Energía
Caos en Medio Oriente: el crudo cayó 6% y crece el temor por el cierre de Ormuz
El ataque de Irán a una base militar estadounidense en Qatar desató un colapso de casi el 6% en los precios internacionales del crudo. El Parlamento iraní pidió el cierre del paso marítimo por donde circula el 20% del petróleo mundial.
Los precios del petróleo sufrieron este lunes una caída abrupta luego de que Irán atacó la base aérea estadounidense de Al Udeid, en las afueras de Doha, capital de Qatar. El barril de West Texas Intermediate (WTI) se desplomó un 6,51%, hasta los 69,01 dólares, mientras que el Brent del Mar del Norte retrocedió un 6,41%, cerrando en 72,07 dólares.
Se trató del descenso más pronunciado en lo que va de junio y representó una reversión completa respecto de las subas observadas tras los primeros bombardeos de Israel sobre territorio iraní. Los precios volvieron a niveles del 13 de junio, antes de que el conflicto escalara con nuevos ataques en Medio Oriente.
Un posible cierre del Estrecho de Ormuz, en el centro del conflicto
La volatilidad se profundizó tras las declaraciones del general Esmaeil Kousari, miembro de la Comisión de Seguridad Nacional del Parlamento iraní, quien aseguró que «la cámara alcanzó la conclusión de que hay que cerrar el estrecho». Sin embargo, aclaró que la decisión final depende del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán.
El Estrecho de Ormuz es una vía marítima estratégica que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial. Un eventual cierre —aunque sea parcial— tendría consecuencias severas para el abastecimiento global de energía.
Según datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), más de 17 millones de barriles diarios de petróleo pasaron por ese corredor en 2023. Arabia Saudita, Irak, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos e Irán exportan gran parte de su crudo por esa ruta.
Estados Unidos bombardeó instalaciones nucleares iraníes
El ataque iraní a la base estadounidense se produjo en respuesta al bombardeo que Estados Unidos lanzó sobre tres centrales nucleares situadas en Fordow, Natanz e Isfahán. La administración Biden no confirmó oficialmente su autoría, pero funcionarios del Pentágono filtraron al New York Times que se trató de una «acción preventiva» ante posibles represalias de Teherán por los ataques israelíes previos.
Expertos en relaciones internacionales señalaron que la ofensiva estadounidense marcó un nuevo punto de inflexión en el conflicto regional. “La destrucción de infraestructuras nucleares siempre fue una línea roja para Irán. La respuesta era esperable y el cierre del Estrecho es su principal carta de presión”, explicó el analista Ali Vaez del International Crisis Group.
El mercado teme una escalada prolongada
Los inversores reaccionaron con temor a una eventual interrupción prolongada del suministro. Las bolsas de Asia y Europa cerraron en rojo, mientras que el oro volvió a subir como refugio ante la incertidumbre geopolítica.
Además del impacto inmediato sobre el precio del crudo, el conflicto en Medio Oriente genera presión sobre los costos de transporte, seguros marítimos y contratos de futuros. Los países importadores netos, como Japón, India y China, comenzaron a buscar proveedores alternativos, aunque reconocieron que un cierre sostenido del Estrecho no podría compensarse con otras rutas en el corto plazo.
Advertencias de la OPEP y llamado a la moderación
La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) emitió un comunicado en el que llamó a «la moderación y el respeto del derecho internacional» y advirtió que «la estabilidad del mercado energético depende del libre tránsito de bienes por rutas críticas como Ormuz».
Por su parte, el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, pidió a las partes «evitar una escalada que ponga en peligro la seguridad global» y recordó que el Consejo de Seguridad tiene previsto reunirse de urgencia para tratar la situación en Medio Oriente.
Soberanía energética
Milei pone a la venta la columna vertebral del sistema eléctrico argentino
El Ejecutivo avanza en la privatización de CITELEC, controlante de la principal red de alta tensión del país, con tres grupos empresariales en carrera y amigos del poder entre los oferentes.
Transener: el Gobierno entrega la columna vertebral del sistema eléctrico
★ El Gobierno de Javier Milei formalizó este lunes la precalificación técnica de los tres grupos empresariales que compiten por adquirir el paquete accionario que el Estado nacional posee en CITELEC S.A., la sociedad controlante de Transener, el principal operador de transporte de energía eléctrica en alta tensión del país. Mañana martes, a las 10 horas, se abrirán los sobres económicos que definirán quién se queda con el activo.
La decisión quedó formalizada mediante la Resolución 540/2026, publicada este lunes en el Boletín Oficial. El proceso se enmarca en el desmembramiento de Energía Argentina S.A. (ENARSA), la empresa estatal cuya privatización fue habilitada por la Ley 27.742 (conocida como Ley Bases) y el Decreto 286/2025, que autorizó la venta de sus activos por etapas.
Lo que se pone en juego no es un activo cualquiera. Transener opera más de 20.000 kilómetros de líneas de alta y media tensión y más de 160 estaciones transformadoras que cubren el 85% del sistema eléctrico nacional, conectando los centros de generación con los de consumo en un trayecto que se extiende 3.700 kilómetros de norte a sur. Una disponibilidad operativa superior al 99,7% y concesiones de hasta 95 años completan el perfil de lo que el propio documento de ENARSA para la venta califica sin eufemismos como «monopolios naturales regulados».
Los tres grupos en carrera y sus vínculos con el poder
Las tres propuestas que superaron la evaluación del «Sobre N°1», presentadas el pasado 14 de abril a través de la plataforma CONTRAT.AR, son las siguientes.
El primer oferente es el consorcio conformado por Genneia y el Grupo Edison Transmisión, que se presenta en forma conjunta. Detrás de Genneia está Jorge Brito, dueño del Banco Macro y presidente de esa compañía energética. El Grupo Edison, por su parte, reúne a los hermanos Patricio y Juan Neuss, señalados públicamente como cercanos al asesor presidencial Santiago Caputo, junto a los socios del fondo Inverlat, Carlos Giovanelli, Damián Pozzoli y Guillermo Stanley, además de Federico Salvai, propietario de Havanna y Aspro, y los empresarios Rubén Cherñajovsky y Luis Galli, dueños de Newsan.
El consorcio llega a esta licitación con un historial de adquisiciones energéticas recientes que incluye el control de la Empresa de Distribución Eléctrica de Tucumán (EDET), la Empresa Jujeña de Energía (EJESA), las Líneas de Transmisión del Litoral (LITSA) y la generadora hidroeléctrica CEMPSA en Mendoza.
El segundo oferente es Edenor, la distribuidora eléctrica del norte del Área Metropolitana de Buenos Aires, que pertenece a los empresarios José Luis Manzano, Daniel Vila y Mauricio Filiberti, tres figuras con larga trayectoria en los negocios ligados al Estado.
El tercero es Central Puerto S.A., la principal compañía privada de generación eléctrica del país, cuyos accionistas están encabezados por Guillermo Reca.
El proceso fue supervisado por la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, que descartó impugnaciones y validó la solvencia de los interesados. No se presentaron objeciones al dictamen de preselección.
Un monopolio natural que pasa a manos privadas
CITELEC posee el 52,65% del capital accionario de Transener, incluyendo la totalidad de las acciones clase A, que otorgan el control efectivo de la compañía. Quien adquiera ese paquete pasará a ser accionista co-controlante de CITELEC junto a Pampa Energía, la empresa dirigida por Marcelo Mindlin, y también tomará las riendas de Transener Internacional Ltda. (con operaciones en Brasil) y TRANSBA S.A., responsable del transporte troncal en la provincia de Buenos Aires.
El precio base de la licitación fue establecido en 206 millones de dólares. El resultado de la apertura de sobres se publicará en el sistema CONTRAT.AR y en el portal del Banco Mundial.
La operación no es aislada, es parte de un proceso de desinversión más amplio que ya incluyó la venta de las principales represas hidroeléctricas del Comahue, con la que el Gobierno ingresó 700 millones de dólares a las reservas internacionales. ENARSA también controla participaciones en otras empresas del sector: el 80% de Enarsa Patagonia y de Vientos de la Patagonia, el 50% de UTE Escobar, el 65% de Termoeléctrica Manuel Belgrano y el 68,8% de Termoeléctrica José de San Martín, entre otras.
El Estado se retira de la energía estratégica
La privatización de Transener se inscribe en una lógica más amplia que este medio ya documentó en coberturas anteriores sobre el desguace del sector público energético: la venta de AySA, la licitación de la Hidrovía y el retiro del Estado de la importación de gas natural licuado (GNL) configuran un patrón sistemático de transferencia de activos estratégicos al sector privado bajo el argumento de la eficiencia y la reducción del déficit fiscal.
La urgencia financiera es concreta. El Gobierno enfrenta vencimientos en moneda extranjera por cerca de 9.000 millones de dólares hasta fin de 2026, con un pago de 4.200 millones de dólares a bonistas previsto para julio. En ese contexto, la venta de activos estratégicos como Transener opera como variable de ajuste, al igual que la privatización de AySA que este medio analizó en abril, financiada con el mismo argumento de cubrir compromisos de deuda contraídos con el FMI y el Banco Mundial.
Lo que el Gobierno llama «transformación del sector energético» es, en los hechos, la entrega de monopolios naturales regulados, que operan con concesiones de hasta 95 años, a grupos empresariales con vínculos directos con el entorno del poder. La red que transporta la electricidad de 46 millones de argentinos pasará, en las próximas horas, a manos privadas. El Estado, que financió su construcción y mantuvo su operación durante décadas, recibirá a cambio 206 millones de dólares de precio base, o lo que sea que ofrezcan mañana a las 10.
Puntos clave
- El Gobierno publicó la Resolución 540/2026 con la precalificación técnica de tres grupos para comprar el 50% de CITELEC, controlante de Transener.
- Los oferentes son el consorcio Genneia-Grupo Edison (con figuras cercanas al asesor Santiago Caputo), Edenor y Central Puerto.
- La apertura de los sobres económicos está prevista para el martes 28 de abril a las 10 horas en la plataforma CONTRAT.AR.
- El precio base de la licitación es de 206 millones de dólares; el ganador controlará más de 20.000 km de líneas de alta tensión y el 85% del sistema eléctrico nacional.
- La venta es parte del desmembramiento de ENARSA habilitado por la Ley Bases, en un contexto de urgencia fiscal por vencimientos de deuda de 9.000 millones de dólares hasta fin de año.
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