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“Dentro de 50 años se hablará de la Doctrina Bullrich”: el blindaje de Caputo a una gestión represiva

El asesor presidencial despidió a la ministra saliente con un elogio desmedido que consolida el respaldo del núcleo duro libertario a las políticas de mano dura implementadas durante su gestión. Bullrich deja Seguridad para asumir como senadora el 10 de diciembre.

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★ La renuncia de Patricia Bullrich al Ministerio de Seguridad, efectiva desde este 1° de diciembre, provocó una reacción inmediata del entorno presidencial. Santiago Caputo, el asesor que opera en las sombras del poder libertario, utilizó sus redes sociales para dedicarle un mensaje de fuerte respaldo ideológico a la funcionaria saliente, en lo que constituye un nuevo capítulo del blindaje oficial a las políticas represivas implementadas durante el primer año de gobierno de Javier Milei.

El elogio de Caputo y la consagración de un modelo autoritario

«Dentro de cincuenta años se hablará de la ‘Doctrina Bullrich’ como aquella que cambió el paradigma de la seguridad en Argentina. Felicitaciones Bullrich. Tu paso por el Ministerio de Seguridad ha sido un punto de inflexión en la historia de nuestro país», escribió Caputo en su cuenta de redes sociales, firmando con las iniciales «TMAP» (todo marcha acorde al plan), una de sus marcas características.

El mensaje del asesor presidencial no es casual ni inocente. Al elevar la gestión de Bullrich a la categoría de «doctrina» y proyectar su influencia cincuenta años hacia el futuro, Caputo consolida el respaldo del sector más influyente del Gobierno a un modelo de seguridad que ha sido cuestionado por organizaciones de derechos humanos y sectores políticos opositores por su énfasis en la represión antes que en la prevención.

La utilización del término «Doctrina Bullrich» sugiere la intención oficial de instalar su enfoque sobre el manejo de fuerzas federales y la denominada «lucha contra el crimen» como un modelo a seguir. Sin embargo, esta gestión dejó una serie de interrogantes y controversias que exceden las operaciones de seguridad tradicionales.

La carta de renuncia: orden, «argentinos de bien» y continuidad

En su carta formal dirigida a Milei, fechada con efectividad al 1° de diciembre, Bullrich presentó su renuncia recordando que recibió «el mandato claro» de «cuidar a los argentinos, cuidar a quienes nos cuidan, enfrentar al crimen con decisión y recuperar el orden en las calles». La funcionaria agradeció «la confianza» y «el respaldo de todo el equipo» que la acompañó durante su gestión.

La ministra saliente confirmó que el 10 de diciembre asumirá como senadora nacional, donde aseguró que continuará defendiendo «las reformas que el país necesita» y los valores de «instituciones fuertes, ley, orden y un país donde los argentinos de bien puedan vivir y progresar en libertad». La expresión «argentinos de bien», repetida en el discurso oficial libertario, remite a una división binaria de la sociedad que históricamente ha sido utilizada para legitimar políticas represivas.

Monteoliva: garantía de continuidad

Bullrich dedicó palabras de respaldo a su sucesora, Alejandra Monteoliva, a quien describió como alguien «capaz de continuar con la doctrina que hoy logró el orden en el país», destacando su «capacidad, experiencia y compromiso» para profundizar la política de seguridad. La designación de Monteoliva garantiza la continuidad de un modelo que ha sido caracterizado por organizaciones sociales y de derechos humanos como de fuerte contenido represivo.

Una gestión bajo la lupa

La gestión de Bullrich al frente del Ministerio de Seguridad estuvo marcada por una serie de medidas que generaron preocupación en organismos de derechos humanos. Según organizaciones consultadas que prefieren mantener anonimato, el protocolo antipiquetes implementado por la funcionaria ha sido utilizado como herramienta de criminalización de la protesta social, afectando el derecho constitucional a manifestarse.

De acuerdo a versiones periodísticas y reportes de medios nacionales, durante su gestión se registraron denuncias por uso desproporcionado de la fuerza en operativos de seguridad, particularmente en contextos de movilizaciones sociales. Organizaciones de derechos humanos han advertido que el énfasis en el «orden» por sobre otros derechos fundamentales representa un retroceso en materia de garantías democráticas.

La denominada «Doctrina Bullrich», según se desprende del análisis de sus declaraciones públicas y medidas implementadas, se caracterizó por priorizar la represión del conflicto social antes que abordar sus causas estructurales, por un discurso que criminaliza la protesta, y por el fortalecimiento de las facultades represivas de las fuerzas federales sin mecanismos claros de control ciudadano.

Del Ministerio al Senado: la estrategia política

El paso de Bullrich al Senado no implica un alejamiento del poder, sino una reconfiguración de su rol en el proyecto libertario. Desde el Congreso, la exministra tendrá la capacidad de impulsar las reformas legislativas que consoliden el modelo de seguridad implementado durante su gestión, blindándolo con rango de ley.

La carta de renuncia concluye con un agradecimiento final al Presidente y un saludo formal, pero el mensaje político es claro: la gestión de Bullrich no termina, se institucionaliza. Y el blindaje de Santiago Caputo lo confirma.

Puntos clave:

• Santiago Caputo calificó la gestión de Bullrich como «Doctrina» que «cambió el paradigma de la seguridad» y será recordada en cincuenta años

• Patricia Bullrich renunció al Ministerio de Seguridad con efectividad desde el 1° de diciembre para asumir como senadora el 10 de diciembre

• Alejandra Monteoliva asumirá la cartera con el mandato de «continuar con la doctrina» implementada por Bullrich

• Organizaciones de derechos humanos han cuestionado la gestión de Bullrich por priorizar la represión sobre la prevención y criminalizar la protesta social

• El traspaso al Senado permitirá a Bullrich impulsar reformas legislativas que consoliden el modelo de seguridad implementado

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Artistas y referentes del cine salieron a la calle por Memoria, Verdad y Justicia

Referentes de la cultura marcharon a Plaza de Mayo a 50 años del golpe; defendieron el cine nacional y la democracia ante el ajuste.

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★ La conmemoración del Día de la Memoria, Verdad y Justicia en Buenos Aires este martes 24 de marzo de 2026 alcanzó una magnitud histórica al cumplirse 50 años del inicio de la última dictadura cívico militar. En un contexto de fuerte retroceso en las políticas estatales de fomento a las artes, una columna compacta de figuras del espectáculo se integró a la movilización masiva para manifestar su rechazo al negacionismo y a la desfinanciación de los organismos de cultura. Bajo la consigna de «Cine argentino unido», actores, directores y trabajadores del sector audiovisual transformaron su presencia en un acto de resistencia política frente a la actual gestión de gobierno.

​El frente cultural contra el vaciamiento estatal

​La organización “Cine argentino unido”, movimiento que nuclea a diversos sectores de la industria cinematográfica, encabezó la columna que agrupó a referentes con amplia trayectoria y compromiso social.

La presencia de figuras como Lali Espósito, Nancy Dupláa y Pablo Echarri no fue un hecho aislado ni meramente fotográfico; se dio en el marco de una defensa explícita de la educación pública y la soberanía cultural.

Según fuentes del ámbito audiovisual consultadas por este medio, la movilización de este año tuvo un carácter urgente debido al desmantelamiento de programas de fomento y la estigmatización constante que sufren los artistas por parte de sectores del oficialismo.

​Un registro de identidad y coherencia política

​A través de registros compartidos en redes sociales, se pudo constatar la participación activa de Julieta Díaz, Jorgelina Aruzzi, Gloria Carrá y el escritor Daniel Handler. Estos artistas se sumaron al reclamo de los organismos de derechos humanos por la continuidad de los juicios de lesa humanidad y el fortalecimiento de un Estado eficiente que garantice el acceso a la cultura.

Por su parte, la conductora Florencia de la V también registró su presencia en las inmediaciones del microcentro porteño, sumándose al pedido de Memoria, Verdad y Justicia en una jornada donde la emoción y la reivindicación de los derechos laborales y sociales fueron los ejes centrales.

​La cultura como trinchera frente al ajuste

​El sector cultural es uno de los más golpeados por las políticas de privatización y el recorte de recursos estratégicos. La manifestación del colectivo de actores en esta fecha emblemática funcionó como un recordatorio de que la identidad nacional se construye sobre la base de la memoria histórica.

Ante el discurso de confrontación que emana de las esferas del poder ejecutivo nacional, la unidad de estos referentes en la Plaza de Mayo reafirmó la importancia de la solidaridad y el reconocimiento del otro como herramientas fundamentales para sostener la democracia y la autodeterminación de los pueblos frente a los condicionamientos externos y el sobreendeudamiento.

​Puntos clave

  • ​Referentes de la cultura marcharon bajo la bandera de “Cine argentino unido”.
  • ​Se cumplieron 50 años del último golpe de Estado en Argentina.
  • ​Figuras como Lali Espósito, Nancy Dupláa y Flor de la V reclamaron por los derechos humanos.
  • ​La movilización incluyó consignas en defensa del cine, la educación y la democracia.
  • ​El sector artístico manifestó su rechazo al vaciamiento de las políticas culturales estatales. ★

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