Personajes
Iliana Calabró: “Creo que encontré una persona con la cual no necesitamos hablar demasiado”
La actriz y conductora es una de las nuevas integrantes de “Perdida Mente”. En diálogo con El Argentino, expresó cuánto la moviliza esta obra de teatro, pero a la vez abrió su corazón y contó qué cosas simples, pero valiosas, la conquistaron de su nueva pareja.
Por Andrea Reyes
En exclusivo, Iliana Calabró conversó con El Argentino y definió a la obra como “una comedia donde hay humor negro, humor ácido, humor fresco. Es reírse de estos reveses del destino”.
-¿Cuál sería ese revés?
-Es la historia de una jueza de la Nación que le diagnostican Alzheimer, entonces se prepara para el momento que le llegue ese deterioro cognitivo, reuniendo a todo su círculo íntimo para informarles de este mal que la aqueja. A partir de ahí se abre un abanico de cosas paralelas, desde los vínculos familiares y de amistad, las envidias, las distintas clases sociales.
La obra propone un recorrido por distintas mentalidades e idiosincrasias, generando una empatía con el espectador, no sólo porque todos tenemos a un adulto cercano que va perdiendo su brillantez, sino porque es ver cómo se modifican las conductas de las mismas personas ante este hecho. Así que es un tránsito por muchas emociones y muchas risas, pero no te reís burlándote, sino acompañando a estos personajes y a sus distintos momentos. Yo digo que la obra es un poema, porque verla des-dramatizada por momentos, hace que uno tenga otra consciencia del trato con aquellas personas que están en una etapa de la vida que necesitan de nuestra compañía.

-¿En qué momento de tu vida te llega “Perdida Mente”?
-A mí me tocó hacerme cargo de mi papá y mi mamá, pero más allá de mi rol, está el papel de mis hijos, de sus amigos, que cada cual lo ve desde una manera diferente. Por eso, más allá de lo personal, lo lindo es que no hay edad ni género, ya que todos sabemos que en algún momento nos va a pasar.
-La obra plantea qué hacer para poner el cerebro en off. ¿En tu caso la cocina es ese espacio donde tu mente se relaja?
-Sí, la cocina, las plantas, la Susanita (risas). Es ese un poco mi cable a tierra. La otra noche mi pareja me dice: “¿Comemos afuera, así no te pones a cocinar?” Y precisamente lo que a mí me relaja es llegar a mi casa y disfrutar del mimo de una comida casera, del arte de la cocina.
-¿Cómo estás con tu nueva pareja a quien definiste como un hombre a la vieja usanza?
-Lo que pasa es que más allá de que me he abierto bastante, la verdad es que en concepción soy a la antigua. Me gusta el rol de ama de casa, lo disfruto, es como mi terapia. Entonces, es bárbaro encontrar a alguien que lo valore y que le guste que le cocine, que lo agasaje y lo mime, y que también él lo haga. Es una construcción que se hace de a dos, y los dos tienen que estar a la par, entonces creo haber encontrado una persona con la cual no necesitamos ni hablar demasiado para saber lo que el otro quiere o lo que precisa.
-Además, cuando uno transitó parte de la vida ya sabe qué es lo que quiere y qué no
-Es que si vos me decías, “va a pasar esto”, no sé qué te hubiera dicho, porque fue mágico. Yo me negué mucho a salir con Luis, porque no lo conocía y me lo quería presentar mi amigo, Jorge Smok, hace bastante tiempo. Él, desde afuera, veía que podíamos andar bien, que éramos tal para cual. Pero después, Ana Rosenfeld me dice que me quería presentar a alguien y resulta que era la misma persona, y eso que mi amigo y Ana no se conocían. Así que a ambos les parecía que podíamos funcionar con Luis, y no se equivocaron.
-Ojalá sea la persona que estabas esperando
-Yo siempre digo que después de todo lo que nos pasó, es vivir el momento, es el goce y el disfrute del hoy que es lo único real y verdadero, así que vamos a disfrutar cada día intensamente. A esta edad se vive de otra manera y por eso me entrego a esto que me está pasando que es fantástico.
-¡Qué bueno disfrutar del presente!
-Sí, y también la llegada de este espectáculo, algo que fue muy buscado y esperado desde mi etapa de formación, ya que es el tipo de obra que desde la Escuela de Arte Dramático yo quería transitar: una comedia pero con mucho contenido, y con todas grandes actrices. Va a ser una escuela diaria trabajar con ellas.
Cultura
Murió Rubén Rada, el creador del candombe beat que enamoró al rock argentino
El músico uruguayo, uno de los referentes más queridos de la música rioplatense, falleció este miércoles a los 83 años tras batallar durante un mes contra una neumonía bilateral. Su influencia fue decisiva para figuras como Charly García, Fito Páez y Luis Alberto Spinetta, con quienes compartió escenarios y grabaciones a lo largo de más de seis décadas de carrera.
Murió el músico uruguayo Rubén Rada a los 83 años, uno de los referentes más queridos de la música rioplatense, falleció este miércoles tras batallar durante un mes contra una neumonía bilateral. Su influencia fue decisiva para figuras como Charly García, Fito Páez y Luis Alberto Spinetta, con quienes compartió escenarios y grabaciones a lo largo de más de seis décadas de carrera.
La familia de Rubén Rada confirmó su muerte este miércoles 26 de agosto a través de las redes sociales con un mensaje que conmovió a Uruguay, Argentina y toda América Latina: «Con muchísimo dolor les comunicamos que hoy miércoles 26 de agosto a las 15.30 se fue y ahora descansa en paz nuestro querido esposo, padre y abuelo, después de pelear un mes contra la neumonía y sus complicaciones. Gracias a todos por los mensajes de preocupación y el amor de hoy y siempre. Infinitas gracias al equipo profesional que hizo todo lo posible y más», decía el comunicado. Con esa noticia, la música popular rioplatense perdió a una de sus figuras más originales, irrepetibles y queridas.
El Negro Rada: de las comparsas de Montevideo al mundo
Nacido en Montevideo el 16 de julio de 1943, Rubén Rada comenzó su camino musical desde niño, en las comparsas de negros y lubolos. A los diez años ya integraba la comparsa Morenada y en la adolescencia pasó por la murga La Nueva Milonga y por la orquesta Cubanacán de Pedro Ferreira, a quien señaló toda su vida como una de sus influencias centrales. En la década del 60, con el grupo El Kinto, protagonizó uno de los momentos fundacionales de la música uruguaya: la fusión del candombe tradicional con el rock y los instrumentos eléctricos, cantada en español, un movimiento que él mismo bautizó candombe beat.
El camino continuó con Tótem y luego con Opa, donde junto a Hugo y Osvaldo Fattoruso llevó la combinación de candombe y jazz-rock hasta los Estados Unidos, trabajando junto a músicos internacionales de primer nivel. Esa capacidad para moverse entre géneros sin perder identidad definió toda su carrera: Rada nunca fue solo un músico de nicho, sino un artista que expandió constantemente los límites de lo que el candombe podía hacer.
Su vínculo profundo con Argentina
La relación de Rada con Argentina fue mucho más que la de un artista extranjero con su público vecino. Vivió en Buenos Aires durante doce años, desde 1979, período en el que construyó vínculos artísticos y personales que marcaron su obra y su vida. En esa etapa participó como parte del elenco original de Hair en Argentina, uno de los musicales más emblemáticos de la historia del espectáculo local. «Argentina me gustó siempre, tanto es así que me traje una mujer y tres hijos argentinos», decía el propio músico en entrevistas. Sus hijos Lucila y Matías, ambos músicos, nacieron en Buenos Aires.
Su influencia sobre el rock nacional fue ampliamente reconocida por sus propios protagonistas. Charly García, Fito Páez, Luis Alberto Spinetta y Pedro Aznar compartieron escenarios y grabaciones con él, y lo reconocieron como una referencia ineludible. La admiración de Páez por Rada era, en palabras del propio rosarino, superlativa: en 2024 participó del disco de Julieta Rada, hija del músico, versionando un clásico de su padre. En los últimos meses antes de su hospitalización, tanto Páez como Jorge Drexler y Daniela Mercury lo habían convocado a sus propios shows para compartir el escenario.
Un legado que abarca seis décadas y múltiples formatos
La obra de Rada trascendió la música. Participó en telenovelas argentinas como Gasoleros, en ficciones uruguayas, condujo programas de televisión y radio, integró el jurado de La Voz Uruguay y La Voz Kids, y protagonizó espectáculos unipersonales que recorrieron América Latina. También desarrolló un trabajo para el público infantil, con el personaje Rubenrá, que acercó el candombe y la música popular a nuevas generaciones.
Entre sus canciones más emblemáticas se encuentran «Cha cha, muchacha», «Muriendo de plena», «Ayer te vi» y «Adiós a la rama». Su discografía supera los treinta álbumes de estudio, incluyendo trabajos instrumentales, discos de jazz, de candombe puro y de fusión con samba y bossa nova. En 2011 recibió el Grammy Latino a la Excelencia Musical, el mayor reconocimiento de la industria a una trayectoria que la Academia consideró excepcional. En 2014 el Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay le otorgó la Medalla Delmira Agustini, y en 2024 la Junta Departamental de Montevideo instaló una baldosa con su nombre en la peatonal Sarandí, en Ciudad Vieja.
Activo hasta el final, con proyectos abiertos
Rada estaba en plena actividad cuando la neumonía bilateral lo obligó a internarse. El 16 de julio, en su cumpleaños 83, había lanzado ¿Quién va a cantar?, un ciclo de encuentros musicales que reúne a artistas de distintos géneros y se transmite por YouTube. Su última aparición pública registrada fue el 25 de julio, cuando asistió a un festival para ver a la cantante argentina Abril Olivera y acompañar la presentación de su hijo Matías. Además estaba preparando un ciclo de homenajes a Tótem junto a Daniel Lagarde y Santiago Ameijenda, con fechas previstas para octubre. Ninguno de esos planes pudo concretarse.
La despedida del mundo de la cultura
Las reacciones ante la muerte de Rada llegaron de todos los ámbitos. Dante Spinetta, hijo de Luis Alberto, publicó en las redes sociales de la familia Rada: «Gracias por tanto Negro querido». Nito Mestre, histórico compañero de Charly García en Sui Generis, expresó «Un enorme abrazo para toda la familia». Leandro Lopatín, guitarrista de Turf, lo despidió con un simple y contundente «VIVA RADA». Los mensajes de colegas, fans y figuras de la política, el deporte y la cultura convirtieron el posteo de la familia en un mural colectivo de afecto que desbordó las redes sociales de Uruguay y Argentina.
Puntos clave del adiós a Rada
- Rubén Rada murió el 26 de agosto de 2026 a los 83 años, en Montevideo, tras una neumonía bilateral de un mes de evolución.
- Fue el creador del candombe beat, fusión del ritmo afro-uruguayo con el rock, el jazz y el funk, que marcó la música rioplatense desde los años 60.
- Vivió doce años en Buenos Aires y fue una influencia decisiva para Charly García, Fito Páez, Luis Alberto Spinetta y Pedro Aznar, entre otros.
- En 2011 recibió el Grammy Latino a la Excelencia Musical y fue nombrado Ciudadano Ilustre de Montevideo.
- Estaba activo hasta el momento de su internación: había lanzado un nuevo ciclo musical en julio y preparaba un homenaje a Tótem para octubre.
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