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Buenos Aires

Femicidio en Campana: un vecino y sus padres fueron detenidos

La macabra historia involucra al vecino de 24 años, quien fue detenido junto a su madre y padre, jubilados, por cómplices.

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Una mujer de 38 años que estaba desaparecida desde ayer fue encontrada este sábado descuartizada y quemada en una vivienda del partido bonaerense de Campana, donde un vecino y los padres del sospechoso quedaron aprehendidos en el marco de la investigación del femicidio, informaron fuentes judiciales.

El hallazgo fue realizado esta mañana en una casa ubicada en Moreno y Alberdi, en Campana, tras un allanamiento realizado en el marco de la búsqueda de María Alejandra Abbondanza.

Fuentes judiciales informaron que ayer cuando la víctima fue vista por última vez por su hija adolescente de 15 años, alrededor de las 17.30, cuando sacó a pasear a su perro.

La adolescente se retiró a lo de su novio tras haber ido al colegio y regresó cerca de las 22.30 pero vio que su mamá no había regresado, que el perro tampoco estaba y que la casa se encontraba tal cual había quedado de la tarde.

Inclusive, el teléfono celular de Abbondanza que la mujer había dejado en su casa tenía varias notificaciones de las personas que quisieron comunicarse con ella.

Ante esa situación, la adolescente llamó a su padre, quien estaba separado de Abbondanza desde hacía unos años, porque le pareció raro que no había vuelto.

La búsqueda comenzó por el vecindario pero nadie sabía nada y, luego de preguntarle a otros familiares y de haber recorrido los hospitales, a la medianoche fueron a la comisaría local para realizar una denuncia por «averiguación de paradero», dijeron las fuentes.

Personal policial continuó la pesquisa a través de las cámaras municipales pero ninguna de ellas captó nada.

La fiscal Ana Laura Brizuela, a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 2 del Departamento Judicial Zárate-Campana, dispuso revisar las cámaras particulares y una de ellas tomó el momento en el que Abbondanza ingresó por sus propios medios a la casa de un vecino de la esquina.

«Tenemos cámaras que muestran que el vecino entra y sale durante toda la noche, en ocasiones con bolsas», precisó un vocero encargado de la pesquisa.

Además, a las cuatro de la mañana salió con el perro de la mujer como si saliera a pasearlo y volvió a la casa, situación que ocurrió nuevamente pero esta vez el animal ya no tenía el pretal puesto.

La Policía encontró el pretal, la correa y la ropa de la mujer ensangrentada en un terreno baldío ubicado a dos cuadras de la vivienda, mientras que el perro fue hallado suelto a las 5 de la madrugada.

Los efectivos también revisaron los tachos de basura de la cuadra y hallaron una bolsa similar a las que había dentro del inmueble con una mancuerna, un buzo y una toalla, todo con sangre.

Con esos datos, la fiscal dispuso un allanamiento de urgencia en la casa del sospechoso y los restos quemados de la mujer fueron encontrados en la parrilla ubicada en la terraza.

«En el terreno hay dos casas separadas y presumimos que el hecho ocurrió en la de atrás que estaba desocupada, en una habitación que estaba completamente limpia de manera reciente», añadió otro vocero y agregó: «Encontramos manchas de sangre en las puertas y un palmar como marcado con sangre, una escena macabra».

Tras el hallazgo, los efectivos aprehendieron a Agustín Leonel Chiminelli (24) como presunto autor material y a su padre jubilado, llamado Carlos Rubén (69), y a su madre Liliana Esther Sánchez (64), quien trabaja como empleada de una farmacia, como supuestos cómplices.

Los investigadores procuraban determinar cuál era el vínculo entre el joven y la víctima ya que nadie sabía de algún tipo de relación entre ambos.

Para ello, la fiscalía envió a peritar los teléfonos secuestrados con el objetivo de establecer esa situación.En tanto, amigos y vecinos marchaban esta tarde en la plaza Eduardo Costa de Campana y con aplausos pedían «justicia» por el crimen.

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Argentina

Doble parricidio: Del Río intentó aclarar y oscureció

Habló sobre la inactividad de su celular, su llamado al 911, una bolsa de basura en Colegiales y un control remoto. No le creyeron.

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Martín Del Río, detenido como presunto autor del doble parricidio de Vicente López, no solo volvió a declarar que es inocente sino que en su segunda indagatoria intentó atacar algunos puntos de la acusación, como la inactividad de su celular en el horario clave del crimen, su frialdad en el llamado al 911, lo que descartó en un contenedor de basura de Colegiales y el hallazgo en su auto de un control remoto que abre el garaje donde sus padres fueron asesinados.

Así lo indicaron fuentes judiciales al señalar que estas situaciones serán utilizados por el equipo de fiscales de Vicente López para pedir la semana próxima su prisión preventiva, luego de que ayer, en su ampliación de la indagatoria, Del Río (47) y su defensa intentaron justificar.

Una de ellas es la referido a la inactividad que el celular personal de Del Río tuvo en el horario clave de la tarde del 24 de agosto -entre las 16.50 y las 18.30 aproximadamente-, cuando, según la acusación, el imputado dejó «vivo» (encendido) dentro de su camioneta estacionada en Núñez su teléfono, mientras él iba y volvía caminando de asesinar a sus padres en Vicente López, para no ser geolocalizado en la escena y para despistar.

En su primara indagatoria, Del Río había dicho que en ese horario estuvo contestando mails y mensajes dentro de su vehículo, algo que los fiscales ya demostraron que no era cierto en una primera apertura que se hizo de su celular Samsung A80.

Ayer cambió la versión y para justificar que no usó el teléfono en ese horario dijo: «Estando en la camioneta escribí en ese período las pautas para que el Dr. Demarco redacte el convenio que el día 7 de septiembre secuestran en mi camioneta».

Del Río hizo referencia a un documento comercial que fue secuestrado entre los papeles que había en su auto y que, aclaró, lo hizo «a mano» porque en el auto no tenía computadora.

Pero además, en lo que para los fiscales Martín Gómez, Alejandro Musso y Marcela Semería fue una estrategia para justificar la inactividad del aparato, agregó que su celular «se encontraba prendido pero tildado, ya que, con la opción de Mercadopago, la huella, y todas las aplicaciones, se tildan».

«Lo apago, lo dejo descansar, y lo vuelvo a encender. El teléfono estaba prendido, pero tildado», dijo en la indagatoria, a la que accedió Télam.

Otro punto que quiso aclarar es el cruce de mensajes que tuvo con la empleada de sus padres, María Ninfa «Nina» Aquino, cuando el 25 de agosto a las 9.01 le informó que sus padres estaban «muertos» y su llamado posterior al 911, donde con tranquilidad dice: «Sí ¿cómo estás? Mirá… La mucama de mis padres me está diciendo que hay un problema en la casa de ellos. Que mis padres están muertos en el garaje».

«Sé que mucha gente me ha criticado en estos días, diciendo que soy frío, pero no todo el mundo reacciona de la misma manera, verán mi cara como la tengo del estrés que tuve todos estos días, de los ataques de presión que tuve», argumentó el imputado.

Y agregó: «Una novela de terror, nadie lo imaginaba, nadie lo pensaba, un drama familiar. Le digo, Nina estoy yendo para allá, está yendo la policía».

También dio una explicación sobre lo que fue a hacer entre las 20.02 y las 20.52 del 24 de agosto al departamento de la calle Virrey Arredondo 2465, de Colegiales, propiedad de su suegro pero que él usaba como oficina, y donde los fiscales creen que fue a bañarse y a descartar evidencia tras cometer el presunto parricidio.

Allí, Del Río quedó filmado saliendo con una bolsa de tela con algo pesado y 16 minutos después regresando con la misma vacía, en lo que creen que fue una maniobra de descarte de elementos clave como pueden ser el arma homicida y el DVR con las imágenes de las cámaras de seguridad que el autor del hecho se llevó de la escena del crimen.

«Siempre pasamos a ver si hay correspondencia y a hacer un poco de posta ahí. Había quedado basura en el tacho, y habían quedado unas bandejas de comida en la heladera. Como no se puede tirar desperdicios en los tachos, salgo a tirar esa bolsa de basura a uno de los contenedores del Gobierno de la Ciudad, y a darle las sobras de comida a una mujer y dos nenitas que, por lo general, están en la zona«, explicó Del Río sobre su salida del edificio.

Cuando le preguntaron dónde arrojó la supuesta basura, no dio precisiones y contestó: «En la zona. Todo lo tiré en los tachos, di una vuelta a ver si encontraba y volví porque no encontré a la mujer y a las nenas, volví con una bolsa en la mano de tela».

Otro elemento que lo compromete y en el que, según fuentes judiciales, ayer «Del Río mintió», es el control remoto que fue secuestrado oculto en el compartimiento de la goma de auxilio de su camioneta Mercedes Benz, que para los investigadores podría ser el que usaba su padre para acceder a la casa por una de las puertas del garaje donde se cometió el doble asesinato.

Del Río habló ayer de los tres controles remoto que le secuestraron: el «gris rectangular con un botón rojo y un botón verde» que era el suyo y que abría el portón derecho de la casa de sus padres, un segundo «de menor tamaño con un botón blanco que es de la cochera de Virrey Arredondo» -en referencia al departamento que usaba de oficina-, y un tercero hallado «en un buche» de «la parte trasera» de su camioneta.

«Es de un garaje que alquilamos hace ya un tiempo en el barrio de Villa Urquiza y que se utilizaba para poder ingresar por una puerta alternativa sobre la calle Roosevelt. Se guardó el control remoto por las dudas que en algún momento recuperemos ese garaje, no abre Melo. Eso es una alarma. Si van y hacen la prueba en Melo, no abre», le propuso Del Río a los fiscales.

Una fuente judicial confió a Télam que la prueba de ese control remoto ya se hizo y se documentó con un video que, efectivamente, abría una de las dos puertas del garaje donde las víctimas fueron asesinadas en su casa de la calle Melo 1101 de Vicente López.

José Enrique Del Río (74) y su esposa, María Mercedes Alonso (72), aparecieron asesinados -él de tres balazos y ella de uno-, el 25 de agosto en su casona de Vicente López y como presunto autor de un homicidio cuádruplemente agravado fue detenido el menor de sus hijos.

Los fiscales creen que el móvil fue económico, ya que Del Río no podía sostener la mentira de una mudanza que les había prometido a un departamento de Núñez valuado en más de un millón y medio de dólares que no había terminado de comprar.

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