Economía 💲
Caputo amenazó con cerrar sucursales del Banco Nación
El conflicto comenzó en La Pampa tras un aumento en la alícuota del impuesto a los Ingresos Brutos, que afectó a bancos y al Casino Club.
El ministro de Economía, Luis Caputo, advirtió que el Banco Nación cerrará sucursales en aquellos municipios que decidan aumentar las tasas municipales, argumentando que estas subas perjudican a los ciudadanos. La advertencia surgió tras el cierre de nueve sucursales del Banco Nación en La Pampa, luego de que el gobernador Sergio Ziliotto aumentara una alícuota del impuesto a los Ingresos Brutos.
Caputo explicó que la decisión se tomó a pedido del presidente Javier Milei, quien le pidió que cerrara las sucursales en los municipios que «abusan de sus vecinos mediante subas de tasas municipales injustificadas». El ministro criticó duramente a los sectores de la política que, según él, insisten en mantener un modelo económico basado en privilegios.
El conflicto con La Pampa
El enfrentamiento entre el Banco Nación y la provincia de La Pampa comenzó cuando la Legislatura pampeana aprobó el 29 de agosto un aumento en la alícuota del impuesto a los Ingresos Brutos, que afectaba principalmente a bancos y al Casino Club. El objetivo era destinar más recursos al fondo provincial para la Atención Prioritaria de Grupos Vulnerables, en respuesta a la situación crítica de 23 mil familias pampeanas.
La respuesta del Banco Nación fue inmediata: trasladó la Gerencia a San Luis y, posteriormente, anunció el cierre de nueve de las catorce sucursales en La Pampa. Esto generó incertidumbre entre los empleados, ya que la medida implicaba la reubicación de unos 80 trabajadores.
Ziliotto responde: «Sensatez ante la irracionalidad»
Ante la presión por el cierre de sucursales y la reubicación de empleados, el gobernador Ziliotto decidió exceptuar al Banco Nación del aumento de la alícuota. Además, anunció que el Banco de La Pampa absorbería el impacto de la suba del impuesto, duplicando la tasa sobre la actividad financiera del 7,5% al 15,47%.
Ziliotto se mostró firme en su postura de defender a los sectores más vulnerables y declaró: “Emergencia Alimentaria: El Banco de La Pampa aportará lo que rechaza el Banco Nación Argentina. Seguiremos garantizando alimentos a los vulnerables, seguiremos defendiendo al sector productivo, seguiremos defendiendo a los trabajadores. Seguiremos poniendo sensatez ante la irracionalidad”.
La mirada de Caputo
El ministro Caputo, en sintonía con el gobierno nacional, argumentó que el cierre de las sucursales forma parte de una política económica destinada a frenar los abusos fiscales que, según él, terminan afectando a los ciudadanos. «Estamos todos los argentinos haciendo un esfuerzo enorme por sacar al país adelante, pero hay todavía una buena parte de la política que quiere aferrarse al modelo de ‘privilegios para pocos y pobreza para muchos’ de los últimos 20 años», subrayó.
Caputo también afirmó que «el pueblo argentino votó un cambio, y es nuestro deber cumplir con su mandato», dejando en claro que el gobierno no dará marcha atrás en las medidas de ajuste y racionalización de los recursos estatales.
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Según la UCA, casi 3 de cada 10 hogares piden prestado para no ahogarse a fin de mes
La Encuesta Social Argentina de la UCA reveló que el 27,4% de las familias recurrió a familiares, financieras o amigos para sostener su economía en el tercer trimestre de 2025. En los hogares pobres la cifra trepó al 44,4%: pedir plata se convirtió en una herramienta de supervivencia cotidiana.
El ajuste no es un abstracto de los libros: es la plata que falta el 30 y se resuelve pidiendo al primo, a la tarjeta o a una financiera que cobra carísimo. El 27,4% de los hogares argentinos recurrió a familiares, amigos, financieras u otras fuentes para llegar a fin de mes durante el tercer trimestre de 2025, según el informe “Pedir prestado para cubrir los gastos habituales” de la Encuesta Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA). No se trata de un capricho: la pobreza, la percepción de que los ingresos no alcanzan, el estrés económico, el estrato social y hasta el lugar de residencia empujaron a un tercio del país a vivir del fiado y del préstamo.
El peso del descalabro no se reparte parejo. En el estrato socioeconómico pobre, el 44,4% de los hogares se vio obligado a pedir dinero para cubrir las necesidades básicas, mientras que entre los no pobres la cifra bajó al 22,4%. La brecha es de 22 puntos porcentuales y la incidencia, casi el doble. Detrás de cada número hay una escena repetida en el conurbano y en el interior: la heladera que se llena a cuentagotas, la remesa que ya no alcanza y la vergüenza silenciosa de tener que preguntar cuánto hay para prestar.
La bomba del estrés
El informe también destapó la dimensión emocional de la crisis. El 49,2% de los hogares con estrés económico pidió dinero prestado, contra apenas el 13,3% de los que no lo padecen, una diferencia de casi 36 puntos. Los niveles más altos de angustia se concentraron en los hogares pobres, con un 55,8%, seguidos por el estrato muy bajo con un 55,4%. Vivir sin margen no solo aprieta el bolsillo: también rinde la cabeza. Y mientras el poder festeja la baja de la inflación en los titulares, el 55% de los que menos tienen duerme con la soga al cuello.
Lo que el relato oficial no cuenta
Los datos de la UCA llegan en plena campaña de la gestión de Javier Milei por instalar la idea de que el país se recupera. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) midió que la pobreza alcanzó al 31,6% de las personas y al 24,1% de los hogares en el primer semestre de 2025, mientras que la proyección oficial de la cartera económica ubicó el indicador en el 27,5% para el tercer trimestre. La baja es real y bienvenida, pero no cuenta la otra mitad de la película: que la necesidad de recurrir al préstamo para necesidades básicas resultó casi dos veces superior entre los hogares pobres y 3,7 veces mayor entre los que sufren estrés económico. Se cae la inflación, se enciende el cartel de la reactivación y, sin embargo, una parte enorme del país sigue pidiendo plata para comer.
El problema, remarcó el estudio, no es el acceso al crédito en sí mismo, que puede ampliar oportunidades. Es su uso defensivo en hogares sin margen financiero y bajo condiciones costosas. Es decir: pedir prestado para no caerse, no para crecer. Que el endeudamiento se vuelva la tabla de salvación de los que menos tienen no es señal de salud económica, es la radiografía de una crisis que sigue viva en la mesa de millones de argentinos.
Puntos clave
- El 27,4% de los hogares argentinos pidió dinero prestado para llegar a fin de mes en el tercer trimestre de 2025, según la Encuesta Social Argentina de la UCA.
- En el estrato pobre la cifra trepó al 44,4%, frente al 22,4% de los no pobres: una brecha de 22 puntos.
- El 49,2% de los hogares con estrés económico recurrió al préstamo, contra el 13,3% de los que no padecen estrés.
- Los niveles más altos de estrés se registraron en los hogares pobres (55,8%) y en el estrato muy bajo (55,4%).
- La necesidad de pedir prestado fue casi el doble entre los pobres y 3,7 veces mayor entre los que sufren estrés económico.
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