Deuda externa
«El Tesoro de EE.UU. es una pistola en la cabeza para Argentina»
El diputado y candidato porteño Itai Hagman advirtió que el swap con el Tesoro estadounidense implicará mayor dependencia financiera y costos ocultos.
Lo que tenés que saber
- Itai Hagman criticó el swap de 20.000 millones de dólares acordado con el Tesoro de EE.UU.
- Afirmó que no se trata de ayuda gratuita, sino de deuda o condicionamientos políticos.
- Dijo que el Tesoro con pesos argentinos representa una amenaza para la economía local.
- Señaló que la medida aumenta la fragilidad financiera del país.
- Comparó el accionar de EE.UU. con una “pistola en la cabeza” de Argentina.
Hagman cuestionó el acuerdo con el Tesoro de EE.UU. y advirtió sobre sus riesgos
El diputado nacional Itai Hagman, referente de Fuerza Patria y candidato por la Ciudad de Buenos Aires, criticó con dureza el anuncio del swap de monedas por 20.000 millones de dólares entre el Tesoro de Estados Unidos y el Banco Central argentino.
El economista expresó sus cuestionamientos a través de la red social X, donde planteó que no se trata de una acción desinteresada por parte del gobierno estadounidense.
«No es una institución benéfica, es una pistola en la cabeza»
Hagman fue contundente al referirse al rol de Washington:
«Veo a algunos analistas hablar como si el gobierno de EEUU se hubiera convertido en una institución benéfica. Dos opciones: o te lo cobran como parte del swap y pagamos intereses por la intervención de hoy (nueva deuda) y/o te lo cobran políticamente vaya a saber uno con qué», señaló.
El legislador también remarcó las implicancias económicas del ingreso de dólares a cambio de pesos:
“Además de que el Tesoro con pesos argentinos es una pistola en la cabeza que va a aumentar nuestra fragilidad financiera en el futuro cercano”, apuntó.
Críticas al alcance del acuerdo con Washington
El acuerdo, anunciado por el secretario del Tesoro estadounidense Scott Bessent, incluye la compra de pesos argentinos y un swap por 20.000 millones de dólares. Según el gobierno, la medida busca estabilizar el tipo de cambio y contener la inflación.
Hagman cuestionó que este tipo de intervención externa podría traer aparejadas consecuencias negativas a mediano plazo, tanto en términos financieros como políticos.
Posicionamiento de Fuerza Patria ante la medida
Desde Fuerza Patria, Hagman se ha mostrado crítico frente a las políticas del presidente Javier Milei. En esta ocasión, sus objeciones apuntan al trasfondo del acuerdo con Estados Unidos y los posibles condicionamientos derivados del mismo.
El legislador planteó que la operación no implica un beneficio neto para el país, sino una mayor dependencia financiera.
Deuda externa
Caputo pone AySA a la venta para tapar los agujeros de la deuda que él mismo generó
El Gobierno de Milei planea publicar el llamado a licitación antes de fin de abril para recaudar unos 500 millones de dólares. La Ley Bases habilitó la privatización del 90% de las acciones estatales de la empresa; y el marco regulatorio permite cortar el suministro por mora en el pago.
El agua como moneda de cambio: Milei y Caputo privatizan AySA para pagar la deuda externa
★ El Gobierno libertario acelera la entrega de Agua y Saneamientos Argentinos al sector privado con el objetivo declarado de recaudar hasta 500 millones de dólares, mientras el ministro de Economía, Luis Caputo, teje una red de financiamiento para cubrir vencimientos que este año superan los 9.000 millones de dólares.
La privatización que no arranca
Según fuentes con conocimiento directo del proceso, la Agencia de Transformación de Empresas Públicas trabaja en los últimos detalles del contrato de concesión de AySA para publicarlo antes de fin de mes y llamar a licitación. La operación busca recaudar unos 500 millones de dólares, aunque el proceso lleva meses de demoras: originalmente estaba previsto para antes de fin de 2025, luego se postergó para el primer trimestre de 2026 y ahora se promete para los próximos días.
Una vez publicada la licitación, la adjudicación definitiva no será inmediata. La evaluación de ofertas, el análisis de capacidades técnicas y la solvencia económica de las empresas participantes insumiría al menos tres meses adicionales. Entre los grupos empresariales que el Ejecutivo mencionó como interesados figuran la brasileña Sabesp, la francesa Veolia, el grupo Roggio y un holding con operaciones en Argentina y el exterior.
Una ley para entregar el agua
La privatización de AySA fue habilitada por la Ley Bases, que permite transferir al sector privado el 90% de las acciones que el Estado tiene en la empresa; el 10% restante quedaría en manos de los trabajadores. En una primera etapa se concesionaría el 51% de las acciones estatales; en una segunda, el 39% restante se colocaría en la Bolsa mediante una oferta pública inicial.
La misma ley habilitó la privatización de otras empresas estratégicas: Belgrano Cargas, Corredores Viales, Intercargo, Energía Argentina S.A. (Enarsa), la Sociedad Operadora Ferroviaria S.E. (SOFSE), Nucleoeléctrica Argentina Sociedad Anónima (NASA) y el Complejo Carbonífero, Ferroviario, Portuario y Energético de Yacimientos Carboníferos Río Turbio (YCRT).
El marco regulatorio aprobado por el Gobierno para la prestación del servicio de agua potable y cloacas en el Área Metropolitana de Buenos Aires incluye una cláusula que permite a la empresa privada que se quede las acciones de AySA cortar el suministro en caso de mora en el pago. Una disposición que, en el contexto de la caída del poder adquisitivo de los sectores populares, representa una amenaza directa sobre el acceso al agua de millones de personas.
El agua como variable de ajuste
La decisión de apurar la privatización de AySA no responde a una lógica de mejora del servicio sino a una urgencia financiera concreta. Durante su participación en las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial en Washington, Caputo reconoció que espera recaudar 2.000 millones de dólares a través de privatizaciones, una cifra que contempla el conjunto de las empresas habilitadas por la Ley Bases.
El compromiso más exigente es el de julio próximo, cuando el Gobierno debe pagar 4.200 millones de dólares a los bonistas. En total, hasta fin de 2026, el Tesoro enfrenta vencimientos en moneda extranjera por cerca de 9.000 millones de dólares, según un informe de la consultora GMA Capital.
Para cubrir ese agujero, el equipo económico negoció garantías de 2.000 millones de dólares con el Banco Mundial y 550 millones con el BID, más aportes esperados de la CAF y emisiones de deuda en dólares en el mercado local. El objetivo de Caputo es reunir unos 10.000 millones de dólares por fuera del mercado internacional, al que califica como todavía «oneroso».
La soberanía del agua en juego
Esta entrega avanza en un contexto geopolítico que este medio analizó en profundidad en enero de 2026, cuando investigadores del Conicet publicaron el estudio más completo sobre las reservas de agua subterránea argentina, con acuíferos que almacenan agua de hasta un millón de años de antigüedad, las más antiguas de Latinoamérica. Aquellas aguas no se renovarán jamás a escala humana.
Ahora, mientras los científicos advierten sobre la necesidad de proteger ese patrimonio irreemplazable y proponen un programa nacional de monitoreo, el Gobierno avanza en la dirección opuesta: privatiza la empresa que gestiona el agua y las cloacas del AMBA, desregula la actividad extractiva y recorta el presupuesto de los organismos científicos que estudian y alertan sobre esos recursos estratégicos.
La lógica del ajuste se aplica con coherencia brutal: lo que el Estado construyó durante décadas para garantizar el acceso al agua como derecho, el Gobierno lo ofrece como activo financiero para cubrir las facturas de una deuda que él mismo generó.
Puntos clave
- El Gobierno planea publicar el llamado a licitación de AySA antes de fin de abril de 2026 para recaudar unos 500 millones de dólares.
- El proceso acumula meses de demoras; estaba previsto para antes de fin de 2025 y luego para el primer trimestre de 2026.
- La Ley Bases habilitó la privatización del 90% de las acciones estatales en AySA; el marco regulatorio permite cortar el suministro por mora en el pago.
- Caputo busca reunir 2.000 millones de dólares a través de privatizaciones para afrontar vencimientos de deuda que superan los 9.000 millones hasta fin de 2026.
- El avance sobre AySA contrasta con las advertencias científicas del Conicet sobre la necesidad de proteger las reservas hídricas estratégicas del país.
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