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Legislativo

Diputados se planta frente a Milei: aprobó la Ley de Financiamiento Universitario

Con 158 votos afirmativos, la oposición logró avanzar en Diputados con un proyecto que refuerza el presupuesto de las universidades públicas. El oficialismo votó en contra y el presidente ya anticipó su rechazo con una frase: “el superávit fiscal no se negocia”.

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La Cámara de Diputados aprobó este martes, por amplia mayoría, la Ley de Financiamiento Universitario, que busca incrementar las partidas presupuestarias destinadas a las universidades públicas. La votación finalizó con 158 votos a favor, 75 en contra y 5 abstenciones. Se trató de una derrota parlamentaria contundente para el oficialismo, que quedó en minoría frente a un amplio arco opositor.

El proyecto, que ahora debe ser tratado por el Senado, fue promovido por el bloque Democracia para Siempre, de raíz radical y opositor al gobierno de Javier Milei. También recibió respaldo de Unión por la Patria, Encuentro Federal, la Coalición Cívica, el Frente de Izquierda y la UCR, además del acompañamiento institucional del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), que agrupa a los rectores de universidades públicas del país.

El oficialismo quedó aislado y sin control del Congreso

Esta fue la primera votación de una sesión extensa en la Cámara baja, en la que se prevé el tratamiento de otros proyectos con fuerte impacto fiscal. Desde el Gobierno nacional ya habían anticipado su rechazo, y tras la votación, el presidente Javier Milei advirtió en redes sociales que “el superávit fiscal no se negocia”, en clara señal de que podría vetar nuevamente la norma, como ya lo hizo con una ley similar en 2024.

La media sanción deja en evidencia una fragilidad política persistente del Poder Ejecutivo en el Congreso. A ocho meses de haber asumido, Milei no logra construir una mayoría legislativa propia ni alinear a sectores clave de la oposición dialoguista. El bloque de La Libertad Avanza quedó completamente aislado en el recinto.

La ley ya había sido vetada en 2024

La actual iniciativa reactiva un debate que ya tuvo un primer desenlace en 2024, cuando el Congreso aprobó una ley con objetivos similares y Milei la vetó sin titubeos, justificando su decisión con el argumento del equilibrio fiscal. En aquel momento, las universidades públicas atravesaban una grave crisis presupuestaria, con denuncias de paralización de actividades, suspensiones de comedores y riesgo de cierre de facultades.

El Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y diferentes organizaciones estudiantiles vienen denunciando que las asignaciones actuales no alcanzan a cubrir siquiera los gastos de funcionamiento. La movilización del 23 de abril, que reunió a cientos de miles de personas en defensa de la universidad pública, fue uno de los puntos de mayor visibilidad del conflicto.

Milei refuerza su narrativa del ajuste

Frente a este nuevo traspié legislativo, el Gobierno ratificó su política de ajuste fiscal. Sin embargo, el creciente respaldo a iniciativas como la Ley de Financiamiento Universitario muestra que sectores diversos del Congreso —desde la izquierda hasta la UCR— comienzan a articular resistencias comunes ante el avance del modelo libertario.

Mientras tanto, la sociedad universitaria aguarda la definición del Senado, con la incertidumbre de si el oficialismo buscará bloquear el avance del proyecto o, en caso de aprobarse, volverá a utilizar la herramienta del veto presidencial.

Desregulación

El Gobierno cedió en el Senado: las sociedades automatizadas deberán tener responsables humanos

El oficialismo retrocedió en uno de los puntos más polémicos del proyecto de reforma de la Ley de Sociedades impulsado por el ministro Federico Sturzenegger. La senadora Patricia Bullrich anunció que las Organizaciones Autónomas Descentralizadas (DAO) deberán contar con al menos una persona física o jurídica responsable, descartando la posibilidad de empresas completamente automatizadas y sin intervención humana alguna.

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La IA sin control, frenada en el Congreso: cómo el Senado obligó al oficialismo a poner un humano detrás de las empresas algorítmicas.

El Gobierno de Javier Milei dio marcha atrás en uno de los aspectos más cuestionados de su proyecto de reforma a la Ley General de Sociedades. Durante una nueva jornada de debate en la Comisión de Legislación General del Senado, la jefa de la bancada oficialista de la Cámara alta, Patricia Bullrich, reconoció las resistencias que generaba la figura de las «sociedades automatizadas» y anunció que el texto será modificado para incorporar la presencia obligatoria de al menos un responsable humano o jurídico en las nuevas entidades.

El proyecto original, elaborado por el ministerio de Desregulación a cargo de Federico Sturzenegger, había introducido dos figuras sin precedentes en el derecho argentino: las «Sociedades Automatizadas», capaces de operar mediante algoritmos o inteligencia artificial sin requerir empleados para su funcionamiento ordinario; y las DAO (Organizaciones Autónomas Descentralizadas), estructuras de gobernanza tecnológica con participaciones representadas en tokens y registros en blockchain. Ambas podían funcionar, en la letra del proyecto original, sin ningún director, gerente o representante legal humano.

Un retroceso en las formas, pero no en el fondo

«Estamos pensando desde el oficialismo y con algunos bloques más hacer mucho más pétrea la responsabilidad de las sociedades automatizadas, con responsables físicos», anunció Bullrich ante la comisión. La senadora justificó el cambio en la necesidad de brindar seguridad jurídica, asegurando que «el órgano de administración esté integrado al menos por una persona jurídica con idoneidad suficiente para el control de sistemas automatizados». La modificación concreta del texto seguía en discusión al cierre de la sesión, por lo que su redacción definitiva se conocerá en los próximos días.

El cambio no es menor en términos simbólicos: durante semanas, la posibilidad de habilitar empresas sin ningún ser humano a cargo generó críticas transversales. Abogados, docentes universitarios y especialistas en derecho comercial alertaron sobre el vacío de responsabilidad que implicaría una empresa cuyos actos fueran ejecutados íntegramente por algoritmos, sin ninguna persona física a quien reclamarle daños, incumplimientos contractuales o irregularidades fiscales.

El proyecto de Sturzenegger: desregulación total del esquema societario

La reforma de la Ley General de Sociedades, norma que regula la constitución y funcionamiento de empresas en Argentina desde 1972, fue enviada al Congreso en mayo de 2026. Uno de sus ejes centrales convierte las disposiciones de la ley vigente en normas supletorias: el estatuto de cada empresa prevalece sobre la legislación general, lo que en la práctica reduce las facultades de organismos de control como la Inspección General de Justicia (IGJ) y las Direcciones Provinciales de Personas Jurídicas. El proyecto también permite que las sociedades sometan sus conflictos internos al derecho extranjero o arbitraje privado, sin pasar por la justicia argentina.

Sturzenegger justificó la iniciativa señalando que la ley vigente era «rígida y anacrónica» y estaba construida sobre «la desconfianza al sector privado». La reforma elimina la obligación de consignar un objeto social específico: si el estatuto no lo determina, la empresa podrá realizar cualquier actividad lícita. También admite la plena digitalización de la persona jurídica, incluyendo domicilio electrónico, libros y registros digitales, asambleas a distancia y constitución por firma digital.

El debate continúa: segunda semana de septiembre, primer turno posible en el recinto

La comisión continúa recibiendo expositores invitados por los distintos bloques. La semana próxima se realizará una nueva ronda de presentaciones, lo que correría el tratamiento en el recinto al menos hasta la segunda semana de septiembre. El proyecto llega al Senado en un contexto político delicado: el oficialismo no cuenta con mayoría propia en la Cámara alta y necesita el apoyo de bloques aliados o dialoguistas para avanzar en su agenda legislativa.

La concesión de Bullrich sobre los responsables humanos en las DAO puede leerse, también, como una señal de que el oficialismo está dispuesto a negociar aspectos puntuales para destrabar el debate. Lo que no está en discusión, al menos de momento, es el núcleo desregulador del proyecto: la preeminencia del estatuto sobre la ley, la eliminación de controles registrales y la apertura al derecho extranjero para dirimir conflictos societarios internos.

Puntos clave

  • El oficialismo anunció que incorporará al menos un responsable humano o jurídico en las Organizaciones Autónomas Descentralizadas (DAO), descartando empresas sin ninguna participación humana.
  • Patricia Bullrich realizó el anuncio durante el debate en la Comisión de Legislación General del Senado, en respuesta a críticas de expositores invitados.
  • El proyecto original de Sturzenegger habilitaba sociedades operadas íntegramente por inteligencia artificial o algoritmos, sin empleados ni directores humanos.
  • El texto de la modificación aún estaba en redacción al cierre de la jornada; el tratamiento en el recinto no se espera antes de la segunda semana de septiembre.
  • El núcleo desregulador del proyecto, que convierte la Ley de Sociedades en norma supletoria frente al estatuto de cada empresa, no fue puesto en cuestión.
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