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Represión

Otra vez represión a jubilados en el Congreso: gases, golpes y un detenido en la marcha de los miércoles

Una postal repetida de la Argentina en crisis.

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Como todos los miércoles desde hace más de dos décadas, un grupo de jubilados se reunió frente al Congreso para reclamar mejoras en sus haberes. Lo que debería haber sido una manifestación pacífica terminó en represión: efectivos de la Policía y la Prefectura rodearon a los manifestantes, los empujaron hacia la vereda y lanzaron gases lacrimógenos a muy corta distancia. El operativo dejó como saldo un hombre detenido y varias personas mayores y de todas las edades afectadas por la represión.

Una postal repetida de la Argentina en crisis

La escena se repite con una regularidad alarmante. Jubilados y jubiladas que sobreviven con haberes por debajo de la línea de pobreza salen a la calle a pedir lo que les corresponde: un ingreso digno y un bono mensual que no se congele en el tiempo. Frente a ese reclamo elemental, la respuesta del Gobierno vuelve a ser la misma: represión y criminalización de la protesta.

Víctor, un jubilado que resultó detenido, relató con crudeza lo sucedido:

“Vinimos como siempre, me agarraron cuatro gendarmes, me patearon la espalda y me pegaron. Cuando tiran gas, no les importa nada”, denunció.

Otra manifestante, visiblemente afectada, resumió la escena en una frase que condensa el absurdo:

“Nos empujaron de la calle a la vereda y nos tiraron gas de frente”.

Reclamos invisibilizados

Los jubilados vienen alertando desde hace meses que el bono mensual que reciben se mantiene congelado desde 2024, sin actualización a pesar de la inflación acumulada. El Gobierno intentó mostrar sensibilidad con la oficialización del bono de octubre y el anuncio de un programa de descuentos en supermercados, pero las medidas resultan insuficientes frente al costo de vida.

Diego, otro de los manifestantes, lo dijo sin rodeos:

“Vinimos y nos encontramos todos los miércoles. Era una manifestación totalmente pacífica. Que prohíban dar una vuelta al Congreso a 50 o 100 jubilados es ridículo y un nivel gigante de represión a los derechos civiles”.

El rol de la Iglesia y la denuncia social

El Padre Paco, histórico acompañante de las marchas de los jubilados, apuntó contra el accionar policial y contra el clima político que se vive en el país:

“Es siempre igual. En vez de buscar a Espert que está en el Congreso, vienen a buscar a los jubilados. Además, empezaron ellos. Nuestro pueblo está mal y hay que terminar con esto lo antes posible”.

Una represión que se naturaliza

El periodista Nicolás Munafó, en el móvil de C5N, describió un operativo inusualmente grande:

“La Prefectura se instaló donde estuvieron los manifestantes, hicieron un cordón sobre la plazoleta”.

Las imágenes de policías con cascos y escudos reprimiendo a adultos mayores en silla de ruedas o con bastones se suman a una serie de episodios que vienen marcando el pulso del actual Gobierno: ajuste económico hacia los sectores más vulnerables y despliegue represivo frente a cualquier intento de resistencia social.

Entre la dignidad y el ajuste

Mientras el Gobierno habla de “orden” y “disciplina fiscal”, los jubilados muestran la otra cara: haberes mínimos que no alcanzan para pagar medicamentos, alquileres que se llevan gran parte de sus ingresos y una canasta básica que crece todos los meses.

La represión de este miércoles no fue un hecho aislado, sino parte de un patrón. En lugar de escuchar el reclamo de quienes trabajaron toda su vida, el Estado les responde con gases, empujones y detenciones.

DDHH

Imputabilidad a los 14: qué pasó con el chico que detuvieron en la marcha universitaria

Un adolescente de 14 años fue detenido en la desconcentración de la Marcha Federal Universitaria, a 40 días de la ley que bajó la edad de imputabilidad. Las versiones difieren sobre quién quedó imputado, y el Gobierno denunció atentado al orden constitucional pero los detenidos están acusados solo por resistencia.

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El Argentino Diario-Financiamiento Universitario-UBA-Universidades-Educación Superior.
A 40 días de la ley penal juvenil, utilizaron la legislación para detener a un chico de 14 años en la marcha universitaria.

Un adolescente de 14 años fue detenido en la desconcentración de la Marcha Federal Universitaria, 40 días después de que entrara en vigencia la ley que bajó de 16 a 14 la edad de imputabilidad.

Ocurrió el jueves 15 de octubre frente al Congreso, al cierre de la quinta marcha en reclamo del cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario. El Ministerio de Seguridad, que conduce Alejandra Monteoliva, informó 25 detenidos por fuerzas federales y ocho efectivos heridos; con los seis arrestos de la Policía de la Ciudad, el total llegó a 31. La referente de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi), María del Carmen Verdú, reconstruyó la jornada en La García, el programa de Cynthia García en AM 530.

Qué se sabe del adolescente

Según la Policía de la Ciudad, dos de sus seis detenidos eran menores, de 14 y 17 años, y todos quedaron imputados por atentado y resistencia a la autoridad; el de 14 fue entregado al Consejo de Niños, Niñas y Adolescentes. La versión oficial lo señala por haber arrojado piedras contra un móvil policial en la esquina de Montevideo y Bartolomé Mitre, una acusación que deberá acreditarse en el expediente.

Verdú dijo que el chico de 14 años fue imputado por resistencia a la autoridad y liberado después, con la intervención de Correpi, autoridades escolares y familiares, y que los tres menores detenidos recuperaron la libertad ese mismo jueves. La Comisión Provincial por la Memoria (CPM) informó, en cambio, que el de 14 permaneció retenido dos horas y que el de 17 fue imputado por resistencia. Las versiones difieren sobre cuál de los dos adolescentes quedó formalmente imputado y sobre cuántos menores fueron detenidos.

Verdú sostuvo que los efectivos lanzaron gases mientras el acto seguía y los manifestantes estaban frente al palco. “No tienen interés en disuadir hechos de violencia durante la marcha; el esquema es represivo”, afirmó, y planteó que “estamos viviendo un verdadero cambio de régimen con destrucción de derechos y garantías”.

La ley, a 40 días de su estreno

La Ley 27.801, sancionada el 27 de febrero y publicada el 9 de marzo de 2026, rige desde el 5 de septiembre y reemplazó el régimen de 1980. Fija la responsabilidad penal desde los 14 años, prevé respuestas que van de medidas educativas y reparación del daño hasta penas privativas de la libertad, con un máximo de 15 años, y prohíbe la prisión perpetua. Como los hechos de la marcha ocurrieron después de esa fecha, en principio ambos adolescentes quedan comprendidos por el nuevo régimen.

El día de su entrada en vigencia, la jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, escribió en X: “Desde hoy no importa la edad: si delinquís, las pagás”. Dos días después, una jueza de Lomas de Zamora suspendió por 60 días su aplicación en la Provincia de Buenos Aires, y el 15 de septiembre la Cámara de Apelación y Garantías de ese departamento judicial revocó la medida y la declaró inadmisible. Un chico de 14 años detenido en una marcha educativa es el tipo de caso que pone la ley a prueba, aunque su situación procesal todavía no está clara.

Los cargos y el relato oficial

Los cuatro adultos que seguían detenidos el viernes 16 están acusados por el artículo 239 del Código Penal, resistencia o desobediencia a un funcionario público, con penas de quince días a un año de prisión. Es un delito excarcelable y uno de los de menor escala del código. Verdú lo resumió así: “O sea, protestar porque los fueron a detener”.

El Ministerio de Seguridad, en cambio, denunció resistencia y atentado a la autoridad, daño agravado y atentado al orden constitucional, y sostuvo que los disturbios ocurrieron mientras el Congreso sesionaba. Según reconstruyó la prensa local, la sesión especial que pedía la oposición se cayó por falta de quórum a las 14.44, los primeros choques empezaron cerca de las 16 y la mayor parte de los incidentes se produjo después del acto de cierre. Hasta el viernes 16, los imputados lo estaban solo por resistencia o desobediencia, y no por atentado al orden constitucional ni por daño agravado.

El jefe de Gabinete, Diego Santilli, dijo que no había que dar quórum para sostener el DNU 70/23, que definió como una de las columnas del Gobierno, y llamó “delincuentes, violentos y energúmenos” a quienes protagonizaron los incidentes. El secretario de Educación, Carlos Torrendell, los describió como “grupos de tareas”, una expresión que remite a las patotas de la última dictadura. Monteoliva habló de “los mismos violentos de siempre”. Manifestantes denunciaron infiltrados, y Torrendell no respondió directamente cuando le preguntaron por esas versiones.

La CPM presentó una denuncia penal contra el Gobierno nacional y las autoridades del Comando Unificado de seguridad nacional y porteña por estrago, abuso de autoridad e incumplimiento de los deberes de funcionario público. Según su informe, 50 trabajadores de prensa y 15 integrantes de la propia comisión resultaron heridos.

Un patrón conocido

Tras la protesta del 12 de junio de 2024 por la Ley Bases hubo 33 detenidos acusados de delitos contra el orden constitucional; semanas después, la jueza María Servini dictó la falta de mérito para 28 por lo que describió como “orfandad probatoria”. En febrero de 2026, después de los incidentes en la marcha contra la reforma laboral, el Ministerio de Seguridad denunció hechos agravados por finalidad terrorista y difundió nombres y fotos de una veintena de personas. Ocho meses después, la causa quedó reducida a cuatro imputados, ninguno de los cuales figuraba en esa lista.

Lo que tenés que saber:

  • Un adolescente de 14 años fue detenido el 15 de octubre en la desconcentración de la Marcha Federal Universitaria.
  • La Policía de la Ciudad y Correpi lo dan por imputado; la CPM informó que estuvo retenido dos horas.
  • La Ley 27.801 rige desde el 5 de septiembre y fijó la imputabilidad desde los 14 años.
  • La denuncia oficial habla de atentado al orden constitucional, pero los imputados lo están solo por resistencia o desobediencia.
  • La CPM denunció penalmente a autoridades nacionales y porteñas por estrago, abuso de autoridad e incumplimiento de deberes.
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