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“Todos los días una fábrica cierra, pero ninguna abrió en dos años”: alerta de metalúrgicos, tras desplome del 44,3%

Carlos Gutiérrez, secretario general de la CGT Zárate-Campana, advirtió sobre el cierre masivo de fábricas mientras la actividad metalúrgica cayó 4,6% interanual en octubre. La utilización de capacidad instalada se desplomó al 44,3%, uno de los niveles más bajos de la historia.

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★ La economía argentina atraviesa un proceso de «industricidio» que está reemplazando empleos industriales por trabajos precarizados en aplicaciones como Uber o Rappi, alertó Carlos Gutiérrez, secretario general de la CGT de Zárate-Campana y mando medio de Toyota. La denuncia del dirigente sindical se produce en un contexto de fuerte retroceso de la actividad metalúrgica y cierre sostenido de fábricas durante el primer año del gobierno de Javier Milei.

«Todos los días una empresa se achica, suspende, despide o directamente cierra, pero ¿qué empresas abrieron en estos dos años? Ninguna», advirtió Gutiérrez, quien además disputa la conducción nacional de la Asociación de Supervisores de la Industria Metalmecánica de la Argentina (ASIMRA).

Los números de la debacle industrial

La actividad en la industria metalúrgica cayó 4,6% interanual en octubre, según el informe de la Asociación de Industriales Metalúrgicos (ADIMRA). Este retroceso borró los pequeños avances que el sector había conseguido desde el año pasado. En términos mensuales, hubo un leve movimiento positivo del 0,3%, pero resultó insuficiente para compensar las fuertes contracciones previas.

El dato más alarmante es que, en lo que va de 2025, el crecimiento acumulado es prácticamente nulo (0,1%) y la producción está 17,7% por debajo de los niveles de mediados de 2023. La utilización de la capacidad instalada se desplomó al 44,3%, uno de los valores más bajos de toda la serie histórica, similar a los meses más duros de la pandemia. En otras palabras, más de la mitad de las máquinas del sector metalúrgico están paradas o trabajando a medias.

«Industricidio»: la continuidad de Martínez de Hoz y Cavallo

Gutiérrez, psicólogo social de profesión, no ahorró críticas al modelo económico libertario. «Al programa económico le pueden poner el nombre que quieran, pero nosotros lo llamamos industricidio, continuidad de Martínez de Hoz y Cavallo, que significa pérdida de la capacidad productiva y el capital social acumulado por generaciones de argentinos», afirmó.

La referencia a José Alfredo Martínez de Hoz, ministro de Economía de la última dictadura militar, y a Domingo Cavallo, impulsor de las privatizaciones y la convertibilidad en los años 90, no es casual. Ambos períodos están marcados en la memoria colectiva argentina como etapas de profunda desindustrialización y desmantelamiento del aparato productivo nacional.

La autocrítica sindical y el voto obrero a Milei

Las críticas de Gutiérrez también apuntaron hacia un sector del sindicalismo, en particular hacia Luis García Ortiz, quien conduce ASIMRA a nivel nacional desde hace cuarenta años y con quien mantiene un conflicto judicial en reclamo de «elecciones limpias».

«Los sindicatos siempre tuvimos, además de la responsabilidad de discutir salarios, la de crear conciencia nacional y conciencia de clase. Yo observo que el nuestro se desentendió de esa obligación y eso explica, al menos en parte, que haya pibes que laburan en una fábrica pero votan a Milei y celebran las importaciones», señaló.

El dirigente planteó una autocrítica poco frecuente en el movimiento obrero tradicional. «Milei supo interpelarlos y nosotros no. ¿Esos pibes de veintipico no nos están diciendo algo? No podemos seguir ignorando esa realidad. Peor, no podemos enojarnos con ellos, tratarlos de estúpidos», advirtió.

Tecnología, trabajo y la necesidad de un debate urgente

Gutiérrez consideró urgente «discutir la robotización, la incorporación de IA, los cambios drásticos que la tecnología le impone al mundo laboral». Sin embargo, aclaró que la discusión no debe plantearse desde la oposición, «sino para encontrar la integración más inteligente desde el interés de los trabajadores».

«Siempre hay opciones. Brasil, nuestro vecino y socio comercial, acaba de aprobar una reforma tributaria que es justicia social, es una de las cabezas de los BRICS, tiene mercados de exportación para hacer dulce. El que no esté en condiciones de llevar adelante esa pelea, que se vaya a la casa a disfrutar de los nietos», afirmó.

La trampa del cuentapropismo: Uber y Rappi como espejismo

Uno de los señalamientos más contundentes del sindicalista apuntó a desmontar la narrativa oficial que presenta el trabajo en aplicaciones como solución al desempleo. «Ahora el desempleo se barre bajo la alfombra del cuentapropismo: autos para Uber y motos para Rappi. Pero es mentira que eso es laburo, es una especie de ilusión», denunció.

Gutiérrez desglosó la trampa económica detrás de estas plataformas: «Si metés en la cuenta el mantenimiento del auto, el desgaste, lo que hacés es comerte el capital. Y encima, manejando doce horas por día o más. Si compraste un auto cero y lo vendés con más de trescientos o cuatrocientos mil kilómetros, ¿cuánto perdiste? Además, ¿quién le presta guita a un chofer precarizado para renovar su unidad?».

El análisis del dirigente expone una realidad que excede las estadísticas oficiales: el reemplazo de empleo industrial registrado, con derechos laborales y protección sindical, por formas de trabajo precarizado que obligan al trabajador a asumir todos los costos y riesgos de la actividad, sin ninguna de las garantías del empleo formal.

Un modelo que destruye el tejido productivo

La denuncia de Gutiérrez se inscribe en un contexto más amplio de profunda transformación regresiva de la estructura económica argentina. De acuerdo a datos del INDEC y análisis de cámaras empresariales consultados por medios especializados, el sector industrial ha sido uno de los más castigados por las políticas de apertura comercial indiscriminada y la falta de protección a la producción nacional implementadas desde diciembre de 2023.

Organizaciones sindicales de diversos sectores han alertado que el cierre de fábricas no solo implica la pérdida de puestos de trabajo directos, sino la destrucción de cadenas de valor completas, la desaparición de conocimiento técnico acumulado y la pérdida de soberanía económica.

El interrogante que plantea el dirigente de Zárate-Campana es si la sociedad argentina está dispuesta a aceptar la sustitución definitiva de su base industrial por un modelo de servicios precarizados, o si todavía es posible una discusión sobre qué tipo de desarrollo productivo se necesita para garantizar trabajo digno y desarrollo soberano.

Puntos clave:

• La actividad metalúrgica cayó 4,6% interanual en octubre y la producción está 17,7% por debajo de los niveles de mediados de 2023

• La utilización de capacidad instalada se desplomó al 44,3%, uno de los valores más bajos de la historia, similar a los meses de la pandemia

• Carlos Gutiérrez denunció que el modelo económico actual es un «industricidio» que continúa las políticas de Martínez de Hoz y Cavallo

• El sindicalista advirtió que se está reemplazando empleo industrial por trabajo precarizado en aplicaciones como Uber y Rappi

• Gutiérrez planteó una autocrítica sindical sobre la necesidad de interpelar a los trabajadores jóvenes y discutir los cambios tecnológicos desde el interés de los trabajadores

Deuda externa

El FMI recortó las proyecciones de crecimiento para la Argentina

El organismo bajó su estimación para 2026 del 3,5% al 2,1% y también ajustó a la baja la previsión para 2027, al tiempo que proyecta una inflación del 32,5% para este año. Argentina sigue siendo el país más endeudado con el Fondo, con más de 56.700 millones de dólares comprometidos.

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Argentina es el país más endeudado con el FMI del mundo, con una deuda de aproximadamente 56.700 millones de dólares.

El Fondo Monetario Internacional redujo en 1,4 puntos porcentuales su proyección de crecimiento para la Argentina en 2026: de un 3,5% estimado en los informes de abril y julio, el organismo pasó a prever una expansión del PBI del 2,1% para este año. El recorte no se limitó al corto plazo. Para 2027, la previsión también cayó medio punto, del 4% al 3,5%, lejos del 4,5% que el propio FMI había proyectado el año pasado. Los números son una señal de alarma encubierta en el lenguaje técnico del organismo: la recuperación que el gobierno de Javier Milei presenta como un éxito tiene menos sustento del que la narrativa oficial admite.

Las nuevas cifras surgieron de la actualización de las Perspectivas Económicas Globales (WEO, por sus siglas en inglés), que el FMI difundió este lunes en el marco de sus reuniones conjuntas con el Banco Mundial en Tailandia. El dato fue publicado por la Agencia de Noticias Argentina (NA).

Inflación: el otro número que no cierra

En materia de precios, el FMI proyectó que la inflación acumulada en Argentina cerrará 2026 en el 32,5%, cifra que supera en 2,1 puntos porcentuales la estimación que el propio organismo había publicado en abril (30,4%). El dato de julio no incluyó actualizaciones de inflación para el país, por lo que la comparación directa es con ese primer número de la primavera boreal.

En perspectiva, el 32,5% proyectado para este año representa una mejora respecto del 41,9% que el FMI registró para 2025. Sin embargo, la desaceleración inflacionaria se da sobre una base ya devastada por las devaluaciones y el tarifazo acumulado desde diciembre de 2023, por lo que el alivio relativo no se traduce en recuperación del poder adquisitivo real de los trabajadores y jubilados argentinos.

Para 2027, el FMI prevé que la inflación descenderá al 21,2%, aunque ese número supera en 5,5 puntos la proyección de abril pasado, que había sido del 15,7%. Una corrección al alza que evidencia que las metas del organismo se alejan sistemáticamente a medida que los datos reales las desmienten.

Desempleo y cuenta corriente: señales mixtas

El FMI también proyectó un leve aumento de la tasa de desempleo: del 7,4% registrado en 2025 al 7,6% en 2026, con una baja prevista al 7,1% para 2027. En cuanto a la balanza por cuenta corriente, el organismo estimó que Argentina pasó de un saldo negativo del 1,1% del PBI en 2025 a un superávit del 0,6% tanto para 2026 como para 2027, una mejora vinculada al ajuste de importaciones y al esquema de control cambiario vigente.

La deuda como telón de fondo

Detrás de todos estos números aparece el dato que el discurso oficial sistemáticamente minimiza: Argentina sigue siendo el país que más dinero debe al FMI en términos absolutos, con una deuda que asciende a unos 56.700 millones de dólares. En abril de 2025, el gobierno de Milei firmó un acuerdo de Facilidades Extendidas con el organismo por 20.000 millones de dólares, con desembolsos iniciales de 12.000 millones, metas de disciplina fiscal y acumulación de reservas. Ese acuerdo condiciona la política económica con una rigidez que los números del WEO reflejan con claridad.

El Foro Economía y Trabajo, un colectivo de economistas vinculados al movimiento sindical que ha publicado documentos de análisis estructural sobre la economía argentina, alertó en mayo de 2026 que los vencimientos de capital e intereses del período 2026-2030 superan los 13.400 millones de dólares solo en concepto de intereses, y que los picos de vencimientos se concentrarán entre 2027 y 2032. El escenario que el FMI dibuja para esos años, con proyecciones ya recortadas y en proceso de revisión permanente, no augura un camino despejado.

El mundo crece más; América Latina, menos que lo previsto

En el plano global, el FMI elevó su previsión de crecimiento mundial para 2026 al 3,1%, 0,1 puntos porcentuales por encima de la proyección de julio, impulsado principalmente por las economías que se benefician del auge de la inversión en inteligencia artificial, que compensaron el impacto de los conflictos en Oriente Medio. Para América Latina y el Caribe, en cambio, el organismo fijó un crecimiento del 2,3% para este año, una décima menos que lo previsto en julio, y del 2,5% para 2027, dos décimas por debajo de la estimación anterior. La región, como Argentina, crece menos de lo que el FMI anticipaba.

Lo que tenés que saber

  • El FMI recortó la proyección de crecimiento de Argentina para 2026 del 3,5% al 2,1%, y para 2027 del 4% al 3,5%.
  • La inflación proyectada para 2026 es del 32,5%, superando en 2,1 puntos la estimación de abril; para 2027 se proyecta un 21,2%, también por encima de lo previsto.
  • Argentina es el país más endeudado con el FMI del mundo, con una deuda de aproximadamente 56.700 millones de dólares.
  • El desempleo subirá levemente al 7,6% en 2026 antes de bajar al 7,1% en 2027, según las proyecciones del organismo.
  • Para América Latina y el Caribe, el FMI también recortó su previsión de crecimiento para 2026 a 2,3%, una décima menos que en julio.
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