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Un nudo: JxC se enredó entre el impuesto a las tarjetas y el fallo de la Corte

El macrismo porteño no logró aprobar la eliminación del impuesto a las tarjetas de crédito. ¿Qué tiene que ver el fallo de la Corte Suprema por la coparticipación? Manual para entender el tejido burocrático.

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El interbloque de Juntos por el Cambio (JXC) en la Legislatura porteña no logró hoy aprobar la eliminación del impuesto a las tarjetas de crédito pretendida por Horacio Rodríguez Larreta y que fue calificada de «farsa» y «engaño» por la oposición a raíz de un cambio de última hora que sujetó la medida al cumplimiento del fallo de la Corte Suprema de Justicia que subió los fondos de coparticipación destinados al distrito.

La imposibilidad de alcanzar los escaños suficientes se dio durante la sesión extraordinaria convocada por el oficialismo porteño para dejar sin efecto el tributo a las compras con tarjetas de crédito, que fue creado por la gestión local en 2020 para compensar la baja del porcentaje de la coparticipación que fue establecida por el Gobierno nacional en 2020.

En rigor, la ley redactada por el Ejecutivo disponía la derogación del impuesto desde el 22 de diciembre tras el fallo del máximo tribunal que aumentó a 2,95 el coeficiente que recibe la Ciudad por los fondos coparticipables en respuesta a la demanda del Gobierno porteño que, en su planteo, pidió por el 3,5 fijado durante la Presidencia de Mauricio Macri.

No obstante, la propuesta de Rodríguez Larreta enviada a la Legislatura fue modificada desde JxC en las horas previas a la sesión extraordinaria con el propósito de condicionar la eliminación del tributo a que la Ciudad de Buenos Aires perciba el coeficiente determinado por la Corte.

Los cambios fueron definidos por el Ejecutivo durante una reunión de Rodríguez Larreta y funcionarios del área de Hacienda tras el comunicado del Gobierno nacional que calificó al fallo «de imposible cumplimiento» y aclarar que implica ceder a la Ciudad de Buenos Aires «más de 180.000 millones de pesos adicionales a los que ya percibe».

Con el nuevo texto, los bloques del Frente de Todos (FdT) y la Izquierda -que conforman el arco opositor- cambiaron la postura previa de acompañar la ley y decidieron no respaldar la habilitación del proyecto, considerado como «tabla» ya que no tenía un debate previo en comisión, sino que fue girado directo al recinto de sesiones.

«El oficialismo pretendía agregar al proyecto una cláusula que dejaba en suspenso la eliminación del impuesto. Si la intención fue modificar el proyecto original para que diga exactamente lo contrario, no convalidamos ese engaño a los porteños. No convalidamos esa estafa», indicaron desde el FdT en un comunicado.

En declaraciones a Télam, la legisladora del FdT Claudia Neira explicó que JxC intentó «agregar una cláusula en la cual se decía que la eliminación era transitoria e iba a quedar en suspenso», situación que «no podíamos admitir porque era un engaño a los porteños».

«Larreta se apuró a enviar un proyecto en el que tampoco estaban las precisiones sobre en qué iban a iban a gastar los 180.000 millones de pesos adicionales, así como no figuraba una adecuación de un presupuesto que iba a tener un impacto enorme», remarcó.

Para el legislador del FdT Javier Andrade, fue «una vergüenza lo que hicieron» desde el oficialismo «de agregar una cláusula para que quede en suspenso la baja impositiva» y consideró que «fue un montaje burdo para obtener el titular de marketing electoral que necesitaban para cerrar el año».

La diputada Alejandrina Barry, del FIT Unidad-PTS, dijo que el espacio que representa acompaña «cualquier tabla para bajar el impuesto a las tarjetas que no sea condicional» y, en ese sentido, sostuvo que «lo que propuso el oficialismo es una extorsión y un show electoral».

Desde la Libertad Avanza, Ramiro Marra se mostró molesto porque «ahora vamos a volver a discutir esto en marzo, pero mientras tanto los contribuyentes van a tener que seguir pagando el impuesto» y agregó que «la intención de Juntos por el Cambio nunca fue la de bajar impuestos, sino la de extorsionar al Gobierno nacional para que devuelvan la coparticipación».

El presidente del bloque oficialista Vamos Juntos, que integra JxC, Diego García Vilas, consideró que la propuesta en debate estuvo enmarcada en «cumplir con nuestra palabra de bajar impuestos».

«Sin embargo, nos encontramos con una oposición que no está dispuesta a habilitar la discusión y con un Presidente que expuso públicamente que va a incumplir el fallo de la Corte Suprema con respecto a los recursos de la coparticipación», añadió.

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Ciudades inteligentes sin política laboral: el vacío que dejó el congreso de intendentes en CABA

Casi 300 gobiernos locales y 82 intendentes de distintas provincias se reunieron en la Usina del Arte para debatir inteligencia artificial, transformación digital y su impacto en el trabajo. Jorge Macri advirtió que la IA va a plantear ganadores y perdedores y reclamó que los gobiernos garanticen que la mayoría de la sociedad quede del lado de los beneficiados.

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Jorge Macri admitió que la IA creará ganadores y perdedores; nadie explicó quién protegerá a los segundos.

La primera edición de URBAN CITIES Buenos Aires 2026, el Congreso Federal de Ciudades Inteligentes, reunió este miércoles en la Usina del Arte, en el barrio de La Boca, a representantes de casi 300 municipios y a 82 intendentes de todo el país para discutir uno de los desafíos más urgentes de la gestión pública contemporánea: cómo incorporar la inteligencia artificial a los servicios del Estado sin que esa transformación profundice las desigualdades existentes en el mercado laboral y en el acceso a la educación.

El evento fue organizado por la Unidad de Relaciones Federales y Vinculación Interjurisdiccional del Gobierno de la Ciudad, encabezada por César Torres. La apertura estuvo a cargo del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, quien planteó el eje político del encuentro con una frase que sintetiza la tensión de fondo: «Estamos frente a una revolución tecnológica y nuestro desafío es que la mayoría de la sociedad esté del lado de los ganadores».

La IA ya modificó el mercado laboral; la pregunta es quién paga el costo

Macri puso sobre la mesa una preocupación que los datos ya respaldan con crudeza. Un relevamiento publicado meses atrás por el Consejo Económico y Social de la Ciudad de Buenos Aires (CESBA), con asesoría de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), estableció que el 67% del empleo porteño tiene algún grado de exposición a la inteligencia artificial generativa, con un índice de 0,353 que supera al de Estados Unidos, Francia y el Reino Unido. Las ocupaciones más afectadas son precisamente las más numerosas del distrito: empleados administrativos, contables, de atención al público y profesionales de TIC.

En ese contexto, el jefe de Gobierno reconoció que una parte importante de quienes integran hoy el mercado laboral se formó en un mundo analógico y debe adaptarse a herramientas que cambian a una velocidad que los sistemas educativos no pueden seguir. «La IA va a plantear ganadores y perdedores», admitió, y llamó a que los gobiernos asuman ese desafío sin naturalizarlo. El planteo, sin embargo, no vino acompañado de ninguna medida concreta de protección para los sectores laborales más vulnerables a la automatización.

La tensión entre el discurso de la oportunidad tecnológica y la ausencia de políticas activas de reconversión laboral fue la que atravesó, de manera implícita, toda la jornada. Hablar de ciudades inteligentes sin debatir quién financia la transición y quién carga con sus costos es, en el mejor de los casos, una omisión; en el peor, una decisión política.

La educación, entre el discurso y la contradicción

Macri también colocó el problema educativo en el centro del debate. «En las escuelas hay chicos estudiando para trabajos que hoy no existen», afirmó, y señaló que la formación no puede concebirse como una etapa que cierra con el egreso escolar o universitario: «Necesitamos que los ciudadanos sigamos aprendiendo a lo largo de la vida».

La ministra de Educación porteña, Mercedes Miguel, también expuso en el congreso. Su presencia tiene una lectura política específica: el gobierno de Macri incorporó el uso de inteligencia artificial como contenido obligatorio en la escuela primaria porteña, con un anexo curricular elaborado, según trascendió, con herramientas de IA generativa. La apuesta plantea preguntas abiertas sobre cómo se garantiza la equidad en el acceso a esas herramientas en un sistema educativo con brechas tecnológicas notorias entre escuelas.

Un mapa federal con lecturas cruzadas

La convocatoria tuvo un componente político que no pasó desapercibido: reunió a intendentes de distintos partidos y provincias bajo la conducción del gobierno porteño. Entre los presentes se contaron Julio Alak, intendente de La Plata; Daniel Passerini, de Córdoba; Soledad Martínez, de Vicente López; Rodrigo Aybar, de Tres de Febrero; Santiago Passaglia, de San Nicolás; Leonel Chiarella, de Venado Tuerto; y varios jefes comunales de la Patagonia y Cuyo, como Carlos Koopmann (Zapala), Bruno Pogliano (El Bolsón), Lino Yonar (Campo Quijano) y Susana Laciar (San Juan).

La presencia de Alak, intendente del principal municipio bonaerense y figura del kirchnerismo, en un evento organizado por la administración macrista no es un dato menor. Sugiere que la agenda de las ciudades inteligentes, con todo lo que implica en términos de infraestructura digital, datos ciudadanos y relación con el sector privado tecnológico, empieza a configurar un espacio de disputa política que cruza las fronteras partidarias tradicionales.

Entre los expositores también estuvieron el jefe de Gabinete porteño, Gabriel Sánchez Zinny; el presidente de la Fundación País Abierto y Digital, Andrés Ibarra, ex funcionario macrista con vínculos en el ecosistema tecnológico, y el emprendedor Mateo Salvatto. La participación de empresas tecnológicas y startups completó un cuadro en el que el sector privado tuvo un lugar central en la definición de la agenda pública.

Qué significa ciudad inteligente y para quién

Durante el encuentro también se discutió qué significa en la práctica aplicar tecnología a la gestión municipal. Macri planteó que «una ciudad inteligente no es algo que se compra» y señaló que requiere también una ciudadanía y equipos preparados. La frase es razonable, pero evade la pregunta más incómoda: qué pasa con los municipios que no tienen los recursos, la conectividad ni el capital humano técnico para implementar esas transformaciones sin asistencia del Estado nacional o provincial.

La jornada había comenzado el martes 1 de septiembre con una sesión técnica destinada a los equipos de gobiernos locales y provinciales, donde se trabajó sobre herramientas concretas de gestión de datos, seguridad, salud y movilidad. La intención declarada es que las experiencias exitosas puedan replicarse en otros distritos. El desafío real es que esa replicación no reproduzca también las asimetrías de partida.

Puntos clave

  • Casi 300 gobiernos locales y 82 intendentes participaron del primer Congreso Federal de Ciudades Inteligentes en la Usina del Arte.
  • Jorge Macri advirtió que la IA va a plantear ganadores y perdedores, sin anunciar medidas concretas de protección laboral.
  • El CESBA y la OIT establecieron que el 67% del empleo porteño tiene exposición a la IA generativa, con un índice superior al de EE.UU. y Europa.
  • El intendente kirchnerista de La Plata, Julio Alak, participó del evento organizado por la administración macrista.
  • El congreso no incluyó propuestas concretas de reconversión laboral para los sectores más vulnerables a la automatización.
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