Legislativo
Oficializan plan para agilizar trámites y eliminar el vencimiento del certificado de discapacidad
Se oficializó hoy un plan que apunta a amplificar el despliegue territorial y promover la eliminación de la fecha de vencimiento de los Certificados Únicos de Discapacidad (CUD).
La Agencia Nacional de Discapacidad (Andis) oficializó hoy un plan que apunta a amplificar el despliegue territorial y promover la eliminación de la fecha de vencimiento de los Certificados Únicos de Discapacidad (CUD), lo que implica “una mejora en todos los pasos de la tramitación, desburocratizar y modernizar” el proceso, detalló Fernando Galarraga, director del organismo.
El “Plan de Promoción, Mejoramiento y Fortalecimiento de la certificación de la discapacidad” publicado hoy en el Boletín Oficial de la República Argentina (BORA) a través de la Resolución 113/2023 tiene como objetivo “considerar, analizar, desarrollar y ejecutar medidas y acciones complementarias que profundicen la reducción de barreras y de cargas burocráticas, y que mejoren y fortalezcan el vínculo de la ciudadanía con discapacidad con esta herramienta esencial de acceso a derechos».
El director de la Andis explicó que esta iniciativa busca “empezar a desbloquear trámites, acercar las herramientas del Estado a la gente y, en definitiva, que la gestión de cualquier trámite que se realiza la Agencia no sea un obstáculo para acceder al derecho que ese trámite garantiza”.
“Una de las patas que tiene este plan es diseñar una herramienta tecnológica -que ya está en proceso de diseño- para tener un dispositivo que nos permita generar estadística y facilitarle a las Juntas la carga de la documentación y de la de los certificados”, detalló el funcionario.
De este modo se podrá acceder a “una plataforma donde tengan información, actualización y se puede ver cuáles son las fechas en que tienen que acercarse a las Juntas o solicitar turno para una Junta si entienden que es necesario”, detalló Galarraga, y precisó que “estas cuestiones son las que van a ir cambiando a medida que avancemos en la implementación de este plan que va a llevar su tiempo hasta que esté en funcionamiento al cien por cien”.
El funcionario recordó la implementación del CUD en formato digital, como otra herramienta a la hora de hacer más simples las gestiones y apuntó que el Plan oficializado hoy “promueve estas acciones que mejoran todos los pasos de la tramitación” de la constancia de discapacidad.
“Esto implica desburocratizar y modernizar el trabajo de las Juntas de Certificación” ,que son las encargadas de otorgar, verificar y renovar los certificados de discapacidad “lo que se va a hacer en distintas instancias”, apuntó Galarraga.
Asimismo, el funcionario aseguró que la iniciativa introduce “una modificación muy significativa que es eliminar la fecha de vencimiento del CUD por otro proceso que tiene que ver con un acercamiento, un acompañamiento del Estado a través de la Junta a la persona con discapacidad para actualizar su situación y conocer en profundidad cuál es la situación de cada persona de manera periódica”.
Galarraga precisó que para poder llevar adelante el Plan es necesario que se realicen “modificaciones normativas que van a salir en las próximas semanas: un despliegue territorial intenso coordinado con las provincias, capacitaciones, creación de juntas itinerantes y fortalecimiento de las juntas en todo el territorio nacional”.
En este sentido, el director precisó que la Agencia coordina las 500 Juntas de Certificación que funcionan en todo el país y que una de las principales tareas de la Andis es “profundizar la capacitación y acercar esas Juntas a la gente en despliegues territoriales, acompañar a las 24 jurisdicciones y mejorar todo lo que tenga que ver con la certificación”.
Galarraga precisó que, “esto un proceso, y como tal lleva su tiempo. Por eso, en principio, se prorrogaron los vencimientos de los CUD que vencieron en 2022 y vencerán en 2023, para que las personas con discapacidad que hoy no consiguen turnos o tienen dificultades en relación a esta renovación no tengan ninguna dificultad y puedan seguir accediendo a todos los derechos”.
Asimismo, remarcó que “mientras terminamos de desarrollar el sistema, los nuevos CUD no van a tener más fecha de vencimiento, sino ese vencimiento se reemplaza por un proceso que tiene que ver con que la Junta se acerque a la persona para actualizar la información, acompañar y actualizar todos los datos y la información cualitativa en relación a la situación de esa persona con discapacidad”.
Galarraga aseguró que durante las audiencias públicas que se dieron en el marco del debate de la Nueva Ley de discapacidad “advertimos una demanda de organizaciones, de la sociedad civil. Hay reclamos históricos del colectivo en este sentido que van en las dos líneas que tratamos de abordar: por un lado la de promover el certificado como herramienta de Derecho, pero también resguardar la función que el certificado tiene para aportar información que sirva de base de construcción de políticas públicas”.
“Estamos viviendo un tiempo donde la política se viene haciendo cargo de manera mucho más activa, mucho más proactiva de la temática de la discapacidad, prueba de ello es lo que ocurrió en la Cámara de Diputados este año que le dio media sanción a algunos proyectos muy importantes como el del CUD, o el reconocimiento que se le dio a la Lengua de Señas Argentina”, sostuvo Galarraga.
Y concluyó: “aspiramos a que, en marzo, el presidente (Alberto Fernández) pueda finalmente elevar el proyecto que está en su fase final de tramitación, y que los legisladores en ambas cámaras puedan darle una respuesta concreta a las miles y miles de personas que participaron en las audiencias y a la historia, porque la nueva ley de discapacidad es una deuda de la democracia con la sociedad argentina”.
Energía
El Senado debate el Súper RIGI con cambios: proveedores nacionales y energía para IA, los puntos en disputa
La jefa del bloque oficialista en el Senado aceptó modificaciones sobre proveedores nacionales y abastecimiento energético para megacentros de datos, en un giro que obliga a una nueva vuelta del proyecto a la Cámara baja. La sesión está prevista para el 10 de septiembre.
El proyecto del Súper RIGI, uno de los pilares de la estrategia de atracción de inversiones del gobierno de Javier Milei, ingresó este miércoles a un plenario de comisiones del Senado con dos cambios que el oficialismo se vio obligado a aceptar para destrabar su avance legislativo. La jefa del bloque de La Libertad Avanza en esa cámara, Patricia Bullrich, cedió ante reclamos de la UCR, el PRO y bloques provinciales en dos puntos que el Poder Ejecutivo había intentado sostener sin modificaciones: la protección a la industria nacional y el abastecimiento energético de los grandes centros de datos vinculados a la inteligencia artificial.
La concesión tiene un costo político evidente. Al aceptar cambios sobre el texto aprobado por la Cámara de Diputados, el proyecto deberá regresar a ese cuerpo, una alternativa que el Gobierno había buscado esquivar con insistencia hasta último momento. La sesión en el Senado está prevista para el 10 de septiembre, fecha en la que también se incluirán otras iniciativas impulsadas por los bloques aliados.
El debate en comisiones y la presión de la UCR y los bloques provinciales
El plenario de las comisiones de Presupuesto y Hacienda, Economía e Inversiones y Legislación General se reunió desde las 13 horas del miércoles, presididas por Agustín Monteverde (LLA), Martín Goerling Lara (PRO) y Nadia Márquez (LLA) respectivamente. Las negociaciones previas habían dejado en claro que sin modificaciones no habría dictamen favorable.
Uno de los ejes del debate fue el alcance de la obligación de contratar proveedores locales. El texto aprobado por Diputados establece que los planes de inversión deben contemplar un compromiso de contratación de proveedores nacionales equivalente al 20% del monto destinado a ese rubro, condicionado a que exista oferta local en términos de precio y calidad. Los bloques aliados exigieron que esa protección quede circunscripta exclusivamente a bienes producidos en el territorio argentino, cerrando la puerta a que el porcentaje sea cubierto por importaciones reexportadas o intermediadas.
En la reunión de comisión, Diego Leal, presidente del Departamento PyME y Desarrollo Regional de la UIA, fue explícito: «Hoy la industria es un sector transable que compite con el mundo y estamos a favor de una economía abierta, pero de forma inteligente». La frase sintetizó la posición de un sector industrial que ve con recelo un régimen de incentivos que, en su diseño original, podía beneficiar a grandes inversores sin generar encadenamientos productivos internos.
Energía para la IA: quién paga la infraestructura que necesita el capital
El segundo punto de fricción apunta al corazón del modelo de negocios que el Súper RIGI busca atraer: los megacentros de datos para inteligencia artificial. Los bloques provinciales plantearon que los inversores electrointensivos deberán contar con sistemas propios de generación eléctrica, de manera que el aumento de la demanda no recaiga sobre las redes existentes ni sobre el bolsillo de los usuarios residenciales.
La preocupación de los gobernadores no es abstracta. Un megacentro de datos para IA puede consumir en pocas horas la misma energía que miles de hogares durante un mes. Si esa demanda se incorpora a las redes provinciales sin infraestructura adicional, las consecuencias las pagan los vecinos a través de cortes, sobrecargas o tarifas más altas, en un contexto en que, según datos del IIEP (UBA-CONICET), la canasta de servicios y transporte acumula una suba superior al 525% desde diciembre de 2023.
El Gobierno, en cambio, argumentó que imponer esa exigencia resta atractivo al régimen y puede desalentar precisamente las inversiones que el Súper RIGI pretende captar. Es la tensión de fondo de todo el debate: hasta dónde los beneficios extraordinarios que el Estado otorga al gran capital implican también la transferencia de costos al Estado y a la población.
Qué ofrece el régimen a los grandes inversores
El Súper RIGI es una extensión y profundización del RIGI original, orientada a proyectos de mayor escala en sectores como tecnología, inteligencia artificial y minerales críticos. El paquete de incentivos incluye una reducción del Impuesto a las Ganancias al 15%, con amortización acelerada del 60% durante el primer año y del 20% en los dos siguientes; certificados de crédito fiscal para cancelar IVA y contribuciones patronales con alícuota del 10%; deducción de quebrantos sin límite temporal; exención de derechos de importación y exportación; y disponibilidad progresiva de divisas hasta alcanzar el 100% a partir del tercer año.
A esos beneficios se suma una garantía de estabilidad regulatoria que blinda a los inversores frente a cambios en la legislación aplicable durante un período extendido. El régimen es, en síntesis, una cesión de soberanía fiscal y regulatoria en favor del capital extranjero de gran escala, con la promesa de que los derrames hacia la economía local compensarán lo cedido. Una promesa que, en el caso del RIGI original, ya mostró en sus primeros meses de vigencia una brecha considerable entre lo anunciado y lo efectivamente concretado.
El regreso a Diputados y el costo de los acuerdos
Con los cambios que el bloque oficialista aceptó en el Senado, el proyecto deberá retornar a la Cámara de Diputados, donde los legisladores tendrán que resolver si aceptan las modificaciones o insisten en el texto original. Esa vuelta al cuerpo de origen implica un trámite adicional que el Gobierno había intentado evitar y que dilata los plazos para la entrada en vigor del régimen.
El episodio ilustra la fragilidad de la coalición parlamentaria oficialista: LLA no tiene mayoría propia en ninguna de las dos cámaras y depende de alianzas que, como quedó demostrado esta semana, tienen un precio político en términos de concesiones sobre el contenido de las iniciativas. El Gobierno celebrará el avance del dictamen, pero el Súper RIGI que eventualmente se convierta en ley no será exactamente el que salió de la Casa Rosada.
Puntos clave
- LLA aceptó modificaciones al Súper RIGI para asegurar un dictamen en el Senado, pese al rechazo inicial del Ejecutivo a los cambios.
- Los bloques aliados exigieron que el 20% de contratación con proveedores locales se limite a bienes producidos en Argentina.
- Los bloques provinciales requieren que los megacentros de datos para IA cuenten con generación propia de energía, sin impacto sobre las redes existentes.
- Con las modificaciones aceptadas, el proyecto deberá regresar a la Cámara de Diputados para una nueva instancia de votación.
- La sesión en el Senado está prevista para el 10 de septiembre; el régimen ofrece, entre otros beneficios, una tasa de Ganancias del 15% y disponibilidad plena de divisas a partir del tercer año.
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