Gestión
Rodríguez Larreta reunió a dirigentes de todo el país de cara al 2023
Bajo el lema “Juntos vamos a transformar la Argentina”, el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, y el diputado nacional por Mendoza, Omar De Marchi, reunieron a dirigentes políticos de todo el país en un nuevo encuentro federal de cara al año electoral 2023.
La convocatoria fue esta tarde en la Ciudad de Buenos Aires y reunió a referentes de todo el país entre senadores, diputados, intendentes, presidentes de partido y legisladores provinciales del PRO y de partidos aliados de 23 provincias. Sumado a colaboradores y militantes, el encuentro convocó en total a unas 5000 personas.
“En 2021 ganamos en todo el país gracias al laburo de cada uno de ustedes, que no aflojaron nunca, que pusieron la cara en los territorios más difíciles, contra las agresiones, las amenazas y los aprietes” afirmó Rodríguez Larreta, frente a los presentes en el predio de Costa Salguero, donde se realizó el encuentro.
“Los gobernadores están nerviosos, buscando todas las trampas posibles para no perder. Por eso desdoblan, sacan las PASO, ponen ley de lemas, tienen acoples y qué sé yo cuántas cosas más.”
“Están nerviosos y tienen razón. Saben que vamos a ganar aunque nos cambien las reglas de juego, aunque hagan trampa y nos inclinen la cancha” agregó Larreta.
“Voy a terminar el año habiendo recorrido todas las provincias argentinas para escuchar y aprender de lo que pasa y se necesita en cada lugar. Y el año que viene voy a hacer lo mismo. Voy a poner el cuerpo, el esfuerzo y el apoyo necesario en cada elección provincial para ganar en cada una de las provincias y que desde ahí podamos apuntalar la transformación del país.”
“Hay que ganar, para llegar al poder, pero para poder hacer las cosas, generar trabajo, cambiar. Argentina necesita un cambio profundo, no maquillaje. Un cambio rápido e integral, porque no existen las medidas mágicas. Un cambio que dure de una vez por todas, que se mantenga en el tiempo. Para eso necesitamos un consenso más amplio.”
“Hay que tener más huevos para dialogar con el que piensa diferente que para sentarse del otro lado de la tribuna a agredir. Basta de la grieta que nos condenó al fracaso, hay que hacer algo diferente.”
“Seamos parte de la generación del 23 que va a sacar la Argentina adelante, de esa generación que siente las bases para que Argentina crezca durante 30 años que cambie nuestro país para siempre” cerró el mandatario.
Entre los participantes también estuvieron: Diego Santilli, diputado nacional por la Provincia de Buenos Aires; Rogelio Frigerio, diputado nacional por Entre Ríos; Luis Juez, senador nacional por Córdoba; Germán Alfaro, intendente de San Miguel de Tucumán; Nacho Torres, senador nacional por Chubut; Claudio Poggi, diputado nacional por San Luis; Martín Maquieyra, diputado nacional por La Pampa; Felipe Álvarez, diputado nacional por La Rioja; Marcelo Orrego, diputado nacional por San Juan; Gabriela Neme, diputada provincial de Formosa; Alfredo Schiavoni y Martín Arjol, diputados nacionales por Misiones; Aníbal Tortoriello, diputado nacional por Río Negro; Leticia Esteves, diputada provincial, y Marcelo Bermúdez, presidente del PRO provincial, por Neuquén; Gabriel Chumpitaz, diputado nacional por Santa Fe; Rubén Manzi, diputado nacional, Enrique Cesarini, diputado provincial, y Carlos Molina, presidente del PRO provincial, por Catamarca; José María Carambia, intendente del municipio de Las Heras de Santa Cruz; Flavio Serra, presidente del PRO de Corrientes; Lucas Figueras, referente del PRO provincial, y Marilú Quiroz, diputada nacional, por Chaco; Facundo Pérez Carletti, concejal, por Santiago del Estero; Carlos Zapata, diputado nacional por Salta y Jorge Hiruela, presidente de la Fundación Pensar de Jujuy. Por la Ciudad de Buenos Aires estuvieron Soledad Acuña, Emmanuel Ferrario, Jorge Macri y Fernán Quirós.
El último encuentro federal convocado por Rodríguez Larreta había sido el 15 de septiembre. En esa ocasión la agenda estuvo enfocada en la situación económica del país y en el armado de un plan para generar trabajo, aumentar la producción y expandir la capacidad exportadora de la Argentina; contó con la participación del ex ministro de la Nación, Hernán Lacunza. También hubo encuentros en provincia de Buenos Aires, liderados por Diego Santilli, con el mismo objetivo de desarrollar planes de gobierno para las diferentes localidades bonaerenses.
Rodríguez Larreta estuvo este año en 41 ciudades de 21 provincias del país; además recorrió 25 distritos del conurbano bonaerense. A lo largo del año se reunió con dirigentes, productores, comerciantes, vecinos, empresarios de grandes y pequeñas y medianas empresas, emprendedores, líderes religiosos, referentes sociales, jóvenes, padres organizados; visitó ferias, centros urbanos, fábricas, campos, centros de apoyo y comunitarios; todo con el objetivo de escuchar y conocer las distintas realidades a lo largo y ancho del territorio argentino.
Durante enero de 2023, Larreta estará recorriendo la costa bonaerense y tiene previsto viajar a San Luis, La Pampa, Córdoba, Misiones y Corrientes.
Economía 💲
Cómo la eliminación de organismos descentralizados concentró poder de Maccarone sobre la obra pública
La motosierra concentró poder en manos equivocadas. El desguace institucional impulsado por Milei no solo «achicó el Estado», sino que las decisiones estratégicas quedaron a merced de un empresario del sector que ahora “regula”.
⬛ La eliminación masiva de ministerios y organismos descentralizados que llevó adelante Javier Milei durante su primer año de gestión no fue solo una política de «achique» del Estado. Fue, también, una operación de concentración de poder que terminó facilitando que un ex empresario constructor como Martín Maccarone controle desde las sombras toda la obra pública nacional.
La ecuación es simple pero devastadora: se eliminaron 13 Ministerios, se cerraron organismos estatales y se recortaron presupuestos destinados a Ciencia, Cultura y Educación, entre otras áreas, pero toda esa capacidad operativa no desapareció. Se concentró en pocas manos, específicamente en la órbita del Ministerio de Economía que comanda Luis «Toto» Caputo.
El mapa del desguace institucional
La lista de organismos eliminados o fusionados bajo la órbita de Economía es extensa y reveladora. A través del Boletín Oficial N°35702, el Gobierno que encabeza Javier Milei oficializó la disolución, transformación y fusión de 21 organismos públicos de distintas áreas del Estado, afectando dependencias vinculadas a salud, transporte, agroindustria, industria y seguridad.
El caso más emblemático es el del ENOHSA (Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento), un organismo que ha jugado un papel central en la ejecución de obras públicas en todo el país. Por medio de la publicación del Decreto 1020/2024 en el Boletín Oficial, se estableció que el ENOHSA quedará oficialmente disuelto dentro de treinta días, por lo que sus recursos materiales y financieros serán transferidos al ámbito de la Subsecretaría de Recursos Hídricos.
La justificación oficial fue técnica: «en el contexto actual, resulta necesario reducir la superposición de funciones entre diversos entes, garantizar una mayor coordinación en las políticas de administración de los recursos hídricos y promover una gestión más ágil y centralizada de las obras y proyectos hídricos». Sin embargo, el resultado práctico fue concentrar el control de obras hídricas y sanitarias en manos del núcleo duro de Economía.
El costo humano del ajuste concentrador
Los números del ajuste son elocuentes sobre la magnitud del poder transferido. El presidente Javier Milei sigue avanzando con el cierre de organismos nacionales. Este jueves dispuso la disolución del Ente de Obras Hídricas de Saneamiento (Enohsa), un organismo clave para las obras públicas sanitarias, que implicó 230 trabajadores y 116 obras con incertidumbre.
Según proyecciones realizadas antes de asumir, unas 118.118 personas quedarían, en principio, sin puesto laboral, si se eliminan esos ministerios y los organismos descentralizados según los números de las reparticiones que difunde el Indec. Pero el poder operativo de esas 118 mil personas no se esfumó: se canalizó hacia la nueva estructura centralizada.
La arquitectura del control concentrado
La eliminación del Ministerio de Obras Públicas, del Ministerio de Transporte y de organismos como ENOHSA, ONABE y partes de ADIF no fue casual. Todo ese poder decisorio se reconcentró en la flamante Secretaría Coordinadora de Infraestructura que comanda Maccarone desde Economía.
Esta operación de ingeniería institucional tiene precedentes históricos preocupantes. La concentración de poder estatal en pocas manos, especialmente cuando esas manos provienen del sector privado que ahora deben regular, genera las condiciones perfectas para conflictos de interés y capturas regulatorias.
Los antecedentes del desguace como concentración
El plan incluye la eliminación de la secretaría de Vivienda y Hábitat de organismos descentralizados, y el achicamiento de la dotación de personal de los ministerios, empresas y entes públicos, según confirmó La Nación en enero de 2025. Esta nueva etapa de ajuste busca achicar un 30% el Estado, pero nuevamente el poder no desaparece, sino que se reconcentra.
El proceso comenzó desde el primer día de gobierno. Milei oficializó el primer decreto de necesidad y urgencia y modificó la estructura central dentro del Gobierno, estableciendo las bases legales para esta concentración de poder que luego permitiría el funcionamiento de figuras como Maccarone.
La funcionalidad política del desguace
Lo que el gobierno presenta como «eficiencia» y «achique del Estado» opera, en la práctica, como una concentración de poder decisorio sin precedentes en décadas. La eliminación de controles y contrapesos institucionales facilita que un ex empresario constructor pueda operar «de los dos lados del mostrador» sin los filtros que antes existían.
La crítica de los dirigentes opositores señala precisamente esta contradicción: para el gobierno del presidente Javier Milei una de las razones que motivaron la disolución es que el ente elude el control de gastos que existe en la administración nacional. Pero el resultado práctico es que ahora existe menos control, no más.
Las obras que quedaron en el limbo
El caso del ENOHSA es paradigmático de cómo esta concentración afecta la obra pública concreta. Una empresa estatal que tenía como objetivo planificar, ejecutar y administrar obras de infraestructura hídrica y sanitaria en todo el país quedó disuelta, y sus funciones pasaron a depender de la estructura que controla Maccarone.
En Mendoza, por ejemplo, el cierre definitivo del Ente Nacional De Obras Hídricas De Saneamiento (ENOHSA) dejó seis obras importantes en estado de incertidumbre, que ahora dependen de las decisiones que tome la nueva estructura centralizada.
La concentración como facilitadora de conflictos
La operación de Milei generó las condiciones perfectas para que figuras como Maccarone pudieran operar con poderes extraordinarios y mínimos controles. Al eliminar organismos con capacidad técnica específica y reconcentrar sus funciones en Economía, se creó un embudo decisorio que beneficia a quien controla ese embudo.
Esta arquitectura institucional no es casual. Responde a una lógica política que privilegia la concentración de poder por sobre los controles y contrapesos democráticos. El resultado es que un ex empresario constructor puede hoy manejar toda la obra pública nacional desde un despacho en Economía, sin la supervisión técnica específica que antes existía en organismos especializados.
El futuro del modelo concentrador
La misión está a cargo del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, según reveló La Nación, lo que indica que esta lógica de concentración continuará profundizándose. Cada organismo eliminado es poder que se reconcentra en el núcleo duro del gobierno.
La pregunta que surge es si esta concentración de poder es compatible con una gestión transparente y democrática de los recursos públicos. Los casos como el de Maccarone sugieren que no: cuando se eliminan controles y se concentra poder en manos de ex empresarios del sector que ahora regulan, los conflictos de interés se vuelven estructurales.
El «achique del Estado» de Milei resultó ser, paradójicamente, una concentración de poder estatal sin precedentes. Y figuras como Martín Maccarone son el producto directo de esa concentración.
Puntos clave
• Milei eliminó 13 ministerios y 21 organismos descentralizados, concentrando su poder decisorio en Economía
• La eliminación del ENOHSA, ONABE y partes de ADIF transfirió el control de obra pública a la estructura que maneja Maccarone
• El desguace institucional eliminó controles y contrapesos específicos, facilitando conflictos de interés
• Más de 118.000 empleados perdieron sus puestos, pero su poder operativo se reconcentró en pocas manos
• La arquitectura del «achique» resultó ser una concentración de poder que beneficia a figuras como el «funcionario fantasma»
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