaria también da una señal sobre el peso relativo del bono en las cuentas del Estado: el gasto en este complemento pasará del 0,4% al 0,3% del PBI. Una reducción que, leída en clave política, indica que el Gobierno prevé que el bono siga perdiendo relevancia en términos reales.
Qué significa en el bolsillo
Los números oficiales para marzo de 2026 son los siguientes, según la ANSES:
- Jubilación mínima: $369.600,88 (con bono: $439.600,88)
- Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM): $295.680,70 (con bono: $365.680,70)
- Pensiones No Contributivas por vejez o discapacidad: $258.720,62 (con bono: $328.720,62)
- PNC para madres de siete hijos: $369.600,88 (con bono: $439.600,88)
Para abril, con la inflación de febrero del 2,9% ya confirmada por el INDEC, la jubilación mínima pasaría a $380.208. De mantenerse el bono de $70.000, el total llegaría a $450.208. Aunque, como ocurre cada mes, la continuidad del bono no está garantizada por ley sino que depende de un decreto mensual del Poder Ejecutivo.
Esa discrecionalidad es, en sí misma, parte del problema: un complemento que no está legislado puede desaparecer en cualquier momento sin necesidad de debate parlamentario.
Puntos clave
- El bono jubilatorio de $70.000 lleva dos años congelado; ajustado por inflación, debería ser de $158.600.
- Desde el 20 de marzo, el bono se reduce de forma proporcional para quienes cobran más que la mínima y desaparece al superar los $439.600,88.
- El Presupuesto 2026 no prevé ningún aumento para el complemento durante todo el año.
- Aproximadamente tres millones de jubilados (la mitad del sistema) dependen del haber mínimo y de este bono.
- El bono no tiene rango de ley: se renueva mes a mes por decreto presidencial. ★
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