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Asesinan a un periodista en Acapulco, el segundo en una semana en México

Matus, fundador y director del portal de noticias Lo Real de Guerrero, que informa sobre la violencia que se vive en esa región de México, fue baleado ayer cuando se disponía a abordar su automóvil.

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El periodista mexicano Nelson Matus fue asesinado a balazos en el puerto turístico de Acapulco, al sur, y se convirtió en el segundo profesional de la prensa mexicana asesinado en una semana en el país, informó la fiscalía regional.

Matus, fundador y director del portal de noticias Lo Real de Guerrero, que informa sobre la violencia que se vive en esa región de México, fue baleado ayer cuando se disponía a abordar su automóvil en el estacionamiento de una tienda de bajo costo ubicada en bulevar Vicente Guerrero, en la colonia Emiliano Zapata, en Acapulco, indicó la fiscalía en un comunicado.

De acuerdo con el medio local El Heraldo, cuando el periodista estaba llegando a su auto arribaron sujetos armados que comenzaron a dispararle a quemarropa. Las balas impactaron en la cabeza y otras partes del cuerpo, que quedó tirado al lado del vehículo.

Los atacantes huyeron tras cometer el crimen.

Ya se inició una investigación por «el delito de homicidio calificado con arma de fuego», anticipó la fiscalía.

Matus tenía 15 años de experiencia como periodista y se especializaba en la cobertura de hechos violentos, indicó Balbina Flores, delegada en México de la organización de libertad de prensa Reporteros Sin Fronteras (RSF), informó la agencia de noticias AFP.

La nota más reciente de Lo Real de Guerrero se publicó ayer mismo y trataba sobre el hallazgo de «restos humanos en bolsas negras (…) a un costado del hotel la Palapa», en Acapulco.

En agosto de 2019 Matus fue atacado sobre el bulevar Vicente Guerrero, en la colonia Postal, también en Acapulco, pero resultó ileso.

Matus es el segundo periodista en actividad asesinado en una semana en México, considerado uno de los países más peligrosos en el mundo para los comunicadores.

El 8 de julio, el cuerpo de Luis Martín Sánchez, corresponsal del periódico La Jornada en Nayarit (noroeste), fue encontrado con signos de violencia luego de ser reportado como desaparecido.

En la últimas semanas, los ataques a reporteros en Acapulco no han parado.

Hombres armados atacaron a balazos al administrador de dos páginas de noticias de Facebook, Alan Castro Abarca, la madrugada del pasado lunes en la colonia Morelos, en Acapulco.

De acuerdo con el reporte policial, alrededor de las 5 de la mañana dos hombres le dispararon a Castro Abarca.

Uno de los balazos impactó en el brazo y otro en la cabeza. Castro Abarca fue trasladado al hospital, informó el medio El Universal.

Castro Abarca administra las páginas de Facebook Contactotv Guerrero y Última Línea Noticias, y es hijo del reportero Celso Castro Castro.

El 16 de junio, fue atacado a balazos José Carlos González Herrera, administrador de la página de Facebook de noticias Guerrero opinión ciudadana.

De acuerdo con RSF, desde el año 2000 fueron asesinados más de 150 periodistas en México.

Según el Gobierno, solo en 2022 se registraron 13 homicidios de reporteros y las autoridades investigan si esos hechos estuvieron relacionados con el oficio de las víctimas. La mayoría de crímenes de comunicadores sigue en la impunidad.

La organización Artículo 19 marcó el 2022 como el año más mortífero, con Veracruz (este), Guerrero y Oaxaca (sur) como los estados en los que más periodistas han sido ultimados.

El crimen de Matus estremece de nuevo a Guerrero, uno de los estados más azotados por la violencia derivada del narcotráfico, pues tiene costas en el Pacífico, una de las rutas para el transporte de drogas.

El lunes pasado, en su capital, Chilpancingo, fueron retenidos 13 agentes de seguridad mexicanos por manifestantes, presuntamente infiltrados por un grupo criminal, y fueron liberados al día siguiente tras negociaciones con el Gobierno.

Los manifestantes sitiaron esa capital de 3,5 millones de habitantes para exigir la excarcelación de dos hombres arrestados la semana previa y que según el Gobierno pertenecen a la banda narcotraficante de Los Ardillos.

«Guerrero atraviesa una situación muy compleja. Está enfrentando niveles muy altos de violencia, lo que hace más vulnerables a los periodistas de ese estado, en especial a los que cubren nota roja», explicó Balbina Flores.

«De ese estado son la mayoría de los periodistas desplazados» a otras regiones del país o el extranjero por haber sido víctimas de atentados y amenazas de muerte, añadió.

Para la delegada de RSF, «lo más grave es que muchos asesinatos de periodistas siguen impunes».

Vestidos de negro y al grito de «¡justicia!», decenas de periodistas protestaron el lunes pasado en Ciudad de México y localidades por el asesinato de Luis Martín Sánchez, excorreponsal del diario La Jornada cuyo cuerpo apareció el 8 de julio en Tepic, estado de Nayarit, donde había sido visto por última vez.

La Oficina en México del Alto Comisionado las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH) condenó el homicidio de Sánchez y dijo que el crimen debe ser investigado de manera «pronta, exhaustiva, independiente y eficaz».

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Otro argentino detenido en Brasil por racismo: esta vez, sin retorno a la vista

Un hombre de 67 años fue aprehendido en flagrancia en Copacabana tras insultar racialmente a una joven repartidora en la fila de un supermercado. A diferencia del caso Páez, el acusado es residente en Brasil y enfrenta condiciones procesales más duras.

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Otro argentino preso en Brasil: el racismo como patrón que se repite

★ A poco más de tres meses del escándalo que protagonizó la abogada argentina Agostina Páez, detenida en Río de Janeiro por realizar gestos racistas frente a empleados de un bar de Ipanema, Brasil vuelve a ser escenario de un incidente protagonizado por un ciudadano argentino. Esta vez, el acusado es José Luis Haile, de 67 años, residente en el país vecino desde hace dos años, detenido en flagrancia el lunes en una sucursal del supermercado sobre la calle Siqueira Campos, a metros de la playa de Copacabana, en Río de Janeiro.

«Negra puta»: el insulto que derivó en prisión preventiva

Según consta en la denuncia policial, la víctima es Samara Rodrigues de Lima, de 23 años, trabajadora de una aplicación de repartos. Samara se había ubicado frente a una caja que estaba por abrir en ese local para ganar tiempo con sus pedidos. La cajera demoró aproximadamente diez minutos en comenzar a atender.

Durante esa espera, Haile comenzó a quejarse en voz alta por la demora. Cuando Samara intervino para explicar que la tardanza correspondía al proceso de apertura de caja y que no era responsabilidad de la empleada, el hombre le exigió que se callara. Al negarse, Haile le dirigió el insulto «negra puta» en dos oportunidades.

La escena fue presenciada por otro ciudadano argentino que también realizaba compras en el local. Ese testigo, indignado, alertó a una patrulla de la Guardia Municipal que se encontraba en la esquina del supermercado. Los agentes detuvieron a Haile en el acto y lo trasladaron a la 12ª Comisaría de Policía Civil de Copacabana, donde quedó detenido en flagrancia por injuria racial.

Residente, no turista: una distinción clave

Un elemento diferencia este caso del de Agostina Páez y condiciona el proceso judicial de Haile: el acusado no está de vacaciones en Brasil. Según declaró ante la policía, vive en el país desde hace dos años y cuenta con residencia. Esa condición aceleró su derivación directa a una cárcel común en el barrio de Benfica, en lugar del arresto domiciliario con tobillera electrónica que tuvo Páez en sus primeras semanas, situación asociada a su estatus de turista.

La Justicia de Río de Janeiro convirtió rápidamente la detención en prisión preventiva. Desde enero de 2023, Brasil equiparó la injuria racial al delito de racismo por vía legislativa, lo que lo convierte en un delito imprescriptible, inafianzable en instancia policial y con una pena de entre dos y cinco años de reclusión.

Para Haile, las posibilidades de obtener autorización para abandonar el país durante el proceso son significativamente menores que las que tuvo Páez: al ser residente y no turista, los fundamentos procesales para una eventual morigeración de la pena o salida anticipada se reducen considerablemente.

El caso Páez: un antecedente que no cerró

El episodio de este lunes ocurre mientras el caso Páez aún no tiene sentencia firme. La abogada santiagueña fue filmada en enero de este año realizando gestos de imitación de mono frente a empleados de un bar de Ipanema. Estuvo más de 70 días bajo medidas cautelares y tobillera electrónica en Río, y solo pudo regresar a la Argentina luego del pago de una caución de aproximadamente 20.000 dólares.

Como informó este medio, el regreso de Páez al país no estuvo exento de nuevas polémicas: días después de su arribo, su padre Mariano Páez fue filmado repitiendo los mismos gestos racistas en un bar de Santiago del Estero. El hombre reconoció luego haber «reaccionado muy mal» ante lo que describió como una situación de provocación, aunque la retractación llegó después de haber intentado desmentir el video tildándolo de «trucado». La causa de Agostina Páez sigue abierta a la espera de la sentencia definitiva del juez brasileño.

El caso también tuvo derivaciones políticas en Argentina: la ministra de Seguridad Patricia Bullrich se reunió con Páez en un café, en un gesto interpretado por analistas como una reivindicación implícita de la acusada que generó críticas dentro y fuera del oficialismo.

Una pauta que se instala

La acumulación de casos de argentinos detenidos o investigados en Brasil por injurias raciales o actos de discriminación comenzó a instalarse como pauta periodística recurrente. Más allá de las circunstancias individuales de cada episodio, el fenómeno refleja la brecha entre la legislación antirracista brasileña, que desde 2023 no distingue entre injuria racial y racismo, y la percepción que algunos viajantes o residentes argentinos tienen sobre sus propias conductas en el exterior. En Brasil, ese tipo de actos no quedan en una disputa interpersonal: son delitos graves, de acción pública, imprescriptibles y con penas de prisión efectiva.

Puntos clave:

  • José Luis Haile, argentino de 67 años residente en Brasil, fue detenido en flagrancia por insultar racialmente a una joven repartidora en un supermercado de Copacabana, Río de Janeiro.
  • El incidente ocurrió en la fila de una caja y fue presenciado por otro ciudadano argentino que alertó a la Guardia Municipal.
  • La Justicia de Río convirtió la detención en prisión preventiva; Haile quedó alojado en una cárcel del barrio de Benfica.
  • A diferencia de Agostina Páez, que era turista, Haile es residente en Brasil desde hace dos años, lo que reduce sus posibilidades de obtener autorización para salir del país.
  • Desde enero de 2023, Brasil equiparó la injuria racial al racismo: el delito es imprescriptible, inafianzable y contempla penas de entre 2 y 5 años de prisión.
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