Presidencia
Bullrich presentó su «protocolo» para protestas
La ministra de Seguridad afirmó que todas las fuerzas federales van a intervenir para evitar piquetes o bloqueos de calles, caminos o rutas.
La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, presentó este jueves «un protocolo para el mantenimiento del orden público» con el objetivo de asegurar la libre circulación en rutas y calles ante protestas que puedan derivar en piquetes o bloqueos.
Bullrich anunció en una presentación pública que todas las fuerzas federales van a intervenir para garantizar la aplicación del protocolo.
El anuncio fue realizado en el marco de la consigna «dentro de la ley todo, fuera de la ley nada», y de cara a las protestas sociales ya anunciadas para la semana próxima.
Esta msñana, el portavoz presidencial, Manuel Adorni, adelantó que el nuevo protocolo incluirá «sanciones severas a todos aquellos involucrados en impedir la circulación de los argentinos, que alcanza al que corta, al que transporta, al que organiza y al que financia».
El Gobierno anunciará «un protocolo para el mantenimiento del orden público»
El anuncio se conoce luego de que la conducción nacional de las organizaciones de izquierda nucleadas en la Unidad Piquetera (UP) confirmara esta semana que el próximo miércoles realizarán un «paro activo» en la Plaza de Mayo, como respuesta a «los anuncios» del ministro de Economía, Nicolás Caputo.
«Se decidió realizar un paro activo el 20 con otros sectores, gente del movimiento obrero, sindicatos docentes, de la Unión Ferroviaria, ante los anuncios de Caputo, que son un ‘Rodrigazo’ brutal contra los trabajadores», confirmó el martes a Télam el referente del Polo Obrero, Eduardo Belliboni.
La jornada de protesta coincidirá con el 22 aniversario de las jornadas del 19 y 20 de diciembre del 2001 cuando el gobierno de Fernando de la Rúa reprimió una protesta social, que culminó con 38 muertos y finalmente la renuncia del exmandatario radical.
Durante su gestión en el gobierno de Mauricio Macri, Bullrich -en el mismo cargo, al frente de la cartera de Seguridad- también había lanzado en febrero de 2016 un protocolo «antipiquetes» para evitar los cortes de tránsito en la vía pública.

El llamado «Protocolo de actuación de las fuerzas de seguridad del Estado en manifestaciones públicas» procuraba, entre otros objetivos, ordenar la circulación ante cortes de calles y rutas llevados a cabo por manifestantes.
En aquel momento, Bullrich había advertido que quienes protestaran tendrían «5 o 10 minutos» para desalojar los caminos, autopistas o rutas que cortaran antes de ser desalojados y, eventualmente, detenidos. «Si no se van, los sacamos», expresó en declaraciones periodísticas.
La medida, que según la ministra buscaba establecer «reglas claras para los funcionarios, los jueces y los manifestantes», fue cuestionada por dirigentes y organizaciones políticas y sociales, que alertaron que se trataba de una decisión que criminalizaba la protesta.

El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), por ejemplo, mencionó en esa oportunidad que el Protocolo limitaba «de manera inconstitucional el derecho a la protesta», a la vez ampliaba «las facultades policiales para reprimir y criminalizar la protesta social» en la Argentina al colocar el «orden público por encima de todo».
El CELS también evaluó que se trataba de una medida incompatible con la Constitución Nacional y los tratados internacionales sobre derechos humanos.
El Protocolo había sido puesto en conocimiento de los representantes de las provincias agrupados en el Consejo de Seguridad Interior nacional, pero no se tradujo en una resolución o disposición oficial que se publicara en el Boletín Oficial.
La decisión comunicada en su momento por Bullrich también regulaba el trabajo periodístico, porque establecía que la policía iba a indicar a los trabajadores de prensa dónde podían ubicarse de modo que “no interfieran con el procedimiento de seguridad. De ese modo, incidía en forma negativa sobre la libertad de expresión», resaltó el CELS en 2016.
Política 📢
Revés para Milei: la Justicia bloqueó la privatización de AySA
Una medida cautelar dictada en La Plata suspendió el proceso de transferencia accionaria de la empresa de agua y saneamiento. La resolución incorpora cuestionamientos ambientales y regulatorios, mientras surgen interrogantes sobre los mecanismos de valuación de activos públicos.
Puntos clave
- La Justicia suspendió la venta del 90% de las acciones de AySA.
- El fallo exige determinar previamente el pasivo ambiental de la compañía.
- La resolución representa un nuevo obstáculo para el programa de privatizaciones.
- El Defensor del Pueblo bonaerense cuestionó el contenido del pliego licitatorio.
- El Tribunal de Tasaciones enfrenta observaciones por procedimientos vinculados a valuaciones de empresas estatales.
- Nucleoeléctrica, Transener, Belgrano Cargas e Intercargo también aparecen dentro de los expedientes analizados.
- La discusión involucra aspectos regulatorios, ambientales y patrimoniales.
La privatización de AySA enfrenta un nuevo obstáculo judicial
La estrategia de reducción de la participación estatal en empresas públicas sumó un nuevo capítulo judicial. El juez en lo Contencioso Administrativo N°2 de La Plata, Mariano López, ordenó suspender el proceso de venta del 90% de las acciones de Agua y Saneamientos Argentinos S.A. (AySA) hasta que se determine el pasivo ambiental de la compañía.
La decisión introduce una nueva variable en uno de los programas centrales impulsados por la administración de Javier Milei para avanzar con la reorganización del sector público y la apertura al capital privado.
Cuáles son los cuestionamientos que planteó la Justicia
La medida cautelar responde a una presentación realizada por el Defensor del Pueblo bonaerense, quien objetó aspectos del pliego de licitación.
Entre los argumentos expuestos aparecen la ausencia de «elementos básicos que garanticen el acceso al agua» y la falta de consideración de «pasivos ambientales en territorio bonaerense».
En el fallo, el magistrado sostuvo que el esquema previsto para la privatización «tiende a reducir las exigencias regulatorias y postergar obras críticas», observación que quedó incorporada a la resolución judicial.
El impacto sobre el programa de privatizaciones
La suspensión de AySA se produce en un contexto en el que el Gobierno busca avanzar con distintos procesos de privatización y concesión de activos estatales.
La resolución judicial agrega incertidumbre sobre los plazos de ejecución de esas iniciativas y amplía el debate sobre las condiciones regulatorias, ambientales y patrimoniales que deben cumplirse antes de concretar operaciones de transferencia al sector privado.
Al mismo tiempo, la Justicia Federal de General Roca analiza planteos vinculados con las represas hidroeléctricas del Comahue, otro expediente seguido de cerca por el mercado energético.
Las observaciones sobre el Tribunal de Tasaciones
El proceso también puso bajo la lupa al Tribunal de Tasaciones de la Nación.
Su presidente, Julio Roberto Villamonte, reconoció que comunicó al Ministerio de Economía dificultades para avanzar con las tasaciones de AySA, Transener, Nucleoeléctrica, Belgrano Cargas e Intercargo sin consultas previas al resto de los integrantes del organismo.
Villamonte argumentó que actuó en función de las atribuciones que le otorga el reglamento interno mediante «la representación del Organismo».
Sin embargo, el artículo 6 de la Resolución 72/2023 establece que para asuntos considerados «de especial importancia» corresponde solicitar «el previo acuerdo del Cuerpo Colegiado», aspecto que forma parte de las discusiones planteadas alrededor de estos procedimientos.
Nucleoeléctrica y las dudas sobre las valuaciones
Dentro de las empresas alcanzadas por las controversias figura Nucleoeléctrica Argentina.
De acuerdo con información citada por Ámbito Financiero, la valuación de la compañía se habría delegado en el Banco Nación o en el BICE, organismos que «no tienen especialistas para llevar a cabo esa tarea».
Las mismas fuentes indicaron que la tasación de la firma se ubicaría actualmente entre los 10.000 y 11.000 millones de dólares.
Los cuestionamientos también apuntan al mecanismo utilizado para la valuación de activos públicos y a su adecuación a las disposiciones previstas por la Ley N°21.126.
Un debate que excede el caso AySA
La decisión judicial sobre AySA trasciende a una sola empresa y vuelve a poner en discusión aspectos centrales del programa de privatizaciones impulsado por el Gobierno nacional.
Los expedientes abiertos incorporan cuestiones vinculadas con la determinación del valor de los activos, los controles institucionales, las obligaciones ambientales y las condiciones regulatorias que rodean los procesos de transferencia de empresas estratégicas.
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