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“Nadie me informó sobre barrabravas”: la jueza Karina Andrade expone las mentiras del Gobierno

La magistrada que ordenó la liberación de los detenidos tras la represión en la marcha de jubilados afirmó que no recibió información sobre la supuesta presencia de hinchas de fútbol en la protesta. Patricia Bullrich había señalado a los barrabravas como responsables de los incidentes.

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El Argentino Diario-La jueza Karina Andrade.

La jueza Karina Andrade, quien ordenó la liberación de los detenidos tras la violenta represión policial en la marcha de jubilados, contradice la versión oficial. Aseguró que “nadie” le informó sobre la presencia de barrabravas en la protesta, esta afirmación echa por tierra el relato del Gobierno de Javier Milei, que había justificado el accionar represivo señalando a grupos de hinchas de fútbol como responsables de los disturbios.

“Nadie me trajo información de que había barrabravas”, afirmó la magistrada en diálogo con la prensa. Además, advirtió que varias de las detenciones realizadas por las fuerzas de seguridad “no fueron informadas ni cumplieron con los requisitos mínimos”.

La estrategia oficial: desviar el foco con los barrabravas

Desde el Gobierno, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, sostuvo que los disturbios registrados durante la protesta frente al Congreso fueron generados por “barras bravas del fútbol argentino y grupos kirchneristas que buscan desestabilizar”. Sin embargo, las palabras de la jueza Andrade desmienten esta afirmación, dejando en evidencia la falta de pruebas para sostener esa teoría.

Las imágenes de la represión, en las que se observa a la Policía Federal y la Prefectura disparando balas de goma y gases lacrimógenos contra jubilados, docentes y trabajadores, generaron una ola de repudio y obligaron al oficialismo a buscar un culpable externo.

Un intento de criminalizar la protesta social

El intento del Gobierno de vincular la manifestación con el accionar de barrabravas no es nuevo. Durante las protestas contra la Ley Ómnibus, el oficialismo también intentó instalar la idea de “infiltrados violentos” para justificar la represión. Ahora, con la jueza Andrade desmintiendo la versión oficial, se refuerza la sospecha de que se trató de una estrategia para criminalizar la protesta social y deslegitimar las demandas de los jubilados.

Repercusiones y próximos pasos

Las declaraciones de la jueza generaron un fuerte impacto en la arena política y judicial. Desde la oposición, dirigentes peronistas y de la izquierda exigieron explicaciones al Gobierno y denunciaron que se busca instaurar un “protocolo de represión sin límites”.

Mientras tanto, organizaciones de derechos humanos y sindicatos anunciaron nuevas movilizaciones en rechazo al accionar represivo del Gobierno. En este contexto, las palabras de Karina Andrade dejan expuesto el intento oficial de manipular la información para justificar la violencia institucional.

Puntos clave

  • La jueza Karina Andrade afirmó que “nadie” le informó sobre la presencia de barrabravas en la marcha de jubilados.
  • Sus declaraciones contradicen la versión del Gobierno, que culpó a hinchas de fútbol y sectores opositores por los disturbios.
  • La ministra Patricia Bullrich había asegurado que la protesta fue infiltrada por violentos, pero no presentó pruebas.
  • Se refuerza la hipótesis de que el Gobierno busca criminalizar la protesta social para justificar la represión.
  • Crece la tensión política y se anuncian nuevas movilizaciones en rechazo al accionar represivo.

Córdoba

Femicidio de Agostina Vega: el celular de Barrelier reveló su obsesión con la niña

El peritaje de los teléfonos del acusado por el femicidio de Agostina Vega recuperó fotos borradas, chats previos, 377 búsquedas en un sitio pornográfico y una imagen de la adolescente maniatada antes del crimen. Suma una imputación por material de abuso sexual infantil y declarará el martes 29.

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El Argentino Diario-Agostina Vega.

Entre las fotos borradas, las conversaciones y las búsquedas que los peritos lograron recuperar de los teléfonos de Claudio Barrelier, hay una imagen que pesa más que cualquier testimonio: Agostina Vega, de 14 años, maniatada y amordazada sobre una cama, en la madrugada posterior a su ingreso a la casa de barrio Cofico donde fue asesinada. La tecnología que el acusado usó para acercarse a una adolescente terminó convertida en la prueba más contundente en su contra.

El hallazgo fue incorporado a la causa principal por el femicidio, que instruyó el fiscal Raúl Garzón, y derivó además en un expediente paralelo: el fiscal Juan Ávila Echenique, titular de la Fiscalía de Delitos contra la Integridad Sexual del Primer Turno de Córdoba, imputó a Barrelier por la tenencia de representaciones de menores de 18 años dedicados a actividades sexuales explícitas y de sus partes genitales con fines predominantemente sexuales. El acusado, que permanece detenido en el penal de Cruz del Eje, fue citado a prestar declaración indagatoria por esta nueva acusación el próximo martes 29 de septiembre.

Lo que guardaban los dispositivos

La nueva causa surgió de los análisis digitales sobre el material secuestrado durante la investigación. Los peritos trabajaron sobre alrededor de 40 teléfonos celulares, dos de ellos pertenecientes a Barrelier, y sobre una computadora que su expareja, Marianela Palmero, también imputada en el expediente principal, entregó durante su indagatoria junto con la clave de acceso.

En uno de los celulares, los investigadores recuperaron conversaciones antiguas, fotografías eliminadas de la adolescente tomadas antes del crimen y el historial de búsquedas en Google. Según reconstruyó la Fiscalía, el contacto entre ambos había comenzado semanas antes del femicidio, después de que Barrelier le pidiera el número de teléfono de la chica a su madre, con quien había mantenido una relación de pareja.

El 22 de abril, Agostina publicó en Instagram una foto junto a Barrelier en la que agradecía la confianza que tenían y escribió que lo quería «como a un papá». El acusado hizo una captura de esa publicación y, a partir de entonces, comenzó a enviarle mensajes privados. El vínculo de confianza que la adolescente expresó en público fue, según la reconstrucción judicial, la puerta de entrada del acecho.

La Dirección de Investigación Operativa (DIO) analizó además las búsquedas que Barrelier realizó de manera continuada en un sitio de contenido pornográfico y contabilizó 377 registros entre el 6 y el 20 de mayo de 2026, apenas días antes del crimen. Para la Fiscalía, el imputado tenía una «obsesión por la niña», y los elementos hallados refuerzan la hipótesis de Garzón sobre una planificación previa del ataque.

Una denuncia que ya advertía el peligro

La situación procesal de Barrelier también se complicó por un hecho de mayo de 2025, un año antes del femicidio: una joven de 20 años denunció que había sido atacada en la misma vivienda de barrio Cofico y que logró escapar para pedir ayuda. A partir de nuevas medidas de prueba, Garzón agravó la imputación por ese episodio, que pasó a ser privación ilegítima de la libertad calificada y abuso sexual con acceso carnal en grado de tentativa.

Que la misma casa donde Agostina fue asesinada ya figurara en una denuncia por un ataque sexual obliga a preguntarse qué hizo el sistema con esa advertencia. La pregunta no es retórica: cada femicidio con antecedentes denunciados expone las fallas de un Estado que llega tarde, cuando la violencia machista ya dejó de ser una amenaza para convertirse en una muerte.

Seis acusados rumbo al juicio

En paralelo, la causa principal ya fue elevada a juicio el pasado 10 de septiembre contra seis imputados. Según la instrucción, el 23 de mayo Barrelier aprovechó la confianza generada por haber sido pareja de la madre de la víctima para trasladarla a su domicilio de Cofico. El cuerpo de Agostina fue hallado después en un descampado del barrio Ampliación Ferreyra, en la ciudad de Córdoba.

Barrelier deberá responder por abuso sexual con acceso carnal en concurso real con homicidio triplemente calificado por alevosía, criminis causa y por mediar violencia de género. Los otros cinco acusados, entre ellos Osvaldo Fassetta, Soledad Andreani y Marianela Palmero, llegarán al debate oral imputados por encubrimiento. El expediente ya no describe solo a un femicida, sino a una red de personas que, según la acusación, ayudaron a ocultar el crimen.

La nueva imputación por tenencia de material de abuso sexual infantil no modifica por ahora la situación procesal de Barrelier en la causa por el femicidio, pero suma pruebas sobre las conductas que el acusado desplegó antes del asesinato y que la Fiscalía considera clave para reconstruir cómo una adolescente de 14 años terminó en manos de quien ella misma consideraba «como un papá».

Las claves del femicidio:

  • El peritaje de los celulares de Claudio Barrelier recuperó una foto de Agostina Vega maniatada y amordazada sobre una cama antes del crimen.
  • También se hallaron fotos eliminadas, conversaciones previas y 377 registros de búsquedas en un sitio pornográfico entre el 6 y el 20 de mayo de 2026.
  • El fiscal Juan Ávila Echenique lo imputó por tenencia de material de abuso sexual infantil y lo citó a indagatoria el martes 29 de septiembre.
  • Garzón agravó la imputación por un ataque denunciado en mayo de 2025 por una joven de 20 años en la misma casa de barrio Cofico.
  • La causa por el femicidio fue elevada a juicio el 10 de septiembre con seis acusados: Barrelier y cinco imputados por encubrimiento.

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