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El negocio cambiario de Bessent: vendió caro, compró barato y activó el swap con Argentina
El secretario del Tesoro de EEUU liquidó la inversión que sostuvo al dólar antes de las elecciones. Analistas sospechan que usó el nuevo swap de monedas y se llevó una diferencia favorable por la devaluación. Conocé los detalles.
⬛ El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, habría desarmado la posición en pesos que construyó durante la intervención cambiaria preelectoral, según surge de informes del Banco Central. La operación original implicó la venta de cerca de US$ 2.200 millones para contener la cotización del dólar en las semanas previas a los comicios del 26 de octubre de 2024, monto que fue invertido en una Letra con condiciones reservadas diseñada especialmente para el Tesoro estadounidense.
Consultoras privadas que monitorean las cuentas del BCRA detectaron movimientos en los balances al 31 de octubre que sugieren el cierre de esa operación. La cantidad de Letras emitidas por el organismo que dirige Santiago Bausili cayó en $ 2,75 billones, una cifra equivalente a la que días antes había aparecido clasificada como «otras inversiones», según indicaron fuentes del sector financiero consultadas.
La intervención que marcó el clima preelectoral
Durante las semanas previas a las elecciones presidenciales, Bessent desplegó una operación inédita para evitar una disparada del tipo de cambio que pudiera desestabilizar el escenario político argentino. La venta de US$ 2.200 millones en el mercado local permitió contener la presión sobre la divisa en un momento de máxima tensión cambiaria.
Los pesos obtenidos por el Tesoro de EEUU fueron depositados en una Letra del Banco Central con cláusulas que nunca se hicieron públicas. Ni el gobierno argentino ni las autoridades estadounidenses emitieron comunicados oficiales sobre los términos de esta operación, lo que alimentó las especulaciones sobre las condiciones pactadas.
Ganancia por devaluación y la hipótesis del swap
De confirmarse la operación en los términos que plantean los analistas, el Tesoro estadounidense habría obtenido un beneficio económico concreto. La razón: pudo recomprar los dólares a un tipo de cambio más bajo que aquel al que los vendió originalmente, aprovechando la depreciación del peso en el período intermedio.
Sin embargo, los especialistas del mercado cambiario plantean una duda relevante: si Bessent hubiera recomprado los dólares directamente en el mercado local, esa demanda habría generado una presión alcista considerable sobre la cotización. Ese movimiento no se registró en las operaciones de esas jornadas, según datos de la plaza financiera.
Por eso, diferentes consultoras evalúan que la salida de la posición en pesos podría haberse concretado mediante la activación de un tramo del swap de monedas por US$ 20.000 millones que ambos gobiernos anunciaron recientemente. Este mecanismo permitiría explicar cómo se completó la operación sin impactar en el mercado cambiario doméstico.
Implicancias del swap bilateral
El acuerdo de swap entre Argentina y Estados Unidos representa una herramienta financiera que, en teoría, permite a ambos países acceder a divisas de respaldo sin necesidad de transacciones directas en el mercado. Si efectivamente se activó una porción de este instrumento para cerrar la operación de Bessent, implicaría que:
- Se consumió parte del cupo disponible: De los US$ 20.000 millones acordados, un monto estimado en torno a los US$ 2.200 millones ya estaría utilizado, reduciendo el margen de maniobra para futuras necesidades.
- Se estableció un precedente operativo: Confirmaría que el swap no es solo un respaldo simbólico, sino una herramienta activa que el gobierno argentino está dispuesto a usar para resolver operaciones específicas del mercado cambiario.
- Genera interrogantes sobre la transparencia: La falta de infusar para resolver operaciones específicas del mercado cambiario.ormación oficial sobre los movimientos alimenta dudas sobre las condiciones reales del acuerdo y los compromisos que Argentina asumió para acceder a este mecanismo de liquidez.
Según fuentes financieras consultadas que pidieron reserva de identidad, el uso anticipado del swap podría interpretarse de dos maneras: como una señal de respaldo sólido entre ambos gobiernos o como una advertencia de que las necesidades de dólares de Argentina son más urgentes de lo que las autoridades reconocen públicamente.
Sin confirmación oficial
Hasta el momento, ni el Ministerio de Economía argentino ni el Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitieron declaraciones que confirmen o desmientan la secuencia de operaciones descritas por los analistas. El Banco Central tampoco publicó información detallada sobre la evolución de las Letras vinculadas a esta operación.
La opacidad en torno a estas transacciones contrasta con la relevancia que tienen para comprender la estrategia cambiaria del gobierno y el uso efectivo de los instrumentos de respaldo financiero internacional que Argentina está utilizando en el actual contexto económico.
Puntos clave:
• Scott Bessent vendió US$ 2.200 millones antes de las elecciones para contener el dólar y colocó los pesos en una Letra del BCRA con condiciones reservadas
• Al 31 de octubre, las Letras del Banco Central cayeron $ 2,75 billones, sugiriendo que el Tesoro de EEUU desarmó su posición
• Analistas estiman que Bessent obtuvo ganancia al recomprar dólares más baratos por la devaluación del peso
• Se evalúa que la operación activó parte del swap de US$ 20.000 millones, lo que reduciría el margen disponible del acuerdo
• Ni Argentina ni EEUU confirmaron oficialmente ningún detalle de estas transacciones
Energía
Luz propia para los megaproyectos: el Gobierno admite que la red no da abasto
La Resolución 264/2026 obliga a los proyectos que demanden más de 80 MW, con los centros de datos a la cabeza, a traer su propia generación. El Gobierno lo presenta como un escudo para las facturas, pero los hogares ya cargaron con subas de electricidad superiores al 300% desde diciembre de 2023.
El Gobierno nacional dejó por escrito una advertencia sobre la fragilidad de su propio sistema eléctrico. A partir de ahora, cualquier megaproyecto que pretenda conectarse y consumir más de 80 MW deberá llegar con su propia energía bajo el brazo; y si en algún momento falta oferta, la norma establece que se priorizará el suministro de los usuarios por sobre el de las grandes demandas que no cuenten con respaldo suficiente.
La decisión quedó plasmada en la Resolución 264/2026 de la Secretaría de Energía, dependiente del Ministerio de Economía, que crea el Régimen de Demandas Extratendenciales (XDEM) dentro del Mercado Eléctrico Mayorista (MEM). La norma modifica el artículo 13 de la Resolución 400/2025 y alcanza a los proyectos nuevos o ampliaciones que representen «al menos el 0,5% de la demanda media del MEM, equivalente hoy a unos 80 MW».
Qué exige el nuevo régimen
Cada emprendimiento alcanzado «podrá elegir libremente la tecnología y el proveedor con los que se abastece», incluida la generación propia instalada en el mismo punto de conexión. Pero la resolución fija condiciones precisas: deberá «cubrir al menos el 80% de su consumo mensual con contratos de generación nueva y contar con potencia firme por el 100% de su demanda máxima».
Para los centros de datos la vara es más alta. La obligación «se eleva al 115% en el caso de los centros de datos, por su consumo continuo y de alta sensibilidad», según el texto oficial. Es la primera vez que la regulación eléctrica argentina reserva un tratamiento específico y más exigente para la infraestructura de la inteligencia artificial.
El régimen amplía el alcance de la Resolución 400/2025, que ya exigía respaldo físico propio para las nuevas grandes demandas conectadas al sistema de transporte. Ahora la obligación se extiende a las ampliaciones de consumos existentes y a los proyectos que se vinculen al Sistema Argentino de Interconexión (SADI) a través de distribuidoras. En sus fundamentos, la resolución también advierte que, cuando varias solicitudes compitan por una capacidad de transporte limitada, «resulta necesario evitar la inmovilización especulativa de capacidad», y por eso crea un cargo de reserva que busca castigar a quienes acaparen lugar en la red sin cumplir sus cronogramas.
La preocupación por las facturas llega tarde
La Secretaría de Energía justificó la medida en nombre de los usuarios. Según la resolución, el objetivo es que el ingreso de las grandes demandas «no consuma la reserva que hoy garantiza el abastecimiento ni su costo sea cubierto por el resto de los usuarios a través de sus facturas». El organismo sostuvo además que busca que «cada gran proyecto se abastezca a su propio riesgo, sin trasladar costos al resto de los usuarios», poniendo en «primer lugar a los hogares, comercios, pymes e industrias que ya forman parte del sistema».
El argumento choca con la experiencia concreta de esos mismos hogares. Según relevamientos del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP, UBA CONICET), desde el inicio de la gestión de Javier Milei en diciembre de 2023 la electricidad acumuló una suba superior al 339%, dentro de una canasta de servicios públicos y transporte que se encareció más del 525%. El Gobierno que hoy dice cuidar las facturas es el mismo que eliminó subsidios y trasladó el costo pleno de la energía a las familias.
Una red sin margen y un Estado que no planifica
La cláusula que prioriza a los usuarios ante un escenario de escasez tiene una lectura inevitable: la propia autoridad energética contempla la posibilidad de que la oferta no alcance. Si la reserva del sistema pudiera absorber sin sobresaltos a los nuevos gigantes del consumo, no haría falta blindarla por resolución.
El esquema también confirma la lógica de fondo del modelo libertario en materia energética: en lugar de una planificación estatal de la expansión de la generación y el transporte, cada gran jugador contrata su propia energía con el proveedor que elija. La expansión del sistema queda así subordinada a acuerdos entre privados, con un Estado que se limita a fijar condiciones de acceso. La discusión sobre quién controla la nueva generación, y al servicio de qué proyecto de país, queda fuera de la agenda oficial.
Los centros de datos, en el centro de la escena
La exigencia reforzada para los centros de datos no surge en el vacío. En octubre de 2025, OpenAI, la empresa creadora de ChatGPT, y la firma argentina Sur Energy anunciaron ante el presidente Milei una carta de intención para construir en la Patagonia el proyecto Stargate Argentina, un centro de datos de 500 MW con una inversión estimada de hasta 25.000 millones de dólares. Esa sola instalación superaría más de seis veces el umbral de 80 MW que fija la nueva resolución.
Desde aquel anuncio no hubo novedades públicas sobre avances concretos, según consignó en agosto un medio uruguayo que relevó la carrera regional por atraer estas inversiones. Especialistas del sector coinciden en que la infraestructura eléctrica es el principal cuello de botella para este tipo de desarrollos, porque la red argentina no está preparada para absorber semejante crecimiento de la demanda sin inversiones previas de gran escala.
A la ecuación se suma el costo fiscal. El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) advirtió que el llamado «Súper RIGI» profundiza la política de beneficios fiscales extraordinarios para los grandes proyectos de inversión y amplía el costo tributario que deberá afrontar el Estado en los próximos años. El resultado es un modelo que resigna recaudación para atraer a los grandes capitales mientras deja la expansión eléctrica librada a contratos privados.
Lo que tenés que saber:
- La Resolución 264/2026 de la Secretaría de Energía creó el Régimen de Demandas Extratendenciales (XDEM) para proyectos que representen al menos el 0,5% de la demanda media del MEM, unos 80 MW.
- Los proyectos alcanzados deberán cubrir al menos el 80% de su consumo mensual con generación nueva y contar con potencia firme por el 100% de su demanda máxima; en los centros de datos, el respaldo exigido sube al 115%.
- Ante un escenario de escasez, la norma prioriza el suministro de los usuarios por sobre las grandes demandas sin respaldo suficiente.
- El régimen se extiende a ampliaciones de consumos existentes y a proyectos conectados por distribuidoras, y crea un cargo para evitar el acaparamiento especulativo de capacidad de transporte.
- Según el IIEP (UBA CONICET), la electricidad subió más del 339% desde diciembre de 2023.
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