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Alberto le propuso a Putin ser la puerta de entrada a la Región
Putin felicitó al jefe de Estado por los «éxitos» en la campaña de vacunación masiva contra el coronavirus en Argentina, y cuyos puntales fue la vacuna rusa Sputnik V, el primer fármaco de este tipo que se empezó a aplicar en el país, en diciembre del 2020.
El presidente Alberto Fernández le propuso este jueves a su par de la Federación Rusa, Vladimir Putin, «avanzar» en el acuerdo de asociación estratégica integral entre ambos países, al evaluar que «este es el momento» para ir hacia otra etapa de «vinculación» y, en ese marco, le planteó analizar «la manera en que la Argentina se convierta en la puerta de entrada» de la nación euroasiática en América Latina.
«Estoy empecinado en que la Argentina tiene que dejar de tener esa dependencia tan grande que tiene con el Fondo (Monetario Internacional) y Estados Unidos, tiene que abrirse camino hacia otros lados y ahí Rusia tiene un lugar muy importante», planteó Fernández a Putin, en el inicio de una reunión a solas que mantuvieron en el Kremlin, en Moscú, y tras la cual comparten un almuerzo.
«Quiero que usted tenga la certeza de que veo una gran oportunidad para poder avanzar», le dijo el jefe de Estado argentino a Putin.
En el marco de una reunión privada entre ambos -que contó con la participación de sendos traductores-, Fernández evaluó que «este es el momento en que podemos avanzar en otros terrenos».
«El contexto es muy favorable para vincularnos más», planteó el mandatario argentino en el inicio de la reunión, que se inició pocos minutos antes de las 8 (hora argentina).
«Tenemos que ver la manera en que Argentina se convierta en puerta de entrada de Rusia en América Latina de un modo más decidido», le trasmitió el jefe de Estado argentino a su par ruso.
En el inicio de la reunión, Putin felicitó al jefe de Estado por los «éxitos» en la campaña de vacunación masiva contra el coronavirus en Argentina, y cuyos puntales fue la vacuna rusa Sputnik V, el primer fármaco de este tipo que se empezó a aplicar en el país, en diciembre del 2020.
«Argentina fue el primer país en Latinoamérica en registrar la vacuna Sputnik. Hay mucho potencial para nuestro comercio y ámbito económico y en el ultimo año hemos visto un buen ritmo de crecimiento» en la relación bilateral, ponderó Putin.
Fernández, a su vez, manifestó sentir «un honor en poder conocerlo» personalmente, y aceptó la invitación del mandatario ruso para ver «cómo podemos complementar mucho más el vínculo».
«En Argentina, Rusia es un país muy valorado por la forma en que fue en socorro nuestro cuando las vacunas aparecieron», puso de relieve Fernández y destacó que «fue muy importante cómo nos apoyaron cuando las vacunas escaseaban y los resultados han sido formidables de la Sputnik Argentina».
Tras recordar que recibió tres dosis de la vacuna rusa, Fernández expresó: «Estamos profundamente agradecidos porque estuvieron cuando el resto del mundo no nos auxiliaba con las vacunas».
Al respecto, Fernández puntualizó que «así como recibimos vacuna Sputnik V de Rusia nosotros colaboramos para que la vacuna llegue a Ecuador, Paraguay y Perú, y otros lugares del continente que se vieron beneficiados con la vacuna».
«Me parece que eso es una gran oportunidad porque lo que yo percibo es que tenemos una sociedad predispuesta a avanzar con los acuerdos con Rusia», remarcó.
Por otro lado, el Presidente indicó que la Argentina «particularmente vive una situación muy especial producto de su endeudamiento y de la situación económica que me tocó heredar».
«De los años 90 en adelante Argentina ha volcado su mirada muy firmemente en los Estados Unidos y la economía argentina depende de la deuda con el Fondo Monetario y la influencia que Estados Unidos tiene en el Fondo», aseveró.
Con posterioridad, ambos presidentes compartieron una declaración conjunta en la que el Jefe de Estado argentino reiteró el agradecimiento a Putin por el hecho de que Rusia haya sido «la primera nación que se preocupó» por suministrar las vacunas contra el coronavirus.
«Siempre estaremos agradecidos. Nos permitió tener los niveles de inmunidad que Argentina tiene entre sus ciudadanos», agregó.
En ese mismo sentido, dijo que la experiencia demostró que se puede «favorecer un intercambio tecnológico que permita producir no solo vacunas, sino otras cosas en conjunto. Siempre con inversión rusa, tratando de promover la transferencia de tecnología para que la Argentina pueda industrializar su producción primaria».
Luego, Fernández reseñó diversos campos de participación rusa en el país, desde el área ferroviaria a la vinculación en el sector energético, tanto en la producción de gas como en lo que respecta a desarrollo solar y eólico.
También dijo que ambos intercambiaron opinión «sobre las circunstancias que vive el mundo y la región» y le pidió a Putin «que ese acuerdo estratégico firmado en 2015» se ponga «en marcha con todo vigor para que eso se convierta en una realidad efectiva».
Finalizada su agenda en Rusia, Fernández partirá hacia Beijing cerca de las 18.30 (12.30 de la Argentina), adonde viaja invitado especialmente por el presidente de la República Popular China, Xi Jinping, para asistir a la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno, al igual que lo hará Putin.
Deuda externa
Bessent usó a Argentina como ejemplo del poder financiero de Trump y Milei lo festejó
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, presentó al gobierno de Javier Milei como modelo de «políticas sólidas» ante el mundo, en el marco de una estrategia que usa el dinero de Washington para construir alianzas geopolíticas en el hemisferio occidental. Milei lo celebró en X con la frase «fenómeno barrial».
Argentina fue exhibida ante el mundo como un caso de éxito de la política financiera exterior de Estados Unidos. El elogio no provino de un think tank afín al libertarismo ni de un medio simpatizante, sino del secretario del Tesoro del gobierno de Donald Trump, Scott Bessent, quien presentó a la gestión de La Libertad Avanza como el ejemplo más claro de cómo Washington puede utilizar su poder monetario para ganar aliados.
Bessent realizó las declaraciones durante una disertación en la Escuela de Negocios Cox de la Universidad Metodista del Sur (SMU), donde expuso la doctrina financiera de la administración Trump. El funcionario fue explícito: «Creo que puedo utilizar el poder financiero de Estados Unidos como herramienta de política exterior. Tenemos un objetivo de política exterior y ese objetivo es crear aliados en el Hemisferio Occidental». En ese contexto, colocó a la Argentina en el centro del argumento: «Argentina fue la principal candidata para eso. Según mi opinión, el gobierno de Milei tenía políticas sólidas».
El «fenómeno barrial» y la lógica del cliente
Milei no demoró en amplificar el elogio. En su cuenta de X, el presidente de la Nación citó las palabras de Bessent y las celebró con la expresión «fenómeno barrial», una frase coloquial que usa para describir algo que considera excepcional. La reacción presidencial condensa con precisión la naturaleza del vínculo: el jefe de Estado libertario encuentra en el reconocimiento externo, especialmente el norteamericano, una fuente de legitimidad que difícilmente puede construir en el plano interno, donde los indicadores sociales de su gestión siguen siendo críticos.
Lo que el discurso oficial omite al celebrar el halago es el marco en el que fue pronunciado: Bessent no describió a Argentina como un socio soberano ni como un modelo de desarrollo, sino como el resultado más visible de una estrategia de poder donde el dinero de Washington opera como instrumento para moldear la política económica de gobiernos de la región. La «candidatura» argentina, en los propios términos del funcionario republicano, fue una elección estratégica de Estados Unidos, no un reconocimiento a la autonomía de Buenos Aires.
El swap de 20.000 millones y la intervención cambiaria
Las declaraciones de Bessent no pueden leerse en el vacío. En 2025, el gobierno de Milei firmó con Washington un acuerdo de swap por hasta 20.000 millones de dólares. De ese total, la Argentina utilizó 2.700 millones de dólares para intervenir en el mercado cambiario y cumplir con los compromisos adquiridos ante el Fondo Monetario Internacional (FMI). El swap, en la práctica, permitió al gobierno libertario sostener su esquema cambiario y mostrar ante el FMI reservas que, sin ese auxilio, no hubieran alcanzado las metas pactadas.
La secuencia revela una interdependencia que el elogio de Bessent vuelve más transparente que nunca: Argentina recibió asistencia financiera de Estados Unidos, cumplió con las condiciones del FMI y, en ese recorrido, se convirtió en el «ejemplo» que Washington necesita para justificar ante su propio auditorio el uso de herramientas monetarias como instrumento de política exterior. El círculo se cierra cuando el secretario del Tesoro sale a explicar en una universidad norteamericana por qué ese dinero fue bien invertido.
Geopolítica financiera y soberanía en disputa
Bessent también mencionó en su exposición la intervención sobre el yen japonés como parte de esta misma estrategia, lo que sitúa la relación con Argentina en una cadena de decisiones de política exterior global donde los recursos del Tesoro norteamericano se mueven según los intereses de Washington. Que Japón y Argentina aparezcan en el mismo argumento dice más sobre la lógica del poder que sobre las virtudes específicas del programa económico libertario.
La pregunta que el alarde presidencial deja sin responder es la misma que se repite desde diciembre de 2023: a qué precio se sostiene ese reconocimiento. El acuerdo con el FMI suscrito por Milei en abril de 2025 comprometió al país por 20.000 millones de dólares adicionales (el 479% de la cuota argentina), condicionó las reservas, el tipo de cambio y el gasto público, y transfirió hacia los próximos dos gobiernos una carga de vencimientos que, según estimaciones del Foro Economía y Trabajo, supera los 13.400 millones de dólares solo en intereses para el período 2026-2030. Ser el «ejemplo» de la política exterior financiera de Trump tiene un costo que los sectores populares argentinos pagan todos los días en la canasta, en las tarifas y en los salarios erosionados.
Puntos clave
- El secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, presentó a Argentina como «la principal candidata» para demostrar el uso del poder financiero norteamericano como herramienta de política exterior.
- Milei celebró el elogio en X con la frase «fenómeno barrial».
- En 2025, Argentina utilizó 2.700 millones de dólares de un swap con EE.UU. de hasta 20.000 millones para intervenir en el mercado cambiario y cumplir metas con el FMI.
- Bessent encuadró la asistencia a Argentina en una estrategia para «crear aliados en el Hemisferio Occidental», no como un reconocimiento a la autonomía argentina.
- El acuerdo con el FMI de abril de 2025 compromete vencimientos que superan los 13.400 millones de dólares en intereses para el período 2026-2030.
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