Violencia de Género
Violencia Vicaria y el papel del sistema judicial
«Acá estoy, te veo hermana, aullá fuerte que hay manada».
Por Amalia Cobas
Instagram @analiacobas
La violencia vicaria es una “violencia de género desplazada” que usa a les niñes para lastimar a la madre y valerse del sistema judicial patriarcal para efectuar esos certeros golpes.
Las amenazas con sacarte a les niñes no tardan en llegar, en declararte loca. Como si se tratara de una broma de mal gusto, el infractor envía cartas documento.
La denuncia es el camino que debemos emprender. La desobediencia a sus instrucciones es vital, porque encuentran placer en tener el control, en saber que pueden arrastrarte al caos. Y, si eso no se denuncia, crece.
Basta ver las cifras de la violencia patriarcal arrojadas por el Observatorio Lucía Pérez: 151 femicidios y 85 huerfanxs en lo que va del año.
La violencia institucional es parte del sistema donde se nutren estos sujetos, donde tienen margen para actuar. Y esta violencia no es ejercida solo en los juzgados.
Cuando el progenitor es el que paga la medicina privada del niñe, si él no coopera enviando un simple mail que habilite a la madre como cotitular, cuando el menor esté bajo su cuidado no podrá recibir atención médica. Las prepagas no quieren colaborar tampoco.
Cuando conocemos las historias por los medios sobre las mujeres suicidadas ante este macabro mecanismo donde son sometidas, podemos empezar a sentir su dolor, el deseo de no despertar, de que se termine de una vez el sufrimiento.
Sin embargo, la desaparición física de la persona no puede ser la solución: “Pido perdón, pero elijo la vida, no me voy a matar, me sobran motivos para vivir. Mi vida es hermosa cuando él no está en ella”.¿Cómo se puede eternizar esa sensación?
La respuesta es seguir adelante a pesar de las cartas documento, sabiendo que esa persona no tiene realmente el control de tu vida, aunque anhele tenerlo y malgaste muchas horas de su vida en intentarlo.
El secreto es seguir conectades con les niñes, con la vida a pesar de las amenazas, a pesar de los insultos, seguir jugando, dibujando, educando. Contratar a abogades que se interesen por cuidar y no por ir a la guerra.Nada es para siempre. Tampoco este dolor.
Ni siquiera cómo te sentís cuando despertás con un agujero en el corazón por ver sufrir a tus hijes. La vida es ahora. Este instante en que estás leyendo estas líneas. Aunque el contexto parezca desolador, levantá la mirada, no estamos solas nunca más.
No saltamos al vacío, hay red. La lucha es colectiva, nadie se salva solx. Acá estoy, te veo hermana, aullá fuerte que hay manada.
Si vivís una situación de violencia de género o conocés a alguien que necesite ayuda llamá gratis al 144, mandá un mensaje al 11 5050 0147 o por WhatsApp al +54 911 2771 6463. También podés descargar acá una app para recibir ayuda de profesionales.
Géneros 🟣
Ex funcionario del INAES Carlos Debiaggi fue declarado culpable de abuso sexual tras 7 años de lucha judicial
Después de siete años de lucha, la Justicia federal encontró culpable al ex Director de Asuntos Jurídicos del INAES por abuso sexual simple consumado en horario laboral. La condena llegó tras un juicio oral que comenzó el 18 de marzo de 2026.
El 12 de agosto de 2019, en pleno horario laboral y en las oficinas del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES), dependiente del entonces Ministerio de Desarrollo Social, Carlos Alberto Debiaggi, quien se desempeñaba como Director de Asuntos Jurídicos del organismo, abusó sexualmente de una trabajadora. La víctima, identificada solo como Cecilia para resguardar su identidad, relató los hechos a la Revista Cítrica en 2019.
La denuncia fue presentada de inmediato en sede penal y administrativa. Sin embargo, la respuesta institucional no fue la protección que la trabajadora merecía. El presidente del INAES, Marcelo Collomb, se negó en forma reiterada a apartar a Debiaggi del organismo, pese a las audiencias personales y los requerimientos formales de la junta interna de ATE y de las trabajadoras del organismo.
Cecilia debió tomarse licencia psiquiátrica primero, y por violencia de género después. Le redujeron el sueldo. Debiaggi, en cambio, siguió concurriendo al organismo.
Represalias y solidaridad
La situación no quedó ahí. Según informó la propia junta interna de ATE INAES, como represalia por el acompañamiento sindical a la denunciante, dos delegados fueron denunciados penalmente por supuestas amenazas, una acusación que los propios trabajadores calificaron como «armada«. Ni esa maniobra logró frenar el avance judicial.
En 2021, la Cámara Federal confirmó el procesamiento de Debiaggi al considerar que existían elementos probatorios suficientes para avanzar al debate oral. Aun así, la causa tardó cinco años más en llegar al juicio.
El juicio y la condena
El juicio oral y público en la causa «Debiaggi, Carlos Alberto s/ infr. art. 119, 1° CP» se inició el 18 de marzo de 2026 ante la Justicia federal. Semanas después, el veredicto llegó: CULPABLE.
La junta interna de ATE INAES celebró la condena como «una conquista histórica» y subrayó que la victoria no hubiera sido posible sin «un sindicato que acompañe y se plante» y sin la sororidad de decenas de trabajadoras del organismo y delegadas de otras juntas que sostuvieron a la trabajadora durante años.
La causa también expuso los antecedentes de violencia de género de Debiaggi: según señaló en su momento ATE INAES en comunicado oficial, el ex funcionario registraba además una causa por violencia doméstica impulsada por su ex pareja, y diversas situaciones no denunciadas formalmente por temor por parte de otras trabajadoras de su Dirección.
Una victoria, un síntoma
El caso Debiaggi ilustra con crudeza una realidad extendida en el ámbito laboral estatal: la denuncia no garantiza la protección, no es la primera vez que denunciantes son despedidas o forzadas a tomarse «licencias». La trabajadora fue quien pagó las consecuencias inmediatas, mientras el agresor, amparado por el silencio institucional, continuó en funciones.
Siete años de proceso judicial, licencias forzadas, reducción salarial, represalias sindicales y una burocracia que prefirió mirar para otro lado antes de actuar. La condena es justa y necesaria. Pero también es la prueba de todo lo que aún falta construir para que el Estado deje de ser un lugar peligroso para quienes se atreven a denunciar.
Si vivís una situación de violencia de género o conocés a alguien que necesite ayuda llamá gratis al 144, mandá un mensaje al 11 5050 0147 o por WhatsApp al +54 911 2771 6463. También podés descargar acá una app para recibir ayuda de profesionales.
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