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Rafael Klejzer: “El 80% de lo que se produce en la Argentina se exporta”

Especial “La Patria no se vende”: entrevista al referente del movimiento popular La Dignidad, impulsor de la Empresa Pública de Alimentos.

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Por Eugenia Rossi Gallo

En el marco de la celebración de la Soberanía Nacional, desde Radio Seta (@radiosetaok) ensayan una serie de apuntes, para pensar desde la compleja coyuntura actual qué entendemos por soberanía hoy.

Realizamos una serie de entrevistas con políticos, militantes, historiadores, periodistas y pensadores del campo nacional y popular.

Consultamos a cada uno de los entrevistados sobre distintos aspectos que hacen a la soberanía, con el fin de encontrar varias respuestas que nos ayudaran a armar un mapa, desde el cual vislumbrar una defensa del país que supimos conseguir y una construcción de la patria libre, justa y por supuesto soberana que queremos habitar.

Rafael Klejzer – Soberanía alimentaria y la creación de una empresa pública de alimentos

Rafa Klejzer es referente del movimiento popular La Dignidad y desarrolló una propuesta para la creación de una empresa pública de alimentos. 

– Ustedes dicen empresa pública de alimentos y a los supermercadistas se les ponen los pelos de punta… ¿De qué se trata la propuesta de esta Empresa Pública de Alimentos?

– Tiene que ver la soberanía, con los apuntes para la soberanía nacional que vienen planteando ustedes. La soberanía alimentaria y la seguridad alimentaria,tienen que ver con recuperar la capacidad soberana de los estados nacionales para poder intervenir y garantizar los alimentos de un país. Si los alimentos son una mercancía, están ligados al mercado y no al derecho social que implica la alimentación para un país. Entonces, la soberanía nacional tiene que ver con poder recuperar capacidades que garanticen la vida. En este caso, la soberanía y la seguridad alimentaria, dentro de lo que es uno de los campos de la soberanía nacional, es fundamental.

– Teniendo en cuenta que somos un país productor de alimentos, que haya inseguridad alimentaria, primero es algo para despreciar y para combatir, pero además es casi ridículo. 

– Bueno, el 80% de lo que se produce en la Argentina se exporta. Ahí ya tenés un dato, no menor. Desde hace 50 años, a través de Martínez de Hoz y la dictadura, se aplica un programa económico que tiende a la desindustrialización y a la extranjerización de la economía. A partir de allí estamos cautivos de la suerte de las multinacionales. Eso implica estos relatos que dicen que si le va bien a las multinacionales, nos va bien a nosotros.Bueno, todo lo contrario. A eso se le suma el ciclo de crisis de deuda muy importante y si vos tenés una economía concentrada y extranjerizada, perdés capacidad a la hora de poner los precios y de conocer los costos. Por otra parte, tenemos una economía donde el sentido común de sus decisores, más allá de la política, es exportar más. Massa también hablaba de exportar más, Macri habla de exportar más y Milei habla de exportar más.

Hay un estudio de Trevor del Banco Central, que plantea que cuanto más se exporta, la Argentina más pobre es. En el año ´83 la exportación de la Argentina era por ocho mil millones de dólares, se calcula que este año va a estar por arriba de los 85 mil millones de dólares y nunca hubo tantos pobres como en este momento. Es decir que las exportaciones no están ligadas a mejorar las condiciones materiales de la población.

– No, porque además sabemos, y ahora con esto quiero ir a tu propuesta, que las exportaciones sólo enriquecen los bolsillos de sectores muy pequeños ¿De qué se trataría una empresa pública de alimentos? Y dicho sea de paso, qué oportunidad nos perdimos con Vicentín, ¿no? 

– Bueno, Vicentín era la joya. De lo que se encarga la Empresa Nacional de Alimentos, fundamentalmente es de tres cosas: la primera es recuperar esta capacidad de intervenir por parte del Estado para romper la concentración, acá hay 20 empresas productoras y comercializadoras de alimentos, que fijan el negocio financiero y les ponen el precio; la segunda forma de intervenir es generando relaciones nuevas de producción, con pequeños y medianos productores y en tercer lugar necesitamos conocer los costos. Nosotros discutíamos mucho con el gobierno anterior, con la Secretaría de Comercio, porque no sabíamos los costos, ¿cuál es el costo del arroz en la Argentina?, ¿por qué llega a 2.500 pesos el kilo de arroz en una góndola? Siempre está la idea cierta de que al productor le pagan dos mangos, entonces los que pierden son los extremos de la cadena, el productor y el consumidor y en el medio ¿quién se beneficia? Frente a eso, una intervención del Estado rompe con las intermediaciones, con cuestiones distorsivas, generando esta capacidad de discutir qué tipo de alimentos son necesarios para nuestra población.

– Y también un Estado que intervenga a favor de combatir la posición dominante de las empresas alimenticias, porque hoy encualquier supermercado de los grandes, las primeras, segundas y terceras marcas de un mismo producto pertenecen a la misma empresa…

– Seguro. Por eso necesitamos recuperar capacidades del Estado para romper la concentración, una alianza con pequeños y medianos productores y saber los costos.Una vez que vos sabes los costos, podés de alguna forma incidir, si no estás a oscuras. 

– A Guillermo Moreno le gusta esto. 

– A Guillermo Moreno sí, pero también le gusta la concentración, porque él mismo lo dijo, él prefiere discutir con cuatro en la mesa que con una democratización. Una cosa es discutir con cuatro dominadores del mercado, que es un poco lo que él plantea, un Estado fuerte para discutir con cuatro sectores privilegiados, dominantes del mercado y otra cosa es cuando ya está el Estado con empresas públicas, ya están las provincias y los municipios, cuando hay una dispersión sana del mercado. Para hablar de la empresa pública de alimentos y el tema de los alimentos en Argentina, primero hay que saber de dónde salen. Salen de la tierra, de los productores. Hay un censo de unidades productivas agropecuarias y de vacas. Hubo censos de vacas y de unidades productivas en la Argentina, antes que el Censo Nacional de Personas ¿Por qué? Por este proyecto de factoría que había.

En el 69 había 538.000 unidades productivas agropecuarias, es decir chacras y en 2018 había menos de la mitad, 250.000. Ahora no hay tantas chacras, sino mucho terrateniente. La cantidad de hectáreas cultivadas se mantuvo.

– Es decir, que hay la misma cantidad de hectáreas cultivadas en menos manos.

– Exactamente y también hay monopolios en rubros alimenticios. Concentración de la producción de alimentos por rubro. A mí me gusta llamarle por su nombre al enemigo. En el rubro gaseosas, que es el primero, con el 98% de concentración, hay uno, dos, o tres empresas que tienen una posición dominante. Coca-Cola y Pepsison dos empresas que tienen el 98% de la producción de gaseosas. Siguen la cervezacon 98%, la mayonesa con 98% (Unilever, se lleva casi toda la mayonesa) y en yogures y leche, Mastellone con el 85%. Antes estaban Mastellone y Sancor, pero Sancor no está más. La harina tiene un 82% de concentración de mercado también. Molinos Río de la Plata y Molinos Cañuelas son las dos empresas dominantes en ese rubro. Molinos Cañuelas fue la beneficiaria del fideicomiso de la harina, por parte de la Secretaría de Producción en el gobierno anterior, cuando se pudo sostener el precio. ¿Cuál era el fideicomiso? Se exportaba la harina y con parte de lo que ganaban esas empresas, se sostenía el precio interno.Tuvieron el 85% de ese fideicomiso. Por eso todos consumíamos harina de Cañuelas. Y al otro día de recibir el primer giro por el fideicomiso, presentó quiebra.El Estado subsidiando empresas fue increíble. 

Molinos Río de la Plata, Matarazzo, Don Vicente, en realidad ¿qué hacen? Segmentan el mercado. Fueron comprando de a poco. Entonces, cuando discutíamos la ley de góndolas, nos decían, pero si hay un montón de marcas. No, no las hay, es una sola empresa con marcas diferenciadas. Segmentan el mercado y le ponen una marca para cada precio. Entonces, vos vas teniendo distintos precios, con diferentes marcas, pero de la misma empresa.

– Ahora dejaron sin efecto la ley de góndolas.

– Sí, la ley de góndolas por supuesto. De todos modos, nunca se había planteado la cantidad de metros cuadrados en la superficie.

– Y desde la Secretaría de Comercio no se controlaba efectivamente.

– No solamente no se controlaba, sino que la reglamentación fue a medias, a beneficio de los supermercados.

En alimentos, el aumento o la variación de precios siempre está más arriba de la media inflacionaria. De alguna forma hay un ensañamiento con la mesa de los argentinos y al ser un tema sensible, es la capacidad que tienen las empresas productoras de alimentos, comercializadoras, de chantajear al Estado. ¿Cómo negocian con el Estado? Aumentando las cosas. Es más sensible cuando aumentan los alimentos de consumo popular, ahí aumenta la capacidad y la potencia que tienen estasempresas para negociar. Siempre las empresas monopólicas aumentan sus precios, por arriba de la variación general que tienen las no monopólicas. Las marcas premium aumentan más que las segundas marcas no monopólicas. Por ejemplo, el aceite de girasol aumentó 112% entre noviembre y marzo y las empresas no monopólicas lo aumentaron un 27%. Generalmente son las más ligadas al mercado interno, regionales, marcas de industria nacional, que como objetivo tienen vender, entonces para mantenerse,aumentan por abajo de las empresas monopólicas. 

– Además, en los conglomerados urbanos, muchas veces es difícil acceder a marcas regionales también.

– Claro, exactamente. Estamos otra vez frente a la posición dominante, al abuso de posición dominante.

– Los alimentos portan la característica de ser de lo único de lo que no se puede prescindir. 

– Sí, exactamente. Eso y las tarifas, por este motivo son lo que más aumenta. El gas lo tenés que pagar, la garrafa la tenés que pagar. Estaba 5.000 pesos en diciembre, hoy está 12.000.

– Si vamos a hablar de lo que impactó en el bolsillo, sobre todo de los trabajadores, es fuerte. 

– Si, vos fíjate que bajó un 20% el consumo de pan y el pan es lo último que se deja, sin embargo bajó el consumo. Y no es por una cuestión snob, porque la gente se haya volcado a las galletas de arroz. 

– Claro, que también son carísimas y son casi todas de un par de empresas. ¿Entonces cuáles son los objetivos a trazar?

– Tienen que ver con esto de la recuperación que decíamos, de las capacidades del Estado.

– ¿Vos imaginás una empresa nacional de alimentos que tuviera una conducción centralizada con articulado federal, para poder trabajar con las economías regionales?

– Planteamos el modelo boliviano de empresa pública y por supuesto, estudiamos el modelo ruso, pero queda muy lejos. En un momento va a haber que estudiar también a China. ¿Cuál es el clima de época? Desregular el Estado, porque son más poderosos muchas veces los fondos de inversión, o las empresas que el propio Estado. Son Estados neocoloniales, que en algún lugar están en disputa. Con Evo estaban en disputa por la conducción del Estado y había un chantaje, entonces como no podían ganar en términos de consenso, lo desabastecían de harina. Evo frente a eso, en vez de negociar un precio en función de la avaricia capitalista, generóuna empresa pública, molinos públicos y empresas públicas lácteas. El Estado recuperó la capacidad de producción y con eso compite en el mercado, estudiándolo y estudiando los costos. Por ejemplo,LACTEOSBOL, es una empresa públicaláctea y ellos definieron que con el 11% de la participación en el mercado generaban una competencia determinada y obligaban a las multinacionales a bajar sus precios. Es decir que hackeaban la extorsión. Lo mismo pasó con el arroz, con la harina, inclusive con el comercio exterior. Recuperaron los resortes de la política de comercio exterior, entonces primero se consume en el país y luego el excedente se vende.

– Claro, con cupos, como supo ser acá en algún momento.

– Como corresponde, porque vos tenés que garantizar el alimento de tu población y después el excedente venderlo. Lo que nosotros proponemos son pequeñas empresas públicas, federales, asentadas regionalmente. El ejemplo que traíamos de LACTEOSBOL queda en el Chapare, en el medio del desierto en Bolivia, no está en La Paz. Esto es interesante, porque genera empleo en zonas donde generalmente no lo hay. En la Argentina, si tus dólares entran por el sector agropecuario, para generar trabajo tenés que hacer una transferencia al sector industrial, o darle valor a lo que genera la producción rural. En este caso,darle valor a productos rurales, como el caso de empresas públicas lácteas, generaría un círculo virtuoso que permitiría generar laburo y divisas, bajar los precios y encima marcar una línea de consumo, que no tenga que ver con el Serenito, sino con una leche que le sirva a los pibes para crecer. 

– Y ya que estamos, podemos también ir por la distribución de tierras para favorecer a las economías regionales, que trabajen articuladamente con esta Empresa Nacional de Alimentos.

– Hay un índice, que se llama Índice de Gini, que a mí es de los que más me gusta,porque demuestra la injusticia, en este caso, la injusticia de la tenencia de la tierra en la Argentina y en América Latina. 

– Es el índice que muestra la diferencia entre el sector más acaudalado y los sectores que menos tienen, ¿ese índice debería ser igual a cero?

– Exactamente. El cero vendría a ser el socialismo, la igualdad, el cielo en la tierra y el uno es el infierno. La Argentina y América Latina es de las regiones más injustas en el mundo. Queremos parecernos a Estados Unidos, queremos parecernos a Europa, pero tenemos la distribución de la tierra más reaccionaria, más retrógrada de todo el mundo. África reparte más la tierra que nosotros. Se dice mucho, incluso entre compañeros, que no hay sujeto social para poblar y trabajar la tierra. Esto es una falacia. Nosotros debemos desconcentrar, debemos tener políticas públicas orientadas al trabajo rural, la educación secundaria orientada al trabajo rural, darle beneficios a los compañeros y compañeras. Con Alberto hemos discutido la creación de un millón de chacras en la Argentina, inclusive no necesitamos expropiar a los grandes terratenientes, porque hay una tierra ociosa, municipal, provincial y nacional que puede estar al servicio de estedesarrollo. No es solamente la capacidad de que el alimento que se produce sano, en esas chacras, pueda ser vendido sin loscostos adicionales de viajar mil kilómetros. Estas políticas implicarían conseguir vivienda para los compañeros y resolver situaciones de injusticia, o de superpoblación en el conurbano. Determinadas enseñanzas que sacamos después de la pandemia, tienen que ver con que el trabajo rural no solamente sirve para un desarrollo del alimento y para abaratar costos, sino que sirve incluso para georreferenciar otra vida, en un país superpoblado en sus ciudades.

Para ver las entrevistas completas del especial sobre soberanía nacional, “La patria no se vende”, que realizamos junto a Lucas Román y Laura Bitto, visita Radio Seta en Youtube

CABA

Del estadio al barrio: cómo el gesto de la Scaloneta se convirtió en un acto de identidad popular

Un taller de serigrafía del barrio porteño de Boedo se volvió viral al ofrecer estampados gratuitos de la bandera con la leyenda «Las Islas Malvinas son argentinas», la misma imagen que los jugadores de la Scaloneta desplegaron tras vencer a Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026. Este sábado abre sus puertas de 13.30 a 16.30 en Castro 934.

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El gesto de los jugadores de la Selección argentina al desplegar la bandera con la leyenda «Las Islas Malvinas son argentinas» tras la victoria ante Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026 dejó una huella que va mucho más allá del fútbol. Ahora, en el corazón del barrio de Boedo, un taller de impresión y serigrafía decidió hacer suya esa imagen y ofrecerla de manera gratuita a quien quiera llevarla en su ropa, su bandera o cualquier pedazo de tela.

La propuesta de @imprentacumbre, ubicada en Castro 934, se viralizó rápidamente en las redes sociales y transformó el local en un punto de encuentro para hinchas que quieren mantener vivo el símbolo patrio que la Scaloneta le mostró al mundo. El diseño replica la imagen que se vio en el estadio en Estados Unidos: el mapa de las Islas Malvinas con la leyenda histórica y las tres estrellas que representan las dos Copas del Mundo y la Copa América conquistadas por el seleccionado en el último ciclo.

«Nuestra tierra no se negocia, no se regala, no se vende»

Los responsables del taller fueron contundentes al explicar el espíritu de la iniciativa. «Pasás con un pedazo de trapo y te llevás una bandera histórica», sintetizaron. Y completaron: «De acá no se baja nadie y esto sigue. A defender lo que es nuestro: nuestra tierra no se negocia, no se regala, no se vende». La convocatoria no surgió de una campaña publicitaria sino de la respuesta espontánea de la comunidad, que los instó a repetir la jornada luego de una primera apertura que también desbordó de concurrentes.

La iniciativa cobró aún más significado en el contexto político que rodeó a la bandera desde el momento en que los jugadores la desplegaron en el campo de juego. La exhibición generó la apertura de un expediente disciplinario por parte de la FIFA, que prohíbe manifestaciones políticas en sus competencias, y desató un cruce inesperado: el presidente Javier Milei, declarado admirador de la ex primera ministra británica Margaret Thatcher, cuestionó el gesto de los futbolistas en redes sociales, calificando el reclamo como «berrinches de adolescente termo mononeuronal». La contradicción entre un presidente que ideológicamente reivindicó a quien condujo a Gran Bretaña en la guerra de 1982 y el reclamo de soberanía de los propios jugadores nacionales generó repercusiones en todo el espectro político.

Una cita popular este sábado en Boedo

La nueva jornada de estampado gratuito está confirmada para este sábado, de 13.30 a 16.30 horas, en Castro 934, Boedo, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La dinámica es simple: quien lleve cualquier prenda o tela podrá estampar de manera gratuita el diseño de las Islas Malvinas con la inscripción histórica y las tres estrellas. No se requiere ningún requisito previo.

Más allá de la anécdota futbolera, la propuesta de la imprenta de Boedo refleja un estado de ánimo colectivo: el de una sociedad que, incluso en la derrota deportiva de la final ante España, eligió aferrarse a los símbolos que la Selección supo encarnar durante el torneo. La soberanía sobre las Islas Malvinas no es una causa que dependa de los resultados en una cancha, pero el gesto de los jugadores logró instalarla nuevamente en el centro del debate público.

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