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Juez militar de EEUU reconoce torturas en Guantánamo

Y descarta las pruebas obtenidas de esa forma.

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Un juez militar estadounidense dictaminó en las últimas horas que las confesiones de un sospechoso de estar vinculado a un atentado de Al Qaeda no pueden utilizarse como prueba por haber sido obtenidas bajo tortura en la base de Guantánamo, un precedente que podría afectar los procesos judiciales relacionados con el atentado del 11 de septiembre (11S), informaron hoy medios locales.

De acuerdo con el magistrado, la confesión de Abd al-Rahim al-Nashiri, presunto autor intelectual del atentado con bomba contra el destructor de la armada estadounidense USS Cole en Yemen, que mató a 17 personas en 2000, estuvo viciada por años de violencia sufrida por los sospechosos e infligida por la CIA y el FBI.

«La exclusión de tales pruebas no deja de tener un costo para la sociedad. Sin embargo, permitir (el uso de) pruebas obtenidas por o bajo tortura por el mismo Gobierno que busca enjuiciar y ejecutar a los acusados puede tener costos aún mayores para la sociedad», declaró ayer el magistrado, coronel Lanny Acosta, que opera en la base y prisión militar que Estados Unidos tiene en Guantánamo, Cuba.

Según el magistrado, el fallo introduce «un modelo que otros (jueces) podrían intentar reproducir», replicó la agencia de noticias AFP.

El abogado de Nashiri, Anthony Natale, dijo que tras su decisión el juez había descartado un elemento clave en el que se basaba la Fiscalía para condenar a su cliente. 

El caso, abierto desde hace tiempo y por el que el acusado podría enfrentar la pena de muerte, sigue empantanado en su fase preliminar por esta decisión, sin precisiones de la fecha en el que podría realizarse un proceso judicial de forma adecuada. 

Los abogados de Nashiri y de otras cinco personas a las que se acusa de estar vinculadas a los atentados de Al Qaeda del 11 de septiembre de 2001 bregan desde hace más de una década ante el tribunal de Guantánamo para que las declaraciones obtenidas bajo tortura no sean tenidas en cuenta. 

Nashiri, de 58 años, es sospechoso de haber participado en la organización del ataque mortal contra el USS Cole del 12 de octubre de 2000 y se lo acusa también de estar vinculado a la explosión del petrolero Limburg, ocurrida en 2002 en la misma región, que causó la muerte de una persona.

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Palantir, el gran hermano de Trump: la empresa que rastrea migrantes enfrenta una rebelión interna

Empleados de la compañía tecnológica cuestionaron públicamente, en canales internos, los contratos con el ICE y el rol de la firma en operaciones militares. La dirección respondió borrando mensajes y exigiendo acuerdos de confidencialidad.

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Palantir: la empresa de vigilancia masiva que enfrenta una rebelión ética interna

★ La empresa de análisis de datos e inteligencia artificial Palantir Technologies atraviesa una profunda crisis interna. Empleados actuales y exfuncionarios cuestionaron el rumbo ético de la compañía tras conocerse su participación activa en la política migratoria de la administración Donald Trump y su posible involucramiento en operaciones militares con víctimas civiles, según informó la revista especializada Wired.

Desde el inicio del segundo mandato de Trump, Palantir se convirtió en una pieza clave del aparato represivo del gobierno estadounidense. La empresa firmó contratos con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y su tecnología, en particular la aplicación denominada ELITE, se usa para identificar, rastrear y deportar a inmigrantes en situación irregular, según reveló en febrero el portal especializado Hipertextual en base a material interno del ICE.

La chispa que encendió el debate

Las tensiones escalaron en enero de 2026, tras la muerte de Alex Pretti, un enfermero abatido por agentes federales durante una protesta contra el ICE en Minneapolis, según reportó DiarioBitcoin en base a fuentes internas de la empresa. A partir de ese hecho, trabajadores de distintos equipos empezaron a exigir explicaciones a la dirección sobre el alcance real del vínculo de Palantir con esa agencia.

En un canal interno de Slack, un empleado escribió que la relación con el ICE había sido ocultada durante la era de «Trump2» y reclamó transparencia sobre el uso del software en tareas de identificación y apoyo a deportaciones. Otro trabajador fue más directo: «En mi opinión, ICE son los malos. No me enorgullece que la empresa para la que tanto disfruto trabajando forme parte de esto», declaró según reprodujo Wired.

La respuesta de la empresa fue reveladora: Palantir eliminó los mensajes varios días después, bajo el argumento de evitar filtraciones. Luego organizó sesiones de preguntas y respuestas, pero condicionó el acceso a información sensible a la firma de contratos de confidencialidad. Según los propios empleados consultados por Wired, la medida fue percibida como un intento de silenciar las críticas, no de afrontarlas.

De socialista a ideólogo del autoritarismo

El giro de la empresa es inseparable del giro ideológico de su CEO. Alex Karp, cofundador de Palantir, se definía hasta hace pocos años como socialista y apoyó candidatos demócratas como Joe Biden. Sin embargo, desde 2024 se convirtió en un aliado estratégico de Trump y comenzó a defender públicamente políticas de corte autoritario y militarista.

En los últimos días, Karp publicó un manifiesto de 22 puntos en X (ex Twitter) desde la cuenta oficial de la empresa, con un fuerte contenido nacionalista y militarizado, que volvió a generar malestar interno. Varios empleados expresaron vergüenza en canales de Slack y relataron que conocidos les preguntaban al respecto, según Wired.

Un historial que no engaña

La crítica interna llegó tarde, aunque no deja de ser significativa. Palantir fue fundada en 2003, en el contexto posterior a los atentados del 11 de septiembre, bajo la narrativa del antiterrorismo. Desde entonces acumuló denuncias por violaciones a los derechos humanos.

Ya en 2020, Amnistía Internacional alertó sobre las prácticas de la empresa. La consultora MSCI le otorgó una puntuación de 2 sobre 10 en libertades civiles. Y su fundador, Peter Thiel, declaró abiertamente que no cree que «la libertad y la democracia sean compatibles», según reportó El País.

La tecnología de Palantir también fue señalada como parte de operaciones militares en las que murieron civiles. La firma tuvo participación en acciones bélicas con víctimas mortales, entre ellas niños.

La pregunta que no debería sorprender

Que los empleados de Palantir se pregunten hoy si son «los malos de la película» revela, antes que una crisis de conciencia colectiva, la profundidad del autoengaño que sostiene a ciertas corporaciones tecnológicas. La empresa eligió su nombre, palantir, de las piedras videntes que en El Señor de los Anillos usa el villano Saruman para comunicarse con Sauron. Esa elección, lejos de ser inocente, fue siempre una declaración de intenciones.

La pregunta relevante no es si son los malos. La pregunta es cuánto tiempo más podrán seguir haciéndose esa pregunta sin responderla con hechos.

Puntos clave

  • Palantir firmó contratos con el ICE y su tecnología se usa activamente para rastrear y deportar migrantes en Estados Unidos.
  • Empleados cuestionaron internamente la relación de la empresa con el ICE; la dirección eliminó los mensajes y exigió acuerdos de confidencialidad.
  • El CEO Alex Karp publicó un manifiesto de 22 puntos con contenido nacionalista y militarista desde la cuenta oficial de Palantir.
  • Amnistía Internacional ya alertó en 2020 sobre las prácticas de la empresa; la consultora MSCI le dio 2 sobre 10 en libertades civiles.
  • El fundador Peter Thiel declaró que no cree que «la libertad y la democracia sean compatibles».

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