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Alfonsín renunció a la UCR y formará su propio espacio

El dirigente alertó sobre Milei que “en la segunda parte del mandato, irán más a fondo: intentará derogar las leyes e instituciones que le atribuyen al Estado la responsabilidad de promover sociedades justas”. 

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El dirigente radical Ricardo Alfonsín anunció hoy su renuncia a la Unión Cívica Radical y lanzó un nuevo espacio progresista que reúne a su propia corriente Raíces con Libres del Sur y Forja, con la mira puesta en las elecciones del año próximo.

En un acto en San Martín, el ex embajador en España se mostró junto a los líderes de esos espacios, Silvia Saravia (Libres del Sur) y Gustavo López (Forja), y llamaron a unir al progresismo bonaerense para defender la gestión del gobernador Axel Kicillof y en contra de las políticas “de ajuste y deshumanizantes” de Javier Milei.

Si bien Ricardo Alfonsín está desde los tiempos de Cambiemos enemistado con quienes condujeron la UCR, siempre mantuvo su afiliación al partido político que lo marcó desde la cuna, con la esperanza de que el radicalismo volviera a sus fuentes.

Incluso mantuvo su afiliación durante su paso por la embajada de España, designado por el ex presidente Alberto Fernández.

El límite: la llegada de Milei

La llegada de Javier Milei, y la postura dialoguista que mantuvo la UCR desde el comienzo de la gestión libertaria fue un punto de quiebre para él, al punto que decidió desafiliarse del partido radical.

«Tomar esta decisión que me ha costado tiempo y dolor, pero se corresponde con mis convicciones acerca de lo que es más consecuente con los valores e ideas que, como ciudadano y político, siempre me han acompañado”, explicó en el discurso de cierre del acto.

En la campaña electoral decíamos que las recetas económicas y sociales de LLA no solo no resolverían los problemas de los argentinos, sino que los agravarían. La historia lo demuestra. No hay un solo país en el mundo que haya progresado socialmente con estas políticas. Al contrario», afirmó.

Según pronosticó, “en la segunda parte del mandato, irán más a fondo: intentará derogar las leyes e instituciones que le atribuyen al Estado la responsabilidad de promover sociedades justas”. 

En otro tramo de su exposición, Alfonsín dejó claro que buscará dar la pelea desde el Congreso nacional.

«El parlamento es el terreno donde podemos darle pelea. Hoy, entre LLA y la oposición amigable, la derecha tiene mayoría. Hay que modificar la actual correlación de fuerzas en el Parlamento. Ese es el desafío”, subrayó.

Cultura

“Un disparate fascista”: el Indio Solari, un sujeto político en la Argentina que él mismo cantó

Tomó partido en silencio durante años. Cuando habló, no se guardó nada. Llamó «régimen» al gobierno de Macri, calificó el avance de Milei de «disparate fascista», defendió la vacuna Sputnik con el mismo énfasis con que defendió la soberanía cultural, y recibió el Honoris Causa de la UBA mientras el gobierno nacional le recortaba el presupuesto a las universidades. La de Carlos Solari fue una posición política que no necesitó de militancia para ser inequívoca.

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Las declaraciones políticas del Indio Solari: de llamar “régimen” a Macri a calificar a Milei de “disparate fascista”

Carlos Alberto Solari murió sin haber militado nunca en el sentido estricto del término. Él mismo lo aclaró con precisión cuando aún hablaba en público: «El artista tiene que manifestar a través de su obra y en el estilo está su posición sobre la sociedad. No creo que deba militar. Cuando el artista milita, forma su obra en panfletos, y eso no es rico para nadie en la sociedad.» Lo dijo en mayo de 2023, en una entrevista con La Garganta Poderosa en Nacional Rock. Y a continuación, sin contradicción alguna para él, fue completamente explícito sobre dónde estaba parado.

Esa tensión entre la no militancia formal y la postura política nítida fue una de las marcas más características del Indio Solari en su última etapa pública. Y también fue la que lo convirtió en una voz que el campo popular reivindicó con orgullo y que el establishment mediático observó con incomodidad.

«No vi a nadie de ese régimen complicado con la cana»

La primera gran intervención política de sus años de retiro forzado ocurrió durante la pandemia. En junio de 2021, el Indio dialogó con el periodista Marcelo Figueras en Radio Provincia en el marco de la presentación de su libro «La vida es una misión secreta.» La entrevista, que duró casi dos horas, circuló de inmediato como una declaración de principios.

Sobre el gobierno de Mauricio Macri, fue directo: «No vi a nadie de ese régimen complicado con la cana. Está este Pepín…», dijo en referencia al asesor judicial macrista Fabián Rodríguez Simón, quien en ese momento transitaba un pedido de detención internacional. La palabra «régimen» no fue un desliz: fue la elección de alguien que conoce el peso de las palabras.

Sobre la vacuna Sputnik V y quienes la cuestionaban, fue igualmente categórico: «Hay un montón de gente implicada en delirio. Son casi genocidio esta pelea contra la vacunación y la pelea contra el Gobierno para que sea lo menos riesgosa la pandemia. No puedo entender con qué cara dicen esas cosas.» El hombre que había dedicado décadas a denunciar el totalitarismo mediático en sus canciones, aquí señalaba con nombre propio los medios que, según él, «ponían palos en la rueda» a la gestión sanitaria: «los noticieros de los canales adictos a la locura.»

Esa misma noche de la entrevista, el Indio también completó la frase sobre la vacuna rusa que había esbozado meses antes, en diciembre de 2020, cuando había dicho: «¿Alguien preguntó alguna vez de dónde venían otras vacunas que nos pusimos? Desconfiar de la ciencia rusa es realmente un atrevimiento.»

«Un disparate fascista»: el Indio frente al avance de Milei

Dos años después, en mayo de 2023, con las elecciones presidenciales en el horizonte y Javier Milei acelerando en las encuestas, el Indio volvió a hablar. El escenario fue otro programa afín, La Garganta Poderosa en Nacional Rock. Esta vez no se limitó a criticar al pasado: también nombró el presente y el peligro que veía en el futuro.

«Del otro lado veo un peligro muy grande. Sigo apoyando al kirchnerismo y al peronismo», declaró. Y sobre las dos gestiones de Cristina Fernández de Kirchner, fue cálido y directo: «Yo confío en esta gente en la que en los últimos dos gobiernos la gente vivió mejor y rescató a la clase media de la zanja.» Sobre Milei, la frase que quedó para el archivo fue lapidaria: «El contrincante es una locura, un disparate fascista.»

La calificación no era improvisada. Para el Indio, que había rastreado en sus letras durante décadas los mecanismos del totalitarismo mediático y la alienación social, el ascenso de un discurso de odio organizado representaba algo concreto y reconocible. «Gente que se deja llevar por esas ideas, esa actitud y estilo de vida que tienen. Hacen las macanas, aparecen los Panamá Papers, pero del otro lado no, la chorra es la señora», agregó con ironía, en referencia a la persecución judicial que consideraba fabricada contra Cristina Kirchner.

Su posición sobre la Justicia fue constante a lo largo de esas intervenciones: «Es un disparate todo lo que sucede. Tienen un régimen de amparo social casi parecido al que tenían las Cortes imperiales.»

La coherencia larga: de «Divina TV Führer» a Milei

Lo que el Indio dijo en esas entrevistas no fue una novedad de la vejez. Fue la continuación natural de lo que había cantado durante décadas. «Divina TV Führer», de 1986, describía el totalitarismo de los medios de comunicación de masas. «Preso en mi ciudad» denunciaba que el rock estaba «atrapado en libertad», domesticado por el sistema que juraba combatir. «Todo preso es político» era una declaración que en los noventa nadie leía como metáfora. Las ciudades imaginarias del capitalismo tardío que construyó en «Luzbelito» y «Último bondi a Finisterre» eran cartografías del mismo sistema al que luego, en voz alta, llamó «régimen.»

La coherencia era de fondo, no de forma. El Indio nunca marchó, nunca firmó solicitadas, nunca fue a una conferencia de prensa política. Pero sus canciones describían exactamente el mundo que sus declaraciones repudiaban. Y cuando habló, lo hizo desde ese mismo lugar: el de alguien que observa la sociedad con paciencia y sin eufemismos.

El Honoris Causa como síntesis política

El último acto público de su vida fue, en ese sentido, una síntesis perfecta. El 15 de mayo de 2026, la Universidad de Buenos Aires le entregó el Doctorado Honoris Causa mientras el gobierno de Javier Milei acumulaba un recorte real del 31,6% en el presupuesto de las universidades nacionales, según datos del IIEP (UBA-CONICET). El rector Ricardo Gelpi presidió la ceremonia. El vicerrector Emiliano Yacobitti lo definió como «un referente que hizo de la originalidad una ética.»

La institución que resistía el desfinanciamiento libertario eligió ese momento para reconocer al artista que había llamado «disparate fascista» al gobierno que la asfixiaba. No era solo un homenaje cultural. Era también una declaración política. Y el Indio, que no pudo estar presente pero envió un mensaje grabado, lo sabía.

Con su muerte, la Argentina de Milei pierde la voz del artista popular más convocante de su historia, que no escondió dónde estaba parado. Un hombre que creyó que los de abajo vivían mejor con el peronismo, que el macrismo fue un régimen, que el avance de la ultraderecha era un disparate fascista, y que la universidad pública era un bien que valía la pena defender. Lo dijo en entrevistas escasas, con la misma economía con que manejó toda su vida pública. No necesitó más.

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