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«Indiana Jones y el dial del destino»: el último baile de una franquicia gigante

Con esta última cinta de la saga acaba uno de los productos cinematográficos más influyentes de la industria de Hollywood de las últimas cinco décadas.

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El doctor Jones está a punto de concluir su aventura, aquejado de los males que comienzan a manifestarse con el paso del tiempo y cerca de renunciar a su cargo docente en el Hunter College, pero parece haber sacado la sortija de la calesita y tiene tiempo para una vuelta más.

Una nueva cacería en busca de un objeto capaz de generar fisuras en el tiempo y, por tanto, reformular el derrotero de la humanidad, del que quieren adueñarse los nazis y que lo emprenderá en situaciones y aventuras propias de las mejores épocas.

Al igual que en las anteriores paradas en la franquicia, «Indiana Jones y el dial del destino» no escatima acción trepidante: «Indy» maneja, autos, trenes e incluso una moto de tres ruedas, a velocidades inconcebibles, pende sobre el vacío más de una vez, enfrenta enemigos, sortea trampas, y galopa a caballo por los túneles del subte de Nueva York para salvar su vida.

La cinta, que se proyectó en la Selección Oficial pero fuera de concurso, se conoció anoche en Cannes en una gala rebosante de estrellas donde Harrison Ford recibió de manos de la presidenta del Festival, Iris Knobloch, la Palma de Honor, y hoy se vio para la prensa, antes de su promocionado estreno mundial, que arranca el 28 de junio acá en Francia y otros países europeos, continúa el 29 en la Argentina y el 30 se proyecta en Estados Unidos.

En la conferencia de prensa que ofreció hoy en Cannes, Harrison Ford confirmó el fin de la saga, al menos con él como protagonista. «¿No es evidente?», se preguntó ante una interrogación de si era su último papel como el intrépido arqueólogo Henry Walton Jones, y añadió: «Necesito sentarme y descansar un poco».

Respecto esta vuelta 15 años después de «Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal», Ford aseguró que quiso «una finalización para el personaje y descubrir el peso que la vida había tenido sobre él».

Sobre la recepción que el filme tuvo ayer en la gala del Theatre Lumiere, aseguró: «No tengo palabras para decir lo que sentí, fue indescriptible. Fue extraordinario ver pasar frente a mí momentos tan importantes de mi vida» y remarcó «la calidez de Cannes, y el sentido de comunidad cinematográfica que había en la sala». «Fue inimaginable, me hizo sentir muy bien», aseguró.

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Con esta última cinta de la saga muere uno de los productos cinematográficos más influyentes de la industria de Hollywood de las últimas cinco décadas, el retorno a la aventura, la revalorización del cine de género por quienes lo veneran, el revival del comic por directores y productores que lo amaron en la infancia y le conocen los más secretos hilos que los mueven, aquellos genios que crecieron viendo televisión, y no perdieron nada de su capacidad creativa.

Indiana Jones y otros, «Star Wars», para citar una referencia con jugadores comunes (George Lucas en el área creativa, Harrison Ford frente a la pantalla) fueron además, en estas décadas, el motor económico y publicitario de Hollywood, su capacidad de supervivencia, la nave insignia de un reino que, como tal, nunca puede abdicar del poder y que si toleró indulgentemente experimentos extraños (algunos brillantes) lo hizo bajo el manto protector de estas películas masivas, mundiales, generadoras de íconos y creadoras de fans en todo el globo.

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Entre esta película y las anteriores, los cambios son varios; para empezar Steven Spielberg ha renunciado a la dirección en esta quinta y última entrega después de haber realizado las cuatro anteriores, Ford pinta 80 años (en el filme 65) y detrás de cámara aparece James Mangold, experto en películas de alto impacto, productor y realizador de filmes como «Logan», «Wolverine: Inmortal» y «Contra lo imposible».

El nuevo contrincante de Indy es Mads Mikkelsen («La cacería», «Otra ronda»), un exnazi infiltrado en los equipos científicos de la NASA y que comanda un grupo de subordinados en situación de latencia; y junto a Indy aparece su sobrina Helena, encarnada por la británica Phoebe Waller Bridge, quien nunca es lo que se espera de ella hasta el final del filme.

La acción se desarrolla en 1969 bajo el telón de fondo de la Guerra Fría, Vietnam y el alunizaje, pero los enemigos son nazis y el «dial» es un objeto escondido por Arquímedes en Siracusa 200 años AC que permitiría activar una máquina con la capacidad de generar fisuras en el tiempo.

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Aunque la película toma los recursos que hicieron de Indiana Jones una de las máximas franquicias de Hollywood, que superó largamente los mil millones de dólares de recaudación y aunque sabe sostener parte de la gracia de la que siempre hizo gala, pareciera que Mangold hubiera querido rendir un homenaje, y esto trasluce cierta «saudade» que no está a tono con lo que la historia de la saga propuso siempre.

Acaso el propio Mangold lo haya expresado claramente en la conferencia de prensa: «Sientes mucha responsabilidad porque eres consciente que enfrentas una película que es casi propiedad de la gente y que es muy querida, no puedes perder eso de vista, pero al final tienes que hacer ‘tu’ maldita película».

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“NAZA”, el documental que Israel no quiere que veas, llegará gratis a todo el mundo

Los directores israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor anunciaron que su película, galardonada en Venecia con una ovación de 25 minutos, estará disponible online en noviembre para cualquier persona en el mundo. El filme, basado en testimonios de 24 militares y exmilitares israelíes, expone los mecanismos de selección de blancos civiles en Gaza y el uso de inteligencia artificial en operaciones de ataque. El gobierno de Netanyahu respondió con acusaciones de traición y amenazas de legislación represiva contra los realizadores.

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24 soldados israelíes rompieron el silencio. Su gobierno los llama traidores. El mundo podrá verlo gratis.

Veinticuatro soldados y soldadas del Ejército israelí y de sus servicios de inteligencia se sentaron ante una cámara y hablaron sobre lo que nadie, en Israel, quiere escuchar: cómo se eligen los blancos civiles en Gaza, cómo la inteligencia artificial participa en esas decisiones y cuántas muertes se calculan, de antemano, como «daño colateral» tolerable. Ese material es la columna vertebral de NAZA, el documental que ganó el Premio Especial del Jurado en el Festival de Venecia y que fue recibido con una ovación de 25 minutos en su estreno mundial el 10 de septiembre pasado.

El periodista y cineasta Yuval Abraham, codirector del filme junto a Rachel Szor, anunció el jueves a través de sus redes sociales que NAZA estará disponible gratuitamente en internet a partir de noviembre, tras completar su recorrido comercial por salas de cine de 56 países. Quien quiera verla podrá hacerlo sin costo desde el sitio web de The Guardian, uno de los productores ejecutivos del proyecto. Antes de eso, los realizadores ya ofrecieron la película sin cargo a las salas de cine de Israel, en un gesto deliberado: que los israelíes puedan verla mientras el resto del mundo la ve en el exterior.

Tres años de investigación, un título que viene del argot militar

El nombre del documental no es casual. NAZA es una expresión del lenguaje castrense israelí que designa a las víctimas civiles previstas como «daño colateral» en una operación. En ese término está condensado todo el problema que el filme desnuda: la burocratización de la muerte civil, su incorporación como variable calculada en la planificación militar. El documental es, también, el resultado de tres años de investigación periodística que derivaron en publicaciones previas en The Guardian, el medio israelí Local Call y la revista +972 Magazine.

Abraham y Szor son, además, dos de los cuatro directores de No Other Land, el documental palestino-israelí que ganó el Oscar a mejor documental en 2025. Esa trayectoria no los protegió de las represalias. Todo lo contrario.

La respuesta del gobierno: acusaciones de traición y amenazas de nuevas leyes

La reacción del gobierno de Benjamin Netanyahu fue inmediata y de una virulencia que reveló el nervio que el documental tocó. El ministro de Cultura israelí, Miki Zohar, acusó a los directores de «traición» y exigió que se les retirara la ciudadanía. El propio Netanyahu anunció su intención de impulsar legislación para sancionar a quienes, según su definición, difamen a los soldados israelíes, una categoría lo suficientemente amplia como para criminalizar cualquier crítica al accionar del Ejército. Los realizadores y sus familias recibieron amenazas.

El jefe del Ejército israelí, Eyal Zamir, calificó el documental como una «distorsión deliberada de la realidad» y ordenó una investigación por la posible filtración de información militar. Las Fuerzas de Defensa de Israel rechazaron las acusaciones contenidas en la película y sostuvieron que la selección y aprobación de los objetivos es realizada por personal militar y no por inteligencia artificial, contradiciendo uno de los ejes centrales del filme.

Abraham salió al cruce de las acusaciones y reivindicó el trabajo. «Veinticuatro soldados y soldadas dieron un paso adelante y hablaron ante una cámara sobre aquello de lo que toda una sociedad no quiere hablar», sostuvo. Subrayó que el objetivo del documental fue generar una discusión pública en Israel sobre las acciones de su gobierno en Gaza y sobre la normalización de las muertes de civiles, y rechazó las versiones incorrectas que circularon sobre el contenido de la película.

Distribución en 56 países y estreno en Nueva York

NAZA ya comenzó su recorrido internacional. Tras las funciones en Venecia, Bolonia y San Sebastián, tendrá su estreno norteamericano el 26 de septiembre en el Festival de Cine de Nueva York y llegará a las salas de Estados Unidos el 30 de septiembre. Tiene asegurada distribución en Francia, Reino Unido, España, Alemania, Brasil, Canadá, Japón, Australia y distintos países de Medio Oriente, entre otros mercados. En noviembre, el acceso gratuito online cerrará el circuito y pondrá el documental al alcance de cualquier persona con conexión a internet, sin importar el país en el que esté.

Lo que tenés que saber

  • NAZA se basa en los testimonios anónimos de 24 integrantes y exintegrantes del Ejército y los servicios de inteligencia israelíes sobre la selección de blancos civiles en Gaza.
  • El documental ganó el Premio Especial del Jurado en el Festival de Venecia y fue recibido con una ovación de 25 minutos en su estreno mundial.
  • Estará disponible gratis en internet desde noviembre, a través del sitio de The Guardian, uno de sus productores.
  • El gobierno israelí respondió con acusaciones de traición, amenazas de legislación represiva y amenazas directas a los realizadores y sus familias.
  • Los directores Abraham y Szor son también dos de los cuatro realizadores de No Other Land, ganadora del Oscar a mejor documental en 2025.
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