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Bullrich en modo empresaria por la reforma laboral habló de “mafia de certificados médicos”

La ireforma sigue teniendo el mismo eje: disciplinar al trabajador, reducir costos laborales y naturalizar que enfermarse implique perder ingresos. Lo demás es maquillaje.

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El Argentino Diario-Patricia Bullrich.

La jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, intentó bajar el tono luego del fuerte rechazo que generó el artículo de la reforma laboral que recorta el salario ante licencias por enfermedad. Dijo que habrá cambios para contemplar “enfermedades severas, degenerativas o irrecuperables”, que cobrarían el 100% del sueldo. Pero ratificó la postura del gobierno de Milei: sospecha generalizada sobre los trabajadores y castigo económico como método disciplinador.

Bullrich volvió a instalar la idea de una supuesta “mafia de certificados médicos” y lanzó una advertencia sin matices: “Si te querés hacer el vivo, vas a cobrar el 50% del salario”. La frase no fue un exabrupto aislado, sino la síntesis de una mirada empresarial aplicada al mundo del trabajo, donde el trabajador aparece como potencial estafador y el derecho a la salud como un privilegio bajo sospecha.

La generalización como política

El discurso oficial se apoya en casos aislados elevados a categoría de regla. Bullrich habló de “excesos”, de licencias psiquiátricas “de más” y de ejemplos caricaturescos, una persona con un dedo roto y un año y medio de certificados, para justificar un recorte general.

No hay datos públicos, auditorías transparentes ni estadísticas oficiales que respalden semejante diagnóstico. Hay, en cambio, una decisión política: trasladar el costo del ajuste a quienes viven de su salario.

La lógica es conocida: primero se instala la sospecha, después se recorta el derecho y, por último, se promete una excepción “para los casos graves”, definidos de manera discrecional por el propio Estado. El mensaje de fondo no cambia: enfermarse sale caro.

Una reforma bajo fuego

Desde la oposición, el jefe del bloque de Unión por la Patria, José Mayans, calificó la reforma laboral de inconstitucional y advirtió que este tipo de medidas solo empujan a una mayor conflictividad social. En la misma línea, la Confederación General del Trabajo ya anticipó un paro nacional cuando el proyecto llegue a Diputados.

No es un dato menor: el recorte salarial por enfermedad choca de frente con principios básicos del derecho laboral y de la seguridad social, además de desconocer estándares constitucionales y tratados internacionales que protegen al trabajador como sujeto de derechos y no como variable de ajuste.

Empresarios, no representantes

Bullrich habló como empresaria, no como legisladora. Desde una lógica de productividad, ausentismo y castigo económico, trasladó al Estado una mirada propia del management privado más duro. El problema es que el Estado no administra una empresa: gobierna personas, con derechos, enfermedades y condiciones de vida concretas.

Detrás del anuncio de “modificaciones” no hay un cambio de enfoque, sino un intento de blindar políticamente un artículo impopular. La ireforma sigue teniendo el mismo eje: disciplinar al trabajador, reducir costos laborales y naturalizar que enfermarse implique perder ingresos. Lo demás es maquillaje.

Economía 💲

Bullrich cruzó a bancos y fintech: exigió “etiquetado frontal” para que los deudores sepan cuánto van a pagar

La jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado calificó como «robo» el Costo Financiero Total oculto en letra pequeña y exigió que las entidades que otorgaron créditos presenten planes de refinanciación propios, sin recurso al Estado, en un debate que ya escala hacia una sesión especial en Diputados.

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El Argentino Diario-Patricia Bullrich.
La jefa de bloque de LLA denuncia el CFT como "robo", pero el modelo que lo generó es el mismo que su gobierno desreguló.

Patricia Bullrich se sumó al debate por la morosidad y el endeudamiento de los hogares argentinos con una propuesta que, en la superficie, suena a defensa del consumidor, pero que en el fondo descomprime la presión sobre el sistema financiero que gestionan bancos y fintech bajo la órbita del propio gobierno libertario. Durante la sesión del Senado del jueves, la legisladora denunció que el Costo Financiero Total (CFT) de los préstamos constituye un «robo» que se esconde en «letra chiquitita» y reclamó un «etiquetado frontal» que obligue a informar de manera visible cuánto terminará pagando quien toma un crédito.

El doble discurso del «etiquetado»

La propuesta de Bullrich toma prestado el lenguaje de la política pública progresista, la misma lógica del etiquetado frontal de alimentos que exige mostrar sin eufemismos el contenido de lo que se consume, y la traslada al universo del crédito. «Al tomar un préstamo tiene que aparecer un cartel gigante que diga: ‘Mire, si usted se endeuda por 100.000 pesos, va a terminar pagando 250.000 pesos'», sostuvo la senadora durante su intervención. La imagen es elocuente. Lo que no dijo Bullrich es que esas tasas abusivas se consolidaron precisamente durante la gestión del gobierno del que forma parte, un gobierno que desreguló el mercado financiero y habilitó a las fintech a operar con márgenes que, en algunos casos, superaron el 290% anual de Costo Financiero Total.

El dato de morosidad que la propia legisladora manejó en su discurso es revelador del contexto: el 12,8% de quienes tomaron préstamos bancarios o a través de billeteras virtuales no puede cumplir con sus obligaciones. No se trata de una cifra menor ni de un problema circunstancial. Es el resultado directo del ajuste de ingresos, el tarifazo, la caída del salario real y el aumento del costo de vida que caracterizó la gestión libertaria.

«Que se hagan cargo» bancos y fintech

En ese marco, Bullrich rechazó que el Estado deba utilizar fondos públicos para aliviar la situación de los deudores. «¿Por qué el 87% que pagó le tiene que pagar al que no pagó?», cuestionó. La lógica es impecable en abstracto. Pero omite que quienes no pueden pagar no dejaron de hacerlo por desidia, sino porque los ingresos no alcanzan a cubrir gastos básicos más cuotas de créditos que, en muchos casos, fueron tomados precisamente para cubrir esos mismos gastos básicos ante la caída del poder adquisitivo.

La senadora reclamó que sean los propios bancos y las empresas fintech quienes presenten planes de refinanciación y plazos más extendidos para sus clientes en mora. «Los bancos y las fintech tienen que presentar un plan de refinanciación y hacerse cargo», afirmó. La demanda, aunque razonable en términos de responsabilidad empresarial, no contempla ningún mecanismo coercitivo ni indica qué sucede si las entidades se niegan.

El Congreso y la sesión especial del 9 de septiembre

El debate parlamentario sobre el endeudamiento familiar ya desbordó el Senado. En la Cámara de Diputados, la oposición intentó incorporar al temario proyectos vinculados al problema crediticio, pero la moción no alcanzó la mayoría de tres cuartos requerida. El resultado de la votación, sin embargo, mostró que 133 legisladores apoyaron el tratamiento, contra 107 votos en contra y 11 abstenciones, una diferencia que confirmó que los bloques opositores tienen los votos para avanzar en una próxima sesión.

En consecuencia, la oposición solicitó una sesión especial para el 9 de septiembre, con un temario que incluye 51 proyectos relacionados con el endeudamiento de los hogares, entre ellos modificaciones a la Ley de Tarjetas de Crédito y la creación de un programa de alivio financiero y desendeudamiento familiar. El gobierno, que hasta aquí se opuso a cualquier mecanismo de condonación o alivio colectivo, deberá definir si suma a Bullrich como interlocutora de una agenda que, paradójicamente, su propia jefa de bloque en el Senado está instalando.

El CFT y la letra chica del modelo financiero libertario

Más allá de las chicanas parlamentarias, la denuncia de Bullrich sobre el CFT apunta a un problema estructural del mercado crediticio argentino que el propio modelo económico de La Libertad Avanza agravó. La mora en el segmento fintech trepó del 7,3% en octubre de 2024 al 29,6% en mayo de 2026, perforando incluso los récords de la pandemia, según datos del Centro de Economía Política Argentina (CEPA). El Banco Central fijó un límite del 20% sobre la tasa de referencia para los créditos, dato que la propia Bullrich mencionó como un logro de la gestión. Pero ese límite no alcanzó para contener el deterioro de la situación de los hogares endeudados, que siguieron acumulando deuda en un contexto de salarios que no recuperaron el terreno perdido desde diciembre de 2023.

Puntos clave

  • La mora en hogares alcanzó el 12,8% en junio de 2026, dato mencionado por la propia Bullrich en el debate parlamentario.
  • La oposición solicitó sesión especial para el 9 de septiembre con 51 proyectos sobre endeudamiento familiar, incluyendo reformas a la Ley de Tarjetas de Crédito.
  • En Diputados, 133 legisladores votaron a favor de incorporar el tema al temario; la moción no alcanzó los tres cuartos requeridos.
  • La mora en fintech saltó del 7,3% al 29,6% entre octubre de 2024 y mayo de 2026, según el CEPA.
  • Bullrich rechazó el uso de fondos públicos para deudores y reclamó planes de refinanciación a cargo exclusivo de bancos y fintech.
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