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Vuelven al país los primeros argentinos atrapados en Medio Oriente

Los primeros vuelos ya llegaron a Roma y desde allí los pasajeros serán trasladados a Buenos Aires. La operación de rescate fue coordinada por Cancillería y no incluyó costos cubiertos por el Estado.

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El Gobierno argentino inició esta semana el proceso de repatriación de unos 400 ciudadanos que habían quedado varados en Israel por la escalada bélica con Irán, que derivó en el cierre del espacio aéreo en Medio Oriente y la suspensión de los vuelos internacionales en Tel Aviv. El operativo fue coordinado por la Cancillería a través de la embajada en Israel y ya permitió la salida de los dos primeros contingentes hacia Europa.

Los vuelos, operados por la aerolínea IsrAir, trasladaron a unos 50 argentinos por viaje y aterrizaron en Roma entre el lunes y el martes. Para este miércoles y jueves se espera la partida de dos nuevos grupos, cada uno con alrededor de 170 personas, también desde el aeropuerto Ben Gurión, que reanudó sus operaciones tras el cese del fuego entre Israel e Irán.

Desde Italia, los pasajeros serán recibidos por personal diplomático argentino y embarcarán en vuelos de Aerolíneas Argentinas hacia Buenos Aires.

El operativo no incluyó asistencia económica

Según informó el Ministerio de Relaciones Exteriores, los argentinos repatriados debieron inscribirse voluntariamente a través de una declaración jurada y asumir todos los costos asociados al viaje, incluidos pasajes y hotelería. “No se trata de un vuelo humanitario. La repatriación se organizó como asistencia consular, no como evacuación subsidiada”, aclararon desde Cancillería.

En los últimos días, los consulados argentinos en Tel Aviv y Roma trabajaron en coordinación para gestionar los vuelos de salida y garantizar el tránsito seguro en medio de un contexto regional volátil. El operativo contó con el aval del gobierno de Benjamin Netanyahu y con la reanudación parcial de la actividad aérea dispuesta por Israel.

El conflicto terminó, pero dejó heridas abiertas

El restablecimiento de la paz en la región se produjo tras 12 días de combates y ataques cruzados, que se desataron a partir de la ofensiva israelí conocida como Operación León Ascendente. En respuesta, Irán lanzó una serie de ataques con misiles sobre territorio israelí, en lo que fue uno de los mayores enfrentamientos directos entre ambos países en las últimas décadas.

Este martes, el presidente iraní Masoud Pezeshkian anunció oficialmente el fin del conflicto y celebró lo que calificó como “la heroica resistencia de nuestra gran Nación”. En una declaración difundida por la agencia estatal IRNA, Pezeshkian acusó a Israel de haber iniciado la guerra y lo definió como un “enemigo terrorista”.

“Hoy, tras la valiente resistencia de su gran Nación, que hizo historia, presenciamos un alto al fuego y el cese de la guerra de 12 días impuesta a Irán por el aventurerismo y la incitación del régimen sionista”, afirmó el mandatario.

Riesgos persistentes para la región y preocupación internacional

Pese al acuerdo de tregua, los analistas regionales advierten que la situación en Medio Oriente sigue siendo altamente inestable. Naciones Unidas instó a ambas partes a retomar los canales diplomáticos y llamó a respetar los derechos de la población civil, que en ambos países padeció el impacto directo del conflicto.

En el plano interno, la Cancillería argentina mantiene activos sus canales de contacto con los ciudadanos que aún permanecen en la zona. Se estima que unos 2.000 argentinos residen de forma permanente en Israel, mientras que otros cientos viajan por motivos turísticos, religiosos o laborales.

Los vuelos de repatriación continuarán durante la semana, con prioridad para las personas que firmaron la declaración jurada y pudieron gestionar sus pasajes a tiempo. Desde el Ejecutivo afirmaron que “la situación está bajo control, pero no se descarta ninguna medida adicional si las condiciones de seguridad vuelven a alterarse”.

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Chat Control: la ley europea que convierte tu celular en un testigo

El Parlamento Europeo debate una normativa que obligaría a escanear mensajes privados para detectar abuso sexual infantil, incluso en aplicaciones con cifrado de extremo a extremo. El debate enfrenta la protección de la infancia contra el derecho a la privacidad de millones de usuarios y pone en cuestión el futuro de las comunicaciones digitales.

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La propuesta "Chat Control 2.0" plantea extender ese escaneo a servicios con cifrado de extremo a extremo, lo que implicaría revisar mensajes en el dispositivo del usuario antes de que sean enviados.

Millones de conversaciones privadas, fotos, audios y textos intercambiados a diario en aplicaciones como WhatsApp o Signal podrían ser escaneados automáticamente antes de llegar a su destinatario. Eso es lo que prevé la normativa conocida como «Chat Control», una propuesta legislativa en debate en el Parlamento Europeo que divide a juristas, activistas digitales, gobiernos y organizaciones de derechos humanos en toda la Unión Europea.

La regulación apunta a detectar contenido de explotación sexual infantil (CSAM, por sus siglas en inglés) en las comunicaciones digitales. En su versión vigente, una normativa temporal prorrogada hasta 2028 permite a las plataformas identificar de manera voluntaria ese tipo de material en mensajes privados, imágenes y videos. Pero la propuesta de largo plazo, denominada «Chat Control 2.0», plantea extender esa capacidad de detección también a los servicios con cifrado de extremo a extremo, lo que representa un salto cualitativo de enorme magnitud en términos de vigilancia digital masiva.

Un escudo que también puede convertirse en una red de arrastre

El cifrado de extremo a extremo, tal como funciona hoy en aplicaciones como Signal o WhatsApp, impide que ni siquiera el proveedor del servicio pueda leer los mensajes en tránsito. Es, en términos prácticos, el equivalente digital del secreto postal. Cualquier sistema de detección que pretenda operar sobre mensajes cifrados tendría que actuar antes de que ese escudo se active, es decir, en el dispositivo del usuario, justo antes de que el mensaje sea enviado. Esta técnica se denomina «client-side scanning» y consiste en examinar el contenido mientras aún es legible, antes de que se aplique el cifrado.

Las herramientas técnicas propuestas funcionan transformando cada archivo en una especie de huella digital que se compara con bases de datos de material ilegal ya identificado. Además, utilizan modelos de aprendizaje automático capaces de reconocer contenido nuevo o modificado y analizan los textos en busca de patrones lingüísticos asociados al grooming o acoso sexual a menores.

El fallo humano en la cadena de verificación

En plataformas sin cifrado, cuando un sistema automático detecta una coincidencia, la alerta es enviada a revisores humanos expertos que examinan el material antes de informarlo a las autoridades. Empresas como Google sostienen que este proceso garantiza una verificación responsable. Sin embargo, según señaló el ex eurodiputado alemán Patrick Breyer, jurista y activista por los derechos digitales, es precisamente en esa etapa de verificación donde el sistema comienza a fallar cuando se utiliza a gran escala.

Los empleados encargados de revisar las alertas aplican criterios legales diversos, no siempre logran discernir la intención detrás del contenido y, con frecuencia, confunden situaciones de sexting consensuado entre jóvenes o imágenes enviadas como bromas en chats grupales. En muchos casos, los adolescentes involucrados nunca tuvieron intención de enviar ni recibir material ilegal, simplemente reenviaron un archivo dentro de una conversación diferente.

Breyer no se opone a la detección en sí misma. Su argumento es más preciso: el escaneo debería permitirse solo cuando un tribunal independiente confirme que hay motivos razonables para sospechar de una persona específica, tal como ocurre con una orden judicial para revisar la correspondencia de un ciudadano. Extender ese control a toda la población «por si acaso» representa, en sus términos, un tipo de intervención de naturaleza completamente diferente.

Una regulación que depende de la app que uses

Por el momento, lo que sucede con un mensaje depende enteramente de la aplicación que se use. En servicios sin cifrado, el contenido puede recibir una identificación digital o ser examinado por algoritmos antes o justo después de ser enviado, revisado luego por expertos y comunicado a las autoridades ante una coincidencia confirmada. En servicios con cifrado de extremo a extremo, la legislación europea actual no se aplica de la misma forma y el contenido permanece inaccesible para los proveedores.

Esa asimetría está en el centro del debate parlamentario. Si «Chat Control 2.0» finalmente incluye a los servicios cifrados, la arquitectura de privacidad digital que millones de personas dan por garantizada quedaría radicalmente transformada. La pregunta que el Parlamento Europeo no puede eludir es hasta dónde está dispuesta la sociedad a ceder privacidad en nombre de la seguridad, y si esa cesión puede hacerse sin abrir una puerta que, una vez abierta, sea prácticamente imposible cerrar.

El debate no es solo técnico. Es político, filosófico y tiene implicancias directas para las nuevas generaciones que crecen en un entorno donde la comunicación digital es constitutiva de su identidad. La decisión que tome Europa en los próximos años marcará un precedente global sobre los límites del Estado en las comunicaciones privadas.

Lo que tenés que saber

  • La normativa «Chat Control» vigente, prorrogada hasta 2028, permite a las plataformas detectar voluntariamente contenido de abuso sexual infantil en mensajes privados.
  • La propuesta «Chat Control 2.0» plantea extender ese escaneo a servicios con cifrado de extremo a extremo, lo que implicaría revisar mensajes en el dispositivo del usuario antes de que sean enviados.
  • El ex eurodiputado Patrick Breyer advierte que el sistema falla a gran escala y que el escaneo solo debería habilitarse con orden judicial previa, no de manera masiva e indiscriminada.
  • Las herramientas de detección combinan huellas digitales de archivos conocidos, inteligencia artificial para contenido nuevo y análisis de patrones lingüísticos vinculados al grooming.
  • La decisión del Parlamento Europeo sobre si incluir o no a los servicios cifrados en la regulación definitiva tendrá impacto global en el futuro de la privacidad digital.
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