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Inflación

Canasta básica subió 4,1% en diciembre: una familia tipo necesitó $1,3 millones para no ser pobre

Una familia tipo necesitó $1.308.713 en diciembre para no ser pobre y $589.510 para no caer en la indigencia, según el INDEC. Los alimentos y servicios esenciales aumentaron 4,1% en el último mes, mientras la inflación general fue de 2,8%, lo que profundizó la brecha entre ingresos y costo de vida.

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— 🎙️ Resumen de audio generado por IA.

★ El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que en diciembre de 2025 la Canasta Básica Total (CBT) y la Canasta Básica Alimentaria (CBA) registraron un aumento de 4,1%, muy por encima del 2,8% de inflación general del mismo mes. Esta diferencia marca una presión creciente sobre los hogares argentinos, especialmente aquellos que dependen de ingresos fijos o de programas sociales.

Según los datos oficiales, una familia tipo compuesta por dos adultos y dos menores necesitó $1.308.713 en diciembre para no caer bajo la línea de pobreza, y $589.510 para cubrir la alimentación básica y no ser considerada indigente. Estos valores representan los umbrales que definen quién puede acceder a los bienes y servicios mínimos para sostener un hogar.

El desacople entre inflación general y canasta básica

A lo largo de 2025, la evolución de las canastas básicas mostró un comportamiento irregular. Durante los meses de marzo a julio, los aumentos fueron más moderados: la CBA creció 1,3% en abril y 1,9% en julio, mientras la CBT registró variaciones similares. Sin embargo, a partir de noviembre la tendencia se aceleró.

En noviembre, la CBA y la CBT subieron 3,6% y 4,1% respectivamente, frente a una inflación general de 2,5%. En diciembre, la brecha se mantuvo: las canastas aumentaron 4,1% mientras el IPC fue de 2,8%. En términos anuales, la CBA acumuló un incremento de 31,2% y la CBT de 27,7%, cifras que superan el promedio inflacionario general del año.

Este desacople entre el costo de los alimentos y servicios esenciales y la inflación general evidencia que los sectores más vulnerables enfrentan una presión mayor que la que reflejan los promedios estadísticos. Los hogares con menos capacidad de ahorro absorben el impacto de estos aumentos sin poder compensarlos con ajustes en sus ingresos.

El impacto en los barrios populares del Gran Buenos Aires

El Gran Buenos Aires, que sirve de referencia para los datos oficiales del INDEC, concentra una proporción significativa de hogares cuyos ingresos no alcanzan a cubrir el costo de la CBT. Según relevamientos de organizaciones sociales como Cáritas Argentina y la Red de Ollas y Merenderos Populares, la demanda de asistencia alimentaria se mantuvo en niveles elevados durante todo 2025.

Fuentes del ámbito social consultadas señalaron que en barrios donde los ingresos permanecen estancados, los incrementos salariales no cubren ni la mitad del costo de la Canasta Básica Total. Esta disparidad confirma que, aunque los aumentos mensuales de precios puedan parecer moderados en algunos períodos, el resultado acumulado sigue ubicando a una proporción considerable de la población por debajo de la línea de pobreza.

La presión sobre los ingresos fijos y los planes sociales

El retraso en la actualización de los ingresos frente al aumento de los costos esenciales genera un círculo donde la capacidad de consumo se ve cada vez más limitada. Los datos del INDEC muestran que el ajuste de precios de la canasta alimentaria no siempre acompaña a la inflación general, lo que indica que los hogares están absorbiendo también los efectos de los incrementos en otros sectores de la economía, como transporte, energía, educación y salud.

El aumento sostenido en el costo de las canastas básicas tiene consecuencias directas sobre la demanda interna y la presión sobre los subsidios sociales y planes de asistencia. Cada salto en el precio de los alimentos y servicios básicos golpea primero a quienes menos capacidad de ahorro tienen, restringiendo sus decisiones de gasto familiar y limitando el acceso a otros bienes no esenciales.

El deterioro del poder adquisitivo en cifras

La evolución mensual de las canastas a lo largo de 2025 reflejó una cierta fragilidad en la estabilidad de precios de los alimentos y los bienes esenciales. Entre marzo y julio, los incrementos fueron relativamente moderados, pero la aceleración registrada desde noviembre llevó a que ambas canastas superaran el ritmo de los precios promedio.

Esta tendencia deja en evidencia que el deterioro del poder adquisitivo no se mide únicamente por la inflación general, sino también por la composición específica del gasto de los hogares. Para quienes destinan la mayor parte de sus ingresos a alimentación, transporte y servicios básicos, el impacto de estos aumentos es considerablemente mayor que el promedio estadístico.

Puntos clave:

  • La Canasta Básica Total y Alimentaria subieron 4,1% en diciembre, mientras la inflación fue de 2,8%
  • Una familia tipo necesitó $1.308.713 para no ser pobre y $589.510 para no ser indigente en diciembre
  • En 2025, la CBA aumentó 31,2% y la CBT 27,7%, superando el promedio inflacionario del año
  • El Gran Buenos Aires concentra hogares cuyos ingresos no cubren el costo de la canasta básica
  • Organizaciones sociales reportaron demanda elevada en comedores comunitarios durante todo el año

Consumo

Trampa del crédito: el 30% de los refinanciados vuelve a caer en mora

La morosidad de los hogares argentinos no cede y ahora suma una señal de alarma adicional: cerca del 30% de los clientes que habían logrado refinanciar sus deudas volvió a incumplir los pagos. El dato pone en duda el techo que algunos bancos creían haber encontrado, mientras la oposición legislativa impulsa medidas de emergencia para las familias sobreendeudadas.

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El ajuste no suelta: el 30% de los que refinanciaron volvió a caer en mora y el Gobierno habla de "educación financiera".

Cerca del 30% de los clientes bancarios que habían ingresado a planes de refinanciación de deudas volvió a caer en mora. El dato, que recorre en silencio los escritorios de las entidades financieras, derrumba la expectativa de que la cartera irregular hubiera encontrado un techo y reaviva el debate sobre el verdadero estado de los bolsillos argentinos tras más de dos años y medio de ajuste libertario.

Según fuentes de importantes entidades bancarias, la reincidencia en la mora preocupa al sistema financiero precisamente cuando algunos indicadores comenzaban a mostrar señales de estabilización. El Banco Central había informado que en julio la mora de las familias se ubicó en el 12,9%, apenas por encima del 12,8% de junio, y que la irregularidad del crédito total al sector privado era del 7,7%. Esos números, sumados a la desaceleración en el crecimiento de la cartera irregular, habían alimentado cierto optimismo sectorial. La reincidencia lo borra de un plumazo.

La mora temprana, otra señal que no cierra

Otro indicador que los bancos venían monitoreando era la mora temprana, es decir, los atrasos de menos de 90 días. Ese parámetro alcanzó un pico superior a los 6 puntos porcentuales en noviembre de 2025 y se redujo a alrededor del 4% para julio de 2026. La mejora generó proyecciones optimistas para fin de año. Sin embargo, la reincidencia de los refinanciados vuelve a poner en cuestión si ese descenso es estructural o apenas un rebote técnico.

Las causas de fondo no son un misterio: la falta de recuperación del ingreso real, el crecimiento acelerado del crédito durante la primera etapa de la gestión Milei y las condiciones de otorgamiento que se flexibilizaron en ese período de expansión y competencia entre entidades generaron una masa de deudores que nunca tuvo margen real para sostener sus compromisos. El plan de refinanciación solo postergó la crisis, no la resolvió.

El crédito no bancario, la otra cara del problema

El sistema bancario tradicional no es el único frente. La consultora EcoGo advirtió que, al analizar conjuntamente el crédito bancario y el no bancario, la mora de las familias alcanzó niveles récord. Los datos disponibles ubican la morosidad del crédito no bancario, el que otorgan las fintech y las plataformas alternativas, entre el 25% y el 30% según la empresa, superando varias veces los niveles del sistema bancario formal.

El dato tiene una lógica perversa: muchos de los clientes que ya no pueden acceder al crédito bancario se volcaron a estas plataformas, que ofrecen condiciones financieras más onerosas y menos reguladas. En agosto, el crédito no bancario creció un 1,5% real mensual y alcanzó un stock de $16,3 billones, mientras que el crédito bancario se contrajo un 0,8% real. Es el mapa de una economía donde quienes más necesitan financiamiento son quienes más caro lo pagan.

La consultora Econviews ya había advertido en agosto que la mora seguía sin encontrar solución, pese a los planes de refinanciación, en un contexto en que el estancamiento del crédito figura entre los factores que condicionan la actividad económica general. El círculo es vicioso: la mora alta endurece las condiciones para nuevos préstamos; eso limita el consumo; sin consumo, los ingresos de los hogares no se recuperan; sin recuperación de ingresos, la mora no baja.

El Congreso busca respuestas que el Gobierno no da

Ante la ausencia de respuestas del Ejecutivo, la oposición legislativa busca avanzar en el Congreso. Se convocó a una sesión para el 15 de octubre donde se intentará debatir el sobreendeudamiento familiar. Las posiciones no son homogéneas: el oficialismo impulsa un proyecto orientado a transparentar el costo financiero total del crédito, con foco en la educación financiera, mientras que la oposición propone topes a las tasas de interés y límites al cobro de cuotas en relación con el salario.

La brecha entre ambas posiciones refleja la grieta de fondo: para el oficialismo, el problema es de información; para la oposición, es de regulación. La diferencia no es menor. Una familia que no puede pagar su deuda no tiene un problema de educación financiera; tiene un problema de ingresos. Y ese problema tiene nombre: ajuste.

Lo que tenés que saber:

  • Cerca del 30% de los clientes bancarios que refinanciaron sus deudas volvió a caer en mora, según fuentes del sector financiero.
  • El Banco Central registró una mora familiar del 12,9% en julio, con signos de desaceleración que la reincidencia pone ahora en duda.
  • La mora del crédito no bancario (fintech y plataformas alternativas) se ubica entre el 25% y el 30%, varias veces por encima del sistema bancario.
  • La oposición convocó a una sesión legislativa para el 15 de octubre para debatir medidas de alivio para familias sobreendeudadas.
  • Consultoras como EcoGo y Econviews advierten que el deterioro de la cartera crediticia aún no encontró piso real y condiciona la recuperación del consumo.
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