Investigación 🔎
Fred Machado y el entramado que lo víncula con la derecha argentina: “El error de Espert fue negarme”
El empresario rompió el silencio tras el escándalo que lo vinculó con el diputado libertario José Luis Espert, a quien, según relató, ayudó “por lástima” en 2019. Asimismo, denunció sufrir una “persecución judicial” que lo convirtió en “radiactivo”.
⬛ Fred Machado, empresario aeronáutico argentino radicado en Centroamérica, habló por primera vez tras el escándalo que lo vincula con el actual diputado de La Libertad Avanza, José Luis Espert.
En declaraciones a la prensa, Machado sostuvo que “el error de Espert fue negarme” y confirmó haber tenido con él “un contrato de más de 200 mil dólares” durante 2019, cuando el economista iniciaba su carrera política nacional.
“Lo contraté por lástima —dijo Machado—. No era el Espert de ahora, el de ‘cárcel o bala’. En ese momento me pareció un tipo macanudo, con una causa noble.” Según su relato, el vínculo comenzó a través de un acuerdo comercial y logístico: “Le presté un avión de un amigo y lo ayudé con unos mangos. Nada más”.
El jet, la campaña y la negación
Machado confirmó que el avión utilizado por Espert en algunos de sus traslados de 2019 fue el jet N28FM, registrado bajo el sistema fiduciario estadounidense Aircraft Guaranty, hoy bajo investigación. “Ese avión se usó para presentaciones y viajes, no para una campaña millonaria”, aclaró.
De acuerdo con su testimonio, Espert habría realizado “dos vuelos” en ese aparato y utilizado “otra aeronave” durante algunos meses. “Si hubiera dicho que me conocía y que lo ayudé, nadie lo hubiera crucificado. Pero prefirió negarlo”, insistió.
El empresario también se refirió a la camioneta Jeep Grand Cherokee blindada que Espert usó en 2019, asegurando que pertenecía a un primo suyo. “No fue un atentado. Pasó por la Villa 31 y le metieron dos piedrazos”, explicó, en referencia a un episodio que el entorno del economista había presentado como un ataque político.
Una red de aviones, trusts y sospechas
Machado admitió haber operado a través de Aircraft Guaranty, una empresa con sede en Texas que registraba más de 1.500 aeronaves bajo un esquema fiduciario. El empresario sostiene que ese sistema fue utilizado legalmente para habilitar la compra de aviones por parte de extranjeros en EE.UU. y que él fue “injustamente involucrado” en una causa mayor por narcotráfico.
“Yo movía toda mi guita por Aircraft Guaranty”, explicó. “Los estadounidenses detectan a 200 millas una pelota de golf; ¿cómo no iban a ver estos vuelos? Es una locura. Me usaron para tapar algo más grande.”
Su versión coincide con parte de las investigaciones federales abiertas en Estados Unidos contra la titular del trust, Debra Mercer-Erwin, pero Machado niega cualquier vínculo con actividades ilegales. “Me equivoqué, pero no soy un delincuente”, repite.
Guatemala: minas, comunidades y acusaciones
Antes de caer en el centro del escándalo, Machado había desarrollado proyectos mineros y aeronáuticos en Guatemala. Allí fundó una empresa llamada Argentina Los Alpes, que —según testimonios locales— empleó a más de 15.000 personas en comunidades rurales.
Elmer Orellana, ex responsable de logística de la planta Minas del Pueblo, aseguró que Machado “nunca negó ayuda a nadie” y que “dio trabajo a siete comunidades”. También confirmó que el emprendimiento “nunca llegó a producir mineral” por falta de fondos y por presuntos desmanejos de un representante legal, Iván Morales, a quien acusa de “mala administración y dinero que no apareció”.
Entre la defensa personal y la sospecha internacional
Machado afirma haber sido víctima de “tortura psicológica” por parte de agentes estadounidenses durante una investigación de 2020. “Me presionaban para que incriminara a la gente que me dio dinero. Yo no delaté a nadie. No soy ningún santo, pero no soy un delincuente”, sostuvo.
También aseguró que “jamás estuvo preso” en territorio norteamericano, aunque reconoce haber sido objeto de una investigación financiera y mediática. “En Estados Unidos te pueden meter 30 años preso y después te dicen ‘nos equivocamos’. Te dan una palmadita y se van.”
Los vínculos con la política argentina
El punto más sensible de su testimonio sigue siendo el vínculo con José Luis Espert. Machado describe su ayuda económica y logística como “un favor personal”, pero señala que la reacción del diputado al negar la relación lo destruyó públicamente.
“El error de Espert fue negarme. Porque se iba a saber. Hay fotos, hay testigos. No me defendió nadie. Todo el mundo me soltó la mano”, declaró.
Machado asegura que su historia fue distorsionada por sectores interesados en “ensuciar” tanto su nombre como el de Espert. Sin embargo, sus propias afirmaciones confirman al menos un vínculo económico y operativo entre ambos durante 2019, que el legislador libertario siempre negó públicamente.
Puntos clave
- Fred Machado confirmó haber firmado un contrato con José Luis Espert por más de 200 mil dólares en 2019.
- Asegura haberle prestado un avión y una camioneta usados durante su campaña.
- Nega haber participado en operaciones de narcotráfico y denuncia “tortura” de agentes estadounidenses.
- Admite haber usado el sistema fiduciario de Aircraft Guaranty para registrar aeronaves.
- Denuncia que fue “negado y abandonado” por Espert tras el escándalo mediático.
Investigación 🔎
El entramado de 15 años con el que el jefe del ARCA ocultó su patrimonio
La Fiscalía detalló ante el juez Martínez de Giorgi el esquema de dos capas societarias que usó Andrés Vázquez para disimular propiedades en Miami y Buenos Aires: una consultora sin empleados en Argentina y una red offshore en Panamá y las Islas Vírgenes. Los «autopréstamos», la subvaluación de un triplex en Puerto Madero y un desarrollador inmobiliario que conecta ambos países.
Autopréstamos, offshore y triplex subvaluado: el manual de evasión que usó el titular del ARCA
★ No fue un descuido ni una omisión involuntaria en un formulario. La tesis central de la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA), según el dictamen del fiscal Sergio Rodríguez al que accedió La Nación, es que el titular de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), Andrés Vázquez, construyó durante 15 años un sistema patrimonial cuyo único propósito fue ocultar que él era el dueño y beneficiario final de una red de bienes inmuebles y sociedades en Argentina y Estados Unidos. El mecanismo tuvo dos capas superpuestas: una local y una offshore, ambas conectadas entre sí y ambas omitidas en sus declaraciones juradas ante la Oficina Anticorrupción (OA) y el propio ARCA.
Esta es la tercera entrega de la cobertura de este medio sobre el caso. En las ediciones anteriores de esta jornada se informó sobre el pedido de indagatoria de la PIA y sobre la decisión del juez Marcelo Martínez de Giorgi de admitir una docena de medidas de prueba para ampliar la pesquisa, pese al intento del oficialismo de dar el caso por cerrado invocando una resolución de «cosa juzgada».
Dos capas, un mismo objetivo
La capa local del esquema giró en torno a la Consultora San Andrés SA, una sociedad sin empleados de la que Vázquez es el principal accionista y que funciona en un inmueble de su propiedad, por el que él mismo se cobra un alquiler. La consultora registra facturación al Casino de Buenos Aires, firma que el propio Vázquez habría representado en al menos una inspección. Desde esa estructura, Rodríguez identificó dos usos concretos: otorgar un supuesto préstamo para comprar propiedades y adquirir vehículos que el funcionario y su familia usaron. El fiscal plantea, en su dictamen, una pregunta que no tiene respuesta lógica: «¿Qué servicios puede prestar esta firma si no posee empleados?».
La capa offshore operó a través de dos sociedades panameñas, Alcorta Corp. y Pompeya Group Corp., controladas desde las Islas Vírgenes Británicas por Galanthus Capital Limited, con las hijas de Vázquez, Milagro y María Eva, como autoridades formales. Para los investigadores, la superposición de estructuras responde a un diseño deliberado para dificultar la identificación del beneficiario final, lo que demuestra un «plus intencional» que excede el error administrativo. Los nombres elegidos para las panameñas, lejos de ser neutrales, remiten al Club Atlético Huracán: «Alcorta» alude a la avenida Amancio Alcorta, donde se ubica el estadio; «Pompeya», al barrio que lo rodea.
Las compras que no cierran
El esquema se materializó en una serie de operaciones inmobiliarias que la PIA rastreó en detalle.
En octubre de 2010, Vázquez compró el 50% de un departamento en la torre Chateau Puerto Madero Residence (Julieta Lanteri al 1300); la otra mitad quedó a nombre de su entonces pareja y madre de sus hijas, Silvia Ivone Rodríguez, también funcionaria de ARCA, con dinero que Vázquez declaró haberle donado. La operación se escrituró en 335.000 dólares, pero para la PIA su valor real rondaba los 742.000 dólares. El financiamiento provino de un autopréstamo de la Consultora San Andrés, maniobra que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) identifica como indicador de posible lavado de activos en el sector inmobiliario. La misma consultora fue usada para comprar cinco vehículos entre 2010 y 2015: dos Volkswagen Vento 2.0, un BMW X6 3.0 blindado, un Mini Cooper y una Ford Ecosport Titanium.
En enero de 2013, Alcorta Corp. adquirió dos departamentos en la avenida Brickell de Miami en dos días consecutivos: la unidad 3504 del Icon Brickell por 710.000 dólares el 9 de enero y la unidad 2811 en la misma avenida por 400.000 dólares el 10 de enero. En ese momento, Vázquez declaraba activos líquidos por apenas 44.000 dólares, frente a una inversión de 1,1 millón de dólares en 48 horas.
En julio de 2015, Pompeya Group Corp. compró la suite 904 del Chateau Beach Residences en Sunny Isles por 980.000 dólares. La PIA verificó que tanto Vázquez como su entorno familiar pagaron impuestos sobre esos inmuebles y recibieron reintegros fiscales a su nombre, lo que acredita el ejercicio efectivo de la propiedad más allá de la titularidad formal.
Una venta en Miami que financió un triplex en Puerto Madero
Los investigadores hallaron un dato que conecta las operaciones en ambos países. El 22 de marzo de 2018, Alcorta Corp. vendió el segundo de los inmuebles de la avenida Brickell (el de la unidad 2811) por 350.000 dólares. Apenas nueve meses después, el 6 de diciembre de 2018, Vázquez compró un triplex de 318 metros cuadrados en el edificio Los Molinos Building de Faena Properties (Juana Manso 1124, Puerto Madero) a un precio escriturado equivalente a 225.906 dólares, es decir, menos de 710 dólares el metro cuadrado. La empresa vendedora, Acontec SRL, lo había comprado en 2015 por entre 461.712 y 777.518 dólares según la cotización utilizada. En otros términos: la sociedad habría sufrido una pérdida de entre 235.000 y 551.000 dólares en la operación. El valor real del triplex, según la PIA, rondaba los 2,1 millones de dólares. Para los investigadores, la diferencia entre el precio de mercado y el precio de escritura configura una maniobra para encubrir el origen de fondos.
Hay además un detalle que los investigadores señalaron como significativo: el mismo grupo desarrollador que construyó el Chateau de Puerto Madero es el que le vendió a Vázquez el departamento en Miami donde hoy viven sus hijas. Ambas operaciones con el Chateau Group se concretaron próximas a la finalización de las obras, circunstancia que la PIA calificó como digna de mayor indagación.
El fiscal pidió ampliar la causa a tres delitos
Con ese cuadro, el fiscal Rodríguez solicitó al juez Martínez de Giorgi la indagatoria de Vázquez por omisión maliciosa en sus declaraciones juradas, y recomendó al fiscal federal Guillermo Marijuán ampliar la investigación a los delitos de enriquecimiento ilícito, evasión tributaria y lavado de activos derivados del cobro de dádivas. En sus conclusiones, la PIA describió la operatoria como «un mecanismo integrado de colocación, estratificación e integración de activos orientado a conferir apariencia lícita al producto de dádivas indebidas, mediante la utilización instrumental de una persona jurídica controlada por el propio funcionario».
Puntos clave
- La PIA reconstruyó un esquema de 15 años con dos capas societarias: la Consultora San Andrés en Argentina y las firmas panameñas Alcorta Corp. y Pompeya Group Corp., controladas desde las Islas Vírgenes Británicas.
- En enero de 2013, Vázquez invirtió 1,1 millón de dólares en dos inmuebles en Miami mientras declaraba activos líquidos de apenas 44.000 dólares.
- Un venta en Miami en 2018 se conecta temporalmente con la compra subvaluada de un triplex en Puerto Madero: el mismo desarrollador (Chateau Group) aparece en operaciones de ambos países.
- La PIA calificó los autopréstamos desde la Consultora San Andrés como un indicador de posible lavado de activos según criterios de la OCDE.
- El fiscal pidió ampliar la causa a tres delitos: enriquecimiento ilícito, lavado de activos y evasión tributaria.
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