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Libertad de expresión

Nancy Pazos destrozó a Mariana Brey: “Me cuesta mucho discutir con ignorantes”

La periodista expresó su descontento con la actitud de la panelista de espectáculos, a quien llamó lisa y llanamente “pelotuda”, para luego disparar: “Puedo discutir con gente que no piensa como yo, pero con ignorantes me cuesta mucho y sale lo peor de mi soberbia”.

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El Argentino Diario-Nancy Pazos sobre el accionar del GCBA con una beba en situación de calle.

La periodista Nancy Pazos criticó duramente a su colega Mariana Brey tras un tenso cruce en el programa «A la Barbarossa». La disputa surgió por la represión a las marchas de jubilados y la promoción de la criptomoneda $LIBRA por parte de Javier Milei, que resultó en pérdidas para inversores, incluyendo al hijo de Pazos.

El conflicto en «A la Barbarossa»

Durante una emisión de «A la Barbarossa», Mariana Brey culpó a los manifestantes por la represión y, por otro lado, minimizó el impacto de la caída de $LIBRA, afirmando que «no hay ningún argentino damnificado» y que «no se había usado dinero público». Nancy Pazos la interrumpió, revelando que su hijo, Teo Santilli Pazos, había invertido en la criptomoneda promovida por el presidente Milei. Este comentario desencadenó un acalorado debate sobre la responsabilidad de los inversores y del presidente en la promoción de $LIBRA.

Declaraciones posteriores de Nancy Pazos

Tras el incidente, Nancy Pazos expresó su descontento con la actitud de Brey, a quien llamó lisa y llanamente “pelotuda”, para luego disparar: “Puedo discutir con gente que no piensa como yo, pero con ignorantes me cuesta mucho y sale lo peor de mi soberbia”.

Además, señaló que le resultaba «obsceno» que una colega negara la represión y existencia de damnificados por $Libra. Además, cuestionó la capacidad de Brey para opinar sin consultar constantemente su teléfono, insinuando que recibe indicaciones externas sobre qué decir.

Respuesta de Mariana Brey

Mariana Brey respondió a las acusaciones de Pazos, afirmando que trabaja con su celular al igual que todos y que no recibe instrucciones de nadie. Sostuvo que hay personas que «hablan sin saber» y que, cuando no tienen un tema propio, buscan en otros algo para generar contenido.

Los intentos por criminalizar la protesta social

Brey, al igual que el Gobierno, busca culpar a los manifestantes por la represión que se disparó a raíz del supuesto accionar de barrabravas. Esto no es nuevo. Durante las protestas contra la Ley Ómnibus, el oficialismo también intentó instalar la idea de “infiltrados violentos” para justificar la represión. Ahora, con la jueza Andrade desmintiendo la versión oficial, se refuerza la sospecha de que se trató de una estrategia para criminalizar la protesta social y deslegitimar las demandas de los jubilados.

Contexto del escándalo de $LIBRA

Javier Milei promocionó en sus redes sociales la criptomoneda $LIBRA el 14 de febrero de 2025, presentándola como una oportunidad de inversión para financiar pequeñas empresas. Horas después, la criptomoneda sufrió un desplome en su valor, afectando a miles de inversores, incluido el hijo de Nancy Pazos. Este hecho generó críticas hacia Milei por su falta de prudencia al respaldar un proyecto sin la debida investigación.

Libertad de expresión

La nueva ley de medios libertaria: desregulación total y censura por saturación

El proyecto propone una desregulación total del sistema mediático, con multiplicación de señales, radios y plataformas digitales. Esta saturación de voces afines puede funcionar como mecanismo de control más eficaz que la censura directa. Además, en el marco de una reforma, analizan exigir declaraciones juradas patrimoniales a periodistas.

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El Argentino Diario-Javier Milei Ventrílocuo.

Antes te censuraban apagando el micrófono; ahora te ahogan en ruido

★ El Gobierno de Javier Milei impulsa una reforma del sistema de medios que promete libertad irrestricta, pero que podría convertirse en un mecanismo de control más sofisticado que cualquier ley de medios anterior: no apagando voces, sino multiplicando las propias hasta hacer ininteligible el debate público.

El discurso que se come a sí mismo

Durante años, Javier Milei construyó su identidad política sobre un eje: el Estado como instrumento de control, persecución y disciplinamiento. La «casta» usando organismos públicos para asfixiar empresarios, opositores y periodistas. Ese fue el relato que lo llevó a la Casa Rosada.

Por eso resulta políticamente significativo que su gobierno esté discutiendo declaraciones juradas patrimoniales para periodistas en el marco de una reforma vinculada a medios. La contradicción que emerge es de fondo: ¿desde cuándo un periodista tiene más obligación de transparentarse que un funcionario que administra miles de millones de pesos públicos?

La pregunta no es menor. El periodista no maneja la AFIP, los ministerios, la SIDE, las fuerzas de seguridad, las empresas públicas, las regulaciones ni los fondos de los contribuyentes. El funcionario sí, y esa diferencia no es un detalle, es toda la diferencia.

La reforma que suena liberal pero puede operar diferente

El proyecto en circulación no replica el modelo kirchnerista de intervención directa sobre licencias y concentración mediática. Lo que propone es, en apariencia, lo opuesto: más radios, más señales, más plataformas, más streaming, menos barreras, menos intervención estatal.

En teoría, suena profundamente liberal. En la práctica, advierte el análisis de Agencia NA, puede producir el efecto contrario. Cuando todo el mundo habla al mismo tiempo, el resultado no es necesariamente más debate. Puede ser, sencillamente, más ruido.

El mecanismo recuerda a las viejas leyes de lemas que aún sobreviven en algunas provincias argentinas: veinte listas, treinta candidatos, competencia aparente, pero varios de ellos orbitando alrededor del mismo caudillo que maneja la estructura y la caja. En medios, el esquema podría replicarse sin necesidad de cerrar canales. Basta con inundar la cancha de micrófonos afines: cien streams, doscientas radios, quinientos canales, miles de influencers aparentemente independientes bajando más o menos la misma línea de quien tiene recursos, pauta y poder político.

La censura moderna, en ese esquema, no consiste en callar periodistas. Consiste en llenar el espacio público de parlantes hasta que nadie entienda nada.

La contradicción cripto que nadie del oficialismo quiere responder

El episodio más revelador de las inconsistencias del relato oficial involucra al propio Manuel Adorni, actual Jefe de Gabinete. Antes de asumir el cargo, Adorni explicaba públicamente cómo las criptomonedas funcionan como sistemas extremadamente difíciles de rastrear para los Estados. Ese archivo existe y está grabado.

Hoy, en ejercicio de la función pública, Adorni enfrenta una investigación judicial en la que la Justicia detectó movimientos vinculados a criptomonedas asociados a su persona, según informó Agencia NA. La ironía es puntual: el mismo funcionario que promueve una mayor exigencia de transparencia hacia los periodistas protagoniza una causa donde el dinero presuntamente circuló por los canales más opacos que él mismo describió como herramientas para eludir controles estatales.

Que el gobierno más desregulador de la historia argentina muestre escaso entusiasmo regulatorio frente a las billeteras digitales capaces de mover dinero sin trazabilidad mientras exige declaraciones juradas a periodistas configura una asimetría que no admite explicación técnica. Solo política.

Cuando el que denunció el aparato empieza a necesitarlo

La democracia puede sobrevivir perfectamente a periodistas malos, mediocres o ensobrados. Lo que históricamente le resulta más difícil de resistir es un poder político que empieza a convencerse de que necesita decidir qué voces pesan, cuáles se diluyen y cuáles deben ser vigiladas.

Las señales acumuladas son claras: restricciones al acceso de periodistas críticos, hostigamiento digital coordinado, señalamiento público de voces incómodas y oficinas creadas para «desmentir operaciones». Todo eso, en un gobierno que llegó al poder denunciando exactamente esas prácticas.

La libertad de expresión también puede morir ahogada en ruido. Una sociedad puede perderla por prohibición directa, pero también cuando el ruido se vuelve tan gigantesco que distinguir información de propaganda resulta imposible. Cuando el poder logra que todo sea ruido, la verdad no necesita ser prohibida. Le alcanza con quedar tapada.

Puntos clave:

  • El Gobierno analiza exigir declaraciones juradas patrimoniales a periodistas en el marco de una reforma de medios.
  • El proyecto propone una desregulación total del sistema mediático, con multiplicación de señales, radios y plataformas digitales.
  • El análisis advierte que la saturación de voces afines puede funcionar como mecanismo de control más eficaz que la censura directa.
  • Manuel Adorni, que públicamente explicó el carácter no rastreable de las criptomonedas, enfrenta investigaciones judiciales por movimientos en ese tipo de activos.
  • Críticos señalan que exigir transparencia a periodistas mientras se omite regular las billeteras cripto configura una asimetría política, no técnica.
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