Legislativo
Histórica derrota del Gobierno: Diputados derogó cinco decretos clave, incluidos los de Vialidad, INTA e INTI
La oposición se unificó en una maratónica sesión de 12 horas y logró anular medidas centrales del oficialismo. Los decretos deberán ser tratados ahora en el Senado, donde el kirchnerismo tiene mayoría. Todos los detalles.
El Gobierno de Javier Milei sufrió ayer una de sus derrotas más contundentes en el Congreso desde que asumió la presidencia. La Cámara de Diputados derogó cinco decretos delegados que el Poder Ejecutivo había dictado utilizando las facultades especiales obtenidas a través de la Ley Bases, en una sesión que se extendió por doce horas y que marcó un punto de inflexión en la correlación de fuerzas parlamentarias.
La coalición opositora que doblegó al oficialismo
La sesión comenzó a las 12.20 con la presencia de 131 legisladores aportados por Unión por la Patria, Democracia para Siempre, la Coalición Cívica, Encuentro Federal, los bloques de izquierda y siete diputados radicales que se sumaron a la iniciativa. Esta articulación permitió mantener el quórum durante toda la jornada, frustrando la estrategia oficialista de intentar quedarse sin número para evitar las votaciones.
El bloque de La Libertad Avanza no pudo contener el avance opositor y vio cómo se derogaban medidas que consideraba centrales para su proyecto de reestructuración del Estado.
Los decretos que cayeron
Decreto 480/2025 – Vialidad Nacional: Fue derogado por 138 votos a favor, 65 en contra y 2 abstenciones. Esta norma disolvía la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), la Dirección Nacional de Vialidad (DNV) y la Comisión Nacional del Tránsito y la Seguridad Vial. Además, modificaba la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) para transformarla en la Agencia de Control de Concesiones y Servicios Públicos de Transporte.
Decreto 462 – INTA e INTI: La oposición logró derogarlo por 141 votos a favor, 61 en contra y 1 abstención. Esta medida implicaba profundas modificaciones en dos organismos históricos de investigación y desarrollo tecnológico del Estado argentino, quitándoles autonomía según denunciaron los bloques opositores.
Decreto 345/25 – Institutos Culturales: Rechazado por 134 votos a favor y 68 en contra. El Gobierno había aplicado reformas en el Instituto Nacional del Teatro, el Instituto Nacional Sanmartiniano, el de Investigaciones Históricas Eva Perón, la Comisión Nacional de Monumentos de Lugares y de Bienes Históricos, y había establecido la fusión de los institutos Nacional Yrigoyeneano y del Instituto sobre Juan Manuel de Rosas.
Banco Nacional de Datos Genéticos: Los cambios propuestos fueron rechazados por 133 votos a favor, 69 en contra y dos abstenciones.
DNU Marina Mercante: Se derogó por 118 votos a favor, 77 en contra y ocho abstenciones.
Otras medidas aprobadas que golpean al oficialismo
Más allá de la derogación de decretos, la sesión incluyó la aprobación de dos proyectos que el Gobierno rechaza:
- Financiamiento Universitario: Con 158 votos a favor, 75 en contra y cinco abstenciones, se aprobó el proyecto que busca garantizar recursos para las universidades nacionales, recomponer salarios y estabilizar el presupuesto.
- Emergencia Pediátrica (Ley Garrahan): Con 159 votos afirmativos y 67 negativos, se dio media sanción a la ley que declara la emergencia sanitaria de la salud pediátrica, disponiendo reasignación de fondos y recomposición salarial para el personal de salud.
El rol clave del Senado
Ahora, para que la derogación de los decretos delegados quede firme, deberá ser confirmada por el Senado Nacional, donde el kirchnerismo cuenta con mayoría. Fuentes parlamentarias consultadas por este medio anticipan que es muy probable que la Cámara Alta ratifique las decisiones de Diputados.
Un gobierno que pierde iniciativa
Esta derrota se produce en un momento en que el oficialismo viene perdiendo iniciativa parlamentaria desde principios de marzo, cuando logró aprobar el acuerdo con el FMI. La capacidad de articulación mostrada por la oposición marca un punto de inflexión que podría replicarse en futuras sesiones.
Los bloques opositores ya planificaron una nueva sesión para el 20 de agosto, después del cierre de candidatos para las elecciones de octubre, donde buscarán aprobar los proyectos sobre distribución del impuesto a los combustibles y coparticipación de ATN, además de intentar reunir los dos tercios necesarios para rechazar los vetos presidenciales a las leyes de aumento de jubilaciones y emergencia en discapacidad.
Puntos clave:
- La oposición derogó cinco decretos delegados del Gobierno en una sesión de 12 horas
- Los decretos sobre Vialidad, INTA, INTI e institutos culturales deberán ser tratados en el Senado
- Se aprobó financiamiento universitario y emergencia para el Hospital Garrahan
- El oficialismo no pudo quebrar el quórum opositor durante toda la jornada
- Nueva sesión programada para el 20 de agosto con más proyectos conflictivos
Desregulación
La “Hojarasca” de Sturzenegger: desregulación con ideología y eliminación de leyes que protegen derechos
Bajo el disfraz de modernización, el Gobierno ataca la soberanía informativa y farmacéutica. El proyecto mezcla normas anacrónicas con normas de contenido político para facilitar su aprobación en bloque. Qué es lo que pretende derogar el ministro de Desregulación.
★ El Gobierno de Javier Milei reingresó al Congreso el proyecto de ley denominado «Hojarasca», una iniciativa del ministro de Modernización y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, que propone derogar decenas de normas vigentes bajo el argumento de que constituyen regulaciones “obsoletas o burocráticas”.
Lo que el oficialismo presenta como una «limpieza» del digesto legislativo esconde, en varios casos concretos, el desmantelamiento de marcos normativos que protegen derechos sociales, culturales y económicos.
El proyecto que perdió estado y vuelve a la carga
El texto ingresó por primera vez en 2024 pero nunca llegó a tratarse en comisión y perdió estado parlamentario. Ahora, en este segundo intento, el Ejecutivo lo relanza con la misma lógica ideológica de origen: reducir la intervención estatal en la economía y en la vida social bajo el principio de que «todo está permitido, salvo lo expresamente prohibido».
La iniciativa propone derogar normas sancionadas entre 1864 y la actualidad, agrupadas en seis categorías: leyes que limitarían la libertad individual, leyes con trámites considerados inútiles, leyes superadas por normativa posterior, leyes obsoletas por cambios tecnológicos, leyes sobre organismos inexistentes y leyes que crean organismos con financiamiento público.
Una lógica ideológica, no técnica
El proyecto no es un ejercicio neutro de higiene legislativa. Es una declaración de principios del ala más dogmática del libertarismo. En sus propios fundamentos, el texto afirma que las regulaciones son producto de «corrientes ideológicas más intervencionistas, predominantes durante el siglo XX» y que el Estado debe regirse por «un principio de máxima libertad y no de máximo control».
Esa premisa no es técnica ni jurídica: es política. Y en función de esa premisa política, el Gobierno decide qué leyes merecen seguir en pie y cuáles no.
Lo que se llama «hojarasca» y no lo es
Entre las normas que el Ejecutivo rotula como «trámites inútiles» aparece la Ley N° 25.750 (2003), que establece que la propiedad de los medios de comunicación debe pertenecer a empresas nacionales y limita la participación del capital extranjero a un máximo del 30% del capital accionario. Derogar esa ley implica abrir la puerta a la extranjerización ilimitada del sistema de medios argentino, con consecuencias directas sobre la soberanía informativa y cultural del país.
También figura como «trámite inútil» la Ley N° 26.688 (2011), que declaró de interés nacional la investigación y producción pública de medicamentos. En el contexto de un Gobierno que ya desmanteló el Fondo de Sustentabilidad y recortó partidas del CONICET y de laboratorios públicos como el Laboratorio Industrial Farmacéutico, eliminar esta ley tiene un significado preciso: despejar el terreno normativo para la privatización de la producción farmacéutica.
Otro caso es la Ley N° 26.227 (2007), que creó el Consejo Federal de la Juventud, presentada como una «ley sobre organismos con financiamiento público que deberían autofinanciarse». El argumento es revelador: si el Estado no debe financiar políticas de juventud, tampoco debe financiar salud, educación ni cultura.
Normas anacrónicas que nadie defiende, y otras que sí importan
El proyecto mezcla, deliberadamente, normas genuinamente anacrónicas con normas de alto contenido político. Nadie discute que la Ley N° 94 (1864), que inhabilita a la autoridad que ordene azotar a una persona, o la Ley N° 21.895 (1978), que autorizó las emisiones de televisión en color, ya no tienen vigencia práctica. Su derogación no genera ningún debate sustantivo.
Pero esas normas funcionan como cobertura de las otras: al mezclarlas en un mismo proyecto, el Gobierno busca que la aprobación del conjunto arrastre también las normas políticamente sensibles. Es una técnica legislativa conocida y cuestionada.
Tampoco resulta inocente la inclusión de la Ley N° 18.312 (1969) sobre papel de diario o la Ley N° 19.787 (1972) sobre difusión musical, enmarcadas como «leyes que afectan libertades». El Gobierno aprovecha normas del período de facto para construir un relato según el cual «el intervencionismo» tiene raíces autoritarias, omitiendo que la mayoría de las regulaciones sociales y económicas que busca desmantelar fueron producto de gobiernos democráticos y de conquistas populares.
El Congreso como obstáculo a sortear
El proyecto vuelve al Congreso en un contexto en que el oficialismo no tiene mayoría propia ni en Diputados ni en el Senado. En 2024, la iniciativa no logró ni siquiera dictamen de comisión. La estrategia del Ejecutivo parece ser instalar el debate para forzar posicionamientos en un año electoral, más que garantizar su aprobación en el corto plazo.
La oposición tendrá que decidir si acepta discutir el proyecto norma por norma, con el riesgo de quedar atrapada en un debate sobre si el «padrinazgo presidencial del séptimo hijo» (Ley N° 20.843) debe o no existir, o si plantea el rechazo global de una iniciativa que, bajo una apariencia de modernización, avanza sobre derechos y soberanía.
Puntos clave:
- El proyecto «Hojarasca» fue reingresado al Congreso tras perder estado parlamentario en 2024 sin ser tratado.
- Propone derogar normas sancionadas entre 1864 y la actualidad, agrupadas en seis categorías.
- Entre las leyes que busca eliminar figura la que limita la extranjerización de medios de comunicación (Ley N° 25.750).
- También apunta contra la ley que declara de interés nacional la producción pública de medicamentos (Ley N° 26.688).
- El proyecto mezcla normas anacrónicas con normas de contenido político para facilitar su aprobación en bloque.
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