Legislativo
Bullrich anunció acuerdo con bloques aliados para aprobar la reforma laboral este miércoles
La jefa del bloque de LLA confirmó el entendimiento con UCR, PRO y partidos provinciales. El dictamen incluye 28 modificaciones consensuadas tras meses de negociación.
★ La jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza (LLA), Patricia Bullrich, anunció este lunes un «acuerdo» para tratar este miércoles la «primera ley laboral de la democracia para hacer un cambio estratégico en las relaciones laborales». La senadora oficialista confirmó que el texto incluye 28 modificaciones consensuadas con distintos bloques parlamentarios.
«Tiene 28 modificaciones consensuadas y es un dictamen que ha llevado a un buen puerto después de meses de trabajo», dijo Bullrich sobre el entendimiento alcanzado con «la UCR, el PRO y partidos provinciales». La funcionaria destacó que se trata de un acuerdo que permitirá avanzar con el tratamiento legislativo en la sesión prevista para el miércoles 11 de febrero.
«Primera ley laboral de la democracia»
Bullrich buscó instalar una narrativa histórica sobre el proyecto al afirmar que «desde el principio de la democracia que la Argentina viene trabajando en la posibilidad de adecuar sus normas laborales a los distintos cambios que ha tenido el país y el mercado laboral». La senadora presentó la reforma como una necesidad histórica pendiente desde 1983.
La caracterización de Bullrich como «primera ley laboral de la democracia» busca legitimar una iniciativa que enfrenta fuerte rechazo sindical, social y de varias provincias. El Gobierno intenta construir un relato de modernización necesaria frente a un marco normativo que considera obsoleto, aunque los críticos señalan que se trata de un retroceso en derechos conquistados a lo largo de décadas.
La senadora también destacó que con la reforma «se termina la industria del juicio», en referencia a uno de los ejes centrales del proyecto oficial que busca limitar las indemnizaciones y modificar aspectos centrales del derecho laboral individual. Esa frase sintetiza la mirada empresarial del proyecto: considerar los reclamos judiciales de trabajadores como una «industria» y no como el ejercicio legítimo del derecho a reclamar ante vulneraciones laborales.
Las 28 modificaciones: ¿qué se negoció?
Bullrich no especificó en su anuncio cuáles son las 28 modificaciones consensuadas que permitieron alcanzar el acuerdo con UCR, PRO y partidos provinciales. Sin embargo, el número coincide con las negociaciones que la CGT mantuvo con el ala política del Gobierno durante la semana pasada, donde se acordó eliminar o modificar artículos vinculados al financiamiento de obras sociales sindicales y la prelación de convenios colectivos.
El anuncio de Bullrich confirma que el Gobierno logró construir una mayoría legislativa suficiente para aprobar la reforma en el Senado, aunque quedarían pendientes los detalles específicos de las modificaciones introducidas al proyecto original. La UCR y el PRO vienen manteniendo posturas públicas de respaldo al esquema general de la reforma, con matices según las provincias de origen de los senadores.
Los partidos provinciales, por su parte, condicionaron su apoyo a contrapartidas fiscales y obras que vienen negociando con el Gobierno nacional. Esa práctica, denunciada por dirigentes como Rodolfo Aguiar de ATE como «sobornos» y «especulación», parece haber dado sus frutos para las aspiraciones oficialistas de conseguir los votos necesarios.
El miércoles decisivo
El anuncio de Bullrich se produce a 48 horas del debate legislativo y en medio de un clima de creciente movilización social. Para el miércoles están previstas la movilización convocada por la CGT, el paro de 24 horas de ATE y el cese de actividades de la CATT (Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte) desde las 13 horas.
El Gobierno apuesta a que el acuerdo legislativo resistirá la presión de la calle y que el proyecto conseguirá media sanción en el Senado para luego pasar a Diputados, donde las fuerzas oficialistas y aliadas cuentan con mayor representación. La reforma laboral, que modifica aspectos centrales de las relaciones de trabajo en Argentina, quedará definida en una jornada que promete alta tensión política y social.
Puntos clave:
, Patricia Bullrich anunció un acuerdo con UCR, PRO y partidos provinciales para tratar la reforma laboral el miércoles.
, El dictamen consensuado incluye 28 modificaciones tras meses de negociación entre bloques.
, Bullrich presentó la reforma como «primera ley laboral de la democracia» y destacó que «se termina la industria del juicio».
, No se especificaron cuáles son las 28 modificaciones introducidas al proyecto original.
, El anuncio se produce a 48 horas del debate en el Senado, con movilizaciones y paros convocados para ese día. ★
Desregulación
La “Hojarasca” de Sturzenegger: desregulación con ideología y eliminación de leyes que protegen derechos
Bajo el disfraz de modernización, el Gobierno ataca la soberanía informativa y farmacéutica. El proyecto mezcla normas anacrónicas con normas de contenido político para facilitar su aprobación en bloque. Qué es lo que pretende derogar el ministro de Desregulación.
★ El Gobierno de Javier Milei reingresó al Congreso el proyecto de ley denominado «Hojarasca», una iniciativa del ministro de Modernización y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, que propone derogar decenas de normas vigentes bajo el argumento de que constituyen regulaciones “obsoletas o burocráticas”.
Lo que el oficialismo presenta como una «limpieza» del digesto legislativo esconde, en varios casos concretos, el desmantelamiento de marcos normativos que protegen derechos sociales, culturales y económicos.
El proyecto que perdió estado y vuelve a la carga
El texto ingresó por primera vez en 2024 pero nunca llegó a tratarse en comisión y perdió estado parlamentario. Ahora, en este segundo intento, el Ejecutivo lo relanza con la misma lógica ideológica de origen: reducir la intervención estatal en la economía y en la vida social bajo el principio de que «todo está permitido, salvo lo expresamente prohibido».
La iniciativa propone derogar normas sancionadas entre 1864 y la actualidad, agrupadas en seis categorías: leyes que limitarían la libertad individual, leyes con trámites considerados inútiles, leyes superadas por normativa posterior, leyes obsoletas por cambios tecnológicos, leyes sobre organismos inexistentes y leyes que crean organismos con financiamiento público.
Una lógica ideológica, no técnica
El proyecto no es un ejercicio neutro de higiene legislativa. Es una declaración de principios del ala más dogmática del libertarismo. En sus propios fundamentos, el texto afirma que las regulaciones son producto de «corrientes ideológicas más intervencionistas, predominantes durante el siglo XX» y que el Estado debe regirse por «un principio de máxima libertad y no de máximo control».
Esa premisa no es técnica ni jurídica: es política. Y en función de esa premisa política, el Gobierno decide qué leyes merecen seguir en pie y cuáles no.
Lo que se llama «hojarasca» y no lo es
Entre las normas que el Ejecutivo rotula como «trámites inútiles» aparece la Ley N° 25.750 (2003), que establece que la propiedad de los medios de comunicación debe pertenecer a empresas nacionales y limita la participación del capital extranjero a un máximo del 30% del capital accionario. Derogar esa ley implica abrir la puerta a la extranjerización ilimitada del sistema de medios argentino, con consecuencias directas sobre la soberanía informativa y cultural del país.
También figura como «trámite inútil» la Ley N° 26.688 (2011), que declaró de interés nacional la investigación y producción pública de medicamentos. En el contexto de un Gobierno que ya desmanteló el Fondo de Sustentabilidad y recortó partidas del CONICET y de laboratorios públicos como el Laboratorio Industrial Farmacéutico, eliminar esta ley tiene un significado preciso: despejar el terreno normativo para la privatización de la producción farmacéutica.
Otro caso es la Ley N° 26.227 (2007), que creó el Consejo Federal de la Juventud, presentada como una «ley sobre organismos con financiamiento público que deberían autofinanciarse». El argumento es revelador: si el Estado no debe financiar políticas de juventud, tampoco debe financiar salud, educación ni cultura.
Normas anacrónicas que nadie defiende, y otras que sí importan
El proyecto mezcla, deliberadamente, normas genuinamente anacrónicas con normas de alto contenido político. Nadie discute que la Ley N° 94 (1864), que inhabilita a la autoridad que ordene azotar a una persona, o la Ley N° 21.895 (1978), que autorizó las emisiones de televisión en color, ya no tienen vigencia práctica. Su derogación no genera ningún debate sustantivo.
Pero esas normas funcionan como cobertura de las otras: al mezclarlas en un mismo proyecto, el Gobierno busca que la aprobación del conjunto arrastre también las normas políticamente sensibles. Es una técnica legislativa conocida y cuestionada.
Tampoco resulta inocente la inclusión de la Ley N° 18.312 (1969) sobre papel de diario o la Ley N° 19.787 (1972) sobre difusión musical, enmarcadas como «leyes que afectan libertades». El Gobierno aprovecha normas del período de facto para construir un relato según el cual «el intervencionismo» tiene raíces autoritarias, omitiendo que la mayoría de las regulaciones sociales y económicas que busca desmantelar fueron producto de gobiernos democráticos y de conquistas populares.
El Congreso como obstáculo a sortear
El proyecto vuelve al Congreso en un contexto en que el oficialismo no tiene mayoría propia ni en Diputados ni en el Senado. En 2024, la iniciativa no logró ni siquiera dictamen de comisión. La estrategia del Ejecutivo parece ser instalar el debate para forzar posicionamientos en un año electoral, más que garantizar su aprobación en el corto plazo.
La oposición tendrá que decidir si acepta discutir el proyecto norma por norma, con el riesgo de quedar atrapada en un debate sobre si el «padrinazgo presidencial del séptimo hijo» (Ley N° 20.843) debe o no existir, o si plantea el rechazo global de una iniciativa que, bajo una apariencia de modernización, avanza sobre derechos y soberanía.
Puntos clave:
- El proyecto «Hojarasca» fue reingresado al Congreso tras perder estado parlamentario en 2024 sin ser tratado.
- Propone derogar normas sancionadas entre 1864 y la actualidad, agrupadas en seis categorías.
- Entre las leyes que busca eliminar figura la que limita la extranjerización de medios de comunicación (Ley N° 25.750).
- También apunta contra la ley que declara de interés nacional la producción pública de medicamentos (Ley N° 26.688).
- El proyecto mezcla normas anacrónicas con normas de contenido político para facilitar su aprobación en bloque.
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