Geopolítica 🌎
Delcy Rodríguez se cansó de EEUU: “Ya basta de las órdenes de Washington”
Las declaraciones se produjeron días después de un ataque estadounidense contra una embarcación cerca de la costa venezolana que dejó dos muertos. Fue el primer bombardeo ordenado por la Casa Blanca tras la detención de Maduro, ocurrida el 3 de enero.
La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, endureció su discurso contra Estados Unidos y reclamó que la administración de Donald Trump “tome distancia” de los asuntos internos del país caribeño. El mensaje llegó en un momento de máxima tensión bilateral, atravesado por operaciones militares estadounidenses en el litoral venezolano y un complejo tablero político interno tras la captura del ex presidente Nicolás Maduro.
Rodríguez habló ante trabajadores petroleros en Puerto La Cruz, uno de los nodos energéticos del oriente venezolano. Allí denunció una injerencia directa de Washington y pidió que las disputas políticas se diriman sin tutelas externas. “Que la política venezolana resuelva nuestras diferencias y nuestros conflictos internos. Esta República ha pagado un precio muy alto por tener que enfrentar las consecuencias del fascismo y el extremismo”, afirmó. Y remató con una consigna clara: “Ya basta de las órdenes de Washington”.
Escalada militar y un litoral bajo fuego
Las declaraciones se produjeron días después de un ataque estadounidense contra una embarcación cerca de la costa venezolana que dejó dos muertos. Fue el primer bombardeo ordenado por la Casa Blanca tras el secuestro de Maduro, ocurrida el 3 de enero. El Comando Sur confirmó la operación y sostuvo que el objetivo era un buque “operado por organizaciones terroristas designadas” y vinculado a rutas de narcotráfico en el Pacífico oriental.
Desde septiembre, Estados Unidos reconoce al menos 32 ataques contra 36 embarcaciones supuestamente ligadas al tráfico de drogas en cercanías de Venezuela. Sin embargo, no difundió pruebas ni identidades de las víctimas. Con el último episodio, las muertes acumuladas ascenderían a 112, un dato que Caracas utiliza para denunciar violaciones a la soberanía y exigir explicaciones en foros internacionales.
Energía, pragmatismo y advertencias
En paralelo al tono confrontativo, Rodríguez volvió a pedir “no tener miedo” a discutir una agenda energética con Estados Unidos. El mensaje sugiere un pragmatismo selectivo: firmeza política y retórica soberanista, combinadas con la apertura a conversaciones en un sector, el petrolero, clave para la economía venezolana y para el mercado energético global. La ambigüedad no es casual: la energía aparece como uno de los pocos terrenos donde ambas capitales mantienen canales técnicos aun en contextos de máxima fricción.
Presos políticos: liberaciones parciales y cifras en disputa
Mientras se recalienta el frente externo, el interno muestra movimientos contradictorios. La ONG Foro Penal confirmó la excarcelación de al menos 80 presos políticos durante la madrugada del domingo, en operativos verificados por activistas en distintas provincias. “El registro es parcial y puede aumentar”, advirtió su presidente, Alfredo Romero. El vicepresidente de la entidad, Gonzalo Himiob, pidió cautela hasta completar las verificaciones.
El dato convive con una brecha persistente entre los números de las organizaciones de derechos humanos y los del Ejecutivo, que habló previamente de más de 600 liberaciones. Según Foro Penal, unas 780 personas continúan detenidas por motivos políticos, una cifra que mantiene encendidas las alertas internacionales y condiciona cualquier intento de deshielo diplomático.
Un tablero regional en movimiento
El endurecimiento de Caracas ocurre en un contexto regional volátil, con cruces retóricos y gestos de fuerza que reconfiguran alianzas. Para el gobierno venezolano, la narrativa es clara: soberanía primero, rechazo a la injerencia y denuncia de operaciones militares sin respaldo probatorio. Para Washington, el foco sigue puesto en seguridad y narcotráfico, con acciones unilaterales que elevan el costo político y humanitario.
Entre ambos, la energía aparece como válvula de negociación y las liberaciones, como señales tácticas bajo escrutinio. El equilibrio es frágil. Y, como dejó en claro Rodríguez, Caracas no está dispuesta a aceptar que las decisiones se tomen fuera de sus fronteras.
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El caso Apablaza y el nuevo Plan Cóndor: el trasfondo del encuentro entre Milei y Kast
El Gobierno argentino reactivó el pedido de captura del ex guerrillero chileno tras un fallo judicial que revocó su refugio, en medio de la visita oficial de la ultraderecha trasandina.
★ En un movimiento que coincide con la inminente llegada al país del presidente chileno José Antonio Kast, la justicia argentina y las fuerzas de seguridad aceleraron el proceso de extradición de Galvarino Apablaza. El exlíder del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), quien residió en Argentina durante más de veinte años bajo el estatus de refugiado político, no fue hallado en su domicilio de Moreno durante un operativo de la Policía Federal. La orden de detención, emitida por la jueza federal María Servini, busca cumplir con el requerimiento de la justicia de Chile por el asesinato del senador Jaime Guzmán en 1991.
El refugio como frontera democrática
La situación de Apablaza, de 75 años, representa un punto de inflexión en la política de derechos humanos de la región. En 2010, bajo la gestión de Cristina Fernández de Kirchner, la Comisión Nacional para los Refugiados (CONARE) otorgó al ciudadano chileno el asilo político, al considerar que en su país de origen no estaban garantizadas las condiciones para un juicio justo debido a la persistencia de enclaves del pinochetismo en el Poder Judicial. Aquella decisión bloqueó la entrega de Apablaza, a pesar de que la Corte Suprema de Justicia había autorizado la extradición previamente.
Con el ascenso de Javier Milei al Ejecutivo y el retorno de la derecha dura en Chile, el escenario legal giró drásticamente. En febrero de 2026, una cámara federal confirmó la revocación del refugio, una medida que la defensa de Apablaza calificó como ilegal. Los abogados del exdirigente sostienen que la medida no está firme y que aún rigen las protecciones de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, que impiden la devolución de una persona a un Estado donde su vida o libertad corran peligro por causas políticas.
Una agenda de impunidad y coordinación represiva
La visita de José Antonio Kast a Buenos Aires, programada para este domingo, tiene como eje central la seguridad y la cooperación ideológica entre ambas administraciones. Según fuentes diplomáticas consultadas, el «caso Apablaza» figuraba como un punto prioritario en la agenda bilateral. La sincronía entre el fallido operativo policial en Moreno y el arribo del mandatario chileno sugiere una coordinación política que busca saldar una deuda histórica de la derecha trasandina con el legado de Jaime Guzmán, ideólogo de la constitución de la dictadura de Augusto Pinochet.
El plan coordinado, según informaron autoridades chilenas, contemplaba el traslado inmediato de Apablaza en un vuelo de la Policía de Investigaciones de Chile (PDI) para recluirlo en la Cárcel de Alta Seguridad de Santiago. Tras el fracaso de la captura, el Ministerio del Interior de Chile solicitó formalmente informes a Buenos Aires, mientras que el gobierno de Milei ratificó que la búsqueda continúa para garantizar la entrega del militante.
Antecedentes de una causa politizada
El asesinato de Jaime Guzmán y el secuestro de Cristián Edwards son los cargos que la justicia chilena imputa a Apablaza como presunto autor mediato. Sin embargo, la trayectoria del exguerrillero está marcada por su resistencia activa contra la dictadura de Pinochet, lo que le valió el reconocimiento de diversos organismos sociales y políticos que ven en este proceso una persecución política tardía. Durante el gobierno de Mauricio Macri, ya se realizaron intentos para quitarle el estatus de refugiado, pero las presentaciones judiciales de la defensa lograron postergar la definición hasta el actual contexto de alineamiento total entre la Casa Rosada y el Palacio de La Moneda bajo el signo de la ultraderecha.
Puntos clave
- La jueza federal María Servini ordenó la detención de Galvarino Apablaza para hacer efectiva su extradición.
- El operativo de la Policía Federal en el partido de Moreno resultó fallido y el exdirigente es buscado como prófugo.
- La defensa sostiene que la revocación de su estatus de refugiado no es una decisión firme.
- El operativo coincide con la visita oficial del presidente chileno José Antonio Kast a la Argentina.
- Apablaza contaba con protección política en el país desde el año 2010. ★
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