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Crisis y pesimismo: 65% de los argentinos ve “mala” la situación del país

El sondeo de Atlas Intel revela preocupación por inflación, desempleo y fuerte rechazo al préstamo con el FMI.

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Lo que tenés que saber:

  • Un 65% califica como “mala” la situación económica actual del país.
  • La imagen positiva de Javier Milei subió a 45,3%, y la negativa bajó a 45,9%.
  • La inflación es la mayor preocupación, seguida del desempleo y la corrupción.
  • El 41% cree que la economía estará peor en los próximos seis meses.
  • Un 53% rechaza el nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

Encuesta de mayo: cómo ven los argentinos la economía y a Milei

Los resultados de la encuesta nacional de Atlas Intel realizada en conjunto con Bloomberg durante mayo de 2025 muestran un escenario contradictorio: mientras una mayoría considera que la situación económica es negativa, la imagen del presidente Javier Milei registra una leve mejora.

Según los datos publicados, un 65% de los encuestados evalúa la situación del país como “mala”, mientras que solo un 13% la considera “buena”. A pesar de este panorama crítico, la aprobación de Milei subió a 45,3% (desde un 41,8% en abril), y su desaprobación bajó a 45,9%.

Inflación y desempleo, los temas que más preocupan

La inflación sigue encabezando la lista de inquietudes entre los argentinos: un 55% se manifestó “muy preocupado” por el aumento sostenido de los precios, lo que marca el pico más alto desde que comenzaron los relevamientos mensuales. La preocupación por el desempleo también mostró un salto considerable: pasó del 30% en abril al 41% en mayo, rompiendo la tendencia descendente de los últimos meses.

En contraste, temas como la corrupción y la inseguridad mostraron una leve caída en la percepción negativa, aunque la corrupción continúa como la segunda preocupación principal.

Pesimismo sobre el presente y el futuro económico

El estudio revela que un 56% considera que su situación económica personal no es buena. En relación al mercado laboral, el 74% de los encuestados describió su estado como negativo. Respecto a las proyecciones, el 41% cree que la economía nacional estará aún peor dentro de seis meses, una señal clara del escepticismo que domina incluso entre parte del electorado oficialista.

Política exterior: preferencias y liderazgos en la región

El informe incluye también una mirada sobre las relaciones internacionales. Un 40,6% considera que Argentina debería priorizar sus vínculos con Estados Unidos, mientras que un 24,6% prefiere acercarse a China. Otras opciones como los BRICS (10,5%), la Unión Europea (2,6%) y Rusia (1,2%) obtuvieron un apoyo más marginal.

En cuanto a líderes del continente, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, fue la mejor valorada con un 61% de imagen positiva. Por el contrario, la mandataria peruana Dina Boluarte obtuvo un 85% de rechazo y apenas un 12% de aprobación.

El FMI, en el centro del debate público

Otro de los puntos sensibles del relevamiento es la reciente negociación con el Fondo Monetario Internacional. El 53% de los encuestados manifestó una opinión negativa respecto al préstamo de 20 mil millones de dólares, mientras que un 41% lo ve favorablemente. Esta diferencia refleja la histórica desconfianza que existe en amplios sectores de la sociedad sobre los acuerdos con el organismo internacional.

Deuda externa

Caputo pone AySA a la venta para tapar los agujeros de la deuda que él mismo generó

El Gobierno de Milei planea publicar el llamado a licitación antes de fin de abril para recaudar unos 500 millones de dólares. La Ley Bases habilitó la privatización del 90% de las acciones estatales de la empresa; y el marco regulatorio permite cortar el suministro por mora en el pago.

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El Argentino Diario-Luis Toto Caputo-Dólar anclado.

El agua como moneda de cambio: Milei y Caputo privatizan AySA para pagar la deuda externa

★ El Gobierno libertario acelera la entrega de Agua y Saneamientos Argentinos al sector privado con el objetivo declarado de recaudar hasta 500 millones de dólares, mientras el ministro de Economía, Luis Caputo, teje una red de financiamiento para cubrir vencimientos que este año superan los 9.000 millones de dólares.

La privatización que no arranca

Según fuentes con conocimiento directo del proceso, la Agencia de Transformación de Empresas Públicas trabaja en los últimos detalles del contrato de concesión de AySA para publicarlo antes de fin de mes y llamar a licitación. La operación busca recaudar unos 500 millones de dólares, aunque el proceso lleva meses de demoras: originalmente estaba previsto para antes de fin de 2025, luego se postergó para el primer trimestre de 2026 y ahora se promete para los próximos días.

Una vez publicada la licitación, la adjudicación definitiva no será inmediata. La evaluación de ofertas, el análisis de capacidades técnicas y la solvencia económica de las empresas participantes insumiría al menos tres meses adicionales. Entre los grupos empresariales que el Ejecutivo mencionó como interesados figuran la brasileña Sabesp, la francesa Veolia, el grupo Roggio y un holding con operaciones en Argentina y el exterior.

Una ley para entregar el agua

La privatización de AySA fue habilitada por la Ley Bases, que permite transferir al sector privado el 90% de las acciones que el Estado tiene en la empresa; el 10% restante quedaría en manos de los trabajadores. En una primera etapa se concesionaría el 51% de las acciones estatales; en una segunda, el 39% restante se colocaría en la Bolsa mediante una oferta pública inicial.

La misma ley habilitó la privatización de otras empresas estratégicas: Belgrano Cargas, Corredores Viales, Intercargo, Energía Argentina S.A. (Enarsa), la Sociedad Operadora Ferroviaria S.E. (SOFSE), Nucleoeléctrica Argentina Sociedad Anónima (NASA) y el Complejo Carbonífero, Ferroviario, Portuario y Energético de Yacimientos Carboníferos Río Turbio (YCRT).

El marco regulatorio aprobado por el Gobierno para la prestación del servicio de agua potable y cloacas en el Área Metropolitana de Buenos Aires incluye una cláusula que permite a la empresa privada que se quede las acciones de AySA cortar el suministro en caso de mora en el pago. Una disposición que, en el contexto de la caída del poder adquisitivo de los sectores populares, representa una amenaza directa sobre el acceso al agua de millones de personas.

El agua como variable de ajuste

La decisión de apurar la privatización de AySA no responde a una lógica de mejora del servicio sino a una urgencia financiera concreta. Durante su participación en las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial en Washington, Caputo reconoció que espera recaudar 2.000 millones de dólares a través de privatizaciones, una cifra que contempla el conjunto de las empresas habilitadas por la Ley Bases.

El compromiso más exigente es el de julio próximo, cuando el Gobierno debe pagar 4.200 millones de dólares a los bonistas. En total, hasta fin de 2026, el Tesoro enfrenta vencimientos en moneda extranjera por cerca de 9.000 millones de dólares, según un informe de la consultora GMA Capital.

Para cubrir ese agujero, el equipo económico negoció garantías de 2.000 millones de dólares con el Banco Mundial y 550 millones con el BID, más aportes esperados de la CAF y emisiones de deuda en dólares en el mercado local. El objetivo de Caputo es reunir unos 10.000 millones de dólares por fuera del mercado internacional, al que califica como todavía «oneroso».

La soberanía del agua en juego

Esta entrega avanza en un contexto geopolítico que este medio analizó en profundidad en enero de 2026, cuando investigadores del Conicet publicaron el estudio más completo sobre las reservas de agua subterránea argentina, con acuíferos que almacenan agua de hasta un millón de años de antigüedad, las más antiguas de Latinoamérica. Aquellas aguas no se renovarán jamás a escala humana.

Ahora, mientras los científicos advierten sobre la necesidad de proteger ese patrimonio irreemplazable y proponen un programa nacional de monitoreo, el Gobierno avanza en la dirección opuesta: privatiza la empresa que gestiona el agua y las cloacas del AMBA, desregula la actividad extractiva y recorta el presupuesto de los organismos científicos que estudian y alertan sobre esos recursos estratégicos.

La lógica del ajuste se aplica con coherencia brutal: lo que el Estado construyó durante décadas para garantizar el acceso al agua como derecho, el Gobierno lo ofrece como activo financiero para cubrir las facturas de una deuda que él mismo generó.

Puntos clave

  • El Gobierno planea publicar el llamado a licitación de AySA antes de fin de abril de 2026 para recaudar unos 500 millones de dólares.
  • El proceso acumula meses de demoras; estaba previsto para antes de fin de 2025 y luego para el primer trimestre de 2026.
  • La Ley Bases habilitó la privatización del 90% de las acciones estatales en AySA; el marco regulatorio permite cortar el suministro por mora en el pago.
  • Caputo busca reunir 2.000 millones de dólares a través de privatizaciones para afrontar vencimientos de deuda que superan los 9.000 millones hasta fin de 2026.
  • El avance sobre AySA contrasta con las advertencias científicas del Conicet sobre la necesidad de proteger las reservas hídricas estratégicas del país.

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