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Ex jefe de asesores de Massa será funcionario de Milei

Componentes clave de la anterior administración tendrán roles claves en el equipo liderado por Luis Caputo.

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El Gabinete económico quedó definido hoy con la confirmación de que algunos funcionarios massistas permanecerán en el cargo para encarar la transición.

El viernes se cubrió la AFIP (irá Florencia Misrahi) y este sábado se confirmaron quiénes ocuparán la Secretaría de Hacienda, la de Industria, la representación argentina ante el FMI y la vicepresidencia del Banco Central.

Leonardo Madcur permanecerá en el Ministerio de Economía. El exjefe de Asesores de Sergio Massa, que había renunciado el jueves según el Boletín Oficial, ahora será designado como representante de Argentina ante el Fondo Monetario Internacional.

Madcur conoce a Caputo desde años y también a Milei, con quien trabajó en el grupo Eurnekian. Fue gerente de Inversiones del empresario entre 2007 y 2008. Tiene, además, la ventaja que conoce la negociación reciente con el FMI.

Madcur fue subsecretario de Financiamiento y Secretario de Coordinación Técnica de Roberto Lavagna bajo el gobierno de Néstor Kirchner. 

Nacido en San Juan, es licenciado en Derecho por la Universidad de Belgrano y tiene un Master in Business Administration (MBA) por el IAE-Universidad Austral en Dirección de Empresas.

Pablo Lavigne, un economista de 40 años vinculado al Pro, que se perfila para ser el próximo secretario de Comercio. Pablo Lavigne, un economista de 40 años vinculado al Pro, que se perfila para ser el próximo secretario de Comercio.

Para Industria, finalmente, quedará Pablo Lavigne, el mismo funcionario designado para Comercio. Para ese cargo se había mencionado a Federico Ovejero, un exGeneral Motors que había trabajado en la transición. Pero desistió de tomar el cargo por problemas personales.

Lavigne es un economista especializado en comercio exterior de 40 años. Tendrá que desarmar el cepo a las importaciones, una tarea que ya realizó en 2015, al inicio del gobierno de Mauricio Macri.

Estudió Economía en la Universidad Católica Argentina (UCA), y fue profesor en la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES) y en la UCEMA.

Entre marzo de 2011 y noviembre de 2015, formó parte de la Fundación Pensar, una de las usinas de ideas económicas ligada al Pro.

En tanto, a la secretaría de Hacienda que hoy ocupa Raúl Rigo irá Carlos Guberman. Este economista fue director de análisis fiscal e impuestos en la Oficina de Presupuesto del Congreso, trabajó con Martín Redrado en el Banco Central entre 2008 y 2010 y participó de la Fundación Alem, formada por economistas radicales.

Vladimir Werning, cuando estaba al frente del JP MorganVladimir Werning, cuando estaba al frente del JP Morgan.

Werning fue confirmado como segundo de Santiago Bausili en el Banco Central. El economista fue exnúmero uno JP Morgan para América latina y uno de los asesores estrellas de Mauricio Macri durante su presidencia.

Desregulación

La industria textil argentina al límite: el 70% del mercado ya es importado

Con seis de cada diez máquinas paradas y una caída de la producción del 34% respecto a 2023, la industria textil argentina enfrenta su peor momento ante una apertura comercial que duplicó el ingreso de indumentaria importada. La Fundación Pro Tejer y la FITA denuncian competencia fraudulenta por subfacturación y reclaman al gobierno de Milei condiciones mínimas para sobrevivir.

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El Argentino Diario-Ropa-Vestimenta-Indumentaria.
Milei abrió las puertas y el textil se hundió: 70% del mercado es importado y la subfacturación hace el resto.

Las importaciones ya explican el 70% del mercado textil argentino. Lo que históricamente era una disputa pareja entre producción local y productos del exterior se convirtió, bajo la gestión libertaria, en una derrota estructural para la industria nacional: en el primer semestre de 2026, la indumentaria importada creció un 62% en toneladas y un 36% en dólares, mientras las fábricas textiles del país operaban apenas al 39% de su capacidad instalada.

Esos datos fueron aportados por la Fundación Pro Tejer y la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), los dos organismos que nuclean al sector y que coinciden en un diagnóstico que el gobierno de Javier Milei prefiere ignorar: la política de apertura comercial irrestricta, combinada con la apreciación del tipo de cambio real y la demora en medidas de competitividad, está destruyendo una cadena productiva que empleó durante décadas a cientos de miles de trabajadores formales.

Apertura sin red: la caída en los eslabones primarios

En el primer semestre del año, las importaciones de productos textiles e indumentaria totalizaron 177.356 toneladas y 911 millones de dólares. La baja del 20% interanual en cantidades y del 5% en valores no es, como podría interpretarse, una señal de mejora: esa contracción se concentra en los insumos, no en los productos finales.

Según el informe de Pro Tejer, las materias primas cayeron un 33%, los hilados un 43%, los tejidos planos un 52% y los tejidos de punto un 34%. La lectura es inequívoca: hay menos insumos porque hay menos producción local. Las fábricas no fabrican, por lo tanto no demandan materias primas. El mercado interno simplemente se abastece con el producto terminado que llega del exterior.

La Fundación Pro Tejer precisó que «el escenario productivo local se ve afectado por la veloz apertura comercial, la desregulación total de las importaciones y la apreciación del tipo de cambio real, en un contexto de demora de medidas para reducir la carga tributaria y mejorar la competitividad sistémica de la economía argentina».

Subfacturación: más del 70% de los productos entra a precio ficticio

La FITA fue más terminante en su diagnóstico y acuñó el término que sintetiza el problema de fondo: «competencia fraudulenta». La federación señaló que las rebajas impositivas y los procesos de desregulación de los últimos años beneficiaron principalmente a las importaciones, mientras la producción nacional continúa cargando con una presión tributaria elevada, altos costos logísticos y falta de financiamiento.

Pero el punto más crítico es la subfacturación. Más del 70% de los productos importados ingresa al país a valores significativamente inferiores a los antecedentes del sector, en muchos casos sin cubrir siquiera el costo de la materia prima principal. Esta práctica, que constituye una violación a las normas de comercio exterior vigentes, configura una ventaja artificial imposible de compensar por cualquier esfuerzo de eficiencia en la producción local.

A eso se suma la competencia de plataformas digitales como Shein y Temu, que comercializan indumentaria de origen asiático sin tributar aranceles, operando en un vacío regulatorio que el gobierno libertario no ha mostrado voluntad de cerrar.

La producción en caída libre: 34% menos que en 2023

Las cifras de actividad son concluyentes. En el primer semestre de 2026, la producción textil cayó un 24,4% respecto al mismo período de 2025 y un 34% respecto a 2023, el último año antes del gobierno de Milei. El uso de la capacidad instalada se ubicó en apenas el 39%, lo que en términos prácticos significa que seis de cada diez máquinas están paradas en las fábricas del sector.

La FITA aclaró que el sector no rechaza la apertura comercial en términos generales. La entidad firmó recientemente una declaración conjunta con organizaciones del Mercosur y de Europa en el marco del acuerdo birregional, y gestiona activamente el avance comercial con Estados Unidos. El reclamo no es por el comercio exterior en sí, sino por las condiciones en que se da ese comercio: sin reglas de origen verificadas, sin valores de referencia que impidan la subfacturación y sin paridad de cargas tributarias entre lo que se produce aquí y lo que se importa.

El reclamo: que se cumpla la ley

La demanda del sector ante el gobierno no es, por ahora, proteccionismo clásico. La FITA y Pro Tejer reclaman el cumplimiento de la normativa vigente de comercio exterior: aplicar los controles aduaneros que ya existen para detectar subfacturación, establecer valores de referencia para los principales productos importados y garantizar que las plataformas digitales extranjeras tributen igual que los comercios locales.

Sin esas condiciones mínimas, la industria textil argentina enfrenta un horizonte de desindustrialización acelerada que no se limita a una rama productiva: arrastra empleo registrado, capacidad de exportación, desarrollo regional y una cadena de valor que va desde el algodón en el norte del país hasta las terminaciones en los talleres del conurbano bonaerense.

Puntos clave

  • Las importaciones representan ya el 70% del mercado textil argentino, según la Fundación Pro Tejer.
  • La indumentaria importada creció un 62% en toneladas y un 36% en dólares en el primer semestre de 2026.
  • La producción textil cayó un 24,4% interanual y un 34% respecto a 2023, con solo el 39% de la capacidad instalada en uso.
  • La FITA denuncia que más del 70% de los productos importados ingresa subfacturado, sin cubrir el costo de la materia prima.
  • Plataformas como Shein y Temu operan sin pagar aranceles, ampliando la brecha de competitividad con la producción local.
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