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Entrevista

“Nunca estoy solo, pero me encantaría volver a enamorarme”

Entrevista a Guido Záffora, protagonista de “Guido en el medio”.

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Por Andrea Reyes

Es uno de los periodistas de espectáculo más picantes y brilla en el Bailando. Se autodefine como un tipo informado que no habla por hablar, y que cuando se equivoca, pide disculpas, pero que el lugar que ocupa es a base de su laburo.

Él es un rosarino que vino a Buenos Aires con la ilusión de pertenecer al mundo del espectáculo y hoy que llegó, vuelve a su gran amor, el teatro, con el unipersonal “Guido en los medios”: el sueño que se cumplió.

¿De qué se trata el unipersonal?

“Guido en el medio” es un sueño, es mi niño chiquito que se fascinaba con las estrellas de la TV argentina soñando ocupar un lugar en la televisión. Y en la obra hablo de mis frustraciones, mis fracasos, mis logros, mi llegada a Buenos Aires y de mi amor incondicional por los artistas de antes, los que forjaron el camino, que están todos retratados en este espectáculo. También se trata devolver todo lo que yo soñé, sobre todo a los pibes y pibas que capaz con el tema de las redes sociales no entienden mucho que antes vivís por las novelas y las revistas.

¿Quién te imaginabas ser cuando eras chico?

-En mi mente había una mezcla de Tinelli, Susana, Mirtha, Nico Repetto, Cris Morena, y admiraba mucho a Romay, pero Natalia Oreiro fue muy importante en el recorrido de mi infancia, porque yo la veía logrando un montón de cosas a través de sus sueños y sus convicciones y decía: «Si Natalia pudo, yo también voy a poder». Antes me daba vergüenza y sentía el prejuicio de la gente, pero ahora me animo a decir que soy un artista en construcción porque voy para ese lado.

¿Por qué te daba vergüenza?

Porque ahora es todo muy globalizado y cualquiera critica, y eso me lastima, soy muy sensible. Pero ahora, con el Bailando, pude mostrar otra faceta. Siento que este año es muy disruptivo, me dije: «Que digan lo que quieran, que se vayan todos a cagar. Este soy yo, y al que le gusta bien».

Lograste hacer el quiebre…

Sí, mi psicóloga fue fundamental para enfocarme y decir “basta de la mirada del otro, a mí me tiene que interesar la mía”. Yo estaba muy pendiente a lo que pudiera llegar a decir el otro de mi trabajo. Ahora estoy en ese momento donde digo: «Estoy pleno, soy feliz» y eso tiene que ver con mi nueva cabeza y con derribar muchas estructuras que me hacían daño. Entonces, estoy en ese camino, lo estoy disfrutando, y bueno hay momentos malos, pero es “jugátela que vos podes”.

¿Qué rol ocupa tu familia?

Fundamental, mi familia es todo, en la obra hablo mucho de ellos, del vínculo con mi abuela; de mis padres que son pilares claves; de mi abuelo Alfredo que nos dio absolutamente todo. Creo que mis hermanos y yo, los valores y los códigos que tenemos se debe a que tenemos una familia bien construida. Siempre se educó en base al amor y el respeto, así que estoy eternamente agradecido y siempre se los digo porque ellos siempre están.

¿Volvés a Rosario cada tanto?

Voy siempre a Rosario, es mi lugar en el mundo. Es una ciudad que amo y pronto voy a ir con el espectáculo.

¿Duele todo lo que pasa en la ciudad?

-Sí, me duelen las cosas que se dicen de Rosario, a veces creo que no se hace lo suficiente para cuidar una de las ciudades más lindas de Argentina, y lo que está pasando con el tema del narcotráfico y todo lo que se dice sin saber, porque obviamente Rosario es peligroso, pero se la compara con ciudades donde la muerte está al orden del día. Hay una estigmatización muy fuerte, aunque es una realidad lo del narcotráfico. Yo no quiero hablar de cosas que no manejo, pero la justicia tiene que actuar, porque los jefes narcotraficantes están presos, pero siguen operando.

Exacto. Te llevo a otro terreno. ¿Cómo estás de amores?

Nunca estoy solo, siempre estoy acompañado de mis amigos, de mi gente que me ama, pero a nivel pareja sí estoy solo, me separé y estoy transitando mis primeras fechas de separado, pero por suerte estoy muy bien.

¿Equilibra la balanza con todo lo bueno que estás viviendo en lo laboral?

Sí, igual me encantaría volver a enamorarme. Soy muy enamoradizo así que quisiera volver a formar un vínculo, pero me tiene que llegar, no estoy cerrado para nada, si viene lo incluimos en esta montaña rusa. Le digo: “Subite y vení conmigo”.

Entrevista

EXCLUSIVO: Pablo Grillo y la vida después del disparo que lo dejó “casi contándola desde el cielo”

En una charla íntima, el fotógrafo cuenta sobre la vida después del ataque: el apoyo de su familia, lo espiritual, la ausencia de rencor y la esperanza de justicia. También recuerda sus comienzos con la fotografía y los sueños que lo empujan a seguir.

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El Argentino Diario-Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).

En una tarde de abril, de esas en las que el sol parece querer quedarse un rato más, la escena tiene algo de refugio: banderines colgados, una foto de Maradona y unos mates que circulan sin apuro. La charla es íntima. Pablo Grillo habla sin solemnidad, con una mezcla de liviandad y profundidad que atraviesa toda la conversación. 

“Cuando abría los ojos, eran los únicos dos que veía… los agarraba para que no me dejaran”.

El Argentino Diario-Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).

Hoy estamos alucinante, ATR. Estamos bien. Que no es poco”, dice, después de un año que define como “de casi contarla desde el cielo”. Su vida, admite, ya no es la misma. Cambió el ritmo, cambió la forma de moverse y también ciertas rutinas que antes eran naturales. “Ya no hago los mismos recorridos que hacía antes de salir al barrio… no por cuestión de que no lo puedo hacer, sino que no sé cómo hacerlo”.

La transformación también se mete en lo cotidiano, incluso en lo afectivo. Hace quince años que está en pareja, pero todavía no volvió a verla. “Estoy esperando que me llegue el mensaje”, sin enojo, más bien con una calma que sorprende después de todo lo vivido.

La veo con otra carrera, con otro ritmo”, dice sobre la vida. Y, fiel a su forma directa de hablar, lo resume con una imagen brutal: “A lo mejor los noviazgos son para 20 años, o no… pero después te agarra un pelotudo, te pega un bombazo en la cabeza y te entierra”.

El día “D”

El 12 de marzo de 2025 no es un recuerdo lineal, pero tampoco se borró. Hay fragmentos nítidos: dos amigos, los únicos rostros conocidos entre la confusión, y la necesidad de no quedarse solo. “Cuando abría los ojos, eran los únicos dos que veía… los agarraba para que no me dejaran”.

El momento más crítico fue en la ambulancia. “Ahí sentí que me tenía que dejar hinchar las pelotas. Fueron 10 minutos”. Después, la intervención médica y el sistema de salud hicieron lo suyo: “Con toda la salud pública encima… me fui tranquilizando”.

No habla de miedo. Hace una distinción precisa: “Miedo no. Respeto. Respeto por lo que podría venir”.

Del gendarme que disparó (Héctor Guerrero) no tiene una imagen clara. No recuerda un gesto, ni una reacción. Sí, en cambio, una lógica: la de alguien que cumple un rol sin detenerse. Si lo tuviera enfrente, no imagina revancha. “Le tocaría el hombro y le diría: loco, tenés buena puntería, pero bajá un cambio. Bajá un cambio que tenemos vida por delante”.

Lo que lo sostuvo

En la reconstrucción, hay un sostén claro: su familia. Se aferra a su madre y a su padre, especialmente a su padre, a quien define como un referente. “Mi viejo es un líder para mí. Es un chabón que lo tengo ahí arriba. Y mi vieja también”, y agrega: “El chabón se cargó al hombro lo de los medios y salió en todos los medios”. También a su hermano, con quien creció entre discusiones y peleas típicas de la edad.

Los amigos ocupan otro lugar central. Los nombra con orgullo, como una red que creció incluso en medio de la adversidad. También aparece la ausencia de uno de ellos, que murió en un viaje. Una pérdida que atraviesa el relato con naturalidad, sin dramatizar.

A ese entramado se suma algo más difícil de definir. Grillo no se declara creyente en términos tradicionales, pero reconoce que algo cambió. Las muestras de afecto, los mensajes, las personas que rezaban por él lo llevaron a acercarse a una idea de lo espiritual. “Mucha gente venía y me decía, estamos orando por vos, entonces con esas cosas me fui aferrando un poquito más», comenta. “No es joda ser creyente”, resalta.

Contar y ser contado

La fotografía aparece como hilo de continuidad: “La cámara es un objeto que vi siempre”. Empezó de chico, casi como un juego heredado: su padre tenía una cámara y él la tomó como propia. De los cumpleaños y eventos familiares pasó a formarse y a construir un oficio.

Hoy se define como documentalista. Alguien que sale a buscar historias.

El Argentino Diario-Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).

Después de lo que vivió, esa mirada cambió. Ya no se trata solo de registrar, sino de entender mejor lo que está pasando. De anticipar, de leer el contexto.

También cambió su lugar: por primera vez, fue protagonista de una historia que otros contaron. Aun así, no hay rencor. “Cada uno actuó como tenía que actuar”, dice. Y agrega: “no siento rencor, y si lo siento, ya lo voy a liberar”.

Violencia institucional y la búsqueda de justicia

Cuando habla de política, el tono se vuelve más áspero. Recuerda la reacción pública de Patricia Bullrich y la indignación que le generó. Con Javier Milei es más directo, sin matices: “Es una basura”.

Cuestiona el rumbo del país y la dirigencia, y no oculta su posicionamiento político: se define abiertamente como “re-kirchnerista” y mantiene una identificación fuerte con Cristina Fernández de Kirchner, a quien incluso pudo saludar en una videollamada tras su internación y confiesa que le gustaría visitar.

En el plano judicial, su mirada apunta más arriba del autor material. Cree que el proceso no puede quedarse solo en quien disparó. “Agarraron al gendarme, pero las cabezas para arriba, bien, gracias”, dice. Y lo grafica con su propio lenguaje: “Están lavando los tuppers… y no es el único tupper”.

Lo que espera es claro: que la justicia avance y que lo haga de manera integral. “Lo tiene que hacer para que la gente vuelva a creer en ella”.

El Argentino Diario-Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).

Lo que viene

Después de pasar un año internado, volvió a su casa en marzo de este año. Pablo hoy se mueve con cierta cautela, pero también con decisión. Se siente acompañado, reconocido incluso por gente que no conoce. Eso todavía lo sorprende.

No volvió a la cancha -es hincha de Club Atlético Independiente, pasión heredada de su padre- por recomendación médica, pero tiene claro que quiere volver a hacer lo que hacía. Salir, estar, registrar. “Voy a ir al mismo lugar y voy a sacar las mismas fotos”, dice.

El Argentino Diario-Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).

Sueña con algo concreto: trabajar de fotógrafo, vivir de eso, que su trabajo sea valorado. Algo que antes le costaba decir y ahora no. También aparece un deseo más íntimo: volver a un lugar de su historia, Las Cañas, en Uruguay, donde pasaba los veranos con su familia. Un regreso que no tiene que ver con escapar, sino con recuperar algo propio.

“Valgo tanto”, dice. Y en esa frase, simple y nueva, parece condensarse todo lo que pasó.

El Argentino Diario-Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).

Ping pong con Pablo Grillo

¿Messi o Maradona?

“Maradona”

¿Música?

“El rock and roll… y el reggae”

¿Qué es el barrio para vos?

“La vida. Me sacás del barrio y me sacás de la vida”

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