Mundo 🌐
La mayoría de los rusos defendieron su propio derecho de independizarse de Occidente
Por Oleg Yasinski
Las elecciones no son mi tema favorito, he escrito mucho sobre mis creencias antidemocráticas sobre este tipo de democracia, pero estos tres días me tocó observar de cerca un proceso que va más allá de un evento electoral más.
Lo principal es que la gente votó en masa y con toda sinceridad. Todo transcurrió con mucha calma, amigable y sin histeria.
Las elecciones fueron esencialmente un referéndum sobre el curso político actual de Rusia y la mayoría de sus residentes expresaron su opinión, le gustara o no a alguien. Por supuesto, esta opinión se vio reforzada por los misiles ucranianos y las sanciones occidentales, que superaron cualquier manifestación de descontento con las autoridades. Sin la actual guerra no declarada contra Rusia (no Putin, sino Rusia), que comenzó hace muchos años, el nivel actual de apoyo a su gobierno no sería posible.
Usando un cálculo matemático simple: multiplicamos el 77% de la participación por el 87,3% de los votos a Putin, obtenemos una cifra mínima del 70% de apoyo de la sociedad (incluso si asumimos que todos los que no votaron están en contra).
Esto en el contexto de los trágicos acontecimientos en el frente ruso-ucraniano (que nunca deberían haber sucedido), y en las condiciones de la propaganda occidental altamente profesional que ha llenado la mayor parte del ciberespacio, incluso en Rusia. Ante una evidente debilidad de la propaganda rusa.
La mayoría de los rusos defendieron radical e inequívocamente su propio derecho a independizarse de Occidente. Esta no es la voz de súbditos leales (como nos dirán ahora los caballeros demócratas), sino la exigencia de los ciudadanos de que sus autoridades superen rápidamente las consecuencias criminales de las “reformas” antipopulares de la perestroika.
Considerando las diferentes alineaciones e intereses dentro del gobierno ruso, es imposible no comprender que para Putin personalmente esta es una tarea muy difícil y una enorme responsabilidad. La sociedad rusa está experimentando una rápida politización y sus exigencias de poder aumentarán. Las “demandas” de los liberales no tienen nada que ver con esto; estos son vectores opuestos del pensamiento y la historia.
El hecho de que el candidato del Partido Comunista de la Federación Rusa (no importa cómo nos sintamos acerca de este partido) esté en segundo lugar tiene un gran significado simbólico: es un indicador del sentimiento anticapitalista en una sociedad que se ha desilusionado con las “libertades de mercado” que alguna vez le fueron impuestas. Crecerán las demandas de una mayor justicia social, incompatible con las “libertades económicas”.
Curiosamente, las elecciones de ayer coincidieron con la fecha del referéndum de 1991 sobre la preservación de la URSS. A pesar de que la gran mayoría de nuestro pueblo votó entonces “sí”, las fuerzas que ayer, mientras buscaban sus instrumentos económicos favoritos, obligaron a los pensionistas rusos a llenar las urnas de verde brillante, actuaron como de costumbre: despreciando democráticamente la voluntad de los ciudadanos.
El resultado de las elecciones es la exigencia de la sociedad de la rápida creación de un proyecto inmobiliario, lo cual es imposible sin ideología, ya que los enemigos de Rusia tienen una ideología. Otro requisito es poner fin a la pseudoindependencia del Banco Central, que hoy está subordinado a los intereses de las estructuras financieras internacionales.
El resultado de las elecciones es una conversación no sólo sobre Putin y ni siquiera sólo sobre Rusia. Esta es una nueva página en la actual guerra de la humanidad contra su enemigo más terrible.
Independientemente de cualquier crítica, justa o injusta, al gobierno ruso, esto es una victoria. Las expectativas, esperanzas y riesgos son enormes. Los errores también son inevitables. Pero sin esto nunca se hizo historia. Los invito a todos a mi canal de Telegram https://t.me/olegyasynsky
Geopolítica 🌎
El eje que desafía al orden global: Xi y Putin sellan su alianza más ambiciosa
Los presidentes de China y Rusia firmaron una declaración conjunta y 20 acuerdos de cooperación en la 25ª visita de Putin a China. El encuentro refuerza la coordinación estratégica bilateral en un contexto de tensiones globales y disputa por el orden internacional.
Xi y Putin renuevan su alianza estratégica en Pekín con un mensaje al mundo multipolar
★ Los presidentes de China, Xi Jinping, y de Rusia, Vladimir Putin, se reunieron este miércoles en el Gran Salón del Pueblo de Pekín para renovar el Tratado de Buena Vecindad y Cooperación Amistosa entre ambas naciones, sellar una declaración conjunta y firmar 20 acuerdos de cooperación en áreas que abarcan economía, comercio, energía, educación y ciencia y tecnología, según informó la agencia Xinhua.
La visita, la número 25 de Putin a territorio chino, fue recibida con una ceremonia de bienvenida frente al Gran Salón del Pueblo que incluyó actuaciones de bandas militares, una salva de 21 cañonazos y un desfile de la guardia de honor, subrayando el peso protocolario y político del encuentro.
Una asociación que se eleva a «nivel sin precedentes»
Xi Jinping abrió las conversaciones con un diagnóstico categórico: las relaciones entre China y Rusia «entraron en una nueva etapa de mayores logros y un desarrollo más rápido». El mandatario chino describió el vínculo bilateral como una «asociación estratégica integral de coordinación para una nueva era», basada en «igualdad, respeto mutuo, buena fe y cooperación mutuamente beneficiosa».
Putin, por su parte, coincidió en que la relación bilateral «alcanzó un nivel sin precedentes» y resaltó que la cooperación entre ambos países «constituye un importante factor estabilizador en la volátil situación internacional». El presidente ruso también subrayó que «la cooperación bilateral no está dirigida contra ningún tercero ni se ve afectada por cambios geopolíticos», en una frase leída por los analistas como un mensaje directo a Washington.
La agenda: del comercio a la gobernanza global
Más allá de los protocolos, el encuentro tuvo una agenda de fondo que combina intereses económicos concretos con una visión compartida del orden mundial. Xi instó a profundizar la cooperación en comercio e inversión, energía y recursos, transporte e innovación científica, y a «explorar activamente la cooperación en áreas de vanguardia» para crear «nuevos motores de crecimiento».
Xi también convocó a ambas partes a alinear el XV Plan Quinquenal de China (2026-2030) con la estrategia de desarrollo de Rusia hasta 2030, en una señal de coordinación de largo plazo que trasciende el ciclo político inmediato.
En el plano multilateral, los dos mandatarios acordaron fortalecer la coordinación en el marco de la ONU, la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), los BRICS y la APEC, organismos que en los últimos años se convirtieron en plataformas de articulación del llamado Sur Global frente a la hegemonía occidental.
El mundo que imaginan Xi y Putin
La declaración conjunta emitida tras las conversaciones lleva el nombre de «Promoción de un mundo multipolar y un nuevo tipo de relaciones internacionales», un título que condensa la visión geopolítica compartida por ambos gobiernos: cuestionar el orden unipolar liderado por Estados Unidos y construir un sistema de gobernanza global que sea, según sus propias palabras, «más justo y razonable».
Xi subrayó que China y Rusia, como «miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y países importantes del mundo», deben trabajar para salvaguardar «el orden internacional de la posguerra y la autoridad del derecho internacional». La referencia al orden de posguerra, fundado en 1945, es también una defensa implícita del derecho de veto en el Consejo de Seguridad y de la arquitectura institucional que garantiza el peso de Moscú y Pekín en la escena global.
Los mandatarios también intercambiaron perspectivas sobre la situación en Oriente Medio, aunque no se difundieron posiciones detalladas al respecto.
El contexto que el comunicado no dice
La visita de Putin a Pekín ocurre en un momento en que Rusia sostiene su ofensiva militar en Ucrania y el aislamiento diplomático occidental sobre Moscú se mantiene, aunque con fisuras crecientes. Para China, la profundización del vínculo con Rusia es al mismo tiempo una carta de negociación con Occidente y una afirmación de su rol como potencia global con agenda propia.
El fortalecimiento de este eje, reforzado con acuerdos concretos y un tratado renovado, confirma que la reconfiguración del orden internacional no es solo retórica: es una construcción política, económica y diplomática que avanza con cada reunión de este tipo, independientemente de las turbulencias geopolíticas del momento.
Puntos clave:
- Xi Jinping y Vladimir Putin renovaron el Tratado de Buena Vecindad y Cooperación Amistosa en Pekín el 20 de mayo de 2026.
- Firmaron una declaración conjunta sobre «promoción de un mundo multipolar» y 20 acuerdos de cooperación en diversas áreas.
- Putin realizó su 25.ª visita a China, señalada como evidencia del «alto nivel» de la relación bilateral.
- Ambos mandatarios reforzaron la coordinación en la ONU, OCS, BRICS y APEC para impulsar el Sur Global.
- La cooperación bilateral incluye la alineación de los planes de desarrollo estratégico de ambos países hasta 2030.
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