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Escándalo: Musk aparece en la lista del pedófilo y abusador Epstein

Ghislaine Maxwell, expareja y colaboradora del financista, habría entregado una lista de 100 nombres al Departamento de Justicia, en la que figura Elon Musk, su hermano y figuras de alto perfil.

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Lo que tenés que saber:

  • Elon Musk y su hermano Kimbal fueron mencionados por Ghislaine Maxwell ante el Departamento de Justicia.
  • La lista incluye líderes mundiales, figuras de Silicon Valley, miembros de la realeza y del espectáculo.
  • Maxwell ofreció los nombres durante una reunión con el fiscal adjunto Todd Blanche.
  • Existe una foto de Musk con Maxwell en una fiesta de 2014, aunque él negó conocerla.
  • Musk había acusado a Trump de no publicar archivos por aparecer en la documentación del caso.

Elon Musk y el caso Epstein: su nombre aparece en una lista clave

Elon Musk quedó vinculado al caso Jeffrey Epstein, luego de que Ghislaine Maxwell, expareja y colaboradora del financista, entregara al Departamento de Justicia una lista de 100 personas. La información fue revelada por el Daily Mail, que cita fuentes cercanas a la investigación.

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Entre los nombres figuran el propio Musk, su hermano Kimbal, destacados empresarios tecnológicos, figuras del espectáculo, líderes globales y miembros de la realeza, incluida la británica. Maxwell habría presentado la lista como parte de una estrategia legal que incluía el pedido de un nuevo juicio o un eventual indulto presidencial.

El registro de una fiesta y el “photobombing”

La única fotografía conocida que vincula públicamente a Musk con Maxwell fue tomada el 2 de marzo de 2014, en la fiesta de los Oscar organizada por Vanity Fair. La imagen fue confirmada como auténtica por el fotógrafo Kevin Mazur, descartándose cualquier manipulación digital.

En 2020, un usuario de X preguntó a Musk sobre la fotografía. El empresario respondió: “No conozco a Ghislaine en absoluto. Me hizo un photobombing en una fiesta de Vanity Fair hace varios años. La verdadera pregunta es por qué VF la invitó en primer lugar”.

Acusaciones cruzadas entre Musk y Trump

En junio, durante el deterioro de su relación con Donald Trump, Musk afirmó que el presidente se negaba a liberar los archivos del caso Epstein porque figuraba en ellos. La vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, calificó la acusación como un “episodio desafortunado”, y atribuyó las declaraciones al malestar de Musk por políticas fiscales que afectarían a sus empresas.

Rechazo oficial y controversia creciente

El Wall Street Journal reportó que la fiscal general Pam Bondi habría informado a Trump que su nombre aparece varias veces en los documentos. La Casa Blanca negó la versión. A pesar del rechazo, el propio Musk insistió en la necesidad de transparencia. “Por favor, elaboren una lista exhaustiva de todas las personas que deberían ser investigadas por la posible violación de menores de edad proporcionada por Epstein. Piensen bien e investiguen a fondo. Ordenen por la probable gravedad y frecuencia de sus delitos”, escribió.

El Departamento de Justicia no revelará nuevos archivos

Pese a la presión mediática y política, el Departamento de Justicia liderado por la administración Trump anunció a principios de julio que no divulgará más documentación sobre el caso Epstein. La decisión reavivó las teorías y especulaciones en torno a los nombres implicados y alimentó la controversia.

Geopolítica 🌎

A 25 años del 11S: la herida que Estados Unidos no puede cerrar

A un cuarto de siglo del peor atentado terrorista de la historia moderna, más de 12.000 bomberos y socorristas neoyorquinos cargan con enfermedades derivadas de las toxinas del World Trade Center. La tragedia que mató a miles en 2001 sigue cobrando víctimas silenciosas, mientras un nuevo documental recupera las voces de quienes sobrevivieron para contar que ese día no terminó nunca.

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A 25 años del 11S: cómo el miedo redefinió un país y dejó enfermos a quienes fueron a rescatar.

Más de 12.000 integrantes del Departamento de Bomberos de Nueva York (FDNY) fueron diagnosticados con al menos una enfermedad atribuida a la exposición a las toxinas del World Trade Center, y otros 4.257 desarrollaron cáncer. Veinticinco años después del ataque más devastador de la historia estadounidense, las consecuencias del 11 de septiembre de 2001 siguen destruyendo vidas en cámara lenta.

Este viernes, Estados Unidos conmemoró el vigesimoquinto aniversario del atentado que la organización terrorista Al Qaeda, comandada por el saudí Osama Bin Laden, ejecutó contra las Torres Gemelas de Nueva York, el Pentágono y en el vuelo que se precipitó en Pensilvania. Los terroristas secuestraron cuatro aviones comerciales y estrellaron dos de ellos contra los rascacielos del World Trade Center, provocando su derrumbe en directo ante los ojos del mundo. Bin Laden fue abatido el 2 de mayo de 2011 por comandos estadounidenses en Pakistán.

Un documental sobre lo que vino después

En el marco de la conmemoración, se estrenó «Punto de inflexión: 11-S y la Guerra contra el Terrorismo», un documental dirigido por Brian Knappenberger que elige una perspectiva poco explorada: en lugar de centrarse en los ataques en sí, el trabajo analiza las consecuencias políticas, sociales y culturales que los sucedieron. La producción incorpora entrevistas a hijos y familiares de víctimas que eran muy pequeños cuando ocurrió el ataque y que crecieron en un país redefinido por el miedo; examina cómo ese clima habilitó una expansión sin precedentes del poder estatal en materia de vigilancia, y cómo el fenómeno de las redes sociales fue terreno fértil para la proliferación de teorías conspirativas y desinformación sobre los hechos del 11S.

Las víctimas que el Estado prometió proteger y abandonó

Tras los ataques, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) aseguró que, luego de un «riguroso monitoreo», el agua potable y el aire en el Bajo Manhattan eran seguros. Los números que emergieron con los años desmienten esa promesa. Alrededor de un millar de integrantes del FDNY padece más de un tipo de cáncer como consecuencia de la exposición a las toxinas de los escombros. Además, 4.496 miembros están certificados con al menos una afección de salud mental, y 10.562 con una afección de salud física.

Joe Conzo, ex técnico de emergencias médicas que estuvo en la Zona Cero desde los primeros momentos, es uno de ellos. «Veinticinco años es mucho tiempo, pero no hay un solo día en que no recuerde ese día», dijo Conzo, quien en 2019 fue diagnosticado con cáncer de hígado y luego de páncreas por la exposición a las toxinas, lo que lo llevó a retirarse. «Llevo siete años en remisión», señaló el ex socorrista, hoy dedicado a la fotografía.

Conzo recordó que cuando llegó al lugar, aún antes de que se derrumbara la primera torre, vio «miles de personas que salían corriendo y solo policías y bomberos que iban en dirección contraria». Cuando el edificio colapsó, una enorme nube de polvo y escombros lo alcanzó. «Busqué agua, me lavé la cara, llamé a mi madre y busqué a mi compañero para saber si estaba bien», recordó. Luego permaneció en la Zona Cero hasta el día siguiente, ayudando a sobrevivientes. «Perdí a muchos amigos y todavía hay muchos enfermos», lamentó.

Tres días en el infierno de polvo y humo

Izzy Miranda, entonces instructor en la academia de bomberos y posteriormente presidente del sindicato de técnicos de emergencias médicas, paramédicos e inspectores de incendios del FDNY, tampoco olvidó. «Llegamos antes de que se cayera el primer edificio. Solo se veía humo y lo que parecían papeles cayendo, pero cuando mirabas bien, era gente tirándose. El primer bombero que murió allí fue porque le cayó una persona encima y lo aplastó», relató Miranda.

Cuando el edificio comenzó a derrumbarse, Miranda logró alejarse, pero la nube de polvo lo alcanzó de todas formas. «Parecía como algodón en la boca y no podía respirar. Me tiré debajo de un camión y usaba un pañuelo para proteger mi boca y nariz. Los ojos ardían», describió. Años después de luchar desde el sindicato por beneficios médicos para sus compañeros afectados, Miranda fue diagnosticado con apnea del sueño por problemas en las vías respiratorias y operado dos veces de la nariz por la exposición a los químicos. La enfermedad no distinguió entre víctimas directas y rescatistas: alcanzó a los que fueron a ayudar.

Una ciudad paralizada, un país en alerta máxima

Aquella mañana del 11 de septiembre de 2001, el caos se apoderó de Nueva York en cuestión de minutos. Las principales vías de la ciudad fueron cortadas para permitir el flujo de los organismos de seguridad y socorro. Todos los aeropuertos del país dejaron de operar, los vuelos internacionales fueron desviados a Canadá y el espacio aéreo estadounidense quedó bajo orden de cierre total. Embajadas, organismos internacionales, universidades, comercios y hasta Disneylandia cerraron sus puertas. El alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, ordenó desalojar el centro financiero y advirtió que el número de muertos podría superar los caídos en Pearl Harbor (más de 2.400). Siete horas después del primer impacto, el edificio Seven del World Trade Center, de 47 pisos, se derrumbó como consecuencia de los daños provocados por la destrucción de las torres vecinas.

El legado envenenado de la «guerra contra el terrorismo»

El 11S no solo enterró a sus víctimas directas: abrió las puertas a una reconfiguración profunda del orden mundial. La «guerra contra el terrorismo» declarada por la administración Bush derivó en las invasiones de Afganistán e Irak, conflictos que dejaron cientos de miles de muertos civiles y cuyas consecuencias geopolíticas aún se procesan. En el plano interno, el miedo instalado por los ataques justificó una expansión sin precedentes de los mecanismos de vigilancia estatal sobre la propia población estadounidense, un proceso que el documental de Knappenberger examina con distancia crítica. La pregunta que el aniversario vuelve a instalar es cuánta libertad se resignó en nombre de la seguridad, y a quiénes benefició ese intercambio.

Puntos clave

  • Más de 12.000 integrantes del FDNY fueron diagnosticados con enfermedades vinculadas a las toxinas del World Trade Center.
  • 4.257 bomberos y socorristas desarrollaron cáncer a raíz de su trabajo en la Zona Cero.
  • El documental «Punto de inflexión: 11-S y la Guerra contra el Terrorismo» examina las consecuencias políticas y sociales del atentado, no los ataques en sí.
  • Osama Bin Laden, líder de Al Qaeda y cerebro del atentado, fue abatido por comandos estadounidenses en Pakistán el 2 de mayo de 2011.
  • A 25 años del 11S, las promesas oficiales sobre la seguridad del aire y el agua en la Zona Cero quedaron desmentidas por décadas de enfermedades entre los rescatistas.
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