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Rosario: 27 policías de la Federal se intoxicaron con comida en mal estado

Los efectivos se contaminaron con hamburguesas de un local asiático del centro de la ciudad y en medio de un operativo comenzaron a vomitar.

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Al menos 27 efectivos de la Policía Federal sufrieron un cuadro de intoxicación al ingerir alimentos aparentemente en mal estado en la ciudad de Rosario. El incidente se inició el jueves cuando los policías, destinados al Plan Bandera desarrollado en Rosario por el Ministerio de Seguridad de la Nación, retiraron una ración de hamburguesas de un club de origen asiático situado en el centro de la ciudad.

Síntomas y Reacciones

Fuentes de la cartera citadas por La Capital de Rosario señalaron que este viernes los efectivos, mientras realizaban un operativo, comenzaron a sufrir vómitos y otros trastornos gastrointestinales. «Entendemos que no estaban correctamente cocinadas porque son las mismas que suelen comer efectivos de Prefectura y Gendarmería y nunca hubo inconvenientes», expresó un vocero del Ministerio.

Traslado y Atención Médica

La cartera encabezada por la ministra Patricia Bullrich dispuso que los policías intoxicados fueran trasladados en forma aérea a la Ciudad de Buenos Aires para ser asistidos en el Hospital Churruca, del barrio de Parque Patricios. Este centro médico es conocido por brindar atención especializada a las fuerzas de seguridad.

¿Qué es el Plan Bandera?

El Plan Bandera es una iniciativa del Ministerio de Seguridad de la Nación que tiene como objetivo fortalecer la presencia de fuerzas federales en zonas críticas del país, especialmente aquellas afectadas por altos índices de criminalidad. En Rosario, este plan se ha implementado para combatir la violencia y el narcotráfico, reforzando las capacidades operativas de la policía local con el apoyo de efectivos federales.

El plan incluye una serie de estrategias coordinadas entre diferentes cuerpos de seguridad, con el fin de mejorar la seguridad ciudadana y reducir la incidencia delictiva. El despliegue de efectivos federales en Rosario forma parte de estos esfuerzos, buscando generar un impacto positivo en la seguridad de la ciudad.

Policiales 🚨

Rosario: internaron a un nene con cocaína en sangre y detuvieron a sus progenitores

El chico, que sufrió convulsiones, fue asistido en el Hospital de Niños Víctor J. Vilela el 8 de septiembre. La fiscalía imputó a sus padres por homicidio en grado de tentativa y suministro de estupefacientes a un menor.

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Fachada de un hospital de niños de Rosario

La Justicia de Santa Fe investiga cómo un nene de Rosario terminó con cocaína en el organismo. El chico ingresó al Hospital de Niños Víctor J. Vilela con un cuadro de convulsiones y, tras estabilizarlo, los estudios que le practicaron detectaron la presencia de la sustancia. El hecho ocurrió el 8 de septiembre, pero recién se conoció en las últimas horas, cuando la Policía de Investigaciones (PDI) apretó el cerco y detuvo a los padres.

Los apresados son Pablo B. y Valeria C., ambos de 47 años y vecinos de Rosario. El hombre fue interceptado en la vía pública, en inmediaciones de San Martín y pasaje Pino; la mujer, en la zona de Italia al 2800. Las detenciones las dispuso la fiscal Vega, a cargo del expediente, y se concretaron este jueves. La acusación formal es «tentativa de homicidio agravada por el vínculo, en concurso ideal con el suministro gratuito de material estupefaciente, agravado por tratarse de un menor de edad», según informó la fiscalía.

Del hospital a la fiscalía

El punto de partida fue el propio centro de salud. Después de asistir al nene, las autoridades del Vilela dieron aviso y se abrió una pesquisa para establecer en qué circunstancias el chico habría entrado en contacto con la cocaína y determinar las eventuales responsabilidades. Tomó intervención el Departamento Operativo de Investigaciones y la Brigada Unidad de Violencia Altamente Lesiva (UVAL), ambos de la PDI. En el marco de los procedimientos, los investigadores secuestraron un teléfono celular que será sometido a peritajes e incorporado al expediente, una medida orientada a reconstruir los días previos a la internación.

El rigor obliga a separar el terreno de las certezas del de las presunciones. Que el nene tenga cocaína en el organismo es un dato comprobado por los análisis médicos y respaldado por el parte del hospital. Que sus padres sean los responsables es, por ahora, una hipótesis judicial en construcción: la calificación legal es provisoria, puede modificarse con el avance de las pericias y ninguno de los dos está condenado. Rige para ellos, como para cualquier imputado, la presunción de inocencia. Resta precisar, además, si el contacto con la sustancia fue directo, accidental o producto de otras circunstancias que expusieron la salud del chico.

Una escena que se repite y un Estado que llega tarde

Los casos de chicos intoxicados con cocaína no son una rareza estadística. En el servicio de Toxicología del hospital Pediátrico de Córdoba, entre 2013 y 2016 se atendieron 46 pacientes con síntomas de intoxicación por drogas y el 46 por ciento tenía menos de 3 años, según registró La Voz. «Nos llamó la atención que empezamos a tener en guardia nenes con síndromes de intoxicación por drogas, bebés pequeños, de 2 meses hasta los 3 años. Muchos de ellos, sobre todo los menores de 1 año, eran lactantes», explicó entonces Silvana Mercado, médica toxicóloga del establecimiento. En varios de esos cuadros, la sustancia llegaba por la leche materna o quedaba al alcance del bebé en ambientes donde los adultos consumían.

Rosario ya había vivido una escena parecida en abril de este año, cuando un nene de dos años fue internado en el Hospital de Niños Zona Norte con un análisis de orina positivo para cocaína. La madre apuntó contra el padre por haberle dado la droga para calmarlo. El patrón se repite y deja al descubierto lo que ninguna estadística alcanza a medir: la vulnerabilidad extrema de los más chicos en los hogares atravesados por el consumo problemático, donde la falta de trabajo, de vivienda y de acceso a la salud empuja a las familias al borde.

Ahí es donde el Estado tendría que estar antes de que un nene llegue a la guardia con convulsiones. No alcanza con la respuesta penal, que llega en diferido y solo cuando el daño ya está hecho. La prevención en consumos, el acompañamiento a las familias más golpeadas y el refuerzo de los equipos de niñez son la parte que se desfinancia primero cuando el ajuste aprieta, y después se paga con chicos intoxicados en un hospital público. Un pibe con cocaína en sangre no es solo un caso policial: es el fracaso de las políticas que debían protegerlo. La detención de los padres cierra una parte de la historia. La otra, la que pregunta qué hizo y qué dejó de hacer el aparato público para evitar que ese nene terminara así, sigue abierta.

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