Conectate con El Argentino

Lawfare

Máximo Kirchner: «Quieren humillar a Cristina»

El diputado de Unión por la Patria denunció públicamente las condiciones de la prisión domiciliaria que enfrenta su madre al cumplirse un año de su detención, exigió su liberación y advirtió que el peronismo peleará para que Cristina Fernández de Kirchner pueda ser candidata en 2027.

Publicado hace

#

El diputado de Unión por la Patria denunció públicamente las condiciones de la prisión domiciliaria que enfrenta su madre al cumplirse un año de su detención, exigió su liberación y advirtió que el peronismo peleará para que Cristina Fernández de Kirchner pueda ser candidata en 2027.

Al cumplirse un año del inicio de la prisión domiciliaria de Cristina Fernández de Kirchner, el diputado Máximo Kirchner compareció ante las cámaras de C5N para denunciar las condiciones en que la expresidenta atraviesa su condena por la causa Vialidad. En una extensa entrevista con el periodista Gustavo Sylvestre en el programa Minuto Uno, el legislador fue taxativo: “Narcotraficantes y genocidas tienen mucho más espacio de visitas que la propia expresidenta, dos veces votada por el pueblo argentino”. Y agregó: “Quieren humillarla”.

Un régimen de visitas más restrictivo que el de condenados por delitos de lesa humanidad

La misma denuncia fue expresada pocas horas antes por el bloque legislativo de Unión por la Patria en una conferencia de prensa realizada en el Congreso Nacional. El jefe del bloque en la Cámara de Diputados, Germán Martínez, sostuvo que “ni los genocidas ni los narcotraficantes tienen condiciones de detención domiciliaria como las que se le aplican a Cristina Fernández de Kirchner”. Los legisladores enviaron una carta formal a la Corte Suprema de Justicia de la Nación y al Consejo de la Magistratura para reclamar el fin de lo que calificaron como una situación “objetivamente injusta, desproporcionada, restrictiva y arbitraria”.

Máximo Kirchner precisó que su madre solo cuenta con cuatro horas de visita semanales, y recordó que las restricciones se agudizaron luego de que la expresidenta se fotografiara con un grupo de economistas en su departamento de San José 1111, en el barrio porteño de Constitución. El diputado citó las palabras de un juez de Casación para graficar el proceso vivido por su madre: “Primero te ensucian, después te aíslan y luego te condenan”. Y aplicó esa secuencia a la trayectoria de Cristina “Con una estigmatización de casi 20 años, en tapas de diarios y programas de televisión, presa, condenada, dejó de comunicarse por X”.

Ante la consulta sobre el estado emocional de la expresidenta, Kirchner fue directo: “De lo público, de lo político, de la discusión, de hablar, de leer, hace su vida. Ella misma ha expresado que se puede morir presa”.

La proscripción como debate político: “Vamos a pelear todo lo que tengamos que pelear”

El eje central de la entrevista fue la proyección electoral. Máximo Kirchner fue categorial: el kirchnerismo trabajará para que Cristina esté en condiciones de competir en las elecciones de 2027. “Queremos que las condiciones se den en una democracia plena y con Cristina en libertad y que Cristina pueda ir a elecciones y, si la sociedad quiere elegirla, la vote”, dijo, y añadió: “Nos vamos a dejar la piel y la vida para que Cristina pueda ser candidata. Vamos a pelear todo lo que tengamos que pelear”.

El diputado también destacó el peso que la expresidenta mantiene en la intención de voto: “Cristina aparece primera o segunda en todas las encuestas de Argentina”. Y en ese marco interpretó su detención como una operación política deliberada: “Hay un montón de argentinos y argentinas que quieren votarla, que no quieren votar otra cosa. No quieren votar candidatos por default”.

Dura crítica al Gobierno: soberanía perdida y números que no cierran

Máximo Kirchner extendió su análisis a la gestión de Javier Milei y trazó un diagnóstico duro sobre la dependencia externa del gobierno libertario. “Estamos viendo a quién votan en Estados Unidos para saber cuál es nuestro destino. Hemos perdido la soberanía”, advirtió. También fue contundente sobre la situación económica estructural del país: “Si la Argentina no reestructura su deuda externa, no tiene posibilidades de cumplir con lo que muchos le dicen a la gente que van a hacer si son gobierno”.

El legislador apuntó que el ajuste sobre educación, salud pública y empleo no se traduce en equilibrio fiscal genuino, sino en una transferencia de recursos hacia los acreedores externos y los sectores más concentrados: “Gran parte de lo que se lleva la deuda externa argentina entre acreedores privados y el FMI es lo que no se pone en los hospitales, en las escuelas, en la universidad, en el cuidado de las pymes”.

Sobre el impacto social de la política económica, Kirchner enumeró las consecuencias concretas sobre los trabajadores: pérdida del poder adquisitivo, pluriempleo, deterioro del descanso y la vida familiar, y un dato que definió como “crudo y triste”: “Aumentó la tasa de suicidios, más entre los sectores jóvenes”.

Macri como “símbolo de la impunidad real” y el RIGI en la mira

El diputado no ahorró críticas a Mauricio Macri, al que definió como “un símbolo de la impunidad real en Argentina”, y calificó la gestión del PRO como un “gran fracaso”. En la misma línea, cuestionó el régimen de incentivos para grandes inversiones, conocido como RIGI, y su versión ampliada, el “super RIGI”: “Pareciera que finalmente el gobierno argentino le da plata a las mineras y a las petroleras para que se lleven lo que está en nuestro suelo. Es darle plata para que se lleven el litio, el oro, el cobre”.

Kirchner recuperó el legado de Néstor Kirchner en materia de deuda externa y recordó el aporte de las grandes fortunas aplicado durante la pandemia, que permitió, según su relato, financiar el gasoducto y la recuperación de Vaca Muerta e YPF. “Hoy ese gasoducto hace que muchos de los que se quejaban de que tenían que pagar el impuesto ganen todavía más, y se aprovechen de la reforma laboral”, advirtió.

Análisis

Sin golpe de Estado ni tanques, así se destroza la democracia en el siglo XXI: decretos, lawfare y un Congreso socavado

Un análisis del New York Times advierte que la Corte Suprema de Estados Unidos le arrebata sistemáticamente poder al Congreso, el cuerpo directamente elegido por los ciudadanos. El fenómeno no es exclusivo de Estados Unidos: en Argentina, el gobierno de Javier Milei lo lleva al extremo con una fábrica de decretos que intentan legislar por las espaldas del Parlamento. El DNU 70/23, la Ley Bases, el veto a las universidades y los fallos parciales de la Corte argentina configuran un mismo patrón global: el vaciamiento del poder legislativo.

Publicado hace

#

El Argentino Diario-Donald Trump-Javier Milei.

El Congreso fue diseñado para ser el corazón de la democracia representativa: el lugar donde los ciudadanos, a través de sus representantes elegidos, deciden las leyes que organizan la vida en común. Ese principio, fundacional en cualquier república, está siendo erosionado de manera simultánea en dos de las democracias más antiguas de Ámerica, con métodos distintos pero con el mismo resultado: el vaciamiento del poder legislativo en favor del ejecutivo y del poder judicial, dos poderes que nadie vota.

Un análisis publicado esta semana por el New York Times en su sección de investigación plantea que la Corte Suprema de EEUU, liderada por John Roberts, lleva años despojando sistemáticamente de poder al Congreso norteamericano: restringe la capacidad de las agencias reguladoras de implementar leyes, exige estándares imposibles para las políticas de derechos civiles, limita la delegación de poder a los organismos estatales.

El resultado, según el análisis, es una transferencia gradual y silenciosa de poder hacia un tribunal no electo que se mueve más rápido que el Congreso y tiene menos obligaciones en la estructura constitucional.

El espejo argentino: Milei y la fábrica de Decretos

En Argentina, el fenómeno adopta otra forma pero apunta al mismo destino. Javier Milei asumió la presidencia en diciembre de 2023 y en sus primeros días de gobierno firmó el DNU 70/23, un mega decreto de necesidad y urgencia con más de 300 artículos que desreguló la economía, modificó el régimen laboral y alteró decenas de normas aprobadas por el Congreso, todo ello sin pasar por el Parlamento.

La Constitución argentina establece que los DNU son una herramienta de carácter excepcional, para situaciones de urgencia que impidan el tratamiento legislativo ordinario. Milei los usó como método de gobierno: según datos de Chequeado, en 2025 el libertario dictó 11 DNU, igualando la cantidad de leyes que se promulgaron en el mismo período.

La Confederación General del Trabajo (CGT) obtuvo una medida cautelar que suspendió el capítulo laboral del DNU 70/23. La reforma laboral quedó en suspenso. Pero el resto del decreto siguió vigente, porque la Corte Suprema argentina rechazó sucesivos planteos para obligar al Congreso a tratarlo y declararlo inconstitucional en su totalidad, bajo el argumento de que no había «caso o controversia» suficiente. La Corte falló contra cuatro de los cinco DNU que analizó en los últimos años, pero el DNU de Milei sigue en un limbo jurídico que, en la práctica, lo mantiene vigente.

El veto a las universidades: cuando el ejecutivo dice no al Congreso y a la Justicia

El patrón no se agota en el DNU 70/23. El Congreso argentino aprobó en 2024 una ley de financiamiento universitario que garantizaba recursos para el funcionamiento de las universidades nacionales y disponía actualizaciones salariales para su personal. Milei la vetó. El Congreso ratificó la ley. Milei la ignoró.

En junio de 2026, la Corte Suprema dejó firme una medida cautelar que obligó al gobierno a cumplir con esa Ley, en un fallo que los rectores universitarios celebraron como el final de un proceso largo y difícil. Según representantes universitarios, las transferencias del gobierno a las universidades nacionales registraron una caída del 45,6% entre 2023 y 2026. Emiliano Yacobitti, vicerrector de la UBA, lo sintetizó en una publicación en X: «Fue un camino largo y difícil. Gracias a una sociedad que nunca renunció a la defensa de la universidad pública.»

El escenario se repite en cada conflicto entre el Ejecutivo y el Congreso: el gobierno desconoce o veta las leyes que no le gustan, impulsa reformas estructurales mediante decretos que evitan el debate parlamentario, y espera que la Corte tarde años en resolver, como ocurrió con el DNU de Macri sobre el que el máximo tribunal recién se pronunció siete años después de firmado. La lentitud judicial se convierte así en un instrumento político: el decreto funciona mientras la Corte no lo invalida.

Un fenómeno global: del Congreso de papel a la democracia de papel

El paralelo entre el análisis del NYT sobre EEUU y la Era Milei no es casual ni superficial. Responde a una tendencia global que politólogos y constitucionalistas vienen documentando desde hace años bajo el nombre de «retroceso democrático» o «erosión democrática»: la democracia no muere de un golpe, sino que se vacía lentamente, cuando las instituciones formales siguen en pie pero pierden su contenido real. El Congreso existe pero no legisla; la Corte existe pero tarda o esquiva; el presidente gobierna por decreto y el Congreso aprobado por el voto popular queda reducido a un sello.

En EEUU, la Corte Suprema de mayoría conservadora, designada en buena medida por Trump durante su primer mandato, avanzó en años recientes sobre el derecho al aborto (revertiendo Roe v. Wade), sobre la regulación ambiental (limitando la capacidad de la EPA), sobre la autonomía de las agencias independientes (restringiendo el poder de la FTC) y sobre la inmunidad presidencial (otorgándosela a Trump en un fallo sin precedentes en la historia del país). Cada uno de esos fallos recortó el poder del Congreso para regular, proteger y legislar, y lo transfirió a un tribunal no electo cuyos miembros tienen cargos vitalicios.

En Argentina, el proceso tiene su propia especificidad: aquí el vaciamiento lo lidera el Ejecutivo, que gobierna por Decreto y asfixia presupuestariamente todo aquello que el Congreso aprobó, desde las universidades hasta la Línea 144, desde los programas sociales hasta las transferencias a provincias. La Corte oscila entre frenar algunos excesos (universidades, reforma laboral) y dejar pasar otros (el DNU 70/23 en su conjunto). El resultado es una democracia que funciona en sus formas pero pierde sustancia en su contenido.

Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo