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Educación

“Libertad Educativa”: el plan de Milei para dinamitar el sistema público y laico desde la primaria hasta la universidad

El proyecto oficialista elimina la laicidad como principio rector, habilita la educación en casa, impone exámenes de egreso y condiciona el presupuesto universitario al «rendimiento». Organizaciones educativas alertan sobre el desfinanciamiento encubierto y la vulneración del derecho a la educación pública.

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— 🎙️ Resumen de audio generado por IA.

★ El Gobierno nacional presentó uno de los proyectos más ambiciosos y polémicos del llamado Consejo de Mayo: la «Ley de Libertad Educativa», que busca modificar de raíz el sistema educativo argentino en todos sus niveles. La iniciativa, que será tratada en el Congreso a partir de marzo de 2026, plantea un cambio de paradigma basado en la «autonomía pedagógica» de las instituciones y el «rol preferente de las familias» para elegir el proyecto educativo de sus hijos.

Según el texto oficial del proyecto, la reforma propone consagrar la libertad académica y pedagógica de cada institución para definir su plan de estudios y la orientación de los contenidos como pilar del nuevo sistema educativo básico. Si bien ratifica la gratuidad de la educación estatal en todos los niveles, el proyecto eliminó toda mención al carácter laico de la enseñanza pública, un principio rector desde la época de Domingo Faustino Sarmiento. Esta omisión ya generó suspicacias en la comunidad educativa y desencadenó el temor de que se pueda impartir educación religiosa en instituciones de gestión estatal.

El Estado como garante «subsidiario»

La iniciativa oficial reafirma el «rol preferente de la familia como agente natural y primario que posee el derecho y deber de orientar la formación de sus hijos menores conforme a su identidad cultural y convicciones». En contrapartida, declara la «subsidiariedad del Estado, que actúa como garante del derecho a aprender y enseñar, asegurando acceso, validez, sin sustituir la responsabilidad individual, familiar ni la iniciativa social».

Para las instituciones educativas privadas, el texto reafirma su «derecho a seleccionar, contratar, promover y remover a su personal docente y no docente conforme a su ideario y proyecto educativo, respetando la legislación laboral aplicable».

Educación en casa y modalidades virtuales

Una de las novedades más controvertidas es la habilitación de «formas alternativas de enseñanza». El proyecto incorpora la educación en el hogar, «dirigida por los responsables parentales o tutores de estudiantes en edad de escolarización obligatoria, impartida por ellos mismos o por personas por ellos designadas». También autoriza la «educación en Entornos Virtuales de Aprendizaje o Sistemas Digitales Integrales» en modalidad virtual o híbrida.

La validez de estas modalidades alternativas, según especifica el proyecto, «se garantiza mediante la acreditación de los contenidos mínimos comunes» a través de «evaluaciones estandarizadas, cuyo formato será definido por la autoridad nacional de aplicación, en acuerdo con el Consejo Federal de Educación».

Examen nacional al finalizar la secundaria

Otro eje central de la reforma es la creación del Examen Nacional de Educación Secundaria (ENES), una evaluación individual voluntaria que se implementará anualmente para los estudiantes que finalizan la Educación Secundaria en cualquier modalidad. El examen contendrá materias como Lengua, Matemática, Ciencias Naturales, Ciencias Sociales y Humanidades.

Según el proyecto, estos exámenes persiguen varios objetivos: proporcionar un parámetro sobre el nivel alcanzado por los estudiantes al concluir los estudios obligatorios, brindar herramientas para la selección de estudiantes por parte de las instituciones de Educación Superior, e identificar y apoyar a los graduados destacados de niveles socioeconómicos bajos que pretendan continuar estudios superiores. Los egresados también podrán rendir este examen en instancias posteriores a la finalización de la Educación Secundaria.

Cambios en el ingreso universitario y régimen de regularidad

Para iniciar estudios de Educación Superior, la reforma establece que los estudiantes deben haber concluido previamente el ciclo secundario de forma completa. Actualmente, un alumno de escuela media que adeuda materias puede inscribirse en la universidad como alumno «condicional», con un plazo determinado para regularizar el título secundario. Con el cambio propuesto, muchos alumnos retrasarán su ingreso a los estudios superiores.

Además, las instituciones que incluyan «cursos, trayectos o procesos de nivelación» deberán «ofrecer un examen de ingreso directo que permita al aspirante ingresar sin la obligación de cumplir con tales instancias». Esto permitiría, por ejemplo, que estudiantes esquiven la cursada de las materias del Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires y rindan directamente un examen de ingreso para iniciar más rápidamente la cursada de las materias propias de la carrera elegida.

Otro aspecto conflictivo es que se exige a las instituciones de educación superior definir un «régimen de regularidad en los estudios estableciendo el rendimiento académico mínimo exigible, debiendo preverse en todos los casos que los alumnos aprueben por lo menos dos (2) materias por año». Actualmente, no existen prácticamente exigencias para mantener el certificado de alumno regular en una universidad pública nacional.

Esta modificación apunta oficialmente a combatir los altos índices de deserción, pero los detractores de la propuesta advierten que podría conseguirse el efecto inverso: muchos estudiantes que no alcancen ese rendimiento mínimo quedarían afuera del sistema, reduciendo la matrícula y, en consecuencia, el presupuesto necesario para el sostenimiento de cada universidad. Para la oposición, ese es el verdadero objetivo encubierto del Gobierno.

Auditorías y nuevo modelo de financiamiento

En sintonía con este propósito de control del gasto, la normativa busca reforzar los mecanismos de auditorías en universidades, un tema que generó intensas controversias durante los primeros dos años del gobierno de Javier Milei. El proyecto establece que «el control administrativo externo de las instituciones de educación superior universitarias de gestión estatal es competencia concurrente de la Auditoría General de la Nación, la Sindicatura General de la Nación, y el Ministerio de Capital Humano». Todas las instituciones deberán además generar «mecanismos de auditoría interna que garanticen transparencia en el uso de los bienes y recursos».

El financiamiento de las instituciones de educación superior seguirá una nueva fórmula de distribución: un 75% del aporte del Estado Nacional se asignará según el número de estudiantes en cada institución, un 20% se repartirá ponderando «criterios de desempeño, tales como el número de egresados, la calidad e impacto de la producción científica generada por cada institución y el alcance y calidad de la extensión universitaria», y el 5% restante «se asigna a través de programas específicos orientados a la mejora institucional, destinados a promover prioridades estratégicas definidas por la Secretaría de Educación del Ministerio de Capital Humano».

Formación docente: cuatro años y carrera condicionada

El proyecto define que la formación docente tendrá una duración de cuatro años e incluirá prácticas profesionales. Estará dividida en dos dimensiones: la «formación básica común, centrada en los fundamentos de la profesión y en la comprensión de la realidad educativa y pedagógica», y la «formación especializada, orientada a la enseñanza de los contenidos mínimos comunes de la Educación Básica en cada nivel y disciplina».

El texto indica que «la formación continua constituye un derecho y un deber profesional, y es condición para la permanencia y promoción en la carrera docente». Para cumplir con estos objetivos, la normativa crea el Instituto Nacional de Formación y Carrera Docente como organismo desconcentrado de la autoridad nacional de aplicación.

En cuanto a las modalidades de enseñanza en la Educación Superior, se establece «una estructura organizativa abierta y flexible, permeable a la creación de espacios y modalidades que faciliten la incorporación de nuevas tecnologías educativas». Los contenidos podrán dictarse de forma presencial y/o virtual, de manera exclusiva o articulada, asegurando «equivalencia formativa».

Puntos clave:

• El proyecto elimina la mención al carácter laico de la educación pública, generando temor a la incorporación de enseñanza religiosa en escuelas estatales

• Se habilita la educación en el hogar y modalidades virtuales con validación mediante evaluaciones estandarizadas

• Se crea un examen nacional voluntario al finalizar la secundaria (ENES) con materias como Lengua, Matemática, Ciencias Naturales, Ciencias Sociales y Humanidades

• Las universidades deberán exigir un mínimo de dos materias aprobadas por año para mantener la regularidad, actualmente inexistente

• El financiamiento universitario se condicionará en un 20% a criterios de desempeño como cantidad de egresados y producción científica

Defensa

Presupuesto 2027: base naval y misiles en lugar de aulas, sillas de ruedas y hospitales

Mientras el Gobierno de Javier Milei asigna US$ 350 millones para bases militares en el Atlántico Sur y autoriza hasta US$ 3.500 millones en crédito para comprar submarinos y fragatas, las universidades recibirán $3,65 billones menos de lo que necesitan para funcionar, las pensiones por discapacidad caerán un 24% frente a 2023 y la función Educación acumula una pérdida real de 44% desde el inicio de la gestión libertaria.

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El Argentino Diario-Javier Milei-Karina Milei.
Las prioridades de Milei: recorta universidades, discapacidad y salud para comprar submarinos y construir bases militares.

En el mismo proyecto de ley que le niega a las universidades nacionales $3,65 billones que ellas mismas calculan como indispensables, el Gobierno de Javier Milei habilita crédito público por hasta US$ 3.500 millones para comprar tres submarinos y dos fragatas militares. El contraste no es un accidente contable: es la traducción más cruda de las prioridades de la gestión libertaria en el último presupuesto de su mandato.

El proyecto de Ley de Presupuesto 2027, firmado por Milei junto al jefe de Gabinete Diego Santilli y el ministro de Economía Luis Caputo, ingresó al Congreso el martes 16 de septiembre pasada la medianoche. Fija el gasto total de la Administración Nacional en $202,10 billones, un 26,7% menos en términos reales que lo que gastó el Estado en 2023, el último año de la administración anterior. En paralelo, proyecta un superávit primario del 1,3% del PBI, la meta que el acuerdo con el FMI convierte en prioridad absoluta por encima de cualquier otra consideración social.

Universidades: $3,65 billones de diferencia entre la ley y la realidad

El Gobierno destina $7,35 billones a las universidades nacionales, cuando el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), que agrupa a todos los rectores del país, calculó que se necesitan al menos $11 billones para garantizar el funcionamiento del sistema y cumplir con la Ley de Financiamiento Universitario vigente. La brecha no es un error de estimación: es una decisión de no cumplir la ley. La función Educación y Cultura en su conjunto recibe $11,20 billones, un incremento nominal del 27,2% que, frente a una inflación estimada en torno al 30%, implica una caída real cercana al 2,2%. Acumulada desde 2023, la pérdida supera el 44%.

El CIN anticipó que llevará su reclamo a diputados, senadores y gobernadores. El presidente del CIN y rector de la Universidad Nacional de Rosario, Franco Bartolacci, advirtió que si el Congreso aprueba el presupuesto en las condiciones planteadas por el Ejecutivo, «todas las funciones y programas que brindan las universidades se van a ver afectados». Emiliano Cagnacci, secretario general de ADUBA, fue más directo: «No podemos normalizar que un gobierno decida caprichosamente qué ley cumple y cuál no.»

La respuesta del sector universitario no se hizo esperar. La quinta Marcha Federal Universitaria fue convocada para el 15 de octubre, y la Universidad de Buenos Aires (UBA) anunció un cronograma de paros escalonados entre el 21 de septiembre y el 22 de octubre. El ajuste educativo no es solo presupuestario: desde el inicio de la gestión de Milei, más de 400 docentes universitarios renunciaron a sus cargos.

Ciencia y tecnología: los organismos que construyeron soberanía, desmantelados

El recorte no se detiene en las aulas. La función Ciencia y Tecnología retrocede 37,9% en términos reales frente a 2023, y el CONICET acumula una pérdida del 43,7% en las partidas destinadas a becas y carrera de investigador. Para 2027, el CONICET proyecta una reducción del 9,6% en el número de becarios y del 6% en proyectos financiados, cifras que consolidan una sangría sostenida del sistema científico nacional.

El panorama es aún más severo para los organismos de tecnología aplicada. El INTA, que sostiene la investigación agropecuaria, sufrirá en 2027 una quita nominal del 12,4% de sus recursos, acumulando una caída real superior al 43% desde 2023. El INTI, que articula con la industria nacional, enfrenta una reducción nominal del 5,2%, con un recorte acumulado que roza el 49%. También caen en términos reales la CONAE, la CNEA y la Agencia I+D+i, los pilares del sistema de innovación estratégica del país.

Discapacidad: reforma por decreto, ajuste sobre los más vulnerables

El proyecto no solo recorta partidas: también legisla para reducir derechos. Los artículos 36 a 41 del texto modifican la Ley de Emergencia Nacional en Discapacidad N° 27.793 y deogan cuatro de sus artículos, entre ellos los que garantizaban la Pensión No Contributiva por Discapacidad para Protección Social, la cobertura de salud asociada, la conversión automática de pensiones y la actualización de aranceles de prestaciones. La pensión no contributiva por discapacidad laboral quedará fijada en el 70% del haber mínimo jubilatorio, e incompatible con tener empleo formal o estar inscripto en el monotributo.

La función Discapacidad en su conjunto, hoy administrada por la Secretaría Nacional de Discapacidad dentro del Ministerio de Salud tras la disolución de la ANDIS a fines de 2025, cae 24,4% en términos reales frente a 2023. El programa de Pensiones No Contributivas por Invalidez Laboral retrocede 25,3% en el mismo período. El endurecimiento de los requisitos de acceso apunta directamente a reducir la cantidad de beneficiarios, no a mejorar la calidad de las prestaciones.

Salud: el PAMI como maquillaje

En el área de Salud, el proyecto presenta un crecimiento interanual nominal del 16%. Sin embargo, un análisis del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) aclara que esa variación está «fuertemente influenciada por un cambio en el financiamiento del PAMI», ya que con la finalización del Impuesto PAIS parte de sus fondos comenzaron a registrarse como transferencias directas del Tesoro. Descontado ese efecto contable, la mejora se evapora. En paralelo, los datos de ejecución presupuestaria a agosto de 2026 muestran que la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), que depende directamente de Presidencia, registró un incremento real del 42%, mientras que los servicios de la deuda pública concentraron el 12% del gasto total ejecutado por la Administración Pública Nacional.

US$ 350 millones para el sur: bases militares mientras se vacía el Estado social

En el mismo texto presupuestario que deja a las universidades en rojo y a los beneficiarios de pensiones por discapacidad con menos derechos, el ministro de Defensa, Carlos Presti, reveló que el Gobierno proyecta destinar alrededor de US$ 350 millones a las obras vinculadas con la Base Naval Integrada de Ushuaia y la Base Antártica Conjunta Petrel, con recursos correspondientes a 2026 y 2027, entre ellos US$ 142 millones asignados mediante el DNU 867. El costo integral del complejo de Ushuaia se estima entre US$ 400 millones y US$ 500 millones, con obras que incluyen un muelle de aproximadamente 585 metros, infraestructura logística y apoyo para operaciones antárticas.

A eso se suma la autorización al Congreso para realizar operaciones de crédito público por hasta US$ 3.500 millones destinados a equipamiento militar: US$ 2.300 millones para tres submarinos en la Base Naval Mar del Plata y US$ 1.200 millones para dos fragatas multimisión en Puerto Belgrano. El mismo presupuesto que le niega fondos suficientes a las universidades, los hospitales, la ciencia y las personas con discapacidad, habilita el mayor ciclo de rearme militar en décadas.

El proyecto comenzará a debatirse el 7 de octubre en la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados, donde lo defenderán el secretario de Hacienda, Carlos Guberman, y el secretario de Finanzas, Federico Furiase. El CIN, los gremios docentes y las organizaciones de personas con discapacidad ya anticiparon que llevarán sus reclamos al Congreso. La discusión que viene no será solo técnica: será la disputa más descarnada sobre qué Estado quiere construir —y a costa de quiénes— la gestión libertaria en su etapa final.

Lo que tenés que saber

  • Las universidades nacionales recibirán $7,35 billones, cuando el CIN calculó que se necesitan $11 billones para cumplir la Ley de Financiamiento Universitario vigente.
  • El proyecto deroga artículos clave de la Ley de Emergencia en Discapacidad N° 27.793, reduce la pensión al 70% del haber mínimo jubilatorio y la hace incompatible con el trabajo formal.
  • La función Ciencia y Tecnología cae 37,9% en términos reales frente a 2023; el CONICET acumula una pérdida del 43,7% en becas y carrera de investigador.
  • El Gobierno habilita US$ 3.500 millones en crédito para comprar tres submarinos y dos fragatas, y proyecta US$ 350 millones para bases militares en Ushuaia y la Antártida.
  • El gasto total de la Administración Nacional cae 26,7% en términos reales frente a 2023; la SIDE, en cambio, creció 42% real en la ejecución del año.
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