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Las nuevas medidas de Sturzenegger representan un ataque directo al patrimonio nacional

Argentina en venta: el ministro de Desregulación y Transformación del Estado impulsó la derogación de decretos clave, el primer paso para desvalorizar y privatizar empresas públicas.

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El Argentino Diario-Federico Sturzenegger.

El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, desató una nueva polémica al derogar decretos clave que protegían a las empresas públicas argentinas. Estos cambios podrían marcar el inicio de una estrategia para debilitar y eventualmente privatizar algunas de las empresas más importantes del país.

Desregulación: el primer paso hacia la privatización

La derogación de los decretos 1187/12, 1189/12, 1191/12 y 823/21, firmada por el presidente Javier Milei, generó gran incertidumbre entre los defensores de la soberanía económica. Estos decretos protegían a empresas como YPF, Banco Nación, Aerolíneas Argentinas y Nación Seguros, al permitir que mantuvieran cierta relevancia en el mercado y sirvieran de motor para el desarrollo del país.

Al anunciar la medida, Sturzenegger afirmó que las derogadas normativas «anidaban corrupción o mantenían a una casta política», al tiempo que aseguró que «debían ser desterradas». Sin embargo, las señales apuntan a que esta desregulación es el primer paso para preparar a estas empresas para su eventual privatización, permitiendo que capitales privados las adquieran sin pagar su valor real de mercado.

YPF y el ataque a la soberanía energética

Uno de los decretos derogados, el 1189/12, le permitía al Estado comprar combustible de YPF, asegurando que los recursos del país se mantuvieran bajo control nacional, pero Sturzenegger lo presentó como un mecanismo «que transfería recursos del contribuyente a estas empresas del Estado», ignorando que este tipo de acuerdos fortalecen la soberanía energética y garantizan precios justos para los argentinos.

Con la derogación de este decreto, YPF podría perder una fuente importante de ingresos, debilitando su posición en el mercado y facilitando su venta a privados, una maniobra que, según especialistas, terminaría por ceder el control de los recursos energéticos del país a intereses extranjeros.

Banco Nación y Aerolíneas Argentinas: bajo amenaza

El Banco Nación y Aerolíneas Argentinas, otras dos empresas protegidas por los decretos derogadas, también están en la mira. Estas entidades cumplen un rol fundamental en la economía y la conectividad del país. Desregularlas podría llevar a una pérdida de competitividad, justificada como argumento para su privatización.

«Las empresas públicas deben servir a los ciudadanos y no servirse de ellos», manifestó Sturzenegger en su cuenta de X, ocultando que, al debilitar estas instituciones, se les abre la puerta a los grandes capitales para que las adquieran a precios irrisorios, dañando así el patrimonio nacional.

Consecuencias de las medidas de Sturzenegger

La desregulación impulsada por Sturzenegger podría generar una serie de efectos negativos:

  • Pérdida de competitividad de las empresas públicas, facilitando su privatización.
  • Transferencia del control de recursos estratégicos a intereses privados.
  • Debilitamiento de la soberanía económica y energética del país.
  • Pérdida de fuentes de ingresos para el Estado.

Las acciones de Sturzenegger representan un ataque directo al patrimonio nacional, abriendo la puerta a la privatización de empresas clave y poniendo en riesgo el futuro económico de Argentina.

Soberanía económica en riesgo

Las privatizaciones de empresas públicas en Argentina siempre generaron polémica. Hoy, el debate renace con fuerza en torno a las posibles ventas de empresas clave como Banco Nación, YPF y Aerolíneas Argentinas. Sectores políticos y sociales alertan sobre las graves consecuencias que estas decisiones podrían acarrear para la soberanía económica del país.

Historia de un despojo

La historia reciente de Argentina ya vivió los efectos de las privatizaciones. En la década de 1990, bajo el gobierno de Carlos Menem, el Estado transfirió al sector privado un vasto número de empresas públicas. El resultado fue un proceso de desindustrialización, pérdida de empleo y desmantelamiento del patrimonio nacional.

Privatizar empresas estratégicas como YPF, que representa el corazón energético del país, no solo significa perder el control sobre recursos naturales clave, sino también ceder la capacidad de decidir sobre el futuro energético de Argentina. YPF, reestatizada en 2012, volvió a ser un símbolo de la recuperación de la soberanía, pero hoy está nuevamente en el centro del debate.

Banco Nación y la banca pública

El Banco Nación es otra entidad que aparece en la lista de posibles privatizaciones. Este banco, fundado en 1891, desempeñó un rol crucial en el desarrollo económico del país. En tiempos de crisis, sostuvo a pequeñas y medianas empresas, financió proyectos productivos y permitió el acceso al crédito a millones de argentinos.

Privatizar el Banco Nación implicaría, según los críticos, poner en riesgo la estabilidad económica y financiera del país. “Entregar el Banco Nación al capital privado es desproteger a los sectores más vulnerables y permitir que los grandes capitales dicten las reglas del juego”, expresaron los gremios bancarios.

Aerolíneas Argentinas y la conectividad nacional

Aerolíneas Argentinas, la compañía aérea de bandera, también está bajo amenaza. Privatizada en los noventa y reestatizada en 2008, hoy enfrenta nuevamente el fantasma de la privatización. Como empresa estatal, Aerolíneas cumple un rol fundamental en la conectividad del país, especialmente en las regiones más alejadas y menos rentables.

Los defensores de la empresa estatal señalan que privatizarla implicaría reducir vuelos, encarecer pasajes y dejar sin servicio a localidades remotas. Además, advierten sobre la pérdida de puestos de trabajo y la desarticulación de rutas internas.

Consecuencias de las privatizaciones

La entrega de empresas públicas al sector privado genera preocupación en amplios sectores de la sociedad. Las privatizaciones podrían traer consigo:

  • Pérdida de soberanía sobre recursos estratégicos.
  • Desprotección de sectores vulnerables y pequeñas empresas.
  • Reducción de la conectividad nacional.
  • Pérdida de empleos y precarización laboral.

Las privatizaciones parecen responder más a intereses privados que a una verdadera política de desarrollo económico y social. La discusión sobre el destino de empresas como YPF, Banco Nación y Aerolíneas Argentinas no debe pasar desapercibida, ya que involucra el futuro de la soberanía y el bienestar de todos los argentinos.

Legislativo

El costo de la ley de discapacidad es de solo el 0,07% del PIB

La Oficina de Presupuesto del Congreso estimó que el dictamen de mayoría sobre discapacidad insumiría hasta $1,2 billones en 2028. El oficialismo lo usa como argumento para bloquear el quórum y también hundir el debate sobre el DNU 70.

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El Argentino Diario-Organizaciones de personas con discapacidad.
Tienen la plata, pero no la voluntad: el Gobierno bloquea derechos de personas con discapacidad escudándose en un costo que ya está presupuestado.

Ciento ochenta y siete millones de pesos por hora. Ese es el equivalente aproximado del costo fiscal que la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) calculó para el proyecto de ley sobre discapacidad que cuenta con dictamen de mayoría: $1.209.567 millones para 2028, un 0,07% del PIB. Es el número que el Gobierno de Javier Milei agita ante sus aliados parlamentarios para persuadirlos de no aportar quórum a la sesión convocada para el 15 de octubre, donde también se buscará voltear el DNU 70.

El informe técnico de la OPC, organismo dependiente del Poder Legislativo, proyectó dos escenarios. Para 2027, el costo ascendería a $598.912 millones (0,04% del PIB), bajo un esquema de incorporación gradual de nuevos beneficiarios. Para 2028, con un año completo de aplicación, el monto trepería a $1.209.567 millones (0,07% del PIB). El documento aclara que esas cifras representan únicamente el gasto incremental y no incluyen lo que el Estado ya eroga por la Pensión No Contributiva (PNC) por invalidez laboral, que hoy tienen 1.141.486 personas.

Quiénes son los nuevos beneficiarios y cómo se determinan

El universo de potenciales incorporaciones surge de aplicar el tope de ingresos equivalente a dos Salarios Mínimos, Vitales y Móviles sobre el total de personas de entre 18 y 64 años que poseen Certificado Único de Discapacidad (CUD) vigente pero no perciben actualmente la pensión por invalidez laboral. La OPC subraya que el escenario de incorporación gradual para 2027 «representa un incremento del 6,1% respecto del gasto total en pensiones no contributivas incluido en el Proyecto de Ley de Presupuesto 2027».

En materia de cobertura médica, el informe estima que unos 76.000 nuevos titulares podrían requerir la cobertura del programa Incluir Salud, aunque no realiza una estimación monetaria dada la variabilidad en el uso de servicios y la superposición con el sistema público. La OPC advierte que su incorporación «implicaría fundamentalmente un reordenamiento de las fuentes de financiamiento, desplazando la carga erogativa desde los niveles subnacionales hacia el nivel nacional», lo que equivale a decir que el gasto ya existe; solo cambiaría quién lo paga.

La deuda con los prestadores: una obligación que ya existía

El dictamen también mantiene una manda preexistente: la compensación a prestadores de servicios de discapacidad por los desfasajes entre aranceles e inflación registrados entre diciembre de 2023 y diciembre de 2024. La OPC precisa que «el dictamen no genera un gasto adicional respecto del marco vigente, sino que mantiene una obligación ya establecida y pendiente de ejecución», estimada en $278.323 millones según el Decreto 84/2026. En otras palabras, es una deuda que el Estado ya tiene y que la ley solo ordena honrar.

El superávit como escudo político

La operación política del oficialismo es transparente: presentar el costo fiscal de ampliar derechos como una amenaza al equilibrio macroeconómico y, desde ahí, presionar a los aliados parlamentarios para que no habiliten la sesión del 15 de octubre. La fecha no es casual: en esa misma jornada se prevé tratar también la impugnación al DNU 70, la norma de desregulación masiva que concentra buena parte de las reformas estructurales del gobierno libertario.

Sin embargo, los propios números de la OPC relativizan el argumento. El Proyecto de Presupuesto 2027 contempla una reserva de $3.660.978 millones (0,26% del PIB) para atender mayores erogaciones en jubilaciones y pensiones, de la cual el escenario de incorporación gradual del dictamen de discapacidad absorbería apenas el 16,4%. Además, el presupuesto prevé una reserva de $1.324.523 millones (0,09% del PIB) para transferencias del área de salud. Los fondos están previstos; la decisión es política, no presupuestaria.

Lo que tenés que saber:

  • La OPC estimó el costo del dictamen de mayoría sobre discapacidad en $598.912 millones en 2027 y $1.209.567 millones en 2028, equivalentes al 0,04% y 0,07% del PIB respectivamente.
  • El costo calculado es solo el gasto incremental: no incluye la PNC por invalidez laboral que ya cobran 1.141.486 personas.
  • El Presupuesto 2027 ya prevé reservas específicas que absorberían holgadamente ese costo adicional, según el mismo informe técnico.
  • Unos 76.000 nuevos titulares podrían ingresar al programa Incluir Salud, pero eso significaría una reasignación de gasto entre niveles del Estado, no gasto nuevo.
  • El oficialismo usa el informe para presionar a aliados y evitar el quórum del 15 de octubre, sesión donde también se debatiría el DNU 70.
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