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Inocencia Fiscal: ARCA exime de retenciones a depósitos en dólares y endulza el régimen para grandes patrimonios

La reglamentación permite a quienes ingresen al régimen simplificado evitar controles sobre consumos y origen de fondos. Los monotributistas quedan excluidos del beneficio mientras se liberan de impuestos los intereses de plazos fijos en moneda extranjera.

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★ La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) dispuso este martes que los intereses generados por los depósitos en dólares quedarán exentos de la retención del Impuesto a las Ganancias, mediante la Resolución General 5822/2026 publicada en el Boletín Oficial. La medida se suma a la reglamentación de la Ley de Inocencia Fiscal difundida a comienzos de esta semana, profundizando un esquema que beneficia principalmente a contribuyentes de altos ingresos y patrimonios mientras excluye a los trabajadores monotributistas.

Según el organismo recaudador, la decisión busca «fomentar la incorporación de fondos al sistema financiero formal» en el marco del proceso de «simplificación tributaria» impulsado por el Gobierno de Javier Milei. Sin embargo, el diseño del régimen genera interrogantes sobre su verdadero alcance distributivo y los riesgos de legitimación de activos no declarados.

Exención total para depósitos en dólares

La Resolución General 5822/2026 modifica la Resolución General N° 830, que regula las retenciones del impuesto sobre diversas rentas, para incorporar una nueva excepción en el listado de rentas sujetas a retención. A partir de ahora, no se aplicarán quitas en concepto de Ganancias a los pagos originados por depósitos en moneda extranjera realizados por personas humanas y sucesiones indivisas en las entidades financieras comprendidas en la Ley Nº 21.526 (bancos y cajas de ahorro).

Esta modificación implica que los ahorristas que posean plazos fijos en dólares recibirán el monto íntegro de sus intereses o ajustes sin que el banco deba actuar como agente de retención. Según el texto oficial, la medida elimina «un costo administrativo y financiero que pesaba sobre la rentabilidad de estos depósitos».

El organismo justificó la decisión señalando que «la efectividad del régimen de inocencia fiscal requiere un marco reglamentario que permita la incorporación de activos al circuito formal de la economía, como instrumento idóneo para asegurar su identificación, trazabilidad y verificación». La resolución entró en vigencia desde el mismo día de su publicación en el Boletín Oficial, por lo que las entidades financieras debieron adecuar sus sistemas de manera inmediata.

Régimen simplificado: para quiénes y bajo qué condiciones

La reglamentación de la Ley de Inocencia Fiscal establece un régimen optativo dirigido exclusivamente a contribuyentes inscritos en el Impuesto a las Ganancias. Los monotributistas, que representan la mayor parte de los pequeños contribuyentes y trabajadores independientes del país, no pueden acceder a este régimen, según explicó el contador público y consultor tributario Martín Caranta en diálogo con el programa Esta Mañana por Radio Rivadavia.

«El monotributista tiene beneficios para no sentirse perseguido, pero no tiene el beneficio concreto de esta ley y esta reglamentación», señaló Caranta. Esta exclusión confirma que el régimen está diseñado para sectores de ingresos medios y altos que operan como responsables inscriptos, no para trabajadores precarizados o pequeños contribuyentes.

Los requisitos para ingresar al régimen simplificado son los siguientes: ingresos anuales de hasta $1.000 millones, patrimonio que no supere los $10.000 millones y no estar dentro del conjunto de los grandes contribuyentes nacionales. Para acceder, los contribuyentes deben ingresar con clave fiscal a la página de ARCA y optar por el régimen de declaración jurada simplificada de la ley 27799, opción que estará disponible a partir del 11 de febrero.

Los verdaderos beneficios: no justificar consumos ni patrimonio

El aspecto más controvertido del régimen simplificado es la eliminación de la obligación de informar consumos personales y variación patrimonial. Según explicó Caranta, los contribuyentes que ingresen al régimen «no van a tener que cargar el patrimonio del inicio del periodo, el patrimonio del cierre ni el consumo».

En la práctica, esto significa que una persona con ingresos declarados de $500 millones anuales podrá realizar consumos por $800 millones sin que ARCA pueda cuestionar de dónde provino esa diferencia. La declaración jurada vendrá precargada por ARCA con las facturas emitidas, las facturas recibidas y las deducciones personales (hijos, cónyuge), pero el contribuyente solo deberá «convalidar» esos datos sin explicar cómo financió gastos superiores a sus ingresos declarados.

Este mecanismo representa una inversión de la carga de la prueba: mientras el Estado debía investigar si los consumos eran coherentes con los ingresos declarados, ahora se presume la legitimidad de cualquier gasto realizado por quienes ingresen al régimen, siempre que no superen los umbrales establecidos.

Bancarización obligatoria, pero con excepciones clave

La reglamentación establece que «ya sea el inicio o el final de una operación, hay que bancarizar estos movimientos». Sin embargo, esta exigencia viene acompañada de una aclaración crucial: «para ver si hay omisión de ingresos o no en este régimen de inocencia fiscal, no se van a considerar los depósitos bancarios», según señaló Caranta.

Esta disposición, que el consultor calificó como un «manto de tranquilidad», implica que los depósitos bancarios no serán utilizados como indicador de ingresos no declarados. En otras palabras, una persona que deposite $50 millones en efectivo en su cuenta no deberá explicar el origen de esos fondos ni tributar sobre ellos, siempre que esté dentro del régimen simplificado.

Además, el régimen incluye una excepción fundamental a la bancarización: las operaciones inmobiliarias. Según Caranta, «una persona que entró en el régimen de inocencia fiscal puede comprar o vender un inmueble en efectivo. Esa es la única excepción a la bancarización». Esta salvedad resulta particularmente significativa, dado que el mercado inmobiliario ha sido históricamente uno de los principales vehículos para legitimar dinero de origen no declarado.

Un régimen para grandes patrimonios, no para trabajadores

El diseño del régimen de Inocencia Fiscal consolida un esquema tributario fuertemente regresivo. Mientras los asalariados y monotributistas siguen sujetos a retenciones automáticas y controles estrictos sobre sus ingresos, los contribuyentes con patrimonios de hasta $10.000 millones (aproximadamente USD 10 millones al tipo de cambio actual) pueden operar con un nivel de discrecionalidad inédito en el sistema tributario argentino.

La combinación de umbral penal elevado a $100 millones, eliminación de controles sobre consumos y origen de fondos, y exención de retenciones sobre intereses en dólares configura un paquete de incentivos que favorece principalmente a sectores que ya poseen activos significativos. El objetivo oficial de «motorizar la economía» mediante el ingreso de ahorros al sistema financiero contrasta con la exclusión explícita de los monotributistas, que representan millones de trabajadores con capacidad de ahorro pero sin acceso a estos beneficios.

La reglamentación también genera interrogantes sobre la capacidad de ARCA para detectar operaciones de lavado de activos o evasión sistemática cuando los controles sobre consumos y depósitos bancarios han sido prácticamente anulados. El argumento oficial de «asegurar identificación, trazabilidad y verificación» mediante la bancarización resulta contradictorio con la decisión de no considerar los depósitos bancarios como indicador de ingresos no declarados.

Efectos distributivos y política fiscal

El paquete de medidas implementadas bajo el paraguas de la Inocencia Fiscal profundiza la inequidad del sistema tributario argentino. Según datos del propio Ministerio de Economía, los asalariados formales aportan la mayor parte de la recaudación del Impuesto a las Ganancias mediante retenciones automáticas que no admiten ningún tipo de discrecionalidad. Este sector no obtiene ningún beneficio del régimen simplificado, mientras que contribuyentes con ingresos anuales de hasta $1.000 millones pueden operar sin justificar sus consumos.

La exención de retenciones sobre intereses de depósitos en dólares representa un subsidio fiscal directo para ahorristas en moneda extranjera, tradicionalmente sectores de ingresos medios y altos. Un trabajador que ahorra en pesos y obtiene intereses por plazos fijos en moneda nacional seguirá tributando Ganancias sobre esos rendimientos mediante retención automática, mientras que quien posee dólares depositados quedará exento de esa carga tributaria.

El Gobierno justifica estas medidas como parte de una estrategia para «incorporar fondos al sistema financiero formal» y «simplificar» el régimen tributario. Sin embargo, el efecto concreto es una redistribución regresiva de la carga fiscal: menos presión sobre patrimonios elevados y mayor peso relativo sobre asalariados y pequeños contribuyentes que no pueden acceder a los beneficios del régimen simplificado.

Puntos clave

• ARCA eximió de retención de Ganancias a los intereses generados por depósitos en dólares mediante Resolución General 5822/2026
• El régimen simplificado de Inocencia Fiscal está dirigido a contribuyentes de Ganancias con ingresos de hasta $1.000 millones y patrimonio de hasta $10.000 millones
• Los monotributistas quedan excluidos del régimen simplificado y no pueden acceder a sus beneficios
• Quienes ingresen al régimen no deberán justificar consumos ni variación patrimonial, eliminando controles sobre el origen de fondos
• Se permite comprar y vender inmuebles en efectivo como única excepción a la obligación de bancarización ★

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Encuesta demoledora: la mitad de los argentinos dice que el plan de Milei “no sirve” y que la gente “sufre”

Una encuesta del consultor político Jorge Giacobbe reveló que seis de cada diez argentinos afirma que su economía «está empeorando» y que casi la mitad lo sufre en carne propia. Sumada la proporción que la percibe «estancada», el rechazo al rumbo económico trepa al 64%. El plan de Milei es considerado «equivocado» por casi la mitad de la población.

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El 64% de los argentinos le dice no al relato de Milei: la economía empeora y la mayoría lo siente en el bolsillo.

El 58,9% de los argentinos sostiene que su economía está empeorando, y dentro de ese universo, el 48,9% asegura que ese deterioro lo afecta directamente en su vida cotidiana. El dato surge de un relevamiento realizado por Giacobbe & Asociados a lo largo del mes de agosto, y representa un salto de cuatro puntos porcentuales respecto de la medición anterior, que había registrado un 54% de pesimismo entre finales de mayo y comienzos de julio.

El universo de quienes no ven mejoría se amplía aún más al incorporar el 5,3% que percibe la economía «estancada». Con ese agregado, aproximadamente el 64% de los consultados rechaza cualquier lectura optimista sobre el rumbo económico del país, en un contexto donde el Gobierno libertario insiste en presentar sus indicadores macroeconómicos como señales de recuperación.

Una visión optimista que no alcanza el 36%

La contracara de esa mayoría pesimista es una visión favorable que no logra superar el tercio de la población. El 28,5% de los encuestados consideró que la economía «está mejorando y lo está sintiendo», mientras que un 7,3% adicional reconoció una mejora pero admitió no percibirla en su vida personal. En conjunto, la mirada optimista alcanzó apenas el 35,8%.

La distancia entre ambos polos, de casi 23 puntos porcentuales, resulta llamativa en un momento en que el oficialismo exhibe descenso en la inflación mensual y superávit fiscal como argumentos centrales de su narrativa de éxito. Los datos de agosto sugieren que esa narrativa no encuentra correlato en la experiencia concreta de la mayoría de los hogares argentinos.

El plan económico de Milei: «equivocado» para el 47,8%

La encuesta también indagó sobre la valoración del programa económico del presidente Javier Milei, y los resultados son contundentes: el 47,8% señaló que el plan del oficialismo está «equivocado» y que «la gente sufre sin sentido». Se trata de la respuesta mayoritaria por amplio margen.

A ese núcleo duro de rechazo se le suma un 3,6% que considera que el ajuste «tiene sentido» pero advierte sobre la capacidad de la sociedad para «soportar la crisis», y un 8,7% que directamente reconoció no entender el programa económico de La Libertad Avanza y expresó dudas sobre sus resultados. Sumados esos matices, más de seis de cada diez encuestados no confía en que el plan genere mejoras sostenibles.

Únicamente el 16,8% sostuvo que el ajuste no es «tan grande» y que «vamos bien», en tanto que el 22,4% adoptó una postura de espera: consideró que «hay que aguantar» con la expectativa de que «en el futuro vamos a estar mejor». El 0,7% restante expresó indecisión.

Una medición que se profundiza mes a mes

El crecimiento de cuatro puntos en la percepción negativa respecto de la medición anterior no es un dato menor. Indica que la brecha entre el relato oficial y la experiencia real de los argentinos no se está cerrando sino ampliando, aun cuando el Gobierno ha celebrado datos de inflación mensual en baja y la consolidación del superávit primario.

El deterioro en la percepción económica avanza en paralelo con los aumentos acumulados en servicios, combustibles y alimentos que los hogares deben afrontar mes a mes, una presión que los indicadores macroeconómicos agregados tienden a suavizar pero que las encuestas de percepción capturan con mayor precisión. Según datos del INDEC difundidos en meses previos, la Canasta Básica Alimentaria registró variaciones interanuales superiores al 30% al cierre del primer trimestre de 2026, y los servicios públicos acumulan subas de más del 500% desde diciembre de 2023.

Puntos clave

  • El 58,9% de los argentinos percibe que su economía está empeorando, cuatro puntos más que en la medición anterior.
  • Sumando quienes la ven «estancada», el 64% no observa ninguna mejora en la economía.
  • El 48,9% asegura que el deterioro económico lo afecta directamente en su vida cotidiana.
  • El 47,8% considera que el plan económico de Milei está «equivocado» y provoca sufrimiento social.
  • La visión optimista sobre la economía argentina no supera el 35,8% de la población encuestada.
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