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La motosierra de Milei no funciona: los alimentos aumentaron cerca de 5% mientras salarios y jubilaciones cayeron 20%

A más de dos años de gestión, el Gobierno libertario no logra contener los precios pese al brutal recorte sobre los ingresos de trabajadores y jubilados. El INDEC difundió el dato con metodología cuestionada tras echar a Lavagna y archivar el nuevo sistema de medición que estaba listo desde 2024.

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★ El dato de inflación de enero difundido este martes por el INDEC expone la cruda realidad que el relato oficial intenta ocultar: a más de dos años de gestión, el gobierno de Javier Milei fracasó en su objetivo central de contener los precios, pese a haber aplicado el ajuste más brutal sobre salarios, jubilaciones y subsidios de las últimas décadas.

El 2,9% de inflación mensual, con un alza interanual del 32,4% y un devastador 4,7% en alimentos, confirma que la estrategia de licuar ingresos para «ordenar la economía» no funcionó: los precios siguen subiendo por encima del 2% mensual desde septiembre de 2025, mientras millones de argentinos vieron desplomar su poder adquisitivo entre un 15% y 20% en términos reales desde diciembre de 2023.

El costo social de un ajuste que no controló la inflación

La paradoja es dolorosa: los trabajadores, los jubilados y los sectores populares pagaron el precio del ajuste con caída de salarios, congelamiento de haberes, recortes en subsidios y eliminación de programas sociales, pero la inflación no cedió. El gobierno libertario prometió que el sacrificio de la mayoría iba a traducirse en estabilidad de precios. Los datos oficiales lo desmienten mes a mes.

El 4,7% de aumento en alimentos y bebidas no alcohólicas registrado en enero, principalmente por las subas en carnes y verduras, golpea directamente a los sectores de menores ingresos, que destinan más del 50% de sus magros presupuestos familiares a la alimentación básica.

Restaurantes y hoteles subieron 4,1%, los precios estacionales se dispararon 5,7%, y el IPC núcleo creció 2,6%, evidenciando que la presión inflacionaria atraviesa todos los rubros de la canasta básica, sin que el brutal ajuste fiscal haya logrado contenerla.

Metodología bajo sospecha: del archivo de Lavagna a la dilación hasta 2030

El dato de inflación se conoció en un contexto de profunda desconfianza institucional sobre el INDEC. La salida de Marco Lavagna, quien dirigía el organismo desde 2019 y había desarrollado una nueva metodología de medición lista desde mediados de 2024, expone la manipulación política del gobierno sobre las estadísticas oficiales.

Según explicó el exnúmero dos del ministro Luis Caputo, Joaquín Cottani, la nueva metodología estaba preparada y lista para implementarse. Sin embargo, el Gobierno nacional decidió archivarla y anunció que diseñará una completamente nueva, cuya implementación se dilataría hasta 2030.

La pregunta es inevitable: ¿por qué el gobierno de Milei rechazó una metodología técnicamente desarrollada durante años y optó por postergar cualquier cambio hasta el final de su eventual segundo mandato? La respuesta parece evidente: porque la nueva fórmula probablemente mostraría una inflación aún más alta que la actual, desmontando el relato oficial de la «desinflación consolidada».

CABA registró 3,1%: la brecha que delata la subestimación oficial

El dato de 3,1% de inflación en la Ciudad de Buenos Aires difundido por la Dirección General de Estadística y Censos porteña el mismo día que el INDEC informó su 2,9% nacional alimenta las sospechas sobre la subestimación del índice oficial.

Históricamente, el IPCBA ha sido un indicador adelantado y confiable de la tendencia nacional. La brecha de 0,2 puntos porcentuales, aunque parezca menor, representa una diferencia significativa cuando se proyecta en términos interanuales y expone las limitaciones de la metodología utilizada por el INDEC.

Las consultoras privadas, que habían proyectado cifras de entre 2,2% y 2,6%, también quedaron por debajo del dato oficial, pero el índice porteño las supera ampliamente, sugiriendo que la inflación real en los centros urbanos donde se concentra la mayoría de la población podría ser incluso superior al 2,9% informado.

El fracaso del modelo: ajuste sobre los que menos tienen, inflación para todos

El gobierno de Milei implementó durante sus primeros dos años una política económica basada en tres pilares: ajuste fiscal brutal, licuación de ingresos y eliminación de regulaciones y subsidios. La promesa era que este sacrificio de la mayoría iba a «ordenar la economía» y contener la inflación.

Los datos evidencian que la estrategia fracasó en su objetivo central. Mientras los salarios estatales se congelaron, las jubilaciones se licuaron, los programas sociales se recortaron y los subsidios al transporte y la energía se eliminaron, la inflación continuó su marcha por encima del 2% mensual, acumulando un 32,4% interanual.

El resultado es una transferencia regresiva de ingresos: los sectores populares absorbieron el costo del ajuste sin que esto se tradujera en beneficio alguno en materia de estabilidad de precios. Por el contrario, la inflación siguió erosionando su ya deteriorado poder adquisitivo.

Las 45 renuncias y la crisis de gestión que agrava la incertidumbre

La inflación persistente se desarrolla en un contexto de crisis de gestión sin precedentes. Como reveló el politólogo Pablo Salinas, el gobierno de Milei acumuló 45 renuncias de altos funcionarios solo entre diciembre y febrero, con 224 recambios desde la asunción presidencial, un promedio de uno cada cuatro días.

Las salidas de figuras clave en organismos sensibles como la SIDE, el INDEC, la UIF, ARCA y Transporte, en medio de disputas entre las tribus libertarias lideradas por Santiago Caputo, Karina Milei, Luis Caputo y Guillermo Francos, generan parálisis administrativa y temor en otros empleados a tomar decisiones.

Esta inestabilidad política interna se traduce en incertidumbre económica que, como señalaron las propias consultoras afines al gobierno, deprecia la moneda y presiona sobre los precios de productos comerciables, alimentando la inflación que supuestamente el ajuste debía contener.

La variable cambiaria y el círculo vicioso del modelo

La Fundación Libertad y Progreso, cercana al pensamiento liberal, reconoció en su informe que «la leve aceleración inflacionaria que hemos visto es el reflejo de la baja de la demanda de pesos por la creciente incertidumbre electoral que depreció nuestra moneda», admitiendo que el modelo económico del gobierno genera su propia dinámica inflacionaria.

El esquema cambiario del gobierno, con un dólar oficial controlado y brechas cambiarias que reaparecen periódicamente, genera expectativas de devaluación que se trasladan inmediatamente a los precios, especialmente en alimentos y productos importados.

El resultado es un círculo vicioso: el ajuste sobre salarios y jubilaciones no controla la inflación, la incertidumbre política y económica presiona sobre el dólar, la presión cambiaria se traslada a precios, y el gobierno responde con más ajuste sobre los ingresos populares, perpetuando el ciclo sin resolver el problema de fondo.

El costo político de la inflación persistente

A más de dos años de gestión, el gobierno de Milei enfrenta el costo político de haber aplicado el ajuste más brutal de las últimas décadas sin lograr contener la inflación. La promesa de que el sacrificio de la mayoría iba a traducirse en estabilidad de precios quedó desmentida por los propios datos oficiales.

La manipulación del INDEC mediante la salida de Lavagna y el archivo de la nueva metodología, la brecha con el dato de CABA, las contradicciones entre las estimaciones privadas y el índice oficial, y sobre todo el fracaso en contener los precios pese al ajuste sobre salarios y jubilaciones, configuran un panorama de deterioro económico e institucional que el relato oficial no puede ocultar.

La inflación de enero, con su 2,9% mensual y su devastador 4,7% en alimentos, es la confirmación empírica de que el modelo económico del gobierno libertario no funciona: los que menos tienen pagaron el precio del ajuste, pero la inflación sigue sin freno, erosionando el poder adquisitivo de todos los argentinos.

Puntos clave:

• A más de dos años de gestión, Milei no logró contener la inflación pese al ajuste brutal sobre salarios y jubilaciones que cayeron entre 15% y 20% en términos reales

• La inflación de enero (2,9%) con alimentos al 4,7% evidencia que el sacrificio de los sectores populares no se tradujo en estabilidad de precios

• El gobierno archivó la nueva metodología del INDEC que estaba lista desde 2024 y dilató su implementación hasta 2030, generando sospechas de manipulación

• La brecha entre el 2,9% nacional y el 3,1% de CABA alimenta las dudas sobre la confiabilidad de los datos oficiales

• Las 45 renuncias en dos meses y la crisis de gestión agravan la incertidumbre económica que presiona sobre el dólar y los precios ★

Legislativo

El costo de la ley de discapacidad es de solo el 0,07% del PIB

La Oficina de Presupuesto del Congreso estimó que el dictamen de mayoría sobre discapacidad insumiría hasta $1,2 billones en 2028. El oficialismo lo usa como argumento para bloquear el quórum y también hundir el debate sobre el DNU 70.

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El Argentino Diario-Organizaciones de personas con discapacidad.
Tienen la plata, pero no la voluntad: el Gobierno bloquea derechos de personas con discapacidad escudándose en un costo que ya está presupuestado.

Ciento ochenta y siete millones de pesos por hora. Ese es el equivalente aproximado del costo fiscal que la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) calculó para el proyecto de ley sobre discapacidad que cuenta con dictamen de mayoría: $1.209.567 millones para 2028, un 0,07% del PIB. Es el número que el Gobierno de Javier Milei agita ante sus aliados parlamentarios para persuadirlos de no aportar quórum a la sesión convocada para el 15 de octubre, donde también se buscará voltear el DNU 70.

El informe técnico de la OPC, organismo dependiente del Poder Legislativo, proyectó dos escenarios. Para 2027, el costo ascendería a $598.912 millones (0,04% del PIB), bajo un esquema de incorporación gradual de nuevos beneficiarios. Para 2028, con un año completo de aplicación, el monto trepería a $1.209.567 millones (0,07% del PIB). El documento aclara que esas cifras representan únicamente el gasto incremental y no incluyen lo que el Estado ya eroga por la Pensión No Contributiva (PNC) por invalidez laboral, que hoy tienen 1.141.486 personas.

Quiénes son los nuevos beneficiarios y cómo se determinan

El universo de potenciales incorporaciones surge de aplicar el tope de ingresos equivalente a dos Salarios Mínimos, Vitales y Móviles sobre el total de personas de entre 18 y 64 años que poseen Certificado Único de Discapacidad (CUD) vigente pero no perciben actualmente la pensión por invalidez laboral. La OPC subraya que el escenario de incorporación gradual para 2027 «representa un incremento del 6,1% respecto del gasto total en pensiones no contributivas incluido en el Proyecto de Ley de Presupuesto 2027».

En materia de cobertura médica, el informe estima que unos 76.000 nuevos titulares podrían requerir la cobertura del programa Incluir Salud, aunque no realiza una estimación monetaria dada la variabilidad en el uso de servicios y la superposición con el sistema público. La OPC advierte que su incorporación «implicaría fundamentalmente un reordenamiento de las fuentes de financiamiento, desplazando la carga erogativa desde los niveles subnacionales hacia el nivel nacional», lo que equivale a decir que el gasto ya existe; solo cambiaría quién lo paga.

La deuda con los prestadores: una obligación que ya existía

El dictamen también mantiene una manda preexistente: la compensación a prestadores de servicios de discapacidad por los desfasajes entre aranceles e inflación registrados entre diciembre de 2023 y diciembre de 2024. La OPC precisa que «el dictamen no genera un gasto adicional respecto del marco vigente, sino que mantiene una obligación ya establecida y pendiente de ejecución», estimada en $278.323 millones según el Decreto 84/2026. En otras palabras, es una deuda que el Estado ya tiene y que la ley solo ordena honrar.

El superávit como escudo político

La operación política del oficialismo es transparente: presentar el costo fiscal de ampliar derechos como una amenaza al equilibrio macroeconómico y, desde ahí, presionar a los aliados parlamentarios para que no habiliten la sesión del 15 de octubre. La fecha no es casual: en esa misma jornada se prevé tratar también la impugnación al DNU 70, la norma de desregulación masiva que concentra buena parte de las reformas estructurales del gobierno libertario.

Sin embargo, los propios números de la OPC relativizan el argumento. El Proyecto de Presupuesto 2027 contempla una reserva de $3.660.978 millones (0,26% del PIB) para atender mayores erogaciones en jubilaciones y pensiones, de la cual el escenario de incorporación gradual del dictamen de discapacidad absorbería apenas el 16,4%. Además, el presupuesto prevé una reserva de $1.324.523 millones (0,09% del PIB) para transferencias del área de salud. Los fondos están previstos; la decisión es política, no presupuestaria.

Lo que tenés que saber:

  • La OPC estimó el costo del dictamen de mayoría sobre discapacidad en $598.912 millones en 2027 y $1.209.567 millones en 2028, equivalentes al 0,04% y 0,07% del PIB respectivamente.
  • El costo calculado es solo el gasto incremental: no incluye la PNC por invalidez laboral que ya cobran 1.141.486 personas.
  • El Presupuesto 2027 ya prevé reservas específicas que absorberían holgadamente ese costo adicional, según el mismo informe técnico.
  • Unos 76.000 nuevos titulares podrían ingresar al programa Incluir Salud, pero eso significaría una reasignación de gasto entre niveles del Estado, no gasto nuevo.
  • El oficialismo usa el informe para presionar a aliados y evitar el quórum del 15 de octubre, sesión donde también se debatiría el DNU 70.
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