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Femicidio

Pablo Laurta: el doble femicida libertario ahora fue imputado por tener material de abuso infantil

La causa se agrega al doble femicidio de su expareja Luna Giardina y de su exsuegra Mariel Zamudio, y al homicidio del remisero Martín Palacio. El expediente vuelve a poner bajo la lupa a Varones Unidos, los discursos antifeministas y los vínculos con el ecosistema libertario.

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La Justicia de Córdoba sumó una nueva imputación contra Pablo Laurta, acusado por la tenencia de material de abuso sexual infantil. La causa se agrega al doble femicidio de su expareja Luna Giardina y de su exsuegra Mariel Zamudio, y al homicidio del remisero Martín Palacio. El expediente vuelve a poner bajo la lupa a Varones Unidos, los discursos antifeministas y los vínculos con el ecosistema libertario.

Una imputación que agrava un prontuario brutal

La Fiscalía de Delitos contra la Integridad Sexual imputó a Laurta por tenencia de imágenes de abuso sexual infantil. El material fue hallado tras el peritaje del teléfono celular secuestrado al momento de su detención, según surge de la investigación. De acuerdo a la información judicial, se trata de registros de extrema violencia sexual contra niñas y niños.

La acusación se suma a un cuadro penal ya gravísimo: el doble femicidio y el homicidio del remisero que lo trasladaba a Córdoba. Tres muertes, ahora atravesadas por una nueva causa que exhibe un patrón de violencia persistente y escalonado.

Quién es Laurta: su odio hacia las mujeres

Antes de quedar detenido, Laurta se presentaba como empresario de medios digitales y miembro fundador de Varones Unidos, una organización uruguaya de extrema derecha que se define como antifeminista. Bajo consignas de “masculinidad positiva”, el grupo difundía la idea de una Justicia “sesgada” a favor de las mujeres y promovía la narrativa del “feminismo judicial” como enemigo.

Ese andamiaje discursivo, victimización masculina, negación de la violencia de género, desprecio por los derechos conquistados, no es neutro: produce un sinsentido común, habilita el odio y normaliza prácticas de control y dominación.

Del discurso de odio a la práctica criminal

El caso vuelve a mostrar cómo los discursos de odio no quedan en el plano simbólico. La deshumanización de las mujeres, la negación del femicidio como fenómeno estructural y la banalización del abuso sexual infantil construyen un clima que legitima la violencia.

En ese ecosistema, organizaciones como Varones Unidos operan como cajas de resonancia: convierten la misoginia en doctrina, el resentimiento en identidad política y la agresión en bandera.

Vínculos, fotos y el entramado libertario

En las redes circulan imágenes de Laurta compartiendo mesas con referentes libertarios argentinos, como Agustín Laje y Nicolás Márquez, ambos cercanos a Javier Milei. No se trata de imputaciones penales, sino de afinidades ideológicas que importan por lo que expresan: un espacio político que toleró y amplificó discursos antifeministas y de negación de la violencia machista.

El expediente Laurta interpela a la Justicia y a la política. No alcanza con condenar los hechos cuando explotan: es imprescindible desarmar las tramas que los incuban. El antifeminismo organizado, la banalización del abuso y la retórica del odio tienen consecuencias reales.

La nueva imputación no es un capítulo aislado. Es la evidencia de que cuando el desprecio por las mujeres se vuelve programa, el límite entre la palabra y el crimen se borra. Y el costo lo pagan las víctimas.

Si vivís una situación de violencia de género o conocés a alguien que necesite ayuda llamá gratis al 144, mandá un mensaje al 11 5050 0147 o por WhatsApp al +54 911 2771 6463. También podés descargar acá una app para recibir ayuda de profesionales.

Femicidio

Femicidio en Los Polvorines: mató a una madre que defendió a su hija de ser abusada

Lorenzo Esteban Amarilla, de 25 años, fue capturado por la Policía Federal en un edificio del microcentro porteño luego de dos días prófugo. Este lunes se realiza la lectura de cargos: enfrenta una pena en expectativa de prisión perpetua por homicidio calificado con violencia de género y uso de arma blanca.

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Femicidio en Los Polvorines: atraparon al asesino de la madre que murió protegiendo a su hija

Lorenzo Esteban Amarilla, de 25 años, acusado del femicidio de Yolanda Raquel Cáceres, de 52 años, fue detenido por la Policía Federal en las últimas horas en un edificio de la calle Florida, entre Paraguay y Marcelo T. de Alvear, en el microcentro de la Ciudad de Buenos Aires, donde frecuentaba a una pareja ocasional. El hombre había permanecido prófugo desde el jueves, cuando cometió el crimen en el partido bonaerense de Los Polvorines, al norte del Gran Buenos Aires.

Una madre que dio su vida por su hija

El hecho ocurrió mientras Yolanda Cáceres y su hija de 9 años dormían en su vivienda. Según los reportes policiales, Amarilla ingresó a la casa a través de una ventana y comenzó a abusar sexualmente de la menor. La madre advirtió la situación e intervino para protegerla. En el forcejeo, el agresor, quien sería una persona conocida por la familia, atacó a Cáceres con dos puñaladas en el cuello y la cabeza, provocándole heridas fatales que le causaron la muerte en el acto.

Luego del crimen, Amarilla huyó. La niña logró escapar de la escena y pidió ayuda a los vecinos. Su testimonio ante los investigadores resultó determinante para identificar y localizar al sospechoso. Una de las frases que trascendió de su declaración resume el horror de lo vivido: «Me tapó la boca para que no gritara».

La detención y el peso de la ley

El allanamiento que derivó en la captura fue descripto como sorpresivo por fuentes policiales. Amarilla se encontraba en el edificio de la calle Florida sin aparente resistencia al momento de ser aprehendido.

Este lunes se realizará la lectura de cargos, el acusado enfrenta cargos por homicidio calificado por mediar violencia de género con uso de arma blanca y su condición de prófugo le cierra la puerta a cualquier beneficio procesal. «Se enfrenta una pena en expectativa a perpetua.

Violencia de género: el crimen que no puede naturalizarse

El caso de Yolanda Cáceres no es un hecho aislado. Es el resultado de una violencia estructural que sigue cobrando vidas de mujeres en Argentina. Una madre asesinada por interponerse entre un agresor y su hija de 9 años que era víctima de abuso sexual. Una niña que ahora carga con el testimonio de haber visto morir a su madre mientras la defendía. Un femicida que huyó y se escondió durante dos días antes de ser atrapado.

La muerte de Yolanda exige respuestas que van más allá de la condena individual: políticas públicas de prevención, recursos para la justicia con perspectiva de género, y una sociedad que no mire para otro lado cuando hay señales de violencia en el entorno.

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