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Educación

Becas Progresar seguirán sin cambios pese a eliminación del fondo fiduciario

Las Becas Progresar seguirán siendo financiadas por el presupuesto del Ministerio de Educación.

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El Gobierno nacional eliminó el «Fondo Fiduciario Progresar», destinado a financiar las Becas Progresar, a través del Decreto 888/2024 publicado en el Boletín Oficial. Sin embargo, fuentes oficiales aseguraron que el programa de becas continuará vigente y que más de un millón de beneficiarios seguirán cobrando sus asignaciones «en tiempo y forma». La decisión también afectó al Fondo Nacional de Emergencias y al Fondo de Protección Ambiental de los Bosques Nativos, ambos eliminados por su falta de operatividad y cumplimiento de objetivos.

Las Becas Progresar continuarán sin cambios

El Fondo Fiduciario Progresar, creado en 2022 y dependiente de la ANSES y el entonces Ministerio de Educación, nunca llegó a implementarse, según indicó el Ministerio de Economía. A pesar de la eliminación del fondo, desde la Secretaría de Educación del Ministerio de Capital Humano aclararon que «nada afecta» la disolución, ya que el financiamiento de las becas proviene directamente del presupuesto del Ministerio de Educación. Por lo tanto, «los beneficiarios seguirán cobrando en tiempo y forma».

El Progresar es un programa que brinda apoyo económico a estudiantes de nivel primario, secundario y terciario, y su continuidad ha sido confirmada, eliminando cualquier preocupación sobre su futuro tras la disolución del fondo fiduciario que lo respaldaba.

Fondos eliminados por falta de operatividad

El decreto también disolvió dos fondos fiduciarios adicionales, argumentando que no estaban operativos ni habían cumplido con sus objetivos:

  1. Fondo Nacional de Emergencias: Creado en 2016, su propósito era financiar acciones de respuesta en emergencias bajo la gestión del Consejo Nacional para la Gestión Integral del Riesgo y la Protección Civil. Según un informe de la Sindicatura General de la Nación (SIGEN), el fondo nunca estuvo operativo desde su creación en 2017, debido a la falta de asignación presupuestaria acorde a sus objetivos.
  2. Fondo Fiduciario para la Protección Ambiental de los Bosques Nativos (FOBOSQUE): Este fondo, financiado mediante un 2% de las retenciones a las exportaciones agropecuarias y forestales, fue eliminado debido a fallos en su gestión. La SIGEN señaló debilidades en los registros, falta de capacidad institucional y la inexistencia de indicadores claros sobre la administración de los fondos.

Razones detrás de la eliminación

  • Falta de operatividad: En los tres casos, los fondos no lograron cumplir con los objetivos para los que fueron creados.
  • Problemas de gestión: Auditorías del SIGEN evidenciaron deficiencias en la capacidad logística e institucional, así como la ausencia de indicadores de gestión claros.

La eliminación de estos fondos refleja la intención del Gobierno de optimizar los recursos y enfocar el presupuesto en áreas más eficientes, aunque sin afectar programas clave como las Becas Progresar.

CABA

Amenazas en escuelas: la Ciudad responde con mano dura y esquiva el debate de fondo

La ministra Mercedes Miguel reconoció que los chicos “no tienen dimensión”, pero el Gobierno refuerza medidas punitivas en lugar de invertir en prevención y acompañamiento.

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Entre el pánico y la respuesta punitiva: la Ciudad endurece el discurso ante amenazas escolares

La ministra de Educación porteña, Mercedes Miguel, buscó instalar una definición tajante frente a la ola de amenazas de tiroteos en escuelas: “no es una broma, es un delito”. La frase, repetida como mantra, marca el tono de un Gobierno que, ante un fenómeno complejo y multicausal, parece inclinarse más por la lógica punitiva que por una lectura integral del problema.

En paralelo, el jefe de Gobierno, Jorge Macri, anunció el refuerzo de protocolos que activan la intervención policial, judicial y de organismos de niñez ante cada episodio. El despliegue incluye incluso la incautación de celulares y el rastreo de conversaciones privadas de menores. La escena: chicos de 11 o 12 años bajo la lupa del sistema penal.

Criminalizar la infancia, una respuesta ligera

Miguel insistió en que los niños “no tienen dimensión” de lo que hacen. Sin embargo, esa misma afirmación entra en tensión con la decisión oficial de encuadrar sus conductas como delito. La contradicción no es menor: si no hay comprensión plena, ¿qué sentido tiene la amenaza penal como eje de la política pública?

  • Se instala la idea de “límite” desde la sanción antes que desde la pedagogía.
  • Se desplaza la responsabilidad hacia las familias y las redes sociales.
  • Se invisibiliza el rol del Estado en la prevención y el acompañamiento.

El resultado es una respuesta que corre el eje: del cuidado al castigo.

El fantasma de las redes y la coartada perfecta

La ministra apuntó contra TikTok y la viralización de desafíos como motor del fenómeno. La explicación, aunque atendible, aparece incompleta y funcional: pone el foco en plataformas globales mientras evita discutir el deterioro local del sistema educativo.

En la Ciudad, docentes vienen denunciando:

  • Falta de equipos interdisciplinarios suficientes (psicólogos, trabajadores sociales).
  • Escasa capacitación para abordar conflictos digitales y violencias emergentes.
  • Recortes presupuestarios que impactan en programas socioeducativos.

Sin esas herramientas, la escuela queda sola frente a problemáticas cada vez más complejas.

Protocolos sin comunidad

El Gobierno porteño difundió un instructivo para familias que incluye revisar mochilas, controlar celulares y denunciar al 911. La prevención queda así reducida a la vigilancia doméstica y al reflejo policial.

Pero en esa lógica se diluye algo central: la construcción de comunidad educativa. No hay mención concreta a espacios de escucha, trabajo con estudiantes, ni estrategias sostenidas de educación digital crítica.

Lo que no se dice

Mientras se multiplican las amenazas, también crece el miedo. Familias que dudan en enviar a sus hijos a la escuela y docentes que enfrentan situaciones para las que no fueron preparados. Sin embargo, el discurso oficial evita una autocrítica de fondo:

  • ¿Qué pasa con el presupuesto educativo en la Ciudad?
  • ¿Dónde están los equipos de acompañamiento permanentes?
  • ¿Qué políticas integrales se implementan más allá del protocolo reactivo?

La apelación al delito ordena el relato, pero no resuelve el problema.

Entre el control y el abandono

El mensaje final del Gobierno parece oscilar entre dos extremos: más control y menos Estado presente en lo cotidiano. Se endurecen las respuestas cuando el conflicto estalla, pero se debilitan las políticas que podrían prevenirlo.

En ese terreno, la escuela queda atrapada: exigida para contener, pero sin recursos; señalada como espacio de riesgo, pero sin respaldo suficiente.

La pregunta de fondo sigue abierta: si los chicos no dimensionan, como admite la propia ministra, ¿no debería el Estado dimensionar mejor su respuesta?

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