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El histórico discurso de Cristina cuando el Senado anuló las leyes de impunidad

A 20 años del debate que anuló las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, impulsadas por el Gobierno de Raúl Alfonsín.

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Veinte años atrás, la entonces senadora Cristina Fernández de Kirchner exhortó a la cámara alta a entender que los derechos humanos «son una cuestión de humanidad en el mundo globalizado» y no «un tema de derecha o izquierda» y consideró como «un acto de reconstrucción institucional y moral de la Argentina» sancionar la nulidad de las llamadas «leyes de impunidad».

Cristina cerró así un extenso e histórico debate en el Senado, que finalizó con la sanción de una norma que anuló las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, impulsadas por el Gobierno de Raúl Alfonsín.

«Cuando digo institucional -afirmó, según la versión taquigráfica de la sesión- me refiero a que no puede ser que los ciudadanos argentinos sigan viendo a sus instituciones como las que atentan contra los más elementales principios de convivencia y pacto social que nos debe animar a todos. Y es moral porque no es cierto que el futuro se pueda construir barriendo la suciedad y poniéndola debajo de la alfombra», dijo.

En el discurso de cierre de la sesión que había comenzado la tarde del 20 de agosto de 2003 y finalizó en la madrugada del día siguiente, la expresidenta y actual vicepresidenta planteó que la anulación de las normas de la década del 80 era algo «necesario» para que, «de una vez por todas», en el país pudiera «saberse que aquellos que violan la ley y los principios básicos de la convivencia de la sociedad civilizada» son «castigados».

También, Fernández de Kirchner, presidenta entonces de la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado, consideró «necesario que de una buena vez por todas algunos mediocres e interesados terminen de establecer esto de los derechos humanos como una cuestión perteneciente a la agenda de la izquierda argentina».

«Esta sólo puede ser una afirmación de mediocres; los argentinos tenemos que notificarnos que en el mundo globalizado los derechos humanos no constituyen un tema de derecha o de izquierda, sino que son una cuestión de humanidad», argumentó.

Recordó que en 1998, cuando se desempeñaba como diputada, ya había participado de un debate tras la presentación de un proyecto para derogar las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.

«En aquella oportunidad voté, como lo voy a hacer ahora, con absoluto convencimiento sobre la nulidad de las leyes de la impunidad», rememoró.

Además, mencionó su oposición a la decisión del expresidente Carlos Menem de indultar, entre fines de 1989 y principios de 1990, a los principales jefes militares de la última dictadura.

«Nunca he creído que defender una idea o una bandera partidaria pueda ser compatible con la defensa o, por lo menos, con la cobertura de la impunidad de aquellos que han violado derechos sagrados», mencionó.

Durante el debate legislativo, la actual vicepresidenta criticó a los legisladores que se oponían a la nulidad de las leyes con el argumento de que se alteraba la división republicana de poderes porque, a su criterio, se trataba de una medida que debía ser potestad de la Justicia.

«Desde el Parlamento argentino se ordenó a los jueces -en referencia a las leyes de Obediencia Debida y Punto Final- que no podían juzgar ni condenar a quienes habían torturado, violado y secuestrado ciudadanos argentinos. Curiosamente, hoy se nos dice que estamos violando esa división republicana de poderes al decretar la nulidad de esa ley que dio instrucciones a los jueces de la República sobre cómo tenían que actuar en juicios», respondió.

Para explicar la superioridad de las leyes naturales y divinas por sobre las de los hombres, Fernández de Kirchner citó en su alocución el relato de un personaje de la mitología griega, Antígona, que -dijo- había sido parte de su «primera clase» como estudiante de Derecho en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).

La entonces senadora narró que Antígona quería sepultar a su hermano, pero la ley que regía en la ciudad de Tebas lo impedía. «Antígona cruza la frontera de la ciudad, viola la ley del tirano, la ley positiva y va y entierra a su hermano. Mujer tenía que ser después de todo; creo que no debe ser casualidad», afirmó y recibió aplausos del público que presenciaba la sesión.

Resaltó que la heroína griega «va y entierra a su hermano porque existe una ley natural que está por encima de la de los hombres, que dice que los cuerpos deben recibir sepultura».

«En nombre de ese Derecho, que es superior a cualquier otra cuestión, hoy nos encontramos reunidos aquí; nunca admití que en nombre de las razones de Estado se fundamentara la violencia que implica la violación del cuerpo humano», cerró Fernández de Kirchner.

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Democracia ¿en riesgo?: Corte de EEUU le dio luz verde a Trump para revisar la ciudadanía de los votantes

Por seis votos contra tres, el máximo tribunal habilitó el sistema SAVE, que cruza datos de la Seguridad Social para detectar extranjeros en los registros electorales. Un juzgado lo había frenado por violar leyes de privacidad; ya marcó como sospechosos a votantes que eran ciudadanos.

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A cinco semanas de las elecciones de medio término, la Corte Suprema de Estados Unidos le entregó a Donald Trump una herramienta clave para su cruzada contra el supuesto voto de extranjeros. El tribunal habilitó el uso de una base de datos federal que ya señaló como sospechosos a ciudadanos con derecho a votar y que un juzgado había declarado ilegal por violar la privacidad de millones de personas.

La decisión se conoció el viernes 25 de septiembre, en una orden sin firma adoptada por seis votos contra tres en la causa que enfrenta al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) con la Liga de Mujeres Votantes. La mayoría suspendió el fallo de primera instancia que bloqueaba la versión ampliada del sistema de Verificación Sistemática de Extranjeros para Beneficios, conocido como SAVE. Las tres juezas progresistas del tribunal, Ketanji Brown Jackson, Sonia Sotomayor y Elena Kagan, votaron en disidencia.

Qué es SAVE y cómo lo transformó Trump

SAVE es administrado por el Servicio de Ciudadanía e Inmigración y fue concebido para verificar el estatus migratorio de personas que solicitan beneficios públicos. El gobierno de Trump lo reformuló: incorporó información de la Administración de la Seguridad Social, incluidos los números de seguro social, y permitió que los estados cargaran sus listas de votantes completas para revisarlas en forma masiva y sin costo.

Según la cadena pública NPR, el fallo también despeja el camino para que la administración retome un proyecto sin precedentes: la confección de listas de ciudadanos adultos en cada estado. Las organizaciones demandantes advirtieron que el Congreso nunca autorizó al gobierno federal a construir una base maestra con datos de toda la ciudadanía. El DHS, además, intentó condicionar fondos antiterroristas destinados a los estados a que aceptaran usar SAVE para auditar sus padrones.

El fallo que la Corte dejó en suspenso

La demanda fue presentada en septiembre de 2025 por la Liga de Mujeres Votantes y el Centro de Información sobre Privacidad Electrónica (EPIC). El 22 de junio de 2026, la jueza federal Sparkle Sooknanan, del Distrito de Columbia, bloqueó el sistema modificado al concluir que la acumulación y divulgación de datos sensibles violaba la Ley de Seguridad Social, la Ley de Privacidad y la Ley de Procedimiento Administrativo. Una cámara de apelaciones se negó por dos votos a uno a suspender esa decisión, y el procurador general John Sauer acudió entonces a la Corte Suprema.

La mayoría sostuvo que el gobierno federal «tiene la obligación de responder a las solicitudes de los funcionarios electorales estatales y locales que buscan verificar la ciudadanía de los votantes» y que la orden de primera instancia le impedía usar «el programa que considera más adecuado para esa tarea». Los jueces se apoyaron en una ley migratoria de 1996 que, a su criterio, autoriza al DHS a compartir información de ciudadanía con los estados, y anticiparon que probablemente revocarán el fallo de Sooknanan cuando resuelvan el fondo.

La disidencia: los daños que la mayoría no quiso ver

En su voto, Jackson acusó a la mayoría de concentrarse «solo en los daños que el Gobierno supuestamente sufrirá» sin la suspensión, «sin considerar los daños que el sistema SAVE modificado causó, y probablemente seguirá causando, a votantes legales». Entre esos perjuicios mencionó que ciudadanos recientemente naturalizados deban acreditar su ciudadanía antes de votar o que directamente se les cancele la inscripción.

La jueza también sostuvo que la inclusión de los números de seguro social viola las normas de confidencialidad y que «nada autoriza el sistema SAVE modificado» ni deja sin efecto las disposiciones de la Ley de Seguridad Social y de la Ley de Privacidad. El problema no es teórico: los inmigrantes que obtuvieron la ciudadanía pueden figurar todavía como extranjeros en los registros federales, porque esos datos no siempre se actualizan.

Texas ofrece un antecedente concreto. Cuando el estado pasó por SAVE su padrón completo de 18 millones de votantes, el sistema marcó a 2.724 personas como posibles extranjeras. Los condados les dieron 30 días para demostrar su ciudadanía y, según la ley estatal, dieron de baja a quienes no respondieron a tiempo. Funcionarios texanos confirmaron luego que algunos de los votantes señalados ya habían presentado prueba de ciudadanía.

Un problema convertido en bandera política

Trump insiste en que el voto de extranjeros es una amenaza para la limpieza de las elecciones, aunque las auditorías de los padrones muestran que se trata de un fenómeno raro. La Corte le dio así un respaldo institucional a una narrativa que no se sostiene en los datos, con el riesgo de que el costo lo paguen ciudadanos con pleno derecho a votar.

El impacto inmediato sobre las elecciones de noviembre podría ser acotado. La ley federal de registro electoral prohíbe a los estados realizar depuraciones sistemáticas de sus padrones dentro de los 90 días previos a una elección federal, aunque la Corte aclaró que SAVE sí puede usarse para consultas individuales. Según el sitio especializado Ballotpedia, 28 estados se registraron ante el gobierno federal para usar SAVE en el mantenimiento de sus listas, mientras que los estados gobernados por demócratas se resistieron a hacerlo.

El senador republicano Mike Lee, impulsor de un proyecto que exige documentación de ciudadanía para empadronarse, celebró la decisión como una «excelente noticia para la seguridad electoral». La Liga de Mujeres Votantes, en cambio, aseguró que el litigio continúa y que hará todo lo posible para proteger el derecho al voto y la privacidad de la ciudadanía.

Lo que tenés que saber:

  • La Corte Suprema de Estados Unidos habilitó por seis votos contra tres el uso del sistema SAVE ampliado para verificar la ciudadanía de los votantes.
  • La jueza Sparkle Sooknanan había bloqueado el sistema en junio por violar leyes federales de privacidad y de seguridad social.
  • La jueza Ketanji Brown Jackson, junto a Sotomayor y Kagan, advirtió sobre el riesgo de que ciudadanos naturalizados pierdan su inscripción.
  • En Texas, SAVE marcó a 2.724 votantes como posibles extranjeros, y algunos ya habían acreditado su ciudadanía.
  • La ley federal prohíbe depuraciones masivas de padrones en los 90 días previos a las elecciones de noviembre.

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