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Cultura

La Poesía de Fiesta: XIII Festival de Poesía Latinoamericana en el Centro

Con entrada libre y gratuita, del martes 15 al viernes 18 de agosto se va a realizar en el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, Av. Corrientes 1543, CABA.

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Por Claudia Ainchil

.“Para este festival nos reunimos 31, 32 poetas. Hay poetas de aquí, de la ciudad de Buenos Aires, de diferentes provincias de la Argentina y de otros países de Latinoamérica y de Europa –nos cuenta Patricia Díaz Bialet, secretaria del festival–. Este gran número de poetas van a dar una serie de lecturas de poesía de 5/6 poetas cada mesa y también habrá mesas de debate en donde se va a tratar, por ejemplo, la poesía y el teatro, la poesía en el taller literario y la poesía en el ensayo.

Estas mesas de debate son muy interesantes, el público puede preguntar”.Pompeyo Audivert va a presentar “Los límites y el caos” sobre textos de Jorge Enrique Ramponi. Habrá lecturas de Susana Slednew (Buenos Aires), Patricia Sibar (Buenos Aires), Adrián Ferrero (Buenos Aires), María Casiraghi (Buenos Aires), Irma Verolín  (Buenos Aires), Raúl Mansilla (Chubut), Nélida Arp (Buenos Aires), Aníbal Costilla (Santiago del Estero), Valeria Melchiorre  (Buenos Aires) y Paz Busquet (Buenos Aires), entre otros.

“Todo esto también se enmarca en el ‘Agosto Poético’ del Centro Cultural de la Cooperación, donde se dan obras de teatro que están basadas en poemas. Gran parte de su dramaturgia fue construida con poesía.

Hay varias propuestas: ‘Artaud, sesión teatral’, el director es Eduardo Gilio, son actores que ponen poemas de Artaud en situación dramática, no es un recital. ‘Entre un hombre y una mujer’ que dirige Mariano Dossena, es sobre poemas de Edgar Bailey, con las actuaciones de Cristina Fernández y Daniel Miglioranza. ‘Palabras para ellas’, sobre poemas de Francisco Pesqueira. ‘Encuentro de poetas’ sobre los poemas de Jacobo Fijman y Vicente Zito Lema.

Hay una obra donde hay poemas míos que se llama ‘Las que van’, realizada por Martín Urbaneja, que es el director que tomó poemas míos y dos actrices hacen una obra de teatro. ‘Los empeños de una casa. Habitación Macbeth’, que es la gran poesía de Shakespeare”, continúa Patricia.  

También van a leer en el XIII Festival de Poesía Latinoamericana en el Centro: Matías Mauricio (Buenos Aires), Bettina Ballarini (Mendoza), Eduardo Robino (Salta), Silvina Pizarro (Buenos Aires), Catalina Boccardo (Buenos Aires), Julieta Lopérgolo (Santa Fe), Mónica Sifrim (Buenos Aires), Rafael Felipe Oteriño (Buenos Aires), Gabriel Caldirola (Buenos Aires), Loreley El Jaber (Buenos Aires), Claudia Almada (Gualeguaychú, Entre Ríos), David Sorbille (Buenos Aires), Camilo Sánchez (Buenos Aires), María Paula Alzugaray (Santa Fe), Juan Carlos Moisés (Chubut), entre otres.

Se realizará la Conferencia “José Pedroni, cien años de su poesía”, por Sergio Geese (Santa Fe).“Es un mes muy, pero muy importante para el Centro Cultural de la Cooperación, son instancias muy interesantes para aprender, para relacionarse, para conocer poesía nueva. Los poetas que vienen son de diferentes generaciones, tenemos a un gran poeta dominicano que es premio nacional de la República Dominicana, Mateo Morrison.

Tenemos a una poeta muy joven de Uruguay que se llama Malena Luján, una poeta española María Ángeles Pérez López, una poeta guatemalteca, Alina Kummerfeldt, un poeta colombiano, que también es el creador del Festival Internacional de Poesía de Bogotá, Rafael Del Castillo, y una poeta paraguaya, Lourdes Espínola Wiezell”, agrega Patricia Díaz Bialet.    Organiza el Espacio Literario Juan L. Ortiz. Coordinador: Carlos J. Aldazabal. Comisión Organizadora: Patricia Díaz Bialet, Vicente Muleiro, Carlos Aldazabal y Juano Villafañe.

Cultura

Murió Carlos Alonso, el pintor que hizo de la memoria una herida abierta

Tenía 97 años y falleció en Unquillo, Córdoba, donde vivió durante décadas. Con una obra que atravesó el expresionismo, la denuncia política y el dolor de la dictadura que desapareció a su hija, Alonso construyó uno de los legados más poderosos del arte argentino del siglo XX.

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El Argentino Diario-Carlos Alonso, pintor.
Carlos Alonso: el pintor que convirtió la desaparición de su hija y el horror de la dictadura en arte irreductible.

Una hija desaparecida, el exilio, los cuerpos como metáfora de la violencia de Estado y más de setenta años de producción ininterrumpida: Carlos Alonso no fue solo un pintor, sino uno de los registros más lúcidos y dolorosos que el arte argentino dejó sobre sus propios traumas.

El artista plástico Carlos Alonso, nacido el 4 de febrero de 1929 en Tunuyán, Mendoza, murió este lunes 21 de septiembre de 2026 en su casa de Unquillo, Córdoba, a los 97 años. Su obra, que abarcó la pintura, el dibujo y el grabado, atravesó más de siete décadas marcadas por el expresionismo y por una mirada profundamente crítica sobre la Argentina y sus heridas.

De Cuyo a Europa: una formación entre maestros

Su trayectoria comenzó en 1944 en la Academia de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Cuyo, donde tuvo como maestros a Sergio Sergi, Lorenzo Domínguez y Francisco Bernareggi. En 1950 se trasladó a Tucumán para sumarse al grupo encabezado por Lino Enea Spilimbergo, experiencia que resultó decisiva en su desarrollo artístico. Tres años después viajó a Europa y tomó contacto directo con la obra de Diego Velázquez y Vincent van Gogh, influencias que reaparecerían de manera recurrente en sus trabajos.

En 1957 obtuvo el primer premio en un concurso para ilustrar la segunda parte del Quijote de la Mancha y en 1968 se instaló en Florencia para trabajar sobre La Divina Comedia de Dante Alighieri. Esas incursiones en la gran literatura occidental no fueron ejercicios académicos; fueron el laboratorio donde Alonso afiló una mirada sobre el poder, el castigo y el cuerpo que luego trasladaría a la realidad argentina.

El cuerpo como territorio político

A fines de los años 60 comenzó su serie Lección de anatomía, inspirada en Rembrandt, en la que la disección del cuerpo se convirtió en metáfora de la violencia que el poder ejerce sobre los sujetos. Esa misma línea lo llevó a su trabajo sobre El matadero de Esteban Echeverría, donde la carne animal y el cuerpo humano se fusionan bajo el mismo signo del sacrificio y la dominación. En esas obras, Alonso demostró que la tradición pictórica europea y la historia argentina podían dialogar sobre el mismo territorio: el de los cuerpos que el poder destruye.

La dictadura, el exilio y Paloma

La última dictadura militar marcó su vida de manera irreversible. Alonso debió exiliarse y vivió primero en Italia y luego en España. En 1977, su hija Paloma Alonso, de 21 años, fue secuestrada por el terrorismo de Estado y permanece desaparecida. Esa ausencia que no cierra se convirtió en el eje alrededor del cual giró su producción posterior.

Su regreso a la Argentina en 1980 y su instalación definitiva en Unquillo no significaron un cierre, sino una profundización. La serie Manos anónimas, en la que abordó el terrorismo de Estado y la violencia política, es quizás la síntesis más descarnada de esa experiencia: manos que no tienen cara, cuerpos sin nombre, la brutalidad como sistema. La desaparición de Paloma no fue solo una tragedia personal; fue la herida que le dio a su obra una dimensión que ninguna técnica podría haber construido artificialmente.

Reconocimientos y una última exposición

Su trayectoria recibió los premios Konex de Platino en 1982 y 1992. En 2019, el Museo Nacional de Bellas Artes le dedicó una gran exposición retrospectiva que revisó su producción y su diálogo con la tradición pictórica occidental. Sus obras integran las colecciones del Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y el Museo Carlos Alonso-Mansión Stoppel de Mendoza.

En 2025, Alonso realizó en el Museo de Arte Contemporáneo de Unquillo, institución que contribuyó a fundar, su última exposición pública. Fue una muestra dedicada a una faceta menos difundida de su obra: su relación con el paisaje de las sierras cordobesas, el territorio que eligió para vivir y donde finalmente murió. Hasta el final, el paisaje y la memoria coexistieron en su pintura como dos formas de habitar el tiempo.

Lo que tenés que saber

  • Carlos Alonso murió el 21 de septiembre de 2026 en Unquillo, Córdoba, a los 97 años.
  • Fue uno de los artistas plásticos más importantes del siglo XX argentino, con una obra que abarcó pintura, dibujo y grabado durante más de siete décadas.
  • Su hija Paloma fue secuestrada y desaparecida por la última dictadura militar en 1977, hecho que transformó de manera definitiva su producción artística.
  • En 2019, el Museo Nacional de Bellas Artes le dedicó una gran retrospectiva; en 2025 realizó su última exposición en Unquillo.
  • Su obra integra las colecciones del Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y el Museo Carlos Alonso-Mansión Stoppel de Mendoza.
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