Consumo
¡Qué cara está la cebolla!: la inflación silenciosa del Mercado Central
Frutas y verduras al alza en noviembre, cuáles son las que más aumentaron.
El informe sobre la evolución de precios en el Mercado Central de Buenos Aires exhibió subas significativas en verduras y frutas, con impacto directo en el IPC de noviembre. Mientras el circuito mayorista mostró incrementos moderados pero firmes, los supermercados registraron caídas en algunos productos clave, aunque con dispersiones extremas y brechas todavía elevadas. La cebolla y la manzana marcaron el pulso de un mes atravesado por tensiones de oferta, calidad y costos.
Un noviembre volátil: cómo se movieron los precios en el Mercado Central
Los precios de las seis hortalizas más vendidas en el MCBA aumentaron en promedio 3,7% respecto de octubre. La suba proyecta un alza de 3,9% en el segmento Verduras, Tubérculos y Legumbres (VTL) del IPC. Ese movimiento aporta 0,1 puntos porcentuales al índice de Alimentos y Bebidas no alcohólicas.
El comportamiento fue dispar:
El tomate cayó 29,2%.
La cebolla escaló 37,5%.
La lechuga subió 24,4%.
La papa marcó 21,1%.
El zapallo avanzó 19,0%.
La batata aumentó 13,5%.
La variación interanual del segmento mostró una caída de 5,5%, pero con dos protagonistas que se movieron en extremos opuestos:
El tomate acumuló +101,7%.
La cebolla exhibió +80,2% interanual.
La cebolla, el termómetro de un mercado tenso
La dinámica de la cebolla volvió a condensar las tensiones de oferta que atraviesa el mercado hortícola: menor producción local, incorporación de lotes importados desde Brasil y estacionalidades que generan picos abruptos.
Entre septiembre y noviembre dominaron los envíos del NOA y Cuyo, mientras que la cebolla del sur bonaerense ingresó recién a fines del mes. Esa transición provocó alta volatilidad.
“La calidad de la cebolla de comienzos de noviembre no acompañó y empujó los valores al alza”, apuntó una fuente del sector mayorista, que remarcó el impacto de los lotes provenientes de Santiago del Estero.
En la segunda quincena, la abundante oferta, incluidos remanentes con pérdida de calidad,en un contexto de baja demanda empezó a presionar los precios a la baja, aunque sin revertir el aumento mensual.
Frutas: subas de dos dígitos y presión sobre el IPC
El segmento de las cuatro frutas más comercializadas en el MCBA registró un aumento mensual de 11,4%, lo que proyecta una suba de 11,3% en el rubro Frutas del IPC y un aporte de 0,2 p.p. al índice de noviembre.
El detalle:
Banana: única baja, –1,4%.
Manzana: suba de 25%.
Naranja: aumento de 18,2%.
Limón: incremento de 6,9%.
La variación interanual del conjunto fue +31,9%. La banana lideró con +50,3%, mientras que el limón mostró una caída acumulada de 2,1%.
Pese al salto mensual de la manzana, el precio anual continúa por debajo de la inflación general. Las causas se vinculan a mayor demanda de fruta de calidad y al costo creciente de conservación, un factor estructural del sector.
Supermercados: rebajas, dispersión y una brecha que sigue alta
En las góndolas de las principales cadenas, el promedio de precios de las seis hortalizas cayó 13,9% en noviembre. Pero los movimientos fueron heterogéneos:
Tomate: –49,8%.
Lechuga: –21,0%.
Zapallo: +72,9%.
Batata: +22,9%.
Papa: +15,3%.
Cebolla: +14,4%.
La brecha entre los precios del MCBA y los supermercados quedó en 85,7%, aunque se redujo 34,7 puntos respecto de octubre. Aun así, la diferencia mantiene al consumidor final muy lejos del precio de referencia mayorista.
Lo que tienes que saber
🌱 VTL en MCBA: +3,7% mensual.
🍏 Frutas: +11,4% en noviembre.
🧅 Cebolla: +37,5% mensual.
🍅 Tomate: baja del 29,2% en el MCBA; caída del 49,8% en supermercados.
🛒 Brecha MCBA–supermercados: 85,7%.
📈 Impacto proyectado en el IPC: +0,1 p.p. por VTL y +0,2 p.p. por Frutas.
Consumo
Pascuas con sabor a ajuste: el pescado también se vuelve un lujo en Semana Santa
Un relevamiento de precios mostró valores elevados en productos clave. En un contexto de caída del poder adquisitivo, el consumo se adapta entre tradiciones y bolsillos ajustados.
En la antesala de la Semana Santa, el pescado vuelve a ocupar un lugar central en la mesa de muchas familias argentinas. La tradición religiosa (que evita el consumo de carne roja, especialmente el Viernes Santo) impulsa la demanda, pero también tensiona los precios en un contexto económico adverso.
Un relevamiento de precios actuales mostró los valores actuales, que muestran una brecha importante entre productos básicos y opciones más exclusivas.
La lista de precios, producto por producto
En la pescadería Santa Bárbara, los precios exhibidos son los siguientes:
Filete de merluza: $13.900 el kilo
Filete de lisa: $13.900 el kilo
Pollo de mar: $11.800 el kilo
Pejerrey: $10.900 el kilo
Trucha: $33.900 el kilo Salmón rosado: $39.000 el kilo
Paella de mariscos: $40.000 el kilo
Media docena de empanadas de pescado (congeladas): $12.900
El abanico refleja una fuerte segmentación: mientras algunas opciones buscan sostener cierto acceso, otras quedan directamente fuera del alcance de amplios sectores.
“No hay por qué aumentar”: la estrategia del comercio
Diego, dueño del local, aseguró que decidió no remarcar precios pese al pico de demanda. Según explicó, la mercadería llega de forma directa desde Mar del Plata, lo que le permite sostener costos.
“Se está vendiendo bien. Tratamos de tener precios que la gente se pueda pueda pagar. La idea es que los clientes se vayan contentos”, sostuvo.
En la misma línea, planteó una lógica que contrasta con la especulación estacional habitual:
“Hay que cuidar al cliente. Es un momento donde la gente hace lo que puede para llegar a fin de mes”.
Tradición religiosa vs. crisis económica
El consumo de pescado en estas fechas no es solo cultural, sino también litúrgico. Sin embargo, en un escenario de deterioro del ingreso, muchas familias ajustan cantidades, reemplazan especies o directamente resignan la tradición.
Se priorizan cortes más económicos Se reduce el volumen de compra Crecen alternativas como productos congelados
Lo que históricamente fue una práctica extendida hoy aparece condicionado por la capacidad de compra.
Entre la demanda estacional y la pulseada por el consumo
Aunque algunos comercios buscan sostener precios para mantener el flujo de ventas, en el sector reconocen que la Semana Santa sigue siendo un momento donde suele haber remarcaciones. La lógica es simple: mayor demanda, mayor precio.
Sin embargo, el dato que empieza a repetirse es otro: incluso en fechas clave, el consumo ya no responde como antes. La tradición persiste, pero el bolsillo manda.
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