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Femicidio

Lo condenaron a 18 años por intento de femicidio, aunque alegó que intentaba salvar a la denunciante de un suicidio

Carlos Javier Segovia Díaz fue condenado como autor del delito de «abuso sexual agravado por acceso carnal, amenazas coactivas, lesiones leves doblemente agravadas por la relación de pareja existente y por las circunstancias de mediar en el caso violencia de género, y homicidio en grado de tentativa agravado».

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La Cámara Nacional de Casación confirmó la condena a 18 años de prisión a un hombre que abusó sexualmente de su pareja, la golpeó, la amenazó con matar a su familia si no seguía la relación e intentó arrojarla por una ventana del quinto piso de un hotel del barrio porteño de Almagro, en un hecho ocurrido en 2016, informaron fuentes judiciales.

La decisión de la Sala III recayó sobre Carlos Javier Segovia Díaz como autor del delito de «abuso sexual agravado por acceso carnal, amenazas coactivas, lesiones leves doblemente agravadas por la relación de pareja existente y por las circunstancias de mediar en el caso violencia de género, y homicidio en grado de tentativa agravado».

Fuentes judiciales informaron que los jueces Mario Magariños, Pablo Jantus y Alberto Huarte Petite rechazaron la apelación de la defensa en la que pidió la absolución o, subsidiariamente, la realización de un nuevo juicio ya que había considerado que las lesiones que sufrió la mujer ocurrieron porque el imputado la salvó ante un intento de suicidio.

«No hay elementos que acrediten que intentaba suicidarse en aquél momento, sino que, por el contrario, ha sido suficientemente fundada la conclusión del tribunal de grado en orden a que fue forzada a dirigirse hacia la ventana a través de múltiples agresiones y amenazas que se correspondían con aquella promesa de homicidio, y que la ubicaron al borde de perder su vida», dijo en su voto el juez Huarte Petite.

En el fallo de 61 páginas, la Cámara explicó que el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional 1 dio por probado que el hecho ocurrió el 30 de marzo de 2016 por la madrugada, aproximadamente a las 5, en la habitación 2 del quinto piso del hotel situado en la avenida Hipólito Yrigoyen 3635 del barrio de Almagro.

El hombre le exigió a su entonces pareja tener relaciones sexuales pero ante la negativa de la víctima la abusó por la fuerza y «le pegó con los puños y con los pies en distintas partes del cuerpo y la amenazó varias veces con matarla a ella, a su madre o a su hermano, si no se quedaba con él».

Además, el TOC 1 estableció que «también le arrojó su teléfono celular en el rostro, lastimándola y después la llevó a la ventana e intentó arrojarla al vacío empujándola».

«(La mujer) pudo impedirlo sujetándose del exterior de un equipo de aire acondicionado, aún cuando Segovia Díaz la mordía en la cintura para que se soltara y cayera», sostuvieron los jueces en la sentencia de primera instancia.

Sin embargo, «los gritos de ella pidiendo ayuda cuando estaba en la ventana fueron escuchados por personas que se hallaban en la calle; sus llamados convocaron primero a personal de bomberos y después a personal policial».

Esa situación derivó en que Segovia Díaz desista de su intento y ambos volvieron al interior de la habitación, tras lo cual subió un policía que forzó la puerta para salvar a la víctima y detenerlo.

«‘Vos sos una puta y te trato como sos’, ‘si no sos mía no vas a estar con nadie’. Así le dijo Segovia. Humillación, desconocimiento de la dignidad de la mujer, cosificación, violencia física y psicológica. Sometimiento y aprovechamiento de aquellos rasgos de labilidad y entrampamiento de su pareja», recordó el juez Huarte Petite.

En ese caso, para el magistrado «es claro que se encuentra acreditado el contexto de género en el que se desarrollaron los hechos, pues el despliegue de una violencia de la entidad de la descripta condujo así, sin más, a configurar la situación de subordinación y sometimiento a la que ya nos hemos referido».

«Nada de ello fue suficientemente rebatido por el impugnante, que se limitó a sostener que no se había descripto en el requerimiento de elevación a juicio una situación de sometimiento o de subordinación de la víctima hacia el imputado, cuestión que no desarrolló con mayor profundidad ni articuló con alguna presunta imposibilidad de ejercer de modo adecuado su defensa como derivación de todo ello», afirmó.

En tanto, el juez Huarte Petite consideró que debía rebajarse la pena a 15 años de prisión al modificar la calificación de «abuso sexual con acceso carnal» por la de «abuso sexual gravemente ultrajante».

No obstante, sus dos colegas no compartieron el cambio en particular de ese delito y confirmaron la condena a 18 años de cárcel.

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Buenos Aires

Las cámaras que atraparon al femicida de Aixa: seguimiento, ocultamiento y detención en Tigre

Alejandro Sofía mató a Aixa Dana Mili, de 20 años, y se escondió en la casa de su abuela, a 300 metros del lugar del crimen. El COT rastreó sus movimientos en bicicleta y la intervención del teléfono de uno de sus amigos permitió dar con su paradero exacto.

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El Argentino Diario-Femicidio de Aixa-Femicida tras ser detenido.
Lo buscaron con cámaras y lo delató un amigo: cayó el femicida de Aixa a metros del crimen.

Las cámaras del Centro de Operaciones Tigre registraron cada uno de los movimientos de Alejandro Sofía antes de que fuera capturado: la bicicleta, la gorra verde, el recorrido hasta la vivienda de la víctima. Esas imágenes, junto con la intervención del teléfono de uno de sus amigos, fueron la clave que permitió detenerlo a apenas 300 metros de donde, según la investigación, cometió el femicidio de Aixa Dana Mili, una joven de 20 años cuya muerte conmociona al distrito bonaerense de Tigre.

El acusado fue detenido en la casa de su abuela, donde se mantuvo oculto después del crimen. El operativo que lo capturó este jueves involucró al personal de la Departamental de Tigre, San Isidro y San Fernando, efectivos de la DDI de Tigre y el respaldo tecnológico del COT (Centro de Operaciones Tigre), dependiente de la Subsecretaría de Protección Ciudadana del municipio.

La red tecnológica que no lo dejó escapar

El sistema de videovigilancia del COT fue determinante. Las cámaras captaron los desplazamientos de Sofía en bicicleta hasta la vivienda de Aixa, y registraron que en ese trayecto llevaba puesta una gorra de color verde. Esa prenda fue incautada al momento de su detención, confirmando la secuencia de imágenes que los investigadores habían reconstruido paso a paso.

La tecnología no fue el único factor decisivo: la red social del propio femicida lo traicionó. Las tareas de investigación derivaron en la intervención del teléfono de uno de los amigos de Sofía, quien habría mantenido contacto con él mientras se encontraba prófugo. Fue esa persona quien aportó la información precisa sobre el paradero del acusado y permitió que los efectivos policiales llegaran hasta la casa de la abuela, ubicada a 300 metros del lugar del crimen.

«Hoy cuento, mañana no sé»: el posteo que lo dice todo

Un año antes de ser hallada muerta, Aixa publicó en sus redes sociales una frase que hoy resuena con una crudeza insoportable: «Hoy cuento, mañana no sé». Esa publicación, que circuló masivamente tras el crimen, condensa el terror cotidiano que viven miles de mujeres en situaciones de violencia de pareja y que, en demasiados casos, termina con sus vidas antes de que el sistema logre protegerlas.

Aixa tenía 20 años. Su expareja la asesinó y luego buscó refugio en el entorno familiar más cercano. La combinación de impunidad buscada y cercanía geográfica con el lugar del crimen habla de un perfil que la investigación deberá reconstruir en su totalidad.

Tensión en el operativo y traslado bajo custodia

El momento de la detención no estuvo exento de tensión. En el lugar del procedimiento se vivieron momentos álgidos entre familiares de Aixa, vecinos del barrio y efectivos policiales. La presión de la comunidad, el dolor de la familia y la indignación colectiva se hicieron presentes mientras Alejandro Sofía era trasladado a una sede policial, donde permanece actualmente detenido.

El femicidio de Aixa Dana Mili se inscribe en una cadena de violencias que no cesa. En 2026, el Observatorio «Ahora Que Sí Nos Ven» registró al menos 150 femicidios en Argentina hasta los primeros días de agosto, un dato que desmiente cualquier narrativa de avance real en materia de prevención mientras el Estado nacional desfinancia políticas de género y vacía organismos especializados.

Lo que tenés que saber:

  • Alejandro Sofía fue detenido en la casa de su abuela, a 300 metros del lugar donde, según la investigación, asesinó a Aixa Dana Mili, de 20 años, en Tigre.
  • Las cámaras del COT registraron sus movimientos en bicicleta hasta la vivienda de la víctima; llevaba una gorra verde que fue incautada al momento de su captura.
  • La intervención del teléfono de un amigo del acusado fue clave: esa persona aportó el paradero exacto del femicida mientras permanecía oculto.
  • El operativo involucró a la Departamental de Tigre, San Isidro y San Fernando, la DDI de Tigre y el respaldo tecnológico del COT.
  • Un año antes de su muerte, Aixa había publicado en redes sociales: «Hoy cuento, mañana no sé», una frase que hoy cobra un significado doloroso e irreversible.
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