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Libertad de prensa

Día del Periodista: de la Gazeta de Moreno a la era del hostigamiento libertario

Este 7 de junio, el periodismo argentino celebra su día en el peor contexto de libertad de prensa en décadas. Entre la memoria de Mariano Moreno, que fundó la Gazeta de Buenos Ayres en 1810, y el legado de Rodolfo Walsh, quien entregó su vida por el oficio, el presente de la profesión se escribe bajo una avalancha de ataques sostenidos desde el poder: récord histórico de agresiones, el cierre de la sala de prensa de Casa Rosada y un retroceso de once puestos en el ranking mundial de libertad de expresión.

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El Argentino Diario-Pablo Grillo.
El violento oficio de escribir: lo que Milei hereda de la dictadura en su guerra contra la prensa. (Imagen de Pablo Grillo, atacado violentamente por el gobierno libertario)

Milei y el «violento oficio de escribir»: periodismo argentino bajo ataque en su propio día

Hace 216 años, apenas siete días después de la Revolución de Mayo, Mariano Moreno cumplió una de las primeras tareas del Primer Gobierno Patrio: fundar un periódico. El 2 de junio de 1810, la Primera Junta dictó el decreto que ordenaba la creación de una publicación semanal. El 7 de junio salió a la calle el primer número de la Gazeta de Buenos Ayres, impresa en 500 ejemplares en la imprenta de los Niños Expósitos. Ese día, que en 1938 el Primer Congreso Nacional de Periodistas celebrado en Córdoba estableció como Día del Periodista, nació el periodismo argentino.

Moreno, secretario de la Primera Junta, fue el motor de aquella iniciativa. Sostenía que el pueblo tenía el derecho de conocer la conducta de sus representantes y que «el funcionario tema la censura pública». Junto a él escribieron en las primeras ediciones personalidades como Manuel Belgrano y Juan José Castelli. La publicación funcionó como canal de información entre el gobierno y la ciudadanía hasta 1821, cuando Bernardino Rivadavia la sustituyó por el Registro Oficial.

Walsh y el precio de decir la verdad

Si Moreno fundó el periodismo argentino, Rodolfo Walsh lo redefinió para siempre. Escritor, periodista, traductor e intelectual, Walsh inauguró con «Operación Masacre» un nuevo género, el non fiction o no ficción, al narrar como novela policial los fusilamientos ilegales del 9 de junio de 1956 en José León Suárez. El escritor colombiano Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura, definió su última obra como una «obra maestra del periodismo».

El 24 de marzo de 1977, al cumplirse un año del golpe de Estado, Walsh escribió desde la clandestinidad su «Carta Abierta de un Escritor a la Junta Militar«. La imprimió en papel stencil, la distribuyó por correo a todos los diarios nacionales y extranjeros y la repartió en la vía pública. El texto desnudó con precisión el plan económico, terrorista y criminal de la dictadura encabezada por Jorge Rafael Videla. Al día siguiente, el 25 de marzo, un grupo de tareas lo siguió, lo asesinó y desapareció su cuerpo. Nunca fue encontrado.

En ese texto memorable, Walsh retrató la política económica de la dictadura con una precisión que resuena hoy: «En un año han reducido ustedes el salario real de los trabajadores al 40%, disminuido su participación en el ingreso nacional al 30%». La escritora y socióloga María Pía López señaló que «sus investigaciones son absolutamente nuevas e ineludibles». El periodista Ricardo Ragendorfer subrayó que Walsh ejerció «la solidez con la que sobrellevó hasta el final su condición de intelectual orgánico de una causa política». Ningún homenaje está completo sin reconocer que Walsh no eligió la comodidad del género, sino el riesgo de la verdad como práctica política.

El presente: récord de ataques bajo la gestión Milei

La conmemoración de este 7 de junio no puede desvincularse de una realidad alarmante. El Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) registró en 2025 un récord histórico de 278 casos de ataques contra periodistas, el número más alto desde que el organismo comenzó su monitoreo en 2008, con un aumento del 55% respecto a 2024. El presidente Javier Milei fue identificado como el principal autor, responsable de 119 de esos hechos, con insultos, descalificaciones y acciones directas de hostigamiento.

El informe de FOPEA, titulado «El periodismo en riesgo de silencio», también documentó que en 2024 hubo 11 acciones judiciales contra periodistas; en 2025, esa cifra trepó a 30. El número total de agresiones, incluyendo métricas más amplias de discurso estigmatizante, alcanzó las 728 incidencias registradas por distintas organizaciones de monitoreo, según surge de relevamientos del propio FOPEA y de medios especializados. En el análisis de esa cifra, Milei fue responsable del 85% de los casos de discurso estigmatizante contra comunicadores.

El presidente de FOPEA, Fernando Stanich, fue contundente: «El problema no es solamente la crítica presidencial, sino el insulto de la máxima autoridad del país, amplificado por una militancia digital dispuesta a potenciar ese mensaje de odio contra los periodistas». Stanich alertó que el discurso estigmatizante «se amplifica cuando proviene del poder político» y advirtió que hay que «encender las luces de alerta porque se están empezando a pasar límites que no se deberían pasar».

El caso Pablo Grillo: cuando la represión apunta a la cámara

El cuerpo más elocuente de este estado de situación tiene nombre, apellido y rostro: Pablo Grillo, fotoperiodista de 35 años que el 12 de marzo de 2025 cubría la marcha de jubilados frente al Congreso de la Nación cuando un efectivo de la Gendarmería Nacional, el cabo primero Héctor Guerrero, le disparó una granada de gas lacrimógeno que le impactó de lleno en la cabeza. El proyectil le produjo fractura de cráneo y pérdida de masa encefálica. Grillo permaneció casi tres meses en coma inducido en la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital Ramos Mejía y no fue dado de alta definitiva hasta febrero de 2026, tras diez meses de internación.

El Cuerpo Médico Forense, en su informe presentado en abril de 2026 ante el juzgado federal número 1, advirtió que las lesiones pusieron en riesgo su vida y que podrían derivar en secuelas neurológicas permanentes. En diciembre de 2025, la Sala II de la Cámara Federal de Apelaciones confirmó por unanimidad el procesamiento de Guerrero por lesiones gravísimas agravadas y abuso de armas.

Pablo, que en abril de 2026 habló públicamente por primera vez para confirmar que sus fotos forman parte del expediente, fue categórico sobre su futuro: seguirá cubriendo protestas. Su imagen se convirtió en símbolo en cada marcha de jubilados, en banderas y remeras, y entre los trabajadores de prensa que repiten una consigna que ya es colectiva: «Todos los que llevamos una cámara somos, de alguna manera, Pablo Grillo.»

El cierre de la sala de prensa y el retroceso internacional

Entre las medidas más cuestionadas del gobierno libertario se destaca el cierre de la sala de prensa de Casa Rosada, que Milei concretó en una decisión sin precedentes en democracia. La medida fue rechazada por FOPEA, cuya secretaria Paula Moreno advirtió sobre el riesgo de un «apagón informativo» que deje a la sociedad dependiente únicamente de la información que el propio Gobierno decida difundir. La sala fue reabierta el 4 de mayo de 2026, pero el episodio dejó marcas institucionales profundas.

El impacto de ese clima sobre la reputación internacional del país fue directo y medible. La organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) ubicó a Argentina en el puesto 98 del ranking mundial de libertad de prensa 2026, once posiciones por debajo del año anterior, cuando el país ocupaba el lugar 87. El informe de RSF advirtió que «las injurias, la difamación y las amenazas por parte de la administración de Javier Milei hacia los periodistas y los medios críticos son una constante desde su llegada al poder», y señaló que las políticas oficiales profundizaron problemas estructurales como la concentración mediática, la precarización laboral y la opacidad en la propiedad de los medios.

El cierre de Télam y la estrategia del silencio

A ese cuadro se suma el cierre de la Agencia Télam, la agencia pública de noticias creada en 1945 para disputar la hegemonía de agencias extranjeras y que contaba con más de 700 trabajadores en todo el país. Fue una de las primeras medidas del gobierno de Milei y funcionó como señal temprana de una estrategia de desmantelamiento del ecosistema informativo público.

En ese contexto, también se documentaron acciones de la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, que pidió medidas duras contra periodistas en el marco de una causa por supuesto espionaje vinculada a audios de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. El Justicia rechazó avanzar sobre los comunicadores y revindicó la protección constitucional de las fuentes, al afirmar que los domicilios de los periodistas no podrán ser allanados salvo orden judicial fundada.

De Moreno a Walsh: la herencia que el poder teme

El Día del Periodista no es solo una fecha para los gremios ni una efeméride académica. Es la ocasión para recordar que el periodismo nació en Argentina como un acto político, como una herramienta del pueblo para conocer lo que hace el poder. Moreno lo entendió así en 1810. Walsh lo encarnó con su propia vida en 1977. El oficio que ambos practicaron, lo que Walsh llamó «el violento oficio de escribir», sigue siendo hoy un acto de resistencia frente a quienes prefieren el silencio cómplice al periodismo incómodo.En la Argentina de 2026, con 728 agresiones documentadas, un país que cae en el ranking mundial de libertad de prensa y un gobierno que borra la sala de prensa de la Casa Rosada, el homenaje más honesto a esa herencia no es el discurso sino la práctica: seguir informando, seguir investigando, seguir nombrando lo que el poder prefiere ocultar.

Libertad de prensa

ADEPA documentó los ataques de Milei al periodismo y advirtió sobre su efecto en la democracia

La Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas presentó su Informe de Libertad de Prensa en la 64ª Asamblea General y cuestionó con dureza las agresiones sistemáticas del presidente y su entorno contra los periodistas. También alertó sobre el uso de contenidos periodísticos por parte de la inteligencia artificial sin compensación a sus creadores.

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De la ORT a Tucumán: ADEPA le puso nombre y apellido a la campaña oficial contra la prensa.

Alentar a estudiantes adolescentes a abuchear periodistas. Insinuar que los comunicadores roban. Amenazar con leyes que castiguen coberturas críticas. Esas son las conductas que ADEPA puso bajo la lupa en su Informe de la Comisión de Libertad de Prensa e Información, presentado este viernes en la ciudad de San Miguel de Tucumán durante la última jornada de la 64ª Asamblea General de la entidad.

La Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) elaboró un documento que repasa los episodios más graves de los últimos seis meses y emite una advertencia que va más allá de las disputas puntuales: cuando las agresiones al periodismo provienen de la máxima autoridad del Estado y se repiten de manera sistemática, el problema deja de ser una disputa entre individuos y se convierte en una amenaza estructural a la democracia.

El Presidente en el aula: un abucheo alentado desde el poder

Uno de los episodios más graves que documenta el informe ocurrió durante una exposición del presidente Javier Milei ante alumnos de cuarto y quinto año de la Escuela ORT de Buenos Aires. Después de leer un pasaje vinculado al mandamiento «no robarás», Milei afirmó: «Esto le vendría bien a los periodistas». Ante una primera reacción del alumnado, el mandatario los alentó: «Si quieren hacerlo más fuerte, se los voy a festejar». El resultado fue un abucheo colectivo contra los periodistas presentes, celebrado por el Presidente.

Para ADEPA, el hecho resulta especialmente grave porque se produjo ante menores de edad, en un establecimiento educativo y con la investidura presidencial comprometida. «El jefe del Estado no se limitó a cuestionar una cobertura o a discutir una información: incentivó a menores de edad a manifestar hostilidad hacia una actividad indispensable para la democracia», señaló la entidad en el documento.

Caputo y la amenaza de una ley para silenciar críticas

El otro episodio destacado es del 25 de agosto pasado, cuando el ministro de Economía, Luis Caputo, reaccionó ante una publicación periodística que consideró falsa y afirmó que «la Justicia debería actuar» y que era necesaria «una ley que castigue este tipo de conductas».

ADEPA advirtió que una norma de ese tipo «podría otorgar a las autoridades un poder incompatible con los estándares democráticos de libertad de expresión» y generaría «un fuerte efecto inhibitorio sobre la investigación y la difusión de asuntos de interés público». La entidad subrayó que la crítica al periodismo es legítima y necesaria, pero que el agravio y la estigmatización, especialmente cuando provienen de quienes ejercen altas responsabilidades públicas, «deterioran el debate democrático y pueden generar un efecto contagio sobre el conjunto de la sociedad».

La asimetría del poder que convierte el insulto en política

El informe de ADEPA pone el foco en un elemento que suele invisibilizarse en el debate sobre los ataques al periodismo: la asimetría entre quien agrede y quien es agredido. Cuando el insulto proviene de la máxima autoridad estatal y se repite sistemáticamente, esa asimetría transforma el episodio en un problema que excede ampliamente una disputa entre individuos.

«Cuando el periodismo es descalificado, hostigado o silenciado desde posiciones de poder, se debilita la confianza social en las fuentes verificadas», señaló la entidad. Y agregó: «Sin medios sostenibles, independientes y respetados, la sociedad queda más expuesta a la desinformación, la polarización y la incapacidad de arribar a los consensos que preservan una convivencia armónica».

Inteligencia artificial: el otro frente de la amenaza

Junto a la cuestión de los ataques políticos, ADEPA incluyó en su informe una alerta sobre las implicancias de la inteligencia artificial para el ecosistema mediático. La entidad sostuvo que «la utilización indiscriminada de contenidos protegidos para entrenar modelos de lenguaje y alimentar algoritmos de búsqueda, sin la debida compensación a sus creadores, amenaza la viabilidad económica de la prensa».

En ese sentido, ADEPA destacó «la necesidad de fortalecer la sustentabilidad de los medios, proteger la propiedad intelectual y construir nuevas reglas de equilibrio con las plataformas y los grandes actores tecnológicos, cuyo uso de contenidos periodísticos debe reconocer el valor del trabajo profesional que los produce». La entidad advirtió que estos desafíos deben abordarse como problemas estructurales para el futuro del periodismo, no como fenómenos aislados.

El documento cerró con una definición política que resume el espíritu de la Asamblea: «Defender la libertad de prensa implica también garantizar la existencia de redacciones sólidas, medios sostenibles y voces locales capaces de contribuir a una democracia plural».

Lo que tenés que saber

  • ADEPA presentó su Informe de Libertad de Prensa en la 64ª Asamblea General realizada en San Miguel de Tucumán.
  • La entidad cuestionó a Milei por alentar a alumnos de la Escuela ORT a abuchear a periodistas durante una exposición presidencial.
  • También criticó al ministro Caputo por amenazar con una ley que castigue coberturas periodísticas que el Gobierno considere falsas.
  • ADEPA alertó que los ataques sistemáticos desde el poder deterioran la confianza social en las fuentes verificadas y pueden generar un «efecto contagio».
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